ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

martes, 4 de julio de 2017

DECÁLOGO DE DAVID BETANCOURT


DECÁLOGO DE DAVID BETANCOURT

Con sus libros, sus premios en concursos literarios y las polémicas en las que se ha visto envuelto, además de su indiscutible calidad como narrador de cuento urbano, David Betancourt se ha vuelto un notable y reconocido cuentista. De la entrevista que publicó la Revista Corónica, y otras varias, extrajimos sus ideas sobre el cuento, y sin querer(queriendo), quedó diseñado un decálogo para ser leído, discutido, disertado o cuestionado por los interesados en estas lides y en los talleres se escritura creativa. Bienvenida la polémica.

Tomado con variaciones de la entrevista de Ángel Castaño Guzmán en:






1.     EL MÉTODO. Yo no escribo todos los días ni me pongo horario para escribir ni escribo para ejercitarme ni para soltar la mano ni para no dejar de sentirme escritor... El método mío es no tener método. Si tuviera horarios y esas cosas escribir se me volvería como un trabajo y no pasaría tan bueno como le digo. Desde hace casi un año no he escrito una sola línea, pero sí he leído parejo y comido ensalada y montado bicicleta.La musa de inspiración no es otra cosa que tener cosas por decir. Mi musa no sabe de disciplina. A veces se aparece durante seis meses y no me deja descansar, me dicta cuentos y cuentos, pero a veces sale a paro por un año y no escribo nada. Cualquier día me levanto con ganas de escribir y tengo algo para decir y escribo. No soy de los que tienen la escritura como un trabajo, mi caso es de más libertad, de disfrute. No me obligo a escribir. Cuando digo que un libro lo escribí en un año cualquiera solo estoy diciendo que me senté a redactarlo (escribo los cuentos primero en papel, los reescribo varias veces en papel, y luego los paso al computador, y puliéndolos, podándolos, corrigiéndolos… me quedo otro rato largo). Antes de ponerme a redactar ya tengo muy claro todo.

2.     ADEMÁS DE ESCRIBIR. Dejar de leer si no me dejo, no me lo permito. Yo escribo únicamente cuando me dan ganas y tengo ideas y cosas en la cabeza y como no trabajo ni estudio me puedo dar el lujo de sentarme un año enterito y darle todos los días todo el día. Pero siempre voy sin afán. Eso sí, todo el tiempo, cuando estoy barriendo, trapeando, cocinando, sacudiendo, arreglando el solar, jugando con los gatos, matando zancudos, viendo partidos, remendando las medias… estoy escribiendo cuentos en la mente y apuntando cosas en un cuaderno. Ahora tengo un libro terminado, sobre vicios, que no me falta sino escribir.

3.     PERSONAJES. Estos tres libros son los que más he disfrutado escribiendo y los escribí como te dije: se me ocurre algo, leo o veo o escucho algo que me gusta, lo pienso bien, lo voy escribiendo en la cabeza y cuando ya está terminado en mi cabeza lo escribo en papel. Los libros con un personaje que protagonice todos los cuentos se me facilitan más, paso más bueno escribiéndolos porque no tengo que ponerme a buscarle un tono a cada cuento (diez o quince tonos en total por libro), ni un personaje por cuento (o sea diez o quince), ni necesito inventarme diez o quince maneras de hablar ni diez o quince estilos…, sino que el mismo personaje se despacha, se desahoga, se contradice, se equivoca solo y el escritor, creo, el autor del libro, no se ve o se ve menos. El que se ve es el personaje.  Mis personajes son puras cosas leídas, vividas, escuchadas e inventadas.


4.     INFLUENCIAS. Yo no sé cuáles cuentistas me han ayudado a comprender los mecanismos de la ficción corta, como vos decís, pero sí sé que Felisberto Hernández hoy es el que más me gusta. Su humor, la espontaneidad, la ironía, la gracia, el personaje de sus libros, lo patético, lo raro. Felisberto no se pone a inventar cambiando de narrador cada dos renglones ni se inventa estructuras complejas ni se pone a inventar cambiando de tiempo todo el tiempo ni le interesa tener una “prosa potente” que vaya a mil ni lucírsele al lector ni quiere descrestarlo con trucos y experimentos… Lo que le interesa a Felisberto, como a mí, es contar una historia sencillita, cotidiana, en primera persona (excepto la novela corta Las Hortensias, que escribió en tercera persona) y listo. Pare de contar. Parecen cuentos chiquiticos, pero son inmensos y algunos llegan muy adentro de uno. También me gustan mucho Ibargüengoitia, Cepeda Samudio, García Márquez, Rulfo y muchos otros, por lo mismo.

5.     DEFINICIÓN. Antes  hubiera contestado que el cuento no debe desviarse, no debe irse por las ramas, que debe tener tensión e intensidad, que no debe contar más de una historia, que no puede ser más largo de la cuenta porque deja de ser cuento y se vuelve novela o más corto porque cambia de nombre, que debe ganar por nocaut y tener un inicio, un nudo y un desenlace y todas esas cosas que dicen los manuales y que la gente repite y que enseñan en algunos talleres. Ahora, hoy, te contesto que un cuento para mí puede ser cualquier cosa, que hay muchas maneras de escribirlo, que cada cuento tiene sus propias reglas, que nadie tiene la razón y todos la tienen cuando hablan de lo que es el cuento y que lo único que tiene que importar es que esté bien escrito.

6.     CARACTERÍSTICAS. Un cuento necesita libertad, que lo escriban como se le antoje al escritor. A mí me gustan mucho los cuentos espontáneos, que son como narraciones orales, con gracia, sin lenguaje rebuscado o refinado, sabiendo que detrás de esa espontaneidad hay muchísimo trabajo, mucho cerebro para que se lea espontáneo, o sea cero espontaneidad.


7.     PREMIOS. Los premios me han servido para motivarme a escribir, para agarrar confianza, para no tener que pasármela buscando editoriales que publiquen mis libros y para que lo que escribo sea más fácil de conseguir y la gente me lea más. Cuando uno no tiene amigos en este medio ni en los medios, cuando uno vive fuera del país, cuando uno no es de los que se mantiene tirando elogios por ahí a todo el que se le atraviese ni se mantiene metido en ferias y reuniones de escritores y redes sociales… ganar premios es una de las poquitas maneras de hacerse ver.

8.     DETRACTORES. Eso sí, ganar concursos también sirve, y mucho, para conseguir enemigos y gente que no lo quiera a uno ni poquito y, por eso mismo, que lo lea a uno todo el tiempo con juicio y hable de uno y lo mantenga vigente.

