ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Decálogo de Ginés S. Cutillas

Decálogo de Ginés S. Cutillas


DECÁLOGO DEL PERFECTO MICRORRELATISTA


I.- Antes de escribir nada, lee todo.

II.- No escribas nada que no aporte nada nuevo.

III.- Elige con sumo cuidado cada una de las palabras.

IV.- Concentra tu máximo esfuerzo en la primera frase.

V.- Haz que el título forme parte de la historia.

VI.- Una imagen vale más que mil palabras.

VII.- La elipsis es la reina.

VIII.- Parte de situaciones y personajes conocidos.

IX.- Aplica sin complejos toda la literatura anterior.

X.- Golpea sin piedad en el punto final.

Decálogo del escritor súbito: Mónica Lavín

Decálogo del escritor súbito: Mónica Lavín


Decálogo del escritor súbito (De utilidad para el escritor de minificciones)

1. Atiende al rayo, la chispa de donde sale la minificción. Ese será tu momento de iluminación.

2. Comprende que, como en los destilados de agave, haya que tirar las colas y que la doble destilación ayuda a la pureza del producto final.

3. Solázate en la ambigüedad de las palabras y las expresiones.

4. Olvida la desmesura (sólo en el aliento de la narración).

5. Sé el fiel de la balanza: que no sobre nada, que no falte nada. En caso de imprecisión: es preferible que falte algo.

6. Nunca aclares: tu arma es la sugerencia.

7. Una minificción es como un Alka Seltzer. Comprimida y blanca se expande y burbujea en el ánimo del lector. En su punto, alivia; a destiempo, asfixia.

8. Para escribir una minificción hay que tragarse un tazón de palabras y regurgitar las necias y poderosas. De ellas es el imperio del cuento corto. Hacerlo en ayunas da mejores resultados.

9. La mitad de la minificción es el título. Sin él la ficción está a medias; si lo encuentras antes llevas la mitad del camino andado.

10. El knock out de la minificción es mortal. Aunque el lector sea el último en enterarse.


Tomado de: Javier Perucho, El cuento jíbaro. Antología del microrrelato mexicano, Ficticia Editorial, 2006.

domingo, 26 de octubre de 2014

"Decálogo" de Ana María Shua

"Decálogo" de Ana María Shua
Once consejos para autores de cuentos brevísimos

.
.1. Tomar una o varias porciones de caos (muy pequeñas) y transformarlas en un mínimo universo.
2. Como en las artes marciales en las que se aprovecha la fuerza del adversario, utilizar los conocimientos del lector, que sabe más de lo que cree.
3. Trabajar con la materialidad del texto. Por ejemplo, en el brevísimo "Huyamos, los cazadores de letras están aq...".
4. Azotar las palabras hasta conseguir que se agrupen en un rebaño ordenado. Tener el corral preparado de antemano.
5. Tejer lo fantástico y lo cotidiano en una sola trama. O no. Cortar lo que sobra.
6. Tallar la primera versión como una piedra en bruto, hasta obtener un diamante facetado. Si no es posible librarse incluso de la más mínima imperfección, tirar la piedra a la basura, sin piedad.
7. Si se ha conseguido atraparlo, es que está mal. Un buen cuento brevísimo resulta tan inasible y resbaladizo como cualquier pez o cualquier buen texto literario.
8. A veces no hace falta inventarlos, basta con descubrirlos, incrustados en otros textos, brillando.
9. Prueba de calidad: cuando es realmente bueno, muerde.
10. Ser breve. Y, preferiblemente, también genial.
11. Si se trata de proponer consejos, instrucciones o reflexiones sobre el oficio, que nunca sean diez.

viernes, 24 de octubre de 2014

DECÁLOGO DE LA MICROCUENTÍSTICA - Marco Aurelio Chavezmaya


DECÁLOGO DE LA MICROCUENTÍSTICA

Marco Aurelio Chavezmaya

1.- Abreviarás con el sudor de tu mente. (La vastedad y la cortedad dependen de tus latidos. Extensión que no da vida, mata.)

2.- Santificarás largamente las fiestas de la brevedad.

3.- Tu vida, el sueño, la realidad, tu tiempo. Escarbarás en ellos con las uñas, con los huesos, con los ojos, con los testículos, hasta extraer un diamante envuelto en sangre. Arrópalo, límpialo, amamántalo: es el inicio de un cuento; es el rostro de su final.

