ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

domingo, 26 de octubre de 2014

Consejos de escritura de Stephen King






Consejos de escritura de Stephen King



Extractos de  Stephen King y su libro Mientras escribo.

1. Vete al grano


No malgastes el tiempo de tus lectores con demasiada historia previa, extensas introducciones o largas anécdotas sobre tu vida. Reduce el ruido. Reduce el balbuceo. Vete al grano rápido antes de que tu lector pierda la paciencia y abandone la lectura.

2. Escribe un borrador, luego déjalo reposar


Escribe tu primer borrador del tirón y luego guárdalo en un cajón para que descanse. La longitud de este descanso puede variar desde semanas hasta años, pero déjalo antes de releerlo y reescribirlo.
Esto te dará cierta distancia con respecto al texto y será más fácil modificar, añadir o cortar de forma implacable, dando como resultado, la mayoría de las veces, un texto mejor.

3. Reduce tu texto


Cuando realices la revisión de tu texto, olvídate de esas cosas a las que les tienes cariño y elimina todas las frases y palabras superfluas. Al eliminar, limpiarás tu texto y con frecuencia conseguirás un mensaje más claro y golpes emocionales más intensos.
Ojo, tampoco te pases reduciendo o puedes lograr el efecto contrario. Según Stephen King, lo ideal es cortar el 10% del texto original. Le dieron este consejo en una carta en la que rechazaban uno de sus trabajos, y empezó a seguirlo con bastante éxito.

4. Sé auténtico y honesto


Una de las formas de conseguirlo es tener una voz honesta y personajes honestos con sus cosas buenas y sus cosas malas. Los personajes que pueden relacionarse con todos sus defectos, pasiones, miedos, debilidades y bondades, son más humanos y conectan con el lector.
Otra forma de lograr esa autenticidad es a través del lenguaje, del estilo. No hace falta emplear un vocabulario innecesariamente complicado para comunicarse y transmitir una historia.

5. No te preocupes demasiado por el qué dirán


Está claro que todos necesitamos las opiniones de otros y que escribimos para los lectores, por tanto es normal que nos guste que lean nuestros textos y que nos digan lo que les ha parecido. Pero con moderación.
Por supuesto, nunca te tomes las críticas como algo personal. Si uno hace demasiado caso a las críticas, al final no logrará más que empeorar su escritura.

6. Lee mucho


Cuando lees, siempre aprendes, recoges cosas. A veces pueden ser muestras de cómo deberías escribir, ideas, atmósferas, técnicas, voces… O incluso cosas que deberías evitar. Si quieres ser mejor escritor, lee todo lo que puedas.
La lectura expandirá tus horizontes y tu conocimiento, te aportará experiencias e influirá en tu escritura poco a poco. Por eso es importante leer y analizar todo tipo de géneros y autores.
¿Cómo puedes conseguir más tiempo para leer? Puedes intentar ganárselo a otras actividades, como ver la televisión, o llevar siempre un libro a las salas de espera, a la cinta de correr o al baño.

7. Escribe mucho


Obviamente el último punto es el más importante: para convertirse en un buen escritor vas a tener que escribir mucho.

Tomado de:
http://www.literautas.com/es/blog/post-2124/7-consejos-de-escritura-de-stephen-king/

A propósito del libro MIENTRAS ESCRIBO, un apreciable compendio de la experiencia de King como escritor de éxito, incluimos algunos párrafos que tratan de resumir la esencia de su técnica literaria:


“Abordo el corazón de este libro con dos tesis sencillas. La primera es que escribir bien consiste en entender los fundamentos (vocabulario, gramática, elementos del estilo) y llenar la tercera bandeja de la caja de herramientas con los instrumentos adecuados. La segunda es que, si bien es imposible convertir a un mal escritor en escritor decente, e igual de imposible convertir á un buen escritor en fenómeno, trabajando duro, poniendo empeño y recibiendo la ayuda oportuna sí es posible convertir a un escritor aceptable, pero nada más, en buen escritor. Los del montón, en el montón se quedan"

*****
Los críticos y especialistas siempre han recelado del éxito popular.

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Ahora bien, si no tienes ganas de trabajar como una mula será inútil que intentes escribir bien. Confórmate con tu medianía y da gracia de tenerla por cojín. Existe un muso, pero no esperes que baje revoloteando y esparza polvos mágicos creativos sobre tu máquina de escribir u ordenador. Vive en el subsuelo. Es un habitante del sótano. Tendrás que bajar a su nivel y, cuando hayas llegado, amueblarle el piso- Digamos que te toca a ti sudar la gota gorda, mientras el muso se queda sentado, rumia, admira las copas que ha ganado en la bolera y finge ignorarte. ¿Te parece justo? Pues a mí sí. No digo que el muso sea un guaperas, ni muy hablador (yo lo máximo que consigo arrancarle son gruñidos de mal humor, menos cuando está de servicio) pero la inspiración es suya. Es justo que hagas tú todo el trabajo y te quemes las cejas, porque el del puro y las alitas tiene un saco lleno de magia. Y lo que contiene el saco puede cambiarte la vida.