9.     MEDIOS. Con mis cuentos y con mis libros y con los premios que he ganado he conseguido más amigos y gente que me quiere y que piensa y habla bien de mí. Sin embargo, esta gente buena gente conmigo no ha logrado con sus comentarios positivos lo que sí han logrado los cinco que no me quieren. Por ejemplo: los cinco dicen algo malo sobre mí y entonces me entrevistan más, me buscan editoriales, revistas, aumenta la gente de la que es querida conmigo y por eso se venden más mis libros y a mí me va mejor. También me escriben escritores y me dicen puras cosas buenas y me apoyan y algunos me hablan de la frase famosa que una vez dijo Cochise. Además, me escribe gente contándome que los cinco que no me quieren aprovechan los talleres que dan para seguir hablando mal de mí. Eso pasa siempre en la vida. A muchos les duele que a los otros les vaya bien. Si los cinco que no me quieren tuvieran la razón y sus acusaciones fueran ciertas no me apoyarían escritores ni me buscarían editoriales ni me publicarían cuentos ni me invitarían a ferias del libro ni a charlas ni me estuvieras entrevistando vos ni llegaría tanta y tanta gente de la que es querida conmigo.

10. PLAGIO. Esto es algo personal que ya, y me lo han dicho varias personas, es evidente, patente. Ellos me acusan de algo que García Márquez, y solo lo menciono a él, hizo muchísimo: jugar, algunas veces, con una idea de otro escritor, sin copiar ni una sola línea. Desconocen que en la literatura las ideas no se protegen porque si se protegieran no existiría ni la mitad de los libros que existen. Yo a este tema no le paro bolas y no le voy a perder más tiempo. Mi tiempo lo invierto leyendo y escribiendo. Apunten lo primero, para que no lo olviden: la originalidad es un imposible.



   11  TEMAS. Para mí cualquier cosa es un tema. Mis historias parten de cualquier situación cotidiana. Y los temas en mis cuentos no varían de un libro a otro, del primer libro al último. Mis cuentos son de desamor, de vida, de muerte, de locura, de crímenes, de desencuentros, de enemigos, de muchachos… En fin, de lo que son todos los cuentos. Mis temas son los mismos de todos los escritores, la diferencia no está en el tema sino en la manera de abordarlo, en la manera de narrar la historia, entre otras cosas. Eso sí, en la mayoría de mis cuentos la niñez y la juventud son los protagonistas.

  12. GENEROS.Escribo cuentos simplemente porque es el género literario que más me gusta leer, el género que más disfruto y me divierte, el género que va más con mi personalidad. La extensión es lo de menos. He escrito cuentos de una página, pero también de veinte. Y mis libros tienen la extensión de novelas. Me gusta contar historias sin irme por las ramas, eso es todo.Se dice que el cuento es el entrenamiento para escribir una novela, y no estoy de acuerdo. No es más complejo escribir una novela que un libro de cuentos, es más, creo que es más difícil lograr un buen libro de cuentos que una buena novela. La diferencia entre los dos géneros es que la novela es extensa y el cuento intenso. Faulkner, por ejemplo, decía irónicamente que “todo novelista quiere escribir poesía, descubre que no puede y a continuación intenta el cuento, y al volver a fracasar, y solo entonces, se pone a escribir novelas”.Además, no he pensado en escribir una novela porque el cuento me gusta mucho. Me reta eso de la economía del lenguaje, escribir sin retórica, sin adornos, sin rodeos, sin ripios, sin irse por las ramas dejando abandonada la historia, sin personajes secundarios, digresiones… Me gusta el cuento porque va al grano, mientras que la novela divaga. A mi juicio, y entendiendo que la novela busca otros efectos y se mueve en un universo diferente, en su mayoría son ripiosas, relatos a los que les sobran muchas páginas, cuentos hipertrofiados. El novelista, el mal novelista, decía el escritor Julio César Londoño, es un parlanchín que sigue hablando cuando el lector ya se ha ido. Por eso me quedo con el cuento, porque le doy más importancia a la historia (a la anécdota), característica del cuento, que a la reflexión, característica de la novela.


13.   CONCURSOS. Sí, siempre es sorpresivo ganarse un concurso, a menos de que esté arreglado y uno sepa de antes que ganó. Uno confía en su libro, en su escritura, claro que tiene esperanzas, pero uno también sabe que hay gente muy buena que como uno puede ganar. Los concursos, además de la calidad de la obra, tienen un gran porcentaje de suerte: que no participe un libro mejor, que el jurado sea el más pertinente para el ganador (los mismos gustos), que en el momento de la lectura de tu libro los jurados no tengan sueño, que tu sobre de manila con el manuscrito llegue a la dirección correcta, que el concurso no tenga ganador antes de que salgan las bases, que los jurados no se encuentren con un amigo entre los participantes, muchas cosas.

14. HUMOR. Yo no es que quiera escribir cosas cómicas. Lo que pasa es que a mí me están gustando últimamente personajes raros o personajes no muy comunes y entonces yo solo escribo lo que son ellos y lo que hacen y a lo que se enfrentan, y eso hace reír. El humor en mi literatura está más que todo en los personajes que elijo. Me gusta mucho el humor, la literatura que es pura imaginación, la absurda, la que arriesga, la que le pierde el respeto a la misma literatura, la que ignora la solemnidad, la que está llena de ironía, gracia, sarcasmo, caricaturas, exageraciones, espontaneidad.

15. NOTORIEDAD. En general se publica y se vende al autor y no a la obra. Alguien con “nombre” no hace la fila, tampoco alguien recomendado por alguien con “nombre”, entonces la opción es enviar a concursos, que tardan meses o años en dar el resultado y solo gana uno. Además, los concursos tienen poca difusión como para sacar a un autor del anonimato. El tiempo y la calidad de la obra, creo, sacan del anonimato a cualquier escritor bueno. O un escándalo u otras cosas que no tienen que ver con la calidad.
















domingo, 11 de junio de 2017

BLOQUEO DEL ESCRITOR: Consejos para superarlo

BLOQUEO DE ESCRITOR: EL FAMOSO TERROR A LA PÁGINA EN BLANCO
Consejos para superar el bloqueo del escritor

Empecemos por MIS PROPIOS TIPS (No es común que me ocurra, pero me ha pasado. )

Esto he tratado:
1.        Entiendo que es un proceso pasajero, común y connatural. Mientras más pienso en él, más me estresa, entonces no peleo, dejo que pase y no me presiono ni me desgasto. Es de verdad: dura unos días, pero nunca para siempre.

2.        Mientras tanto, aumento la lectura de autores favoritos que tenía en remojo, o de recomendados que no había tenido la oportunidad de conocer.

3.        Escojo una lista de películas, sobre todo clásicas, con más argumentos que efectos especiales y estudio la estructura de sus historias. Son particularmente útiles y entretenidas, las de  cine negro o de intriga.

4.        En esta época, hago resúmenes o sinopsis cortos, tanto de los libros como de las películas. Sin darme cuenta, de cada uno me queda un artículo, que bueno o malo, puedo utilizar posteriormente.