4.- No robarás historias ajenas en vano (eso quiere decir que si vas a robar la historia de otro, tu deber principalísimo es escribir una pequeña obra maestra, para que los ingenuos crean que fue
aquél quien robó primero).

5.- No fornicarás con el espejo. La vanidad es una pésima costumbre si crees que has escrito una pequeña obra maestra.

6.- Que nadie te haga sentir mal por el tamaño. Ya lo dijo aquél (y si no lo dijo, no importa): “A mis brevedades voy, / de mis brevedades vengo, / porque para andar conmigo / me bastan mis
minicuentos.”

7.- Respetarás a tus padres (literarios), pero no usarás sus corbatas ni sus trajes, a menos que consigas una cita de amor con la loca de la casa.

8.- Si piensas que tu oficio es beber océanos, tragar lumbre, masticar vidrio, increpar a Dios por su fastuosa desmemoria, amar a todas las mujeres y sorber los sesos vivos de las criaturas más extrañas del mundo, inscríbete entonces en el Taller de Cuentagotas.

9.- No matarás la historia en aras de la pirotecnia. No matarás a los personajes buscando el oropel. No matarás a nadie. El brillo, como la perfección, no existe. A lo único que puedes aspirar en este
valle de lágrimas es el decoro.

10.- Por eso honrarás las sencillas palabras, las palabras justas.


(11.- Y sobre todo no olvidarás que los decálogos son catálogos del Diablo.)

Tomado de:

DECÁLOGO DE LA MINIFICCIÓN - Armando Alanís

DECÁLOGO DE LA MINIFICCIÓN                                          Armando Alanís


1.- Al grano.

2.- Un minificcionista es un tipo de pocas palabras.

3.- ¡Atrévete! La minificción no es para pusilánimes.

4.- Una minificción es un dardo venenoso que da en el blanco.

5.- Evita la tentación de convertir tu minificción en un cuento largo.

6.- En una minificción no debe sobrar nada… ¡Ojo! Tampoco debe faltar nada.

7.- Las mejores minificciones tienen la extensión de un solo párrafo; las sublimes, de una sola frase.

8.- Uno se tropieza con las minificciones en la calle, en el café, en la cantina, en cualquier sala de espera, en la página roja del vespertino, en el table dance y ante el pelotón de fusilamiento.

9.- Guarda tu minificción, ya corregida, en la gaveta del escritorio cuando menos una semana antes de enviarla a un periódico o revista.

10.- De cada diez minificciones que escribas, tira nueve a la basura.




Microdecálogo del microcuentista - Victor Mosqueda Allegri

Microdecálogo del microcuentista                                                      Victor Mosqueda Allegri




1. No leas decálogos del cuento largo. Tendrías más éxito, incluso, con un decálogo del maestro de spinning.

2. Aprende a contar una historia con 10.000 palabras, luego con 1.000, más tarde con 100, luego con 10. Nunca al revés.

3. Grábate esto: Un cuento tiene inicio, desarrollo, nudo y final; tiene personajes, escenarios y anécdotas. Ahora olvídalo.

4. Relee todos tus grandes proyectos de cuento y novela desertados. Seguro pueden hacer el amor y parir un microcuento.

5. Relee todos los cuentos y novelas que has escrito y amas. Borra aquí y allá hasta que solo te queden 3 palabras. Solo 3.

6. Cuenta hasta 10. ¿Lo notaste? Así es el microcuento. Es algo que se cuenta, pero no es cuento. Deja las comparaciones.

7. Muérdete los dedos, las uñas, la lengua, muerde el teclado; pero contente. No escribas nada que el lector pueda adivinar solo.

8. Lee a los maestros del microcuento y a los que usan el sombrerito de asno en la esquina del salón. Así lograrás un buen punto medio.


9. Pon el punto antes de lo que esperas. Si el final te toma por sorpresa a ti, es más probable que lo haga a otros. 

Tomado de:

DECÁLOGO DEL BUEN MICROCUENTISTA Raúl Brasca

DECÁLOGO DEL BUEN MICROCUENTISTA                                     Raúl Brasca


1. No te ajustes a definición alguna, la microficción no ha sido aún domesticada, pero lee mucho y bueno para vislumbrar de qué se trata.

2. Dispones solo de dos materiales: las palabras y el silencio, y debes lograr que ambos sean igualmente significativos.

3. Esfuérzate por escribir con la menor cantidad de palabras y la mayor cantidad de silencio, pero asegúrate de que tu microficción contiene las claves imprescindibles para ser comprendida. Si has logrado eso, detente: considera al lector tan inteligente como tú.

