ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

sábado, 9 de junio de 2018

Cómo escribir diálogos: 10 claves para escribir diálogos eficaces


Cómo escribir diálogos: 10 claves para escribir diálogos eficaces


Después de las entradas sobre las diferentes formas de diálogo y las funciones que tienen en la historia, por fin la tercera entrega de este tema para hablar de las claves para escribir un buen diálogo.
Si escuchamos una conversación real e intentamos llevarla al papel, en seguida nos damos cuenta de que ese diálogo no funciona a nivel narrativo. Las conversaciones reales están llenas de interrupciones, frases sin terminar e incoherencias. La clave está en mantener esa verosimilitud de una conversación real, aunque sin tantos tropiezos. Pero, ¿cómo lo hacemos?

1. Conoce a tu personaje
Es fundamental para ponerle voz a un personaje saber todo lo posible sobre él. Su personalidad, procedencia, edad, educación, profesión, época en la que vive… Son datos que nos darán las pistas necesarias para entender cómo ha de hablar.

Eso sí, ojo con los dialectos o defectos en la dicción de los personajes, porque puede cansar al lector encontrarse páginas llenas de frases mal escritas o difíciles de descifrar.

2. Interpreta su papel
Cuando tengas que dialogar, intenta ponerte en la piel de los personajes, interpretar su actuación. Hazlo en voz alta, no te cortes (ése es el motivo por el que, desde hace años, sólo puedo escribir en la intimidad).

Si te conviertes en el actor de tus propias obras y las interpretas mientras escribes, no sólo te resultará más sencillo crear diálogos que funcionan, sino que incluso descubrirás los gestos y las acciones que el diálogo te está pidiendo.

3. Dinamismo
Utiliza, en general, frases cortas, omite los verbos en algún caso, sé conciso, dinámico, no pierdas el ritmo y el diálogo fluirá mejor. Esto no quiere decir que no puedas añadir intervenciones de diálogo más largas o complejas, pero mejor que no sea la tónica habitual.

Tomemos como ejemplo un fragmento del diálogo que os puse en el post anterior sobre los diálogos.

—No se asuste.
—¡No estoy asustado!
—Sí, lo estás.
—Muy bien, estoy asustado, ¿qué otra cosa puedo hacer?
—Nada más que venir conmigo y pasarlo bien. La Galaxia es un sitio muy divertido. Necesitarás este pez en la oreja.

4. No expliques, avanza
No uses los diálogos para explicar lo que debería haberse entendido con la acción. El malo que expone su plan diabólico al héroe punto por punto sólo funciona en las parodias. Si tienes que explicar toda la historia a un lector al final para que se entienda, puede que tengas que revisarlo.

Tampoco uses el diálogo para decir cosas que todos los personajes del diálogo ya conocen o que nadie ha preguntado. Plantéate siempre si la frase que se pronuncia en cada diálogo tiene sentido, si alguien podría realmente pronunciarla.

Como ejemplo, tomando un fragmento del diálogo de Douglas Adams, está claro que no es lo mismo esto…:

—Lamentablemente, me he quedado en la tierra por mucho más tiempo del que pretendía —dijo Ford—. Fui por una semana y me quedé quince años. Hasta allí me llevó un pesado, uno de esos niños ricos sin nada que hacer y que van por ahí, buscando planetas que aún no hayan hecho contacto interestelar para anunciarles su llegada. Primero buscan un lugar aislado donde no haya mucha gente, aterrizan junto a algún pobrecillo inocente a quien nadie va a creer jamás, y luego se pavonean delante de él llevando unas estúpidas antenas en la cabeza y haciendo ¡bip!, ¡bip!, ¡bip! Realmente es algo muy infantil.