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Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho. No conozco ninguna manera de saltárselas. No he visto ningún atajo. Yo soy un lector lento, pero con una media anual de setenta u ochenta libros, casi todos de narrativa. No leo para estudiar el oficio, sino por gusto. Cada noche me aposento en el sillón azul con un libro en las manos. Tampoco leo narrativa para estudiar el arte de la narrativa, sino porque me gustan las historias. Existe, sin embargo, un proceso de aprendizaje. Cada libro que se elige tiene una o varias cosas que enseñar, y a menudo los libros malos contienen más lecciones que los buenos. ¿Hay algo que dé más ánimos a un aprendiz de escritor que darse cuenta de que lo que escribe, se mire como se mire, es superior a lo que han escrito otros cobrando? Leyendo prosa mala es como se aprende de manera más clara a evitar ciertas cosas.

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Por otro lado, la buena literatura enseña al aprendiz cuestiones de estilo, agilidad narrativa, estructura argumental, elaboración de personajes verosímiles y sinceridad creativa. Quizá una novela como Las uvas de la ira provoque desesperación y celos en el escritor novel («No podría escribir tan bien ni viviendo mil años»), pero son emociones que también pueden servir de acicate, empujando al escritor a esforzarse más y ponerse metas más altas. La capacidad arrebatadora de un buen argumento combinado con prosa de calidad es una sensación que forma parte de la formación imprescindible de todos los escritores. Nadie puede aspirar a seducir a otra persona por la fuerza de la escritura hasta no haberlo experimentado personalmente. Vaya, que leemos para conocer de primera mano lo mediocre y lo infumable. Es una experiencia que nos ayuda a reconocer ambas cosas en cuanto se insinúan en nuestro propio trabajo, y a esquivarlas. También leemos para medirnos con los buenos escritores y los genios, y saber hasta dónde se puede llegar. Y para experimentar estilos diferentes. Quizá te encuentres con que adoptas el estilo que más admiras. No tiene nada de malo.
Si no tienes tiempo de leer es que tampoco tienes tiempo (ni herramientas) para escribir. Así de sencillo. Leer es el centro creativo de la vida de escritor.
La verdadera importancia de leer es que genera confianza e intimidad con el proceso de la escritura. Se entra en el país de los escritores con los papeles en regla. La lectura constante te lleva a un lugar (o estado mental, si lo prefieres) donde se puede escribir con entusiasmo y sin complejos. También te permite ir descubriendo qué está hecho y qué por hacer, y te enseña a distinguir entre lo trillado y lo fresco, lo que funciona y lo que sólo ocupa espacio. Cuanto más leas, menos riesgo correrás de hacer el tonto con el bolígrafo o el procesador de textos.

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Cuando he empezado un proyecto no paro, y sólo bajo el ritmo si es imprescindible. Si no escribo a diario empiezan a ponérseme rancios los personales, con el resultado de que ya no parecen gente real, sino eso, personajes. Empieza a oxidarse el filo narrativo del escritor, y yo a perder el control del argumento y el ritmo de la narración. Lo peor es que se debilita el entusiasmo de crear algo nuevo; empiezas a tener la sensación de que trabajas, sensación que para la mayoría de los escritores es el beso de la muerte.
Cuando se escribe mejor (siempre, siempre, siempre) es cuando el escritor lo vive como una especie de juego inspirado. Yo, si quiero, puedo escribir a sangre fría... pero me gusta más cuando es algo fresco y quema tanto que casi no se puede tocar.

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La mejor ayuda para una producción regular es un ambiente sereno. Hasta al escritor de naturaleza más productiva le costará trabajar en un entorno donde los sustos y las distracciones sean la norma, no la excepción. La puerta cerrada es una manera de decirles a los demás y a ti mismo que vas en serio. Te has comprometido con la literatura y tienes la intención de no quedarte en simples promesas.

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Llega el turno de la gran pregunta: ¿de qué escribirás? Y de una respuesta igual de grande: de lo que te dé la gana. Lo que sea... mientras cuentes la verdad. Antes, en las clases de escritura, solía haber una máxima: «Escribe de lo que sepas.» Hay que recordar que no es lo mismo dar sermones sobre lo que se sabe que usarlo para enriquecer una narración. Lo segundo es bueno. Lo primero no.

Escribe lo que quieras, infúndele vida y singularízalo vertiendo tu experiencia personal de la vida, la amistad, las relaciones humanas, el sexo y el trabajo. Sobre todo el trabajo. A la gente le encanta leer sobre el trabajo; no sé por qué, pero es así.

No tiene nada de malo practicar cualquier género. En mi opinión, lo que sería una pena es renegar de lo que conoces y te gusta (quizá tanto como a mí los tebeos y las películas de terror en blanco y negro) a favor de otras cosas sólo porque te parece que impresionarás más a los amigos, la familia y los demás escritores que conoces. Tan erróneo es eso como dedicarse a conciencia a algún género o clase de narrativa sólo para ganar dinero. Para empezar sería moralmente condenable, porque la narrativa consiste en descubrir la verdad dentro de la red de mentiras de la ficción, no incurrir en fraude intelectual por amor al vil metal. Es más; os aviso de que no funciona. El escritor que se toma en serio su oficio no puede evaluar el material narrativo como un inversor estudiando ofertas de acciones y escogiendo las que parezcan más rentables. Si se pudiera, cada libro publicado sería un éxito de venta seguro, y no existirían los adelantos astronómicos que se pagan a una docena de escritores de primerísima línea.