4. Cuida la calidad de tus palabras, la arquitectura y la música de tu microficción. Mucho más que la novela y el cuento, y casi tanto como el poema, la microficción alcanza su potencia por medio de la forma.

5. Cuida la calidad de tu silencio, si es elemental y falto de sustancia, tu microficción será una pieza menos que decepcionará a los buenos lectores.

6. Si has cumplido con los puntos anteriores, despreocúpate del final pero preocúpate por la última línea. El final es el sentido y lo produce el lector, pero tu última línea debe habilitarlo para que lo haga.

7. Si tu microficción contiene una historia, cuídate del resumen. Ninguna buena microficción es el esquema de una historia, ni siquiera lo esencial de ella. Un detalle objetivamente trivial pero cargado de significado por el autor, dice más y mejor que la prolija enumeración de los hechos.

8. Si tu microficción es humorística, cuídate de la simpleza del chiste. El silencio del chiste es elemental: se agota en permitir el equívoco y tiene como única finalidad esconder un sentido de efecto risible. El silencio de la microficción humorística no tiene por qué ser menos sustancioso y complejo que el de las que no lo son.

9. Confía en tu impulso creador. Todas las microficciones hijas de un mismo impulso creador, por heterogéneas que parezcan, pertenecerán a una misma familia. No dejes que te las impugnen, porque en la variedad está su riqueza.


10. Desconfía de los sabihondos que escriben decálogos. En general, los decálogos sirven solamente para publicitar la poética de quienes los escribieron.

jueves, 23 de octubre de 2014

Decálogo para escribir microcuentos

Decálogo para escribir microcuentos

www.escueladeescritores.com
1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.

Decálogos de Andrés Neuman

Decálogos de Andrés Neuman

Andrés Neuman Galán (Buenos Aires28 de enero de 1977) es un narrador, poeta, traductor, aforista,1​ bloguero y columnista hispano-argentino.






1. Contar un cuento es saber guardar un secreto.
2. Aunque hablen en pretérito, los cuentos suceden siempre "ahora". No hay tiempo para más ni falta que hace.
3. El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento, o su muerte por asfixia.
4. En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección. En cuanto al título, paradójicamente, si es demasiado brillante se olvida pronto.
5. Los personajes no se presentan: actúan. La atmósfera puede ser lo más memorable del argumento. La mirada, el personaje principal.
6. El lirismo contenido produce magia. El lirismo sin frenos, trucos.
7. La voz del narrador tiene tanta importancia que no debe escucharse demasiado.
8. Corregir: reducir.
9. El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la puntuación.
10. En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad caber en un minuto.
11. Narrar es seducir: jamás satisfagas del todo la curiosidad del lector.

Nota. Me llama la atención que este decálogo de Andrés Neuman es parecido al de Erskine Caldwell , pero en muchas páginas, inclusive en la suya, lo dan como propio. Tiene variaciones  al final y se complementa con la segunda parte. Simplemente lo cito con advertencia.
Dicha controversia se profundiza en esta referencia, en la que la discusión suscitada parece estar a favor de Neuman, cosa que por un asunto de simpatía nos alegra: http://vivirdelcuento.blogspot.com.es/2006/11/parecidos-razonables.html

Al respecto, el mismo Andrés Neuman nos escribió para darnos sus precisiones:

EL ESCRITOR ARGENTINO ANDRÉS NEUMAN NOS ESCRIBE

A propósito de la página DECÁLOGOS AJENOS (Tips de los maestros, organizados en listas)el escritor argentino Andrés Neuman nos escribió con el fin de hacernos conocer su posición en lo que respecta a una polémica que lleva varios años, relacionado con un duodecálogo para escritores que él escribió y que en algunas páginas de internet atribuyen a Erskine Caldwell.  

(Ver una reflexión en: http://vivirdelcuento.blogspot.com.es/2006/11/parecidos-razonables.html )

Los textos se incluyen en un capítulo del presente blog:

http://emiliorestrepo.blogspot.com/p/decalogos-ajenos.html

en donde se pueden leer una larga colección de decálogos literarios y consejos de escritores que he recogido con el paso de los años.