… que esto otro:

—Lamentablemente, me he quedado en la tierra por mucho más tiempo del que pretendía —dijo Ford—. Fui por una semana y me quedé quince años.
—Pero, ¿cómo fuiste a parar allí?
—Fácil, me llevó un pesado.
—¿Un pesado?
—Sí.
—¿Y qué es…?
—¿Un pesado? Los pesados suelen ser niños ricos sin nada que hacer. Van por ahí, buscando planetas que aún no hayan hecho contacto interestelar y les anuncian su llegada.
—¿Les anuncian su llegada? —Arthur empezó a sospechar que Ford disfrutaba haciéndole la vida imposible.
—Sí —contestó Ford—, les anuncian su llegada. Buscan un lugar aislado donde no haya mucha gente, aterrizan junto a algún pobrecillo inocente a quien nadie va a creer jamás, y luego se pavonean delante de él llevando unas estúpidas antenas en la cabeza y haciendo ¡bip!, ¡bip!, ¡bip! Realmente es algo muy infantil.

5. Interrumpe de vez en cuando
También tomando como ejemplo el diálogo anterior, una buena forma de hacer verosímil el diálogo y darle ritmo es a través de las interrupciones. Añade cortes, preguntas y comentarios para hacer la conversación más fluida.

6. Enfádalos, hazlos dudar
Los personajes tienen que vivir a través del diálogo, mostrar sus estados de ánimo, cambiar de opinión, estar alegres, dudar, enfadarse o mosquearse. De nuevo, interpreta y fíjate en cómo ha de decirlo, en cómo se siente el personaje cuando pronuncia esa frase. Así descubrirás qué palabras debe emplear y cómo las dirá.

7. Haz que importe
Como cualquier otro elemento de la narrativa, cuando hay un diálogo debería ser porque es la mejor forma de contar ese fragmento, porque tiene que haberlo. Así que, si escribes un diálogo, intenta que sea por algo, porque haga evolucionar la historia, porque al menos uno de los personajes cambie de estado de ánimo, porque pasarán cosas mientras hablan.

En el diálogo de Douglas Adams del ejemplo del post anterior, Arthur pasa por distintos estados de ánimo. Primero está en shock, no acaba de asimilar que la Tierra haya desaparecido. Se enfada luego, se asusta y, finalmente, se resigna.

8. Rómpelo con acción
No olvides que, mientras hablamos, no solemos estarnos quietos. Mientras hablamos, también pasan cosas y detener en ocasiones el diálogo para explicar lo que ocurre también aporta realismo a la escena, además de que nos ayuda a hacerla avanzar.

9. No te pases con los “dijo”
Este tipo de acotaciones han de hacerse notar lo menos posible. Sobre este punto escribí hace tiempo un post llamado el narrador en los diálogos, donde explico más detalladamente cómo usar las acotaciones mientras hablan los personajes.

10. Lee
Como en todas las técnicas narrativas, la mejor forma de aprender es escribiendo y leyendo. Fijarse en como lo hacen los maestros es fundamental para mejorar nuestra escritura.

Cuando leas una novela o un relato y encuentres un diálogo que funcione bien, subráyalo, fotocópialo, anótalo o márcalo de alguna manera. Luego vuelve sobre él y desmenúzalo hasta que entiendas su mecanismo. Pocas cosas te ayudarán más que ésta.

Más sobre el arte del diálogo, en el mismo portal:


domingo, 27 de mayo de 2018

DECÁLOGO PERSONAL de Orlando Mejía Rivera


DECÁLOGO PERSONAL de Orlando Mejía Rivera

NOTA: El médico colombiano Orlando Mejía Rivera es un destacado escritor de novelas, cuentos y ensayos. Aquí se recopila un decálogo y frases suyas que resumen su forma de entender la creación literaria. Muy recomendado.

En la presentación de la novela en Bogotá, en la Feria internacional del libro del año 2008, leí un decálogo personal de lo que para mí es esta novela y también las otras que he escrito, que te comparto aquí y que no he publicado todavía.

1- Las voces narrativas de las novelas se benefician de la edad y la experiencia del autor. Creo que el mejor estado para madurar como novelista es aquel donde uno comienza a ser un paseante cuidadoso y lento que va por el andén del mundo de la vida, con ánimo de comprender a los otros para poder comprenderse a sí mismo.

2- Como los gatos o como los koanes de la filosofía Zen, las novelas logran cuajar cuando no se intenta atraparlas por la cola o por el pescuezo.