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En general, la gente que compra libros no se guía por el mérito literario de una novela. Quieren una historia entretenida para el avión, algo que los cautive desde el principio, que los absorba y los impulse a girar la página. Esto, a mí juicio, ocurre cuando los lectores reconocen a los personajes, su comportamiento, su entorno y su manera de hablar. Una manera de que el lector se sienta dentro de la novela o el cuento es que oiga ecos muy fuertes de lo que vive y piensa. Mi opinión es que es imposible conseguir la conexión de manera premeditada, a base de estudios de mercado.

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A mi modo de ver, todos los relatos y novelas constan de tres partes: la narración, que hace que se mueva la historia de A a B y por último hasta Z, la descripción, que genera una realidad sensorial para el lector, y el diálogo, que da vida a los personajes a través de sus voces.
Te preguntarás dónde queda la trama. La respuesta (al menos la mía) es que en ninguna parte. No pretendo convencerte de que nunca haya preparado una sinopsis previa, porque sería como sostener que nunca he dicho mentiras, pero hago ambas cosas lo menos posible. Desconfío de los argumentos por dos razones: la primera, que nuestras vidas apenas tienen argumento, aunque se sumen todas las precauciones sensatas y los escrupulosos planes de futuro; la segunda, que considero incompatibles el argumento y la espontaneidad de la creación auténtica. Procuraré ser claro. Me interesa sobremanera que entiendas que mi principal convicción acerca de la narrativa es que se hace prácticamente sola. La tarea del escritor es proporcionarle una tierra de cultivo (y transcribirla, claro). Si eres capaz de compartir mi punto de vista ( o de intentarlo), podremos colaborar a gusto. En caso contrario, si te parezco un loco, tampoco pasa nada. No serás el primero. Las historias no son camisetas de una tienda de souvenirs, ni GameBoys. Son reliquias, fragmentos de un mundo preexistente que no ha salido a la luz. El trabajo del escritor es usar las herramientas de su caja para desenterrarlas lo más intactas que se pueda. A veces aparece un fósil pequeño, una simple concha. Otras es enorme: un Tyrannosaurus Rex con todo el costillar y la dentadura. Tanto da que salga un cuento o un armatoste de mil páginas, porque en lo fundamental las técnicas de excavación son las mismas. Para mi, el esquema argumental es el último recurso del escritor, y la opción preferente del bobo. La historia que nazca tiene muchas posibilidades de quedar artificial y forzada.
Me fío mucho más de la intuición, gracias a que mis libros tienden a basarse en situaciones más que en historias. Entre las ideas que los han concebido las hay más complejas y más simples, pero la mayoría comienza con la escueta sencillez del escaparate de unos grandes almacenes, o de un cuadro de museo de cera. Deseo poner a un grupo de personajes (o a dos, o puede que hasta a uno) en alguna clase de aprieto, y ver cómo intentan salir.
Mi trabajo no consiste en ayudarlos a salir, ni a manipularlos para que queden a salvo (serían los trabajos que requieren el uso ruidoso del martillo neumático, o sea, la trama), sino observar que sucede v transcribirlo.
Tiene preferencia la situación. Luego vienen los personajes, que al principio siempre son planos, sin rasgos distintivos. Una vez que se han fijado ambos elementos en mi cerebro, empiezo a contar la historia. A menudo vislumbro el desenlace, pero nunca he exigido a ningún grupo de personajes que hagan las cosas a mi manera. Al contrario: quiero que vayan a la suya. En algunos casos el desenlace es el que tenía previsto, pero en la mayoría surge como algo inesperado. Gran ventaja para el novelista de suspense: resulta que además de ser el creador de la novela, actúo como su primer lector; y si yo mismo, que lo veo por dentro, no consigo prever con un mínimo acierto en qué dará el enredo, puedo estar casi seguro de que el lector empezará a girar las páginas como un poseso. Además, ¿qué sentido tiene preocuparse por el final? ¿De qué sirve estar tan obsesionado con controlarlo todo? Algo, tarde o temprano, siempre pasa.

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El primer paso de la descripción es la visualización de lo que quieres hacer vivir al lector, y el último, trasladar a la página lo que ves en tu cabeza. Fácil, lo que se dice fácil, no es. Una descripción insuficiente deja al lector perplejo y miope. El exceso de descripción lo abruma con detalles e imágenes. El truco es encontrar un buen punto medio. También es importante saber qué describir y qué descartar en el proceso principal que es contar algo. A mí, la literatura que describe exhaustivamente las características físicas y la indumentaria de los personajes me deja bastante frío. No recuerdo muchos casos en que sintiera la necesidad de describir el aspecto físico de los actores de una historia mía. Prefiero dejar que les ponga cara y cuerpo (y ropa) el lector. La descripción arranca en la imaginación del escritor, pero debería acabar en la del lector. Para que el lector se sienta dentro de la historia, concedo más importancia al escenario y el ambiente que a la descripción de personajes. Para mí, una descripción acertada suele componerse de una serie de detalles bien escogidos que lo resumen todo.