A pesar de su juventud, Neuman ha consolidado una reconocida y fructífera carrera literaria, como se puede ver en estas referencias:
http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_Neuman

http://www.andresneuman.com/

Este es el texto que nos suscribió Andrés Neuman:




Andrés Neuman said...
Estimado Emilio,

saludos y muy interesante la recopilación de decálogos. Respecto al supuesto texto "de Caldwell", el mismo jamás existió, y eso puede comprobarse muy fácilmente.

Como es natural, Erskine Caldwell escribió toda su obra en inglés. Pero si buscas el pretendido "original" en lengua inglesa, comprobarás que dicho autor jamás escribió ese texto, ni tampoco uno parecido. Lo único que encontrarás en Internet será el texto en lengua española, por la sencilla razón de que fue escrito por mí y no por un autor norteamericano. Quien de verdad esté interesado en conocer la verdadera autoría del dodecálogo, no tiene más que hacer esa sencilla búsqueda. Me sorprende que quienes han dudado sobre este punto no se hayan preguntado por qué el texto sólo aparece en castellano, y por cierto la gran mayoría de las veces atribuido a mí.

Por todo esto, te ruego respetuosamente que borres del post esa duda o "parecido sospechoso", que como comprenderás me produce una ofensa; así como el supuesto decálogo de Caldwell, que no es más que el mío propio, que en su edición original iba encabezada por una breve cita de dicho autor. Un día un tallerista copió y pegó en Internet mi texto, atribuyéndoselo por error a Caldwell (quien, insisto, jamás en su vida escribió ningún dodecálogo). Y ese error fue propagándose por un cierto número de páginas sobre el tema, hasta llegar a ti.

Espero haber despejado tus dudas y te agradecería mucho la rectificación del post, para no seguir alimentando este garrafal error entre los lectores, quienes merecerían conocer la información exacta. Un saludo cordial de

Andrés Neuman


Posteriormente, anotó:

Blogger Andrés Neuman said...
Estimado Emilio,

ante todo agradezco el eco que te has hecho de mi mensaje, enviado desde el máximo respeto. Ahora bien, como acto de mínimo rigor literario, para que esta supuesta discusión que das por abierta fuese tal, lo ético sería que aportases alguna prueba del supuesto texto original de Caldwell (cuya existencia tú pareces considerar al menos como posible). De lo contrario, y mucho más allá del derecho legal, que desde ya me asiste, lo honesto sería que rectificases la información de tu post para adecuarlo a la verdad del asunto. Esa es una de las responsabilidades de la difusión pública de ideas. Mis pruebas son sencillas: los registros legales e ISBNs de mis libros. Entre los que se incluyen, por supuesto, los libros donde figuran aquellos dodecálogos sobre el cuento que reprodujiste, y que naturalmente cuentan con su correspondiente copyright. En ningún momento te estoy pidiendo que elimines esos textos de tu blog, sino sencillamente que informes adecuadamente de su autoría real. Me parecería un pequeño acto de justicia que no te costaría ningún esfuerzo hacer. Saludos cordiales de
Andrés
8:08 PM
  


La discusión queda abierta, por si alguien quiere aportar elementos nuevos en cualquiera de los dos sentidos. Neuman es claro en explicar que el decálogo suyo fue atribuido a Caldwel por una ligereza de alguien que lo copió en un post, malinterpretando un epígrafe que lo citaba. En las diferentes búsquedas, no hemos podido encontrar el supuesto original en inglés, además como dice el escritor argentino, a él lo respaldan los registros legales de sus libros, en uno de los cuales apareció originalmente el listado en discusión. En realidad, creo que tiene razón, todo parece indicar que es de su autoría; al parecer el efecto viral de cómo se reproducen algunos conceptos en internet ha propagado esta discusión, sin que el bueno de Caldwel (muerto en 1987) se haya siquiera dado por enterado. En las páginas que hablan de su vida y obra, no se hace referencia a la lista de consejos  de la polémica.



Andrés Neuman
Posteriormente, Andrés hizo otro comentario:

  
Neuman es claro en explicar que el decálogo suyo fue atribuido a Caldwel por una ligereza de alguien que lo copió en un post, malinterpretando un epígrafe que lo citaba. En las diferentes búsquedas, no hemos podido encontrar el supuesto original en inglés, además como dice el escritor argentino, a él lo respaldan los registros legales de sus libros, en uno de los cuales apareció originalmente el listado en discusión. En realidad, creo que tiene razón, todo parece indicar que es de su autoría; al parecer el efecto viral de cómo se reproducen algunos conceptos en internet ha propagado esta discusión, sin que el bueno de Caldwel (muerto en 1987) se haya siquiera dado por enterado. En las páginas que hablan de su vida y obra, no se hace referencia a la lista de consejos  de la polémica.