5.        Aprovecho para escribir un artículo en cualquiera de los blogs en los que colaboro, de un tema diferente al de mis últimos textos puramente literarios. Tomo temas de reflexión, o de opinión,o médicos, o noticias, o informes de lectura o reseñas de los libros o películas.

6.        Normalmente, hago 1 hora de ejercicio diario. En estos días de sequía, aumento quince minutos mi jornada de entrenamiento físico. Siento que se me activan las neuronas.

7.        Voy a actividades a las que hacía tiempo no iba, como conferencias, cineclubs, lanzamientos de libros, conversatorios, obras de teatro, comediantes, carteleras culturales de universidades, etc.

8.        Veo en internet cursos en video de creación literaria, talleres de escritura o de guión , hasta de ortografía y gramática,  conferencias y entrevistas de grandes escritores, biografías, historia del cine o la literatura. Lo hago de manera pasiva, sin hacer todos los ejercicios que proponen, solo los veo y los pienso, y a veces tomo notas.

9.        Cuando uno está lento mentalmente o se siente bajo de reflejos, un viejo profesor me dijo, sin aportarme prueba alguna, que a él le funcionaba comer menos grasas y más frutas y jugos con poco azúcar, tomar licor de manera recreativa, buscar más conversaciones frívolas y risueñas, (tan poco serias y trascendentes como sea posible), más sexo, más vida social y de un momento a otro, aparece una idea salvadora que permite retomar el ritmo. No tengo pruebas con rigor científico, pero le he hecho caso, y créanme que funciona.

10.      Me pongo retos mentales: escribir apuntes de temas, reales o imaginarios de un asunto en especial: por ejemplo, qué recuerdo tengo de mi primera ida para la costa, qué sentí cuando vi el mar, qué recuerdo tengo de mi primera semana en la universidad, qué sé  de la vida que fue o que pudo haber sido de 3 de mis ex novias, los peores defectos de mis ex amigos, 3 planes de venganza terrible (pero sin dejar huella ni que nadie me pille ni que nadie se entere de mis planes) para los amigos que me traicionaron  y me jugaron sucio sin yo merecerlo, o si tuviese súper poderes, cómo castigaría a los políticos corruptos o a los secuestradores o a los violadores de niños. Lo importante es escribir, aunque sea una página de cada ejercicio, y conservar los apuntes. Me asombro de las ideas loquísimas y muchas veces eficaces que salen de estos divertimentos un tanto perversos.

Les garantizo, si no les sirven, por lo menos pasan el rato entretenido sin tanta angustia. A mí, doble propósito: me sirvieron y pasé un rato sin aburrición. Y miren: me quedó una nueva entrada al blog…

De todas maneras, les tengo una recopilación de consejos de expertos, tomados de aquí y de allá, que yo sé que a algunas personas les han servido. Echemosles una mirada:

Cuando estás escribiendo una novela, casi siempre llega un momento en que te quedas bloqueado. La escritura se ralentiza, no sabes por dónde continuar, te asaltan las dudas y, al final, deja de apetecerte proseguir con esa historia. Ha sucedido: ¡estás bloqueado!

Tomar conciencia de que sufres un bloqueo puede generar mucha ansiedad. Y sin embargo, no debería ser así. Pero todavía no hemos comprendido que los bloqueos forman parte del proceso normal de la escritura. Simplemente, tu cerebro se está tomando el tiempo que necesita para crear, para resolver problemas con la trama, los personajes, etc. Así que no percibas el bloqueo como un problema, sino como una oportunidad.

En el fondo, lo que sucede es que tienes miedo a que ese bloqueo sea algo permanente que te impida volver a escribir nunca más. Pero eso no suele suceder.

Sin embargo, para rebajar la ansiedad, vamos a darte algunos trucos que puedes poner en práctica para que esa frase de ralentización en la escritura dure lo menos posible. Aquí tienes algunas ideas para superar el bloqueo del escritor.

1. Deja de escribir y haz otra cosa

Para superar el bloqueo del escritor, deja en suspenso durante una temporada la historia en la que estabas trabajando. Para sentirte mejor, puedes fijarte un tiempo determinado, por ejemplo un día, o una semana. Eso te tranquilizará porque sabes que hay un momento ya fijado para retomar lo que estabas escribiendo.

Sin embargo, debes aprovechar ese tiempo. Y debes hacer que durante ese lapso tu creatividad se ejercite: pinta, toma fotos, teje, haz manualidades. Así lograrás que tu mente se reenfoque.

Además, mientras piensas en otras cosas tu cerebro no habrá olvidado la historia en la que trabajabas. De manera inconsciente sigue trabajando en ella y buscando la mejor forma de proseguir allí donde lo dejaste.

2. Prueba la escritura libre

La escritura libre consiste en escribir de forma ininterrumpida durante un periodo de tiempo prefijado, sin un tema preestablecido y sin prestar atención a la ortografía y la gramática.

Es decir, se trata de dejarse llevar y escribir libremente todo lo que se te pase por la cabeza. Eso sí, debes hacerlo durante un tiempo fijo. Lo recomendable es de diez a veinte minutos.

Te aconsejamos hacer tus ejercicios de escritura libre escribiendo a mano (con bolígrafo y papel), y no con un teclado. ¿Por qué? Está demostrado que el cerebro piensa mejor cuando escribimos a mano, porque al hacerlo más despacio, tiene más tiempo para articular los pensamientos.

Prueba la escritura libre y te sorprenderás de sus resultados para superar el bloqueo del escritor.

3. Date permiso para escribir

El bloqueo del escritor no es más que un estado mental. Muchas veces es la inseguridad o la falta de preparación las que te conducen a él. Dudas sobre tu escritura, temes estar haciendo algo que no merecerá ser leído. Te preguntas sobre si tienes la capacidad y los recursos para llevar esa historia a término con solvencia.

Por eso es necesario que te formes como escritor. Sabrás manejar los diferentes recursos y cuándo usarlos. Recibirás la opinión experta e imparcial de un lector formado sobre tus textos y tu estilo. Y eso te dará la seguridad para escribir sin temores.

Así que para superar el bloqueo del escritor, solo tienes que darte permiso para escribir. Para hacerlo mal, para equivocarte, para cometer un error tras otro. Solo así podrás mejorar. El mundo no se va a terminar porque escribas una mala novela. La siguiente será mejor.

4. Crea mapas mentales

Hacer mapas mentales es una de las mejores cosas que puedes hacer. Sirve para deshacer un bloqueo, pero también puedes hacerlos cuando empieces a escribir.

Coge una hoja en blanco (o una pizarra, o una pared y postit) y escribe en el centro el tema o la idea principal sobre la que gira tu novela. Por ejemplo, viajes en el tiempo.

A continuación, crea un segundo nivel de ideas relacionadas con la principal. Siguiendo con el ejemplo de los viajes en el tiempo podríamos pensar en relojes, pasado, presente, futuro, tecnología, etc.