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Tengo cierto gusto por la metáfora. El uso del símil y de otros recursos de lenguaje figurado, es uno de los grandes placeres de la narrativa, tanto para el escritor como para el lector. Cuando un símil o metáfora no funciona, el resultado puede ser cómico o penoso.

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Ahora hablaremos un poco del diálogo, la parte sonora de nuestro programa. El diálogo da voz a los personajes, y es esencial para definir su manera de ser. La pega es que los actos de la gente son más reveladores que lo que dicen, y que las palabras son traidoras: lo que dicen las personas suele comunicar una imagen que a ellas se les pasa totalmente por alto. Cuando el diálogo es bueno, el lector se da cuenta. Cuando es malo, también, porque irrita al oído como un instrumento desafinado. La clave de escribir diálogos buenos, como en todos los aspectos de la narrativa, es la sinceridad. Si la practicas, si pones honradez en las palabras que salen de boca de tus personajes, descubrirás que te expones a bastantes críticas. Al fin y al cabo, lo importante no es que el diálogo de tu relato sea culto o vulgar, sino cómo suene en la página y al oído. Si pretendes que parezca real, habla tú. Y más importante todavía: quédate callado y escucha a los demás.

Lo que he dicho del diálogo también se aplica a la creación de personajes. En última instancia sólo hay dos secretos: prestar atención a lo que hace la gente que te rodea y contar la verdad de lo que has visto. En mi caso, lo que les ocurre a los personajes a medida que avanza el relato sólo depende de lo que descubro acompañándolos; de cómo crecen, en suma. Algunos crecen poco. Cuando crecen mucho empiezan a influir ellos en el desarrollo de la historia, no al revés. Empiezo casi siempre por algo situacional.
Considero que las historias siempre acaban hablando de gente, más que de acontecimientos. Es otra manera de decir que el motor son los personajes.”

Y van más:

20 consejos para escritores de Stephen King

Tomados de:


        1. Escribe primer para ti mismo, luego preocúpate de tus lectores. “Cuando escribes algo, te estás contando una historia. Cuando revisas, tu principal tarea es borrar todo lo que no sea historia”.

        2. No uses la forma pasiva. “Los escritores tímidos usan las formas pasivas, de la misma forma que los amantes tímidos quieren parejas pasivas. La voz pasiva es segura.”

        3.   Evita los adverbios. “El adverbio no es tu amigo.”

        4.  Evita adverbios, especialmente tras “Él dijo” y “Ella dijo”.

        5.  No te obsesiones con la perfección gramática. “El objetivo de la ficción no es la corrección gramática, si no contar una historia y encantar al lector.

        6. La magia está en ti. “Estoy seguro de que el miedo está en la raíz de cualquier mal texto”.

        7.  Lee, lee, lee. “Si no tienes tiempo para leer, no tendrás ni el tiempo ni las herramientas para escribir”.

        8.  No te preocupes por hacer felices a los demás. “Si vas a intentar escribir de verdad, tus días como miembro de esta sociedad están acabados de todas formas.”

        9.  Apaga la televisión. “La televisión en cualquier momento, es lo último que necesita cualquier aspirante a escritor.”

1    10.  Tienes tres meses. “El primer borrador no puede alargarse más de tres meses. Lo que dura una estación.”

       11.  Hay dos secretos para el éxito. “Estar físicamente sano y estar casado.”

       12.  Escribe una palabra tras otra. “No importa que escribas un cómic, una historia corta o una trilogía épica como el Señor de los Anillos. El trabajo siempre funciona igual: una palabra tras otra.

       13. Elimina distracciones. “En el lugar donde escribas no debe haber teléfonos, ni televisión, tampoco videojuegos. Quita todo lo que pueda distraerte.”

       14.  Mantén tu estilo. “Uno no puede imitar para siempre a otro escritor. No importa lo fácil que parezca lo que hace.”

       15.     Excava. “Las buenas historias son como reliquias, forman parte de un mundo que existió alguna vez. El trabajo del escritor es usar sus herramientas para arrancar del suelo tanto como pueda sin dañarla.”

       16.   Descansa. “Descubrirás que repasar tu libro tras seis semanas de descanso es una experiencia reveladora y estimulante.”

      17.  Omite las partes aburridas y “Kill your darlings” (quita tus elementos favoritos). “Cárgate tus elementos favoritos. Aunque eso rompa tu pequeño y egoísta corazón de escritorzuelo. Cárgate tus elementos.”

      18.   La investigación no debe ensombrecer a la historia. “Deja la investigación atrás. Ahí es a donde pertenece, tan atrás que apenas pueda entreverse a través del tejido de la historia.”.

      19.    Serás escritor leyendo y escribiendo. “Aprenderás mucho leyendo y escribiendo mucho. Las mejores lecciones que recibirás, son aquellas que aprenderás tú solo.”