Nuevo "Decálogo" de Andrés Neuman

1. Si no emociona, no cuenta.
2. La brevedad no es un fenómeno de escalas. La brevedad requiere sus propias estructuras.
3. En la extraña casa del cuento los detalles son los pilares y el asunto principal, el tejado.
4. Lo bello ha de ser preciso como lo preciso ha de ser bello. Adjetivos: semillas del cuentista.
5. Unidad de efecto no significa que todos los elementos del relato deban converger en el mismo punto. Distraer: organizar la atención.
6. Anillo afortunado: a quien escribe cuentos le ocurren cosas, a quien le ocrurren cosas escribe cuentos.
7. Los personajes aparecen en el cuento como por casualidad, pasan de largo y siguen viviendo.
8. Nada más trivial, narrativamente hablando, que un diálogo demasiado trascendente.
9. Los buenos argumentos jamás pierden el tiempo argumentando.
10. Adentrarse en lo exterior. Las descripciones no son desvíos, sino atajos.
11. Un cuento sabe cuándo finaliza y se encarga de manifestarlo. Suele terminar antes, mucho antes que la vanidad del narrador.
12. Un decálogo no es ejemplar ni necesariamente transferible. Un dodecálogo, muchísimo menos.





3 comments:

  1. Estimado Emilio,

    saludos y muy interesante la recopilación de decálogos. Respecto al supuesto texto "de Caldwell", el mismo jamás existió, y eso puede comprobarse muy fácilmente.

    Como es natural, Erskine Caldwell escribió toda su obra en inglés. Pero si buscas el pretendido "original" en lengua inglesa, comprobarás que dicho autor jamás escribió ese texto, ni tampoco uno parecido. Lo único que encontrarás en Internet será el texto en lengua española, por la sencilla razón de que fue escrito por mí y no por un autor norteamericano. Quien de verdad esté interesado en conocer la verdadera autoría del dodecálogo, no tiene más que hacer esa sencilla búsqueda. Me sorprende que quienes han dudado sobre este punto no se hayan preguntado por qué el texto sólo aparece en castellano, y por cierto la gran mayoría de las veces atribuido a mí.

    Por todo esto, te ruego respetuosamente que borres del post esa duda o "parecido sospechoso", que como comprenderás me produce una ofensa; así como el supuesto decálogo de Caldwell, que no es más que el mío propio, que en su edición original iba encabezada por una breve cita de dicho autor. Un día un tallerista copió y pegó en Internet mi texto, atribuyéndoselo por error a Caldwell (quien, insisto, jamás en su vida escribió ningún dodecálogo). Y ese error fue propagándose por un cierto número de páginas sobre el tema, hasta llegar a ti.

    Espero haber despejado tus dudas y te agradecería mucho la rectificación del post, para no seguir alimentando este garrafal error entre los lectores, quienes merecerían conocer la información exacta. Un saludo cordial de

    Andrés Neuman
    ReplyDelete
  2. Listo Andrés, me parece muy justo y sensato lo que propones, publico tu comentario y borro la duda planteada y que los lectores saquen sus conclusiones. Gracias por entrar a mi blog, me halaga tu deferencia.
    Te invito a que lo visites de vez en cuando. Un fuerte abrazo
    ReplyDelete
  3. Anonymous5:13 AM
    Excelente idea esta recopilción de decálogos, y muy divertida. Recién subí a mi blog un Decálogo del crítico perfecto.

    Muchas gracias,
    Gina Picart
10 microapuntes sobre micronarrativa por Andrés Neuman

Tomado de:  

1. No es lo mismo lo breve que lo corto: lo breve calla a tiempo, lo corto antes de tiempo.

2. La vocación de todo microcuento es crecer sin ser visto.

3. Lo más particular del microcuento no es su minúscula extensión, sino su radical estructura.

4. Puntuarlo con bisturí.

5. Un microcuento empieza entre comillas y termina en puntos suspensivos.

6. Los verbos vuelan, los sustantivos corren, los adjetivos pesan.

7. La tentación del chiste es la termita del microcuento.

8. Los personajes de un microcuento caminan de perfil.

9. El microcuento necesita lectores valientes, es decir, que soporten lo incompleto.


10. Cuanto más breve parece, más lento se lee.

Tercer dodecálogo de un cuentista

Por El Nacional -marzo 4, 2018

Tomado de: https://www.elnacional.com/entretenimiento/tercer-dodecalogo-cuentista_225143/

I

Mucho más urgente que noquear a un lector es despertarlo.