Desciende todavía más por la escala de los conceptos relacionados. Pero ahora debes pensar en ideas que guarden relación con las palabras del segundo nivel: reloj-calculadora, pasado-carruajes, presente-crisis económica, futuro-viajes espaciales, tecnología-computadoras, etc.

Por último, relaciona las palabras del tercer nivel con la idea central: ¿cómo se relaciona una calculadora con los viajes en el tiempo?, ¿y un carruaje?

Ten por seguro que este procedimiento te va a proporcionar algunas ideas sobre las que querrás ponerte a trabajar de inmediato. Y habrás superado el bloqueo del escritor.

5. Evita que el bloqueo del escritor te vuelva a suceder

De la misma manera en que a veces la escritura se ralentiza, otras, por el contrario, parece que no puedes dar abasto a escribir todas las ideas que se te ocurren. Pues bien, ese es el momento de trabajar para prevenir que sobrevenga un bloqueo.

Cuando tengas una etapa de efervescencia creativa, invierte una fracción de tu tiempo de escritura en tomar notas y hacer esbozos con todas esas ideas que manan sin cesar.

Así, cuando te quedes paralizado tendrás un arsenal de ideas de las que echar mano que, bien organizado, va a serte muy útil como semillero. Y mientras te pones a escribir y las desarrollas, seguro que se te ocurren más.

Ya lo sabes, la próxima vez que te suceda y te encuentres bloqueado, pon en prueba alguna de estas ideas. Verás que alguna te funciona y podrás salir del estancamiento creativo. Pero aprende a darte tiempo, conoce tu proceso de escritura. Así también sabrás qué te funciona mejor a la hora de superar un bloqueo.

Otra manera de superar el bloqueo es unirte a nuestra comunidad de escritores para recibir todas las semanas en tu correo ideas inspiradoras. Deja abajo tu correo. No podrás parar de escribir.
Que no cunda el pánico
No te obsesiones con el problema. Cuanto más te agobies intentando encontrar ideas, mayor será el bloqueo. Deja de darle vueltas porque ¡no es tan grave! Has tenido ideas antes y volverás a tener ideas en el futuro. ¿Que estos días no tienes ninguna? Bueno, no pasa nada.

De hecho, te diré un secreto: en realidad sí que tienes ideas. Siempre. Tu cabeza está llena de ideas, lo que pasa es que hoy, por el motivo que sea, no aciertas a verlas o las deshechas enseguida pensando que son basura. El problema del bloqueo no está en tu imaginación, sino en otro lugar. En el siguiente punto veremos dónde localizarlo.

Analiza el origen del problema
La mejor forma de solucionar un problema de creatividad es localizar el origen y atacarlo desde la raíz. De hecho, puede que sea la única forma.

Según Mark McGuinness (profesional que se dedica al coaching creativo), cada bloqueo tiene sus peculiaridades, con sus diferentes soluciones. Si queréis echarle un vistazo al artículo que ha escrito sobre el tema, está en inglés pero es muy interesante: 7 Types of Creative Block (and What to Do About Them).


Personalmente, creo que un bloqueo creativo puede tener diferentes causas y cada persona es un mundo, pero las más habituales pueden ser las siguientes:

1. Estrés o problemas personales. Es muy difícil ser creativo bajo estas circunstancias. Si, por lo que sea, estamos atravesando una etapa complicada a nivel personal o con mucho estrés por el trabajo, es probable que sintamos que la escritura no fluye bien.

Lo mejor que podemos hacer en estos casos es tomárnoslo con calma. No hace falta que dejes de escribir, pero no te presiones. Si te apetece, escribe un ratito por escribir, por desahogarte un poco. Y si no, no pasa nada. Son rachas. Ya pasará. Es más importante que centres tu energía en solucionar los focos de la ansiedad para poder seguir hacia adelante.

2. Inseguridades y miedos. Otro motivo bastante frecuente para el bloqueo creativo es que empecemos a sentir dudas sobre nuestras ideas y lo que escribimos. Todo nos parece malo, mediocre, inservible, nos sentimos mal con nuestra escritura y nuestras ideas. Al final lo único que conseguimos es no escribir nada.

Este fue uno de mis problemas en el pasado, así que lo conozco bien, y sé que es difícil porque la única solución para vencer al miedo está dentro de nosotros mismos. Hay que darse cuenta de que todos esos fantasmas interiores que nos acechan al escribir no son más que eso: fantasmas. ¡Ignóralos!

Al respecto de este tema de los miedos y los pensamientos negativos, el especialista en productividad Alfonso Alcántara escribió en su blog un artículo muy interesante sobre la metáfora del autobús: todos somos conductores de nuestro propio autobús y llevamos sentados en la parte de atrás a nuestros miedos. Si tenéis un ratito, os recomiendo echarle un vistazo: La inútil lucha diaria contra los pensamientos negativos.

3. Autoexigencia extrema. Nada de lo que hacemos nos parece lo suficientemente bueno, nos obsesionamos con querer hacerlo mejor, con una idea más brillante y, de nuevo, lo único que logramos es no escribir nada en absoluto.

El origen de este problema es el mismo que el anterior. Esa exigencia, ese perfeccionismo extremo, es otro de los pasajeros del autobús del que nos habla Alfonso Alcántara en su blog. La solución es similar: deja de obsesionarte con ello, deja de escuchar a esa voz interior que te da la lata.

Disfruta de la escritura, intenta hacerlo lo mejor que puedas, reconoce tus puntos fuertes (que los tienes) e intenta fortalecer tus puntos débiles, pero sin obsesionarte. No tienes que ganar el Nobel de Literatura (al menos no por ahora) ni tienes que demostrarle nada a nadie. Lo único que tienes que hacer es ¡divertirte escribiendo!

3. Cansancio: si, por el motivo que sea, no descansas bien y tu cuerpo no está como tiene que estar, tu cerebro tampoco podrá ser tan productivo como tú le pides que sea. Dormir las horas necesarias y unos hábitos de vida saludables son la mejor receta para una vida creativa. Así de simple, y así de complicado.

4. Agotamiento mental. Nuestros cerebros son maravillosos, capaces de cosas que a veces nos sorprenden a nosotros mismos, pero también tienen sus límites. Después de una etapa muy productiva (como, por ejemplo, tras escribir una novela o al terminar un período de estudio muy intenso) es posible que esté agotado y no tenga ganas de producir más ideas.

¡Deja que descanse! Es una buena temporada para alimentar al cerebro y dejar que repose: leer, ver películas, pasear, visitar sitios nuevos, aportarle estímulos diferentes… Así se irá recuperando y, antes de que nos demos cuenta, estará a tope de nuevo.