      20. Escribir, va sobre hacerte feliz. “Escribir no va sobre hacerse rico, famoso, ligar más o hacer colegas. Escribir es magia, es lo más parecido al agua de la vida. Ningún otro arte se le parece tanto. El agua es GRATIS. Así que bebe…

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15 consejos de Stephen King para ser un buen escritor

Pocos discreparán ante el hecho de que Stephen King es uno de los escritores más prolíficos y significativos del género de terror y misterio. Autor de novelas y cuentos que puntean las listas de ventas, con millones de seguidores en todo el mundo y numerosas adaptaciones cinematográficas, Stephen ocupa un lugar único en las bibliotecas de todo apasionado de la lectura.

Por otro lado, cualquiera sabe que la tarea del escritor dista muchísimo de lo fácil, no basta con solo tener buenas ideas y anotarlas.

A lo largo de su vida, S.K. ha escrito miles de páginas. No solo se contenta con escribir Best-sellers millonarios en ventas y guiones de cine y televisión con éxito inmediato y dictar clases y conferencias que abarrotan los auditorios, sino que se ha convertido en un gurú que sienta cátedra sobre el arte de la escritura y no es avaro con sus consejos para principiantes que los repiten en un lado y otro o son recopilados por sus miles de fanáticos y seguidores que graban y reproducen todo lo que dice y opina. A riesgo de repetirnos un poco con las arriba citadas, aquí recopilamos otra de sus listas para jóvenes escritores, tomada de:

15. Lo más importante son las primeras líneas

La parte que más debería preocupar a un escritor son las primeras líneas de su novela o cuento, ya que a través de ellas no solo se introduce al lector, sino que también dan la dirección al escritor.

14. El trabajo más difícil es revisar el borrador

La mayoría de los autores no se preocupa tanto del borrador, ya que es una versión muy preliminar de lo que será el trabajo final. Lo complicado es tomar ese borrador y convertirlo en una novela o cuento. El escritor realiza muchos cambios en lo que será el segundo borrador, en un proceso de revisión importante, que seguirá hasta llegar a la versión final.
  

13. Escribe para ti y después preocúpate del resto

Cuando se escribe una historia, primero tenemos que contarla a nosotros mismos. Una vez que tengas listo el primer borrador, es momento de ocuparte de tus posibles lectores, eliminando aquellas cosas que no son parte de la historia.


12. Los secretos del éxito

Stephen King atribuye su éxito a dos factores: mantener su buena salud y estar casado. No es necesario que te cases ni que te hagas chequeos cada cinco minutos, pero si tu cuerpo y corazón están bien, tu escritura también lo estará.


11. No tengas miedo

Los escritores tienen la magia dentro y el miedo a usar esa magia interna es el origen de la mayoría de los malos textos.


10. Lee mucho

Un escritor que no lee, es como un compositor que no escucha música. Stephen King dice que, si no tienes tiempo de leer, tampoco tienes las herramientas para escribir.



9. Evita los verbos pasivos

Los verbos pasivos son para los escritores tímidos; si quieres contar una historia que atrape, utiliza formas verbales activas. Lo mismo se aplica a los adverbios. El adverbio no es tu amigo.


8. Apaga la televisión

Nunca escribas con la TV encendida. El trabajo de un escritor requiere de mucha concentración y tener la atención 100% en el texto. Esto no es solo para la TV, ninguna distracción es bienvenida mientras escribas.


7. Ten tu propio estilo

Cada escritor tiene un estilo personal de escritura; no intentes copiar o tomar cosas del estilo de otro autor, no te harás ningún favor y las cosas parecerán más complicadas de lo que son.


6. Escribir un borrador no debe tomar más de tres meses

El primer borrador de un libro, no importa lo largo que sea, no debe tomarte más de tres meses, que es lo que dura una estación.


5. Toma descansos

Que tengas tres meses para tener listo tu borrador, no significa trabajar sin parar. Hay que descansar cada 6 semanas, ya que sino tu texto va a sufrir y perder sentido.


4. Escribe y lee

Esas dos acciones son lo que crea a un escritor. Para convertirte en uno, necesitas leer y escribir mucho, así aprenderás lecciones que salgan de ti y tu experiencia.


3. No dejes que tu investigación tome tu escritura

Si bien hay que investigar antes de escribir un libro, no dejes que lo que averiguaste le haga sombra a la historia.


2. Escribe para ser feliz

Un escritor no debe escribir para hacerse rico, famoso o popular. La escritura es magia creativa, y si tienes esa magia, aprovéchala para enriquecer tu vida.



1. No te preocupes por agradarle al resto

Escribe con la mayor sinceridad posible, que no te importe lo que va a pensar el resto. Tus días como una persona políticamente correcta están contados.

Y más y más(No importa que nos repitamos un tanto...King da para largo)


20 consejos de Stephen King para ser un mejor escritor.



Tomados de :http://elespejogotico.blogspot.com.co/2015/07/20-consejos-de-stephen-king-para-ser-un.html 
Más allá de su notable carrera como autor, Stephen King no suele reservarse ningún secreto acerca del arte de escribir. Por el contrario, a menudo los comparte abiertamente entre sus lectores, inspirando a muchos jóvenes autores y ayudando a perfeccionarse a otros tantos.