3- Cada nueva novela es un camino desconocido, y todas las técnicas aprendidas deben ser vueltas a olvidar, porque ningún escritor se baña por segunda vez en el mismo río de tinta.

4- El tiempo de la escritura no es el tiempo de Cronos, sino el de Kairos. Por eso nada significan las frases: "la escribí rápido" o "la escribí con lentitud".

5- Intento que mis novelas sean el lecho donde la imaginación haga un Ménage à trois con la narrativa y la medicina.

6- Todo es novelable, porque todo está vivo. Si sabemos escuchar y mirar, una piedra es también el corazón agitado de un águila.

7- Un solo lector te salva. Mil críticos no te matan.

8- Las novelas son un fin en sí mismas. Como medios de otros propósitos o formatos se hacen indignas y se envilecen.

9- Escribir novelas es el arte de resistir, persistir, insistir y tener los ojos abiertos. La novela es el único género literario que es capaz de atrapar fragmentos móviles de la vida entre los cristales opacos de la escritura.

10- Mis novelas son los papeles escritos por un náufrago que arrojó las botellas al mar y espera que alguien los recoja en las remotas playas del reino de los muertos o, tal vez, del lejano reino de los vivos. ¿Acaso estamos seguros de las coordenadas simbólicas de nuestra morada? ¿Serán las novelas los puentes que unen a los dos mundos?

Otras frases



“Nunca creí en la actividad literaria entendida como una especie de acto espontáneo nacido de la "inspiración". Como decía Hemingway, recordando a su maestro Faulkner: la inspiración representa el 10% de la escritura y el 90% es "transpiración". Es decir, arduo y concienzudo trabajo intelectual. Me molesta esa tendencia en escritores de mi generación y, en especial, en las nuevas generaciones, que no solo leen poco, sino que se ufanan de su ignorancia ante la cultura literaria. Algunos se atreven, incluso, a decir que no leen para no ser influidos por otros en la elaboración de su propia obra. Quien piensa así no tienen ni idea de la historia de la literatura universal.”

“Un escritor es, primero que todo, un buen lector. De hecho, escribir es leer de otra manera y organizar de nuevo los materiales de las pocas metáforas literarias que han existido siempre. Recuerdo con frecuencia a Borges cuando refiere que la literatura son cuatro o cinco metáforas que se han contado, de infinitas maneras, desde los comienzos de la especie humana. Por ello, hay que conocer muy bien las formas como otros han descrito las temáticas inagotables: la muerte, el amor, la traición, la desesperanza, la ensoñación, etcétera. En relación con la "frivolidad y lo provincial", pienso que se confunde a la "levedad" (que es una categoría estética fundamental en la escritura que se opone a la "pesadez" como lo analizó de manera brillante Italo Calvino) con lo "chabacano". “

“Lo "provinciano" no es un asunto geográfico, sino mental. Los escritores más "provincianos" de Colombia los he conocido en Bogotá, pues algunos de ellos todavía creen en la arcaica división de "centros" y "periferias". Con la globalización del conocimiento virtual, ya no existen esas barreras decimonónicas, que estaban sustentadas en que la información y los conocimientos llegaban en diferentes tiempos a las ciudades y a las aldeas. Hoy tu puedes vivir en un pueblito con carreteras destapadas y conseguir por Amazon la última novela de Coetzee un año antes de que la traduzcan al español y solo dos o tres años después un escritor bogotano la encontrará en una librería del Andino. ¿Entonces, de cuál periferia y de qué provincialismo estamos hablando?”

“Las "minificciones" son un género literario autónomo, que requiere un proceso especial de escritura, como un tipo particular de lector. A mí me han fascinado siempre como lector y también como escritor de ellas.”