Relájate y diviértete
Al igual que el cuerpo ha de estar descansado y sano, una actitud alegre y optimista ayuda a que la creatividad fluya mejor. La buena noticia es que esa actitud se basa en hábitos, se puede entrenar. Empieza por sonreír, ahora mismo. Fíjate en cuál es la expresión de tu cara y cámbiala hacia una sonrisa. Sonríe todo lo que puedas a lo largo del día, hasta que acabes haciéndolo sin darte cuenta.

Intenta relajarte, dedica tiempo a aficiones distintas a la escritura (si no tienes ninguna, ¡ya te puedes poner a buscar! Porque cuando llegue el momento en que te dediques profesionalmente a escribir, vas a necesitar una vía de escape). La mejor forma de no obsesionarse con escribir cuando estamos bloqueados es desconectar, hacer otras cosas que nos distraigan.

Lee en lugar de escribir
Si hagas lo que hagas no puedes escribir o estás bajo una situación estresante, dedica el tiempo de la escritura a leer. Lee mucho más de lo habitual, todo lo que puedas. Lee, por supuesto, a autores que suelan darte ganas de escribir cuando los lees.

Yo, en esas temporadas en las que me cuesta más escribir, suelo recurrir a los cuatro autores que más me estimulan: Bradbury, García Márquez, Murakami y Auster. ¿Cuáles son los vuestros?

Prueba la escritura terapéutica
Hay una forma de escritura automática que puede ayudar en determinadas circunstancias, y es echarse a escribir para desahogarse. Escritura automática de la de verdad, no con la finalidad de escribir historias sino de soltar lo que nos esté atenazando por dentro: pueden ser miedos, rabias, odios, cansancios, enfados, frustraciones… Lo que sea.

Empieza a escribir las primeras palabras que se te ocurran, lo que te esté quemando por dentro. Ponlo todo sobre el papel sin preocuparte lo más mínimo por el estilo o la calidad literaria. De hecho, lo mejor que puedes hacer en cuanto termines de escribirlo es leerlo, analizarlo para intentar comprender mejor qué se cuece dentro de esa cabecita tuya, y luego destruir el papel. Quémalo como acto simbólico y haz borrón y cuenta nueva.

Escribe una entrada en tu blog
¿Que no tienes blog? ¡Pues a hacer uno ya! Es lo mejor para esos días o semanas en que la escritura no fluye bien: escribir una entrada que no sea una historia de ficción, hablando de cualquier tema.

Puede ser un post sobre el bloqueo creativo, sobre la situación política en las Maldivas o sobre lo mucho que te gustan las palabras esdrújulas. Da igual. El caso es escribir una entrada de al menos quinientas palabras para demostrarle a tu cerebro que todavía puedes escribir y que es mejor que se deje de tonterías.

No sobrevalores las ideas
En general, solemos darle demasiada importancia a las ideas, mucha más de la que tienen en realidad. Esta es una buena lección que he ido aprendiendo poco a poco a base de escuchar y observar: las ideas no son tan importantes. Hay cientos de libros basados en la misma idea, y son distintos. No te obsesiones con las ideas. Prueba a escribir cualquier cosa, aunque te parezca una tontería.

Si estás en una etapa en la que te parece que no tienes ideas, prueba a practicar técnicas literarias, a fortalecer tus puntos débiles. Pueden ser la puntuación, las descripciones, los diálogos… Lo que sea. Aprovecha y practica.

Sal de tu zona de confort
Si hay un estilo o un género en el que te sientas cómodo y suelas escribir siempre, intenta salir de ahí. Prueba cosas nuevas: escribe algo fantástico, o un relato de detectives, o algo para niños… No sé. Algo que se diferencie mucho de lo que sueles hacer.

Si lo haces, tu cerebro podría decir: “uy, no me gusta esto, no me siento cómodo. Vale, vale, me dejo de tonterías. Yo vuelvo a comportarme como siempre si tú vuelves a nuestro estilo habitual”, o bien puede que se estimule ante la perspectiva de algo nuevo y las ideas surjan como antes. Cualquiera de las dos opciones nos vale.

Utiliza un disparador creativo
Otra forma de poner en marcha la escritura cuando no se nos ocurre nada, es emplear disparadores creativos y lanzarnos a escribir lo primero que se nos ocurra. Por ejemplo, prueba a coger una serie de palabras al azar y escribir un texto que las contenga todas. O bien un disparador de primeras líneas y continúa escribiendo a partir de ahí.

Por si ayuda, aquí os dejo un par de ejemplos de la app de ideas para Escribir:

Cinco palabras:
Armario, retrato, beso, venganza, miedo.
Pacto, nostalgia, autobús, jardinero, prisa.
Poder, pájaro, soledad, armadura, hereje.
Infamia, cadáver, montaña, curiosidad, tejado.

Primeras líneas:
Recordó su advertencia y ocultó las pruebas…
Recibió un extraño paquete el día de la boda…
El pirata escuchó un aullido…
Al actor le sorprendió el mensaje…

1. Deja de lado el síndrome de “no soy un escritor”. Todos tienen potencial para ser escritores. Decirte eso no es más que una excusa vacía. Invierte la energía. Puedes ser un escritor. Dite a ti mismo: “Soy sumamente capaz de escribir”.

2. No esperes las palabras perfectas. Si cada oración debe estar perfecta entonces continuarás teniendo miedo. El sudor puede salir, pero las palabras no. Empieza a redactar palabras en una hoja. Una vez que empiezas puedes regresar y revisar lo que tienes. Pero hasta que empieces nunca sabrás hacia dónde puedes ir.

Si escribes para entregarlo en un plazo corto, es aún más crítico que dejes ir la noción de que todo sea perfecto. Un amigo escritor me ofreció una analogía que dice que escribir es como limpiar un cuarto sucio: la única manera en que se limpia el desorden es comenzando con una esquina a la vez.

3. Háblate a ti mismo-en fuerte. Es menos estresante para la mayoría de la gente hablar con un amigo con una cerveza que escribir una propuesta (aunque el contenido de una conversación sea sobre la propuesta en sí).

En una conversación es generalmente aceptado que nos detengamos para corregirnos y seguir hablando. Permítete esa misma libertad en tu proceso de escritura. Si eso es difícil de hacer, háblate en fuerte para hacer que los pensamientos fluyan.

4. Mueve palabras, oraciones y párrafos alrededor de la página como piezas de rompecabezas. La belleza de escribir en una computadora es que puedes mover palabras y grupos de palabras sin esfuerzo. La idea de que las palabras serán vistas por una audiencia exactamente a medida que fluyen en la página, puede ser paralizante.

Si estás sobresaturado por la cantidad de ideas rebotando en tu cabeza, anótalas una por una, en un esquema organizacional o como notas. Luego lentamente puedes trabajar por medio de esa lista quitando conceptos y poniéndolos en oraciones o párrafos sin preocuparte que olvidarás algo crítico.