Aquí están los 20 consejos de Stephen King para ser un mejor escritor:

I.
Lo único indispensable para convertirse en escritor es tener imaginación, pero no de cualquier tipo, sino una imaginación muscular; es decir, que pueda ejercitarse y disciplinarse constantemente.
II.
Si no tienes tiempo para leer tampoco tienes las herramientas para escribir.
III.
Cuando corrijas, borra. Elimina todo lo que no sea imprescindible. Esto duele, lo sé, pero revisar una historia es un hábito esencial en todo autor, aunque se sienta como un pequeño crimen.
IV.
A veces piensas en algo y eso se conecta con otra cosa. Entre ambas se forma una historia, o su germen. Nunca sabrás cuándo ocurrirá.
V.
¿El peor consejo para escribir? "No escuches las críticas". Yo creo lo contrario. Una crítica, por injusta que sea, puede revelarte algo que está roto pero que puedes arreglar en el futuro.
VI.
Jamás podrás conmover a alguien con tu obra si no te conmueve a tí.
VII.
Si quieres ser un escritor debes practicar solo dos cosas: leer y escribir mucho. No hay forma de evitarlo.
VIII.
La gramática es lo único capaz de traducir lo que imaginas para que otros puedan reinterpretarlo.
IX.
Las descripciones empiezan en la imaginación del autor pero se completan en la mente del lector.
X.
No importa sobre qué escribas, tu obra es como una especie de refugio, un lugar donde puedes esconderte del mundo. Cuanto más te encierres en él más estimularás tu imaginación.
XI.
Escribe con la puerta cerrada. Reescribe con la puerta abierta.
XII.
El talento es innato. Está ahí o no. Puedes intentar cambiarlo con la misma eficiencia en que un zurdo trata de escribir con la mano derecha.
XIII.
Nos gusta pensar que somos muy inteligentes, pero el verdadero talento no tiene nada que ver con eso. Se oculta en el cableado primario del cerebro.
XIV.
Cuanto más leas menos probabilidades existen de que quedes como un imbécil con tus lectores.
XV.
Okay, te encerraste en tu cuarto, apagaste la TV, abandonaste a tu familia, a tus amigos, te comprometiste a escribir 1000 palabras por día. Entonces te sientas frente a tu ordenador para enfrentar la única pregunta: ¿sobre qué diablos voy a escribir? Por suerte hay una sola respuesta: escribe sobre lo que te de la gana.
XVI.
Siempre hay un elemento accidental en la aparición de una idea. La experiencia solo logrará que reconozcas más rápido las señales.
XVII.
Solo leyendo aprenderás hasta dónde deben ir las descripciones, y solo escribiendo mucho aprenderás el cómo.
XVIII.
Un poco de talento es importante si quieres convertirte en escritor. Pero el único requerimiento esencial es la habilidad para recordar tus cicatrices.
XIX.
Uno de los peores hábitos al momento de escribir es embellecer el vocabulario, "vestirlo" con palabras complicadas porque quizás te avergüenzan las tuyas. Para mí eso es un crimen tan aberrante como vestir a un perro.
XX.
Puedes acercarte a la escritura con nervios, excitación, esperanza o miedo. No importa, mientras lo hagas con respeto.




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Stephen King, Consejos para escribir un libro



Acabo de leer el ensayo de Stephen King titulado "Mientras escribo" (On Writing), donde el famoso autor norteamericano da consejos para los escritores noveles. Reconozco que no me lo he leído entero, ya que la primera parte se dedica a la biografía del autor y a mí me interesaban sólo sus consejos literarios. A continuación resumo esos consejos que se diseminan a lo largo del libro.

CÓMO EMPEZAR

- Si quieres ser escritor, lee mucho y escribe mucho. Leyendo prosa mala se aprende a no cometer los mismos errores. La buena literatura enseña estilo, agilidad narrativa, estructura argumental, elaboración de personajes creíbles y sinceridad creativa. Al principio, quizás imites el estilo del escritor que más admiras, y eso no es negativo. En cuanto a la lectura, el truco está en aprender a leer a tragos cortos, no a largos. Si no te diviertes ni leyendo ni escribiendo, mejor que te dediques a otra cosa. Stephen King propone dedicarle entre cuatro y seis horas diarias a leer y escribir durante toda la semana.

- Cuando mejor se escribe es cuando el escritor lo vive como una especie de juego inspirado. King nos dice que si empieza un proyecto ya no para, y sólo baja el ritmo si es imprescindible. De esta forma, logras mantener la tensión y te centras en tu relato o novela hasta terminarlo. Su consejo es que la redacción de un libro (aunque sea largo) no debería durar más de tres meses. En cuanto al ritmo de escritura, a King le gusta hacer diez páginas al día, unos dos mil palabras. Para los novatos, King propone unas mil palabras al día y un día de descanso semanal.

- Ambiente sereno y espacio propio. Para King, mantenerse en buenas condiciones físicas y tener un matrimonio duradero han sido los dos secretos de su éxito. El espacio para escribir puede ser modesto y sólo requiere que sea un lugar que te permita aislarte del mundo exterior ("una puerta a cerrar&quot.