 

II

El cuento no tiene esencia, apenas costumbres.

 

III

Hay dos tipos de cuento: los que ya saben la historia y los que la van buscando.

 

IV

La extrema libertad de un libro de cuentos radica en la posibilidad de empezar de cero en cada pieza. Exigirle unidad equivaldría a ponerle un candado al laboratorio.

 

V

La quietud como arte de la inminencia.

 

VI

La voz decide el acontecimiento, más que viceversa.

 

VII

 

Al cuento lo persigue su estructura. Por eso, cada cierto tiempo, agradece que la dinamiten.

 

VII

 

Un relato absolutamente redondo atrapa a los lectores, no los deja salir. En realidad tampoco les permite entrar.

 

IX

 

Todo cuento es oral en primer o segundo grado.

 

X

 

Mientras los cuentistas perpetúan simetrías, sus personajes los perdonan con sus imperfecciones.

 

XI

 

Tentación efectista del final abierto: interrumpido en un momento demasiado brillante, clausurado en su apertura.

 

XII

 

Toda historia que termina a tiempo empieza de otra manera.

 

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DODECÁLOGO CUARTO: EL CUENTO POSMODERNO

Tomado de: 
https://documentaminima.blogspot.com/2011/10/hacerse-el-muerto-andres-neuman.html

I
Cualquier forma breve podría ser un cuento, siempre que logre crear sensación de ficción.
II
Ausencia de punto de fuga: la frontera entre el relato de ayer y el de mañana.
III
La resolución del argumento y el final del texto mantienen un invisible tira y afloja. Si se impone lo primero, la estructura tiende a Poe. Si se impone lo segundo, tiende a Chéjov. Si se queda en empate, ahí hay algo nuevo.
IV
A estas alturas, desordenar el orden cuenta más que ordenar el desorden.
V
La ausencia de grandes personajes engendra al Gran Personaje: el yo que se narra.
VI
Con el paso de los cuentos, la omnisciencia deserta.
VII
Nos hemos puesto tan hiperhibridantes, que pasado mañana haremos una revolución purista.
VIII
La dispersión como trama, el cruce casual de ramas como árbol.
IX
El hablante elevado a discurso, el narrador como argumento.
X
El presente absoluto como única Historia: la narrativa breve del reset.
XI
Del cuento con sorpresa al cuento con duda.
XII
Hay cuentos que merecerían terminar en punto y coma;

Cómo escribir un cuento corto - Literautas.com

Cómo escribir un cuento corto

Tomado de: http://www.literautas.com/es/blog/post-3910/como-escribir-un-cuento-corto/

Estos días tenemos en marcha otra de las escenas detaller de escritura, y por eso quiero aprovechar para publicar una entrada hablando de algunas de las claves para escribir un cuento, un relato corto o un microcuento como los del taller.

Como sabéis, uno de los requisitos para participar en el taller es que los textos que nos enviáis no pueden tener más de 750 palabras. La pregunta es: ¿se puede realmente contar una historia con 750 palabras? ¡Por supuesto que sí! Y con muchas menos. Solo hay que tener en cuenta que los mecanismos para contar no funcionan igual que los de la novela.
Veamos cuáles son algunos de esos mecanismos a través de este decálogo para escribir cuentos cortos:

1. Céntrate en la acción


Que no en la anécdota. El cuento no es solo una anécdota, ya que cuenta una historia, pero la narración ha de estar más condensada que en la novela y centrarse en lo que sucede, sin tiempo ni espacio para otras disertaciones.
En el cuento no hay lugar para largas descripciones o extensas divagaciones morales o psicológicas. Esto no quiere decir que el cuento tenga que ser simple y carecer de estos elementos. Pueden estar, pero en forma de subtexto, escondidas entre líneas o dichas directamente con las palabras justas. ¡Es todo cuestión de espacio!
Hace tiempo leí una frase que se me quedó grabada: una novela de ciencia ficción describe un mundo de ciencia ficción; un cuento de ciencia ficción narra hechos de ciencia ficción. Sin embargo, ambos géneros pueden hacernos reflexionar al leerlos.