5. Cristaliza tu punto en pocas palabras. Cuando te sientas a escribir un pitch de negocios, una gran propuesta o un discurso, asegúrate de que hayas hecho tu investigación y que sabes precisamente lo que quieres comunicar.

Si te resistes a escribir puede ser una señal de que estás confundido sobre lo que quieres decir. Pon la idea principal de lo que estás tratando de decir en una frase corta o larga y tendrás una mejor oportunidad de componer una pieza organizada.

6. Deshazte del internet. Muchas personas inteligentes pasan mucho tiempo todos los días tratando de atraer tu atención en el internet. Son muy buenos haciéndolo. Elimina esas distracciones al desconectarte y abriendo un documento que te permita escribir. Un amigo escritor recomienda usar la aplicación Freedom al tratar de escribir. Cuando la instalas, bloquea todas las conexiones a internet por un tiempo determinado.

También tener una rutina física asociada con escribir ayuda a algunas personas a comenzar. Tal vez hay un lugar donde te puedes sentar que asocies con la escritura. Tal vez escribes mejor a cierta hora del día o necesitas un vaso grande de agua fría cuando redactas.

7. No te quedes con la idea que debes comenzar por el principio. Sólo porque lo llaman introducción no quiere decir que debes empezar por ahí. Si sabes lo que quieres como párrafo de en medio, comienza por ahí. Escribe la porción que sepas y continúa.

8. Ponte fechas límite. Aunque no necesites escribir para cierta fecha, póntela y atente a ella. Una amiga con la que hablé me dijo que ella tiene compañeros y familia que están al pendiente para asegurarse de que cumpla con sus fechas.


Cómo superar el bloqueo al escribir: detecta tu punto débil

Debes saber, oh querido lector, que todo esto son males que aquejan a escritores de todo tiempo y condición.

Y debes saber también que todo esto tiene solución…

tan solo con identificar a qué tipo de bloqueo te enfrentas, ya das el primer paso

Estos son los tres tipos básicos de bloqueo al escribir y algunas de sus variantes.

Suelen estar asociados a la personalidad del autor. ¿Te identificas con alguno?

Tipo de bloqueo #1: el clásico síndrome del escritor atascado

Descripción: comienzas un texto y lo abandonas en algún punto (suele ser un poco antes de llegar a la mitad).

Sencillamente, no sabes cómo continuar. Se te han acabado las ideas o te has metido en un embrollo del cual no sabes salir.

Tipología: esto puede darse porque eres una persona algo caótica.

Te dejas llevar muy a menudo por las emociones, muchas veces para arrepentirte después.

Cuando tienes buenas ideas no puedes evitar precipitarte y hacer algo con ellas.

Bullen en tu cabeza pero te cuesta transmitirlas de forma ordenada y coherente a un texto.

Solución: un buen remedio para desbloquearte puede ser planificar lo que vas a escribir.

Siéntate, respira hondo y haz un resumen de tu relato, novela, ensayo, artículo o lo que sea.

Después agrúpalos: por partes, por capítulos, por conceptos…

En pocas palabras: ten claro antes de escribir lo que quieres transmitir.

Variante: el síndrome de la página en blanco.

Sucede cuando no logras ni siquiera comenzar o bien el bloqueo al escribir te asalta muy pronto, tras la primera frase o párrafo.

Para poner remedio a esto, estimula tu creatividad:

Toma muchas notas en esa libreta que todo escritor debe llevar siempre encima

Presta especial atención a aquello que te conmueve, por insignificante que te parezca.

Tu mente está gritando que ahí está el germen de una idea.

Agrupa y asocia ideas sueltas para crear algo nuevo con esta mezcla.

Mira este divertido y a la vez interesante vídeo para saber cómo opera nuestro cerebro y estimular la creatividad.

Tipo de bloqueo #2: la búsqueda de la perfección produce monstruos

Descripción: te plantas delante de la pantalla (o la hoja en blanco) y esperas a que surja la idea perfecta, la frase ideal, el personaje maravilloso, la trama sin fisuras…

Para el año 2046 conseguirás terminar ese relato de dos páginas… y no te convencerá del todo.

Eso sí, de vez en cuando atisbas algo semejante a la perfección y te sientes más o menos bien… pero deseas la euforia.

Tipología: poco que decir. Eres el Perfeccionista.

Raras veces encuentras algo bien hecho o hecho a tu gusto.

No es malo, siempre y cuando no traslades tus exigencias de perfección a los demás, porque los demás tenemos derecho a ser humanos imperfectos.

Si eres jefe y te comportas así, que Dios guarde a tus subordinados.

La búsqueda de la perfección no es negativa en sí misma… pero sí cuando es llevada al extremo.

Solución: intenta encaminar tu perfeccionismo hacia la exigencia razonable y tu intransigencia hacia la tolerancia.

Buscar la perfección es lícito, encontrarla es una utopía

Puedes ser buen escritor si añades un puñado de imperfección a tu creatividad: te hará más humano, no menos virtuoso al escribir.

Está muy bien que escribas de manera cerebral y racional, pero tus textos mejorarán mucho con una pizca de visceralidad.

Variantes del perfeccionista:

El obsesivo: escribes con bastante fluidez hasta cierto punto, vuelves atrás y comienzas a revisarlo todo con lupa, buscando tener un texto acabado antes de terminarlo.
El texto se eterniza y terminas por agobiarte.

Eres un trabajador eficiente e incansable, aunque incompleto, y te retrasas cuando debes entregar algo a tiempo.

Cuando sientas deseos de volver hacia atrás, reprímete y piensa en esto: te hartarás de corregir y perfeccionar en la fase de revisión ¿para qué adelantar acontecimientos?

Corregir es precisamente tu fuerte ¡guarda lo mejor para el final!

El inseguro: te interrumpes a cada paso para documentarte.
Ser coherente y preciso con lo que quieres decir es bueno para la mayoría de textos, pero no tanto cuando ese afán perfeccionista coarta el proceso creativo.

Haz un trabajo de investigación antes de ponerte a escribir y toma notas cuando no estés seguro de algo.

En la fase de revisión, repasa esos apuntes.

Tipo de bloqueo #3: el bloqueo del impulsivo

Descripción: sientes de repente el impulso de escribir, adelantas un buen trecho antes de darte cuenta del sinsentido que estás escribiendo.

Lo detestas y repudias, borras todo lo escrito y te enfadas contigo mismo.

Pero no tardarás en sentir otro impulso y lanzarte de nuevo… para repetir el ciclo.

Tipología: eres una persona impulsiva, caótica y visceral.

También muy creativa y, seguramente, hiperactiva; un culo inquieto, vaya.

Tal vez tienes tendencia a la bipolaridad: pasas de estados creativos muy profundos y activos a otros de inactividad y apatía.

Solución: utiliza esa impulsividad para lanzarte a planificar antes de escribir.

Es decir, toma apuntes de las ideas que te han venido de repente, no las tomes como el texto definitivo a desarrollar.