QUÉ ESCRIBIR Y CÓMO

- ¿De qué escribir? De lo que te dé la gana y te guste. El único requisito que pone Stephen King es la sinceridad, contar la verdad. Considera erróneo renunciar a ciertos géneros si te gustan, pero también sería un error dedicarse sólo a algún género con la creencia falsa de que nos proporcionará dinero. Escribe de lo que quieras y aporta tu experiencia individual de la vida (amistad, amor, trabajo, etc). King dice que a la gente le encanta leer sobre el trabajo. En todo caso, debe haber algo sobre lo que tú sepas mucho más que los demás, y es eso lo que debe singularizar tus relatos.

- Estructura del relato o novela: narración, descripción y diálogo. La narración hace que se mueva la historia, la descripción genera una realidad sensorial para el lector y el diálogo da voz a los personajes para conferirles vida.

- Narración basada en situaciones. King no le da a la trama (o argumento) demasiada importancia, ya que le restan espontaneidad a la creación. Por contra, nos dice que la narrativa sale sola, sin planificarla, y que dentro de esa espontaneidad surge un "fósil", una reliquia. El método de King es crear situaciones, poner a sus personajes en aprietos y observar cómo van transcurriendo los acontecimientos sin forzar una salida. Para él tiene preferencia la situación antes que el argumento. El desenlace puede ser el que se tuviera previsto, pero en la mayoría de los casos es algo inesperado para el propio escritor. Casi todas las situaciones interesantes pueden resumirse en una pregunta condicional: "¿y si los vampiros invadieran un pueblecito de Nueva Inglaterra?", pone como ejemplo King de situación que dio origen a su obra "El misterio de Salem's Lot".

- Aprender a describir, leyendo y escribiendo mucho. El primer paso de la descripción es visualizar lo que tienes en tu cabeza y trasladarlo a la página para que el lector pueda visualizarlo también. Si quieres ser buen escritor, estás obligado a poder describirlo. Pero es necesario buscar un equilibrio en la descripción: ni dejar confundido al lector ni tampoco saturarle con descripciones innecesarias. Por ejemplo, King prefiere no describir los rostros o la ropa de sus personajes con detalle, y dejar que sea el lector quien se los ponga. Es más importante el escenario y el ambiente en el que transcurre la historia. Una descripción correcta será aquella compuesta por una serie de detalles bien escogidos que resuman el escenario, el ambiente o el personaje, y en la mayoría de los casos serán los primeros detalles que se le ocurran al escritor. En la descripción es más fácil pasarse que quedarse corto. No hagas descripciones demasiado detalladas y largas porque aburrirás al lector. Tu prioridad es que la historia no pare, que tenga ritmo y continuidad. La descripción puede ser directa o usando símiles y otros recursos de lenguaje figurado (King tiene predilección por los símiles). En resumen, para describir bien necesitas visualizar con claridad y escribirlo usando imágenes no trilladas y un vocabulario sencillo. Puedes usar cualquier artificio que mejore la calidad de tu escritura, pero sin que se interponga en la historia.

- Diálogo sincero para darle voz a tus personajes. En vez de narrar la personalidad de un personaje de tu historia, es mejor utilizar el diálogo para ello. Este diálogo debe ser natural y tal como se desarrollaría en la realidad, sin cohibirte por lo que puedan pensar ciertos lectores.

- Prestar atención a lo que hace la gente para crear tus personajes. Stephen King nos previene de usar personas reales de nuestro entorno para trasladarlas a la historia, pero nos aconseja fijarnos en el comportamiento de la gente. Las historias siempre acaban hablando de gente, más que de acontecimientos. El objetivo es que el comportamiento de los personajes sean útiles para la historia y creíbles.

- Simbolismo y tema, tras la revisión. Como hemos dicho antes, Stephen King no suele planificar lo que escribe sino que comienza con una situación y la va narrando hasta obtener el núcleo de la historia (la primera versión). Es en la revisión, una vez finalizada esa primera versión de la obra, cuando se fija en el simbolismo que puede tener, para así adornar y enriquecer la historia. Sin embargo, el simbolismo no debe crear una sensación artificial de profundidad. Durante esa segunda versión del texto, debes dejar más claro cuál es el tema del que trata y añadir simbolismos si le vienen bien a la historia. Esto puede exigir grandes cambios en la segunda y posteriores versiones de tu historia.

REGLAS DE ESTILO

- Lenguaje directo y cotidiano. Escribir bien significa prescindir del miedo y la afectación. Cuando empiezas a escribir un relato o novela puedes pensar que necesitas usar palabras poco usadas o complicadas, y King nos dice que es todo lo contrario. Lo mejor es usar la primera palabra que se te haya ocurrido, sin forzar ni intentar impresionar. No debes asustarte de ser vulgar en ciertas situaciones. King pone el ejemplo con la palabra "cagar". Esa palabra puede ser vulgar, pero dependiendo de la situación, del personaje de tu relato o de quién sea el narrador, puede ser mucho más adecuada que un eufemismo como "hacer de vientre", "defecar" o "excretar". Que no te cohíba el decoro, sin que esto signifique recomendarte que seas vulgar cuando la situación no lo requiere.