2. No quieras abarcarlo todo


A veces pecamos de querer contar historias muy ambiciosas que no tienen cabida en un relato corto. Recuerda que el cuento, por lo general, debe ocurrir en un espacio de tiempo breve, tener pocos personajes principales (2 o 3 como mucho) y una localización principal. Si no logras adaptar tu historia a estas premisas, puede que estés ante una novela corta y no de un cuento corto.

3. Busca una idea y simplifícala


Toda idea puede simplificarse siempre, sólo hay que darle una vuelta. Por ejemplo, queremos contar la historia de un hombre que, tras pasarse muchos años dedicado a su trabajo, logró alcanzar el éxito profesional. Fue un tipo importante, ambicioso y que llegó a lo más alto, pero a costa de arriesgar su vida personal. Con el tiempo, cometió una serie de errores y se arruinó, dándose cuenta de lo que realmente era importante.
¿Se puede contar una historia así en apenas 750 palabras? Sí, pero solo si la simplificamos. Para ello, busquemos el instante con mayor fuerza, el momento de impacto de la historia, así sabremos dónde hay que centrarse. Yo creo que el punto álgido lo encontramos cuando se da cuenta de que se equivocó, por ello creo que deberíamos contar la historia cuando ya lo ha perdido todo.
Por ejemplo, Fulanito es un mendigo que cada mañana pide en una esquina del centro de la ciudad, en una zona de oficinas cerca de donde él trabajaba tiempo atrás. Los mismos ejecutivos entre los que él se incluía antes, son ahora los que le ignoran y pasan por su esquina sin mirarle.
Recuerda, cuando tengas tu idea, simplifícala: busca el impacto, el instante.

4. No lo cuentes, muéstralo


Este debe de ser el consejo en el que más se insiste en cualquier libro o artículo sobre escritura, ¿verdad? Pero es que resulta fundamental y muchas veces se nos olvida, sobre todo a la hora de escribir cuentos.
Un cuento no es un resumen de una historia, sino una historia en sí. Tomando el mismo ejemplo del punto anterior, podríamos decir que Fulanito es un mendigo que cada mañana pide en una esquina cerca de donde antes trabajaba. Entonces tenía mucho éxito, aunque se acababa de divorciar y no tenía mucho tiempo para sus hijos porque solo le importaba su trabajo bla, bla, bla… ¿Qué es esto? ¿Es una historia o el resumen de una historia? En realidad es lo segundo.
Para narrar la historia tenemos que centrarnos en el instante, en la acción: Fulanito cuenta las monedas de su caja y se da cuenta de que no ha sido una buena mañana. Apenas si le alcanzará para tomarse algo caliente… Mostremos lo que ocurre, demos imágenes, enseñemos la historia a través de la acción.

5. Mantén la estructura


Aún siendo un relato muy corto, todo cuento ha de tener una introducción, un nudo y un desenlace. Por ejemplo: “el mendigo contando las monedas en su esquina y los ejecutivos pasando ante él envueltos en su abrigo” sería la introducción. Es lo que nos sitúa en la historia, en el qué, quién, dónde y cuándo.
El nudo podría ser “el mendigo está preocupado porque necesita tomarse algo caliente pero no le llega el dinero. Sigue pidiendo pero los ejecutivos lo ignoran.” El desenlace sería el final que le demos. Por ejemplo: “alguien se apiada de él y le da el dinero para que se tome el café”.

6. No lo des todo, sugiérelo


En el cuento es tan importante lo que se dice como lo que se calla. Como decíamos antes, no hay lugar para disertaciones, así que olvídate de explicar que el mendigo se siente mal por su situación o que se arrepiente de haber perdido a su familia. Eso ha de quedar implícito en la acción. Deja que el lector lo deduzca.
Por ejemplo, en lugar de explicar que el mendigo tenía familia y la perdió junto con su trabajo, podemos hacer que entre los ejecutivos que cruzan ante él, el mendigo reconoce a su hijo e intenta decirle algo. Sin embargo, el hijo se vuelve hacia él con cara de fastidio y, sin reconocer a su padre, le da una moneda, solucionando el problema de tomar algo caliente esa mañana. Pero, obviamente, al mendigo ya no le importa el café.

6. Cada frase cuenta


Del principio al final, cada frase del cuento tiene que estar ahí con una función. Si tienes poco espacio, pocas palabras, aprovéchalas bien. Esto no es necesario hacerlo en la primera escritura, pero sí en la revisión. Desmenúzalo, analiza cada frase, cada elemento, y piensa qué función cumple en la historia. ¿Es imprescindible? Si la esencia del texto se comprende sin esa frase, elimínala.