Después estructura en partes, capítulos o conceptos. Y una vez tengas el esquema de lo que quieres contar…

¡desenfrénate! ¡no le hagas demasiado caso a tus planes! Solo consúltalos cuando te bloquees

Escribe por impulso y recapacita cuando te descontroles.

Recuerda el spot de aquella marca de neumáticos: “la potencia sin control no sirve de nada”.

Variantes del impulsivo:

El ansioso: tienes arrebatos de pasión y momentos de euforia creativa.
Te lanzas a escribir como un poseso, a menudo entras en una especie de trance.

Pero a medida que avanzas te vas diluyendo, apagando, te deprimes hasta abandonar.

Date cuenta de que

no escribes ningún sinsentido: eres un creador variable, que pasa por diferentes estadios en su creatividad

No destruyas tus textos, seguro que gustan a alguien; sólo falta que te gusten a ti.

Déjalos reposar unos días y ármate de paciencia.

El exagerado: te agotas mentalmente en una sesión, presa de un apasionado frenesí.
Te obsesionas, te cuesta desconectar, incluso dormir.

Cuando, por fin, decides descansar, no puedes retomar el hilo de nuevo hasta caer en otro trance.

La solución pasa por el mismo punto que la de tu tipo básico:

utiliza ese estado para la PLANIFICACIÓN, no para la creación

Podrás acometer tu texto de forma ordenada y tus frenéticas sesiones serán mucho más productivas.

También puede serte útil planificar un horario para ponerte a escribir, con una hora tope.

Mira este interesante artículo sobre la gestión del tiempo.

Conclusión:

No hay mejores o peores formas de encarar la escritura.

Cada uno trabaja según su propia personalidad, con sus rasgos positivos y negativos.

Potenciar unos y contrarrestar los otros conociendo cuáles son, identificando puntos fuertes y débiles, es tarea que sólo precisa un requisito:

VOLUNTAD DE HACERLO

Algunos consejos comunes a todo escritor:

Escribe según eres y serás auténtico, serás tú mismo.

Escribe con el corazón, escribe desde las tripas poniendo toda la pasión a lo que haces.

Es la mejor forma de encontrar tu propio estilo.

Asimila e interioriza las técnicas narrativas.

Y después corrige con la cabeza.

No es necesario escribir en el orden lógico tal y cómo va a desarrollarse tu libro, relato o artículo.

Escribe partes aisladas si así te lo pide el cuerpo… de hecho, si escribes novela de ficción te recomiendo escribir primero el final.

Luego ya lo ordenarás. ¿Sabes cuándo?

¡Premio! ¡En la fase de revisión!

Si te atascas y no encuentras el camino ni siquiera con tus notas y tu planificación, vuelve atrás en tu texto ya desarrollado y tira de un hilo: una palabra, frase o idea e intenta continuar desde allí.

Si no da resultado, deja reposar lo escrito en un cajón por unos pocos días.

Mientras tanto, pasea, realiza alguna actividad cultural o relacionada con lo que estás escribiendo.

Cuidado si escribes novela negra, no vayas a “eliminar” a alguien.

SUPERAR EL BLOQUEO

Nos sentamos con toda la ilusión frente a la pantalla de la computadora en blanco (o frente a la hoja de papel, si es más tradicional) y, por más que nos esforzamos no sale nada, las tres frases que logramos escribir nos parecen malísimas, fáciles, sin sentido, borramos y empezamos de nuevo incapaces de escribir ni una sola palabra.

¿Le suena de algo? ¿Alguna vez ha sentido la angustia frente a la página en blanco? ¿Arranca a escribir con impulso, pero luego de unos párrafos se encalla y no sabe cómo seguir? ¿Es usted de los que escriben sólo cuando les ha pasado algo importante, algo grave, y en caso contrario no produce nada? ¿Cree que no es creativo o que le falta imaginación?

El bloqueo del escritor se asocia mayormente con la escritura del primer proyecto, pero es algo que le puede suceder también a escritores experimentados: Franz Kafka, Gustave Flaubert y Thomas Mann entre ellos.
Una de las principales causas del bloqueo es un exceso de perfeccionismo, que nos lleva a escribir y corregir al mismo tiempo, lo que paraliza el avance de la escritura. Otra causa es la idea, errónea pero muy extendida, de que un buen escritor no necesita borradores. Lo que sucede es que confundimos el proceso creativo de la escritura con el resultado: la novela. Pero la escritura no es un producto, es un proceso. Antes de teclear una sola palabra, el escritor lleva horas, días y hasta semanas escribiendo dentro de su cabeza; imaginando, pensando, incubando el texto. Se empieza a escribir mucho antes de la fase propiamente dicha de redacción del primer borrador y se sigue escribiendo mucho después, en las revisiones.

Si sucede que su crítico interior no deja trabajar tranquila a su musa, aquí tiene algunas técnicas para superar el bloqueo:

1. Tómese su tiempo
Escribir una novela no es una carrera. Nadie le está cronometrando, por lo que puede trabajar a su propio ritmo y disfrutar mientras lo hace. Sí, ya sé que es un poco obvio, pero usted se sorprenderá de cuánta gente ven la escritura de una novela como una especie de prueba.

Paradójicamente, cuanto menos se preocupe por llegar a la final, más pronto llegaremos. ¿Por qué? Debido a que no se verá afectado por el bloqueo del escritor en el camino.

Si uno se fija objetivos diarios posibles de conseguir y se concentra en lograrlos, lo más probable es que su musa interior prospere. Si le toma doce meses producir su obra maestra, eso es genial. Si le lleva doce años, eso es genial también. Mientras le divierta escribir a lo largo del camino, ¿quién lleva la cuenta de los días? Sin notarlo cada paso que damos nos acerca a la meta.

2. Manténgase enfocado
El hecho de que la escritura de una novela signifique producir varios cientos de páginas de prosa es suficiente por sí mismo para generar un caso grave de bloqueo, por la inmensidad del trabajo que queda por delante. Y es precisamente por eso que no hay que pensar en escribir ficción en esos términos. La escritura de varios cientos de páginas de prosa, da miedo, pero escribir sólo una o dos páginas (o incluso uno o dos párrafos) nos parece bastante asequible. Así que céntrese en lo que le gustaría lograr hoy (el pequeño paso siguiente en su plan de avance) e ignore los miles de pasos que vienen después. Usted se sorprenderá de lo rápido que las páginas se van acumulando de ésta forma.

3. Escriba en el entorno adecuado
Escribir ficción exige concentración. Si no puede liberarse de las distracciones en casa, encuentre otro lugar tranquilo para trabajar (el parque, la biblioteca, el coche, donde sea). La comodidad es importante, por supuesto, es difícil concentrarse si el cuerpo no está relajado.
La interrupciones son las principales enemigas de la concentración, por eso es tan importante aislarse del mundo exterior para conectar con el interior.