“Como ya te mencioné, la medicina está presente en todo lo que escribo, incluyendo el ensayo, la novela, las minificciones, y los cuentos. De igual manera, lo literario está mezclado también con mis libros de historia de la medicina o de divulgación científica. En mi caso, cada línea que he escrito, de cualquier género, la he hecho en mi condición indivisible de "especialista en universales". Quisiera llegar a ser, como una meta utópica, un auténtico enciclopedista de la imaginación. Sin embargo, soy consciente de la sonrisa irónica de la muerte, que nos acecha al lado de nuestras ensoñaciones. Günter Grass, a los 72 años, en el discurso de la entrega de su Nobel, en 1999, dijo en un texto que tituló "Continuará..." que: "Un escritor es alguien que escribe contra el tiempo que pasa". Eso somos todos los escritores, ni más ni menos, e independiente de si somos exitosos y reconocidos, o fracasados y desconocidos. Los escritores somos los hijos rebeldes que el Dios Cronos no alcanzó a devorar.”



lunes, 14 de mayo de 2018

Yokoi Kenji: Las 7 reglas para el éxito


Yokoi Kenji: Las 7 reglas para el éxito

Estos consejos son tomados de una página de emprendimiento, pero si las analizamos, perfectamente pueden encajar en un taller literario para aspirantes a escritores. Doble propósito: para la vida, para la escritura creativa. Léanlos y sáquenles jugo…


#1. Mentalidad

No hay nada más contraproducente para el éxito que la mentalidad de pobreza. Una comunidad con mentalidad de pobreza es fácil de manipular por la política. Las falsos mitos y creencias influyen en la mentalidad de pobreza, como hacer creer que tener una hipoteca a 40 años es un factor de éxito. A veces, lo viejo cuesta más que lo nuevo.

#2. Pasión

A veces, no es suficiente saber mucho, se necesita, además, personas apasionadas en aquello que hacen. No trabajes solo con profesionales, trabaja con apasionados. Un profesional puede llegar tarde, un apasionado no. Un apasionado se mete en líos porque hace más de lo que se le pide, llega temprano y siempre está aprendiendo. Un apasionado se profesionaliza. Un profesional sin pasión es un estorbo con conocimientos.

#3. Propósito de vida

¿Cuál es la diferencia entre meta, objetivo y propósito? Existe un gran desconocimiento sobre qué significa meta, objetivo y propósito. Cuando una persona encuentra su propósito, deja de soñar para pasar a la acción.

¿Qué es propósito de vida? No es una meta, no es un objetivo y no es un sueño. El propósito nace de una inconformidad por no querer quedarse atrás. En esta vida se es o no se es, se logra o no se logra, el casi es para los perdedores.

#4. Disciplina

La disciplina, tarde o temprano, vencerá a la inteligencia. En la disciplina reside el éxito. La puntualidad forma parte esencial de la disciplina. El tiempo es un honor, hay que ser disciplinado en el tiempo porque, tarde o temprano, la disciplina vencerá a la inteligencia. La falta de disciplina, por mucho talento que se tenga, en algún momento hace perder las mejores oportunidades.

#5. Integridad

¿Cuál es la diferencia entre honestidad e integridad? Honestidad habla de lo que yo hago, integridad habla de lo que yo soy. Honestidad habla de lo que yo digo, integridad habla de lo que yo pienso. Honestidad habla de mis actos públicos, integridad habla de lo que yo hago, aunque nadie me esté viendo.

#6. Felicidad

Si no es feliz, no encuentra su propósito. Creemos, erróneamente, que para ser feliz tenemos que tener cosas. También pensamos, a veces, que la felicidad es un lugar. La felicidad es una decisión tomada, bajo cualquier circunstancia. La felicidad es un estado mental interno, no es una emoción, un sentimiento o un lugar.

#7. No hacer trampas

No vale hacer trampas. Puede engañar a cualquier persona (esposa, padres, jefe, policía…), pero no se puede engañar a usted mismo. Los hijos imitan el 70% de lo que hacen sus padres, dime cómo eres y así será su hijo. Un padre mentiroso educa hijos mentirosos.

La integridad debe estar por encima de cualquier cosa. La integridad hace inteligente a la persona. Inteligencia no es tecnología, es tener y respetar tus principios, como no hacer trampas.

viernes, 11 de mayo de 2018

50 consejos de los escritores más brillantes


50 consejos de los escritores más brillantes para liberar tu poder creativo


¿Qué se requiere para ser un gran escritor?