7. Mantén el suspense


No des toda la información al inicio. Dosifícala y lleva al lector hasta la última palabra. Si contamos de partida que el mendigo era antes un ejecutivo y que acaba de encontrarse con su hijo, luego nos quedamos sin dinamita.
Siempre que puedas, intenta que al final del texto haya un giro, un golpe de efecto, una sorpresa. Que esté justificada, claro, pero que dé un nuevo sentido al texto.
Es mejor empezar por el mendigo con frío que ha de conseguir dinero para algo caliente. Así creamos un buen punto de partida. Luego podemos contar ya que él antes era uno de esos ejecutivos que ahora le ignoran, porque esto nos produce más curiosidad sobre el personaje. De pronto, reconoce a alguien entre la multitud y llama su atención (más intriga). Esta persona no le reconoce, pero le da dinero, aunque al mendigo ya no le importa el dinero, porque el ejecutivo era su hijo (dejamos el golpe de efecto para el final).

8. Impacto posterior


Una de las cosas más difíciles pero también de las más importantes es lograr que el cuento deje huella en lector. Una vez haya terminado, el texto ha de dejar un eco en su interior, una reflexión, un sentimiento.
Para ello, la última frase es fundamental. Si logramos que contenga un giro o una imagen impactante que arroje luz sobre el resto de la narración, estaremos en el buen camino.
Volviendo al caso del ejemplo, lo ideal es llegar al final sin saber quién es el ejecutivo al que el mendigo ha reconocido y que acaba de darle el dinero. En esa última frase (que además debería ser corta, sencilla y directa para causar mayor impacto) revelaremos que se trata de su hijo (un buen giro final) y dejaremos entrever que el mendigo ya no está preocupado por el dinero (ni lo mira), sino que observa cómo su hijo se aleja sin poder hacer nada para evitar que cometa los mismos errores que él cometió en el pasado.

9. Ambienta con poco


No tienes espacio para descripciones largas ni disertaciones, pero el cuento también ha de tener ambientación para envolver al lector. Para ambientar en un texto muy corto, usa el tono, el narrador, el lenguaje y selecciona las palabras adecuadas. No es lo mismo decir “ciénaga” que decir “pantano”; tampoco es igual “bruma” que “niebla”. Cada palabra te ayuda a construir la atmósfera. Elígelas con cuidado.
Por ejemplo, para la historia del mendigo, nos encontramos en una ciudad, una mañana de invierno en la que hace mucho frío, pero no es necesario decir todo esto. Podemos ver el frío en el vaho que sale de la boca del personaje o haciendo que se frote las manos envueltas en guantes antes de contar el dinero. Incluso, mejor aún, podemos verlo todo a través de los ejecutivos que entran en sus oficinas envueltos en gruesos abrigos mientras ignoran al mendigo. En esta imagen sabemos que es una ciudad, que es por la mañana, es invierno y hace frío.

10. La importancia del título


Tenemos muy poco espacio para desarrollar nuestra historia y ya hemos dejado claro que cada palabra cuenta, ¿verdad? Pues tengamos algo de picardía y aprovechémoslas bien todas. El título es un espacio extra que puede resultar muy útil. Lo ideal: que sugiera, intrigue y arroje una nueva luz sobre el texto una vez se haya terminado su lectura.
¿Se os ocurre algún título para el relato del mendigo que cumpla estas características?

11. Una regla extra para escritores de cuento


Por último, aunque ya nos salgamos de las 10 reglas del decálogo, nos queda un consejo fundamental para cualquier escritor que quiera dedicarse a escribir cuentos, aunque no tenga que ver con la escritura en sí: tenemos que leer cuentos. Si queremos entender cómo funcionan y cómo se escriben, es fundamental que los conozcamos. Hay que leer a Chéjov, a Horacio Quiroga, a Cortázar, a García Márquez, a Poe, a Borges, a Saki, a Ray Bradbury, a Bioy Casares, a Benedetti, a Monterroso… Tantos cuentos como se pueda.
Y hasta aquí las reglas fundamentales para escribir un relato corto. ¿Qué os han parecido? ¿Alguna más que añadiríais a la lista? Y, ¿qué me decís de los cuentos? ¿Soléis leer muchos? ¿Algún cuento o cuentista que os parezca imprescindible?

¡Feliz escritura!