4. Debe planear qué decir de antemano
Los principiantes sufren la gran tentación de saltarse la fase de planificación del proceso de escritura de la novela a una velocidad vertiginosa para llegar a la parte emocionante: escribir un primer borrador.
Gran error.
El bloqueo del escritor a menudo nos asalta cuando se trata de hacer dos cosas a la vez, la planificación de lo que decir y trabajar en cómo lo dice. La planificación es en gran medida una actividad del hemisferio izquierdo, llevada a cabo por su crítico interno, mientras que la redacción de la novela es un proceso artístico, del lado derecho del cerebro. La mitad izquierda del cerebro es la parte lógica y la derecha es la parte creativa, intuitiva. Como usted sabe, no trabajan bien juntos, se deben ir alternando.

Zambullirse directamente en el primer borrador sin planificación significa que usted tendrá que planificar (crear la estructura y la lógica general del relato) en el momento mismo de escribir. Pero si usted ya tiene los detalles más importantes elaborados antes de escribir, sólo tiene que preocuparse de la propia escritura.

5. No escriba su novela en orden cronológico
Este es un consejo personal. Si su planificación es lo suficientemente detallada, usted tendrá una idea bastante buena de lo que ocurre en cada capítulo. En qué punto se encuentra al iniciar una escena y a que punto debe llegar al concluirla. Eso significa que es libre de abordar la escritura en orden que desee.

Si el capítulo 3 está amenazando con un caso grave de bloqueo del escritor, salte sin remordimiento a la emocionante escena de la persecución del capítulo 30. Otro día podrá volver al capítulo 3, cuando se sienta más en ese estado de ánimo.

6. Prepárese hoy para el mañana
Si se realiza una tarea manual (la colocación de algunos estantes, por ejemplo) es mucho más fácil empezar el día con todas las herramientas perfectamente a la mano y los muebles fuera del camino. Y es lo mismo con la escritura de ficción. Si usted se sienta a escribir sin haber planeado de antemano qué capítulo o escena va a trabajar, no puede esperar lograr mucho. Pero si el día antes ha planeado con precisión qué escena para enfrentar y tal vez incluso escribió la frase inicial (para actuar como un trampolín hacia el trabajo del día siguiente), deberá tener una sesión de trabajo muy productiva.

7. Saque el capítulo de paseo
Así como los velocistas tienen que prepararse mentalmente para la carrera, visualizándola en su mente antes de que hayan dado la orden de salida, los novelistas no podemos esperar a escribir bien si tenemos la mente en otras cosas. Por lo tanto, antes de escribir el borrador de un capítulo, es importante poner todas las otras preocupaciones un lado y concentrarse en cambio en el capítulo que va a escribir.

Para esto es útil dar un paseo antes de escribir, desconectar, dejar el teclado tranquilo y empezar a ir armando el capítulo mentalmente, imaginándolo como si fuera una película mental. Si otros pensamientos luchan por su atención, aléjelos suavemente. Concéntrese en la ficción, como en imágenes, sonidos, sensaciones, olores; luego podrá ponerle palabras. Y la gran ventaja de caminar es que cuando, se siente a escribir, no sólo estará preparado mentalmente, también físicamente.

8. Trabajo significa trabajo
Lo siento, no se puede ser menos directo en esto. Si se sienta a escribir, pero no puede empezar, pruebe con un poco más de determinación. Haga lo que haga, no se siente a esperar que la inspiración se presente sola, eso simplemente no ocurre. El bloqueo es un abusador, pero tiende a dejarle en paz a la primera señal de resistencia.

Las primeras frases del día son a menudo son las más difíciles de escribir (esto se debe a que la musa se despierta tarde y el crítico está siempre dispuesto a agarrar la pluma). Una vez que tenga las primeras frases en su haber, la musa se interesará en lo que está haciendo y le quitará la silla al crítico. Sin que ni usted se dé cuenta verá como magia y las palabras empiezan a fluir.

9. Escriba tan mal como quiera
Escribir un primer borrador de una novela es exactamente eso, sólo un primer borrador, algo que probablemente va a terminar en la papelera de reciclaje. Muchos escritores dicen que tienen que revisar sus borradores 5, 10, 15 veces antes de que estén satisfechos.

Y así, el hecho de que usted no deba preocuparse demasiado por la calidad del primer borrador le sacará toda la presión de encima. Usted sólo tendrá que llenar las páginas con palabras, con la materia prima que más tarde puede pulirse.

Aceptar de antemano que lo que escribe como un primer borrador va a tener un montón de correcciones y ediciones durante la etapa de revisión le dará la libertad de escribir de forma desinhibida.

10. Haga algo diferente
Si usted está cansado de escribir el primer borrador de su novela, trate de revisar uno de los capítulos que ya han redactado. Incluso si usted sigue todas las sugerencias anteriores, todavía habrá mañanas en las que simplemente no puede hacer frente a otra página en blanco, no importa lo mucho que esté “en contacto” con su musa. Esto tiene solución: Mire hacia una página que ya han rellenado con palabras. Hacer algún tipo de trabajo en su novela es mejor que no hacer ningún trabajo en absoluto. Sólo asegúrese de que al día siguiente volverá a la redacción, incluso si es para redactar un párrafo o dos. Prolongar los “paréntesis” de la escritura a menudo significa abandonar el proyecto.

11. Intente escribir otra cosa
Si llega al punto en que no puede hacer frente a redactar un primer borrador o revisar los borradores anteriores (todos tenemos días así), tómese un día o dos de descanso de su proyecto principal. Tome su registro de ideas y póngase a desarrollar un mini cuento, un tema para una próxima novela, un personaje que aún no tiene historia, pero que le pareció terriblemente interesante.

Mientras casi todos los días no se conviertan en días de descanso, todo irá bien. Después de todo, hay más en la escritura creativa que su primera novela. Y le garantizo que estará ansioso por volver a su historia en poco tiempo, con nuevos bríos.

12. No se olvide de divertirse
No olvide nunca que nadie le obliga a escribir una novela. Si quisiera, podría dejarla ahora mismo e ir armar rompecabezas o a jugar al golf o a la playstation. Pero no va a dejar de escribir, porque la escritura es algo que quiere con pasión.

No estoy diciendo que siempre será fácil resistirse a abandonar, pero si se concentra en el placer que da podrá seguir adelante. Lo que debe tener claro es que escribir ficción nunca debe convertirse en una tarea auto impuesta, que con el tiempo mutará en castigo. Acérquese siempre a la escritura con una mentalidad positiva, llena de espíritu creativo, y el bloqueo del escritor le dejará en paz.

En esta página tuvieron una idea similar e hicieron una integración de muchas páginas que tocan el tema. Cuando tengas un poco más de tiempo, vale la pena ponerse a revisarlo, puede servir, y si no sirve, al menos entretiene mientras sigues bloqueado:







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