La cuestión parece repetirse desde hace siglos y asediar la mente de aquellos que pretenden dedicarse a las letras, siempre envuelta en un halo de misterio. Lo que en el siglo pasado funcionó para un autor, hoy puede ser una clara expresión de decadencia literaria. Los recursos estilísticos de la generación anterior pueden ser el obstáculo al éxito en la actualidad. No existe una fórmula mágica para escribir, ni siquiera cumplir con las reglas ortográficas y sintácticas del idioma en cuestión garantiza la calidad de un texto.

Los grandes monstruos de la literatura, autores que marcan época y cuyo estilo intenta ser imitado por los más jóvenes, tampoco están de acuerdo en los procedimientos y las reglas no escritas que siguen para alimentar su carrera literaria; sin embargo, algo se mantiene constante en su quehacer artístico: la pasión por las letras. Leer, releer y volver al mismo libro una y otra vez para descubrir la riqueza de una novela y hacerse de su esencia es algo que todos los escritores practican a menudo. De la misma forma, escribir con honestidad y siempre con el corazón por delante es una máxima que los más grandes plasmaron en cada una de sus obras.

Desde Nietzsche a Hemingway, de Poe a Cortázar, estos son cincuenta grandes consejos que quienes forjaron el presente de las letras occidentales recomiendan para todos aquellos con la valentía y el corazón suficiente como para tratar de trascender en el intrincado, doloroso, malpagado, ingrato, pero sobre todo, apasionante camino de las letras:


1. "Creo que el camino al infierno está pavimentado con adverbios, y lo puedo a gritar a los cuatro vientos".
Stephen King


2. "Trabaja en una cosa a la vez hasta terminarla".
Henry Miller

3. "Los escritores no se limitan a reflejar e interpretar la vida, informan y dan forma a la vida".
EB White


4. "Nunca escribas más de dos páginas sobre un mismo tema".
David Ogivly


5. "No trates de saber lo que espera el lector ideal. Él existe, pero está leyendo a alguien más".
Joyce Carol Oates


6. "Escribir es como ir a la cama con una mujer hermosa que después se levanta, va por su bolso y te da un fajo de dinero".
Charles Bukowski


7. "Tener un estilo característico es igual a ser pobre en el discurso".
Herbert Spencer


8. "Ninguna obra de arte salió jamás de una persona que no arriesgó su cuello".
Eudora Welty


9."Los escritores talentosos hacen que las cosas pasen en la mente del lector (vívida, poderosamente). Los buenos que se detienen a explicar claramente, no lo hacen".
Samuel Delany


10. "El único entorno que realmente necesita un artista es cualquiera que le proporcione paz, soledad y todo placer que para obtenerse no requiera de un alto costo".
William Faulkner


11. "Es en los momentos de crisis emocional cuando la verdadera humanidad se revela con mayor precisión" .
Anais Nin


12. "El deber del escritor y el poeta es motivar al hombre a levantar su corazón".
William Faulkner


13. "El corte del diamante debe ser terminado antes de que puedas ver si brilla o no".
Leonard Cohen


14. "Creo lo mismo del escritor que del zapatero: el hombre que trabaja más duro y con el propósito más noble, es el que hará un mejor trabajo".
Anthony Trollope


15. "En un buen cuento se deben de saber manejar tres aspectos: significación, intensidad y tensión".
Julio Cortázar


16. "Mantén siempre la relación entre la tradición y creación".
Carlos Fuentes


17. "Las frases breves son indispensables para finalizar los cuentos de emoción recóndita o contenida".
Horacio Quiroga


18. "Para una persona cuya única ambición es escribir –igual que yo–, la universidad no sirve para nada después del segundo año".
William Styron


19. "El estilo debe probar que se cree en una idea; no sólo que se piensa, también que se siente".
Friedrich Nietzsche


20. "Mediante el uso de metáforas y modismos rancios, un escritor se ahorra mucho esfuerzo mental a costa de dejar vago su significado, no sólo para el lector, sino para él mismo".
George Orwell

21. "Si vas a ser un escritor, debes ser uno de los grandes... Después de todo, hay mejores formas de morir de hambre".
Gabriel García Márquez