- Seguir las reglas básicas de la gramática. Aunque los mejores escritores a veces se saltan las reglas establecidas, ellos saben lo que están haciendo. Por lo tanto, a menos que tú también estés seguro, lo mejor es que sigas las reglas básicas de la gramática. Pero no te preocupes pensando que debes ser un experto en gramática. Probablemente ya sepas construir frases coherentes (nombre+verbo) sin necesidad de volver a repasar lo básico en un libro de gramática.

- Evitar la voz pasiva. King le tiene fobia a la voz pasiva y considera que quienes la utilizan son escritores temerosos. Ejemplo de frase pasiva: "la mujer se había pintado los labios." Mientras que en voz activa o directa sería: "la mujer tiene los labios pintados." No significa que necesites eliminar del todo la voz pasiva, pero úsala cuando se adecuado y no abuses.

- Desconfía de los adverbios y no abuses de ellos. Sí, esas palabras acabadas en -mente son los adverbios y deberías evitarlos en lo posible en tus textos. En especial, King aconseja no usar adverbios en los diálogos, como por ejemplo: "- ¡Estoy harto! -dijo Juan, acaloradamente." Sólo usa adverbios en los diálogos en situaciones muy especiales y si no puedes evitarlo. En vez de usar adverbios, intenta que la situación describa el tono del personaje.

- La mejor manera de atribuir diálogos es "dijo". El objetivo es que el relato esté tan bien narrado como para que el lector sea capaz de deducir por sí mismo si lo que dice un personaje lo dice acaloradamente, alegremente, enfadado, etc, sin necesidad de añadirlo. Usa "dijo" en la mayoría de los casos, si bien también puedes usar "exclamó", "preguntó", "añadió", "respondió", etc, pero cuidado con usar esferoides como sucede en las novelas baratas: "- ¡El váter está atascado! -espetó Marcos.", "- Me gustas -jadeó Alicia",...

- No pensar demasiado dónde empieza y termina un párrafo. Es mejor escribir con fluidez y dejar que los párrafos vayan tomando forma. "Hay que aprender a oír el ritmo", según King. Siempre puedes cambiar lo que no te guste después en la revisión.

- El objetivo de la narrativa no es la corrección gramatical sino contar una historia. Hay que poner cómodo al lector y hacerle olvidar en lo posible que está leyendo un relato de ficción.

DESPUÉS DE LA PRIMERA VERSIÓN

- Período de descanso después de la primera versión. King aconseja unos días de vacaciones, en los que te dediques a una actividad diferente, y luego trabajar en otra cosa (como un relato más corto que no tenga nada que ver con la historia anterior). El tiempo de reposo de la primera versión de tu historia no debería bajar de seis semanas, y no te dejes llevar por la tentación de releerlo antes. Tras ese período de reposo, cuando te parezca algo rarísimo, ya puedes volver a él e iniciar la segunda versión. En esta segunda versión lo primero será corregir la ortografía y encontrar incoherencias en la historia y en la motivación de los personajes, quitar pronombres cuyo antecedente no esté claro, añadir expresiones que aclaren el sentido, eliminar los adverbios prescindibles, comprobar si hay elementos recurrentes y si pueden enlazarse para darle un tema o un simbolismo a la historia, añadir escenas e incidentes que refuerzen el sentido y borrar todo aquello que se disperse.

LO QUE LE GUSTA AL PÚBLICO

- La gente que compra libros no se guía por el mérito literario sino que quiere una historia entretenida. Para King, un relato absorbente se logra cuando los lectores reconocen a los personajes y el relato le proporciona ecos muy fuertes de lo que vive y piensa.

- Ritmo rápido pero no en exceso. Las novelas de mayor éxito comercial son aquellas que tienen un ritmo rápido, aunque no hay que excederse en la velocidad porque puedes confundir o agotar al lector. Para acelerar el ritmo, en la segunda versión puedes hacer recortes para acelerar el ritmo.

- Introducir los precedentes de los personajes lo antes posible. King dice que es importante no retrasarse cuando se cuenta la historia previa de los personajes, aunque hay que hacerlo con elegancia. Siempre hay que incluir algunos precedentes, pero no aconseja utilizar flashbacks a lo largo de la novela ya que los considera aburridos y vulgares. En estos precedentes de los personajes sólo hay que ceñirse a las partes que sean importantes para la historia, no hacerles una biografía completa.

- Documentarse, pero no en exceso. Si es necesario, puede investigarse sobre algún aspecto del relato que requiera información precisa o documentación, pero es importante no saturar al lector con demasiados detalles innecesarios. Lo más importante es la historia.

SOBRE EL ENVÍO DE OBRAS.

Si envías un relato, pon unas cuantas líneas iniciales explicando dónde has publicado otras obras, y una o dos diciendo de qué va la obra que envías. Es importante despedirse dando las gracias por la lectura. En la esquina superior izquierda de la primera página pon tu dirección y número de teléfono. En la esquina de la derecha pon la cantidad aproximada de palabras. El envío hay que realizarlo en papel blanco de buena calidad, a doble espacio.

Y esos son los consejos que me han parecido más importantes al leer este libro de Stephen King, aunque contiene muchos más y merece la pena que te lo leas entero.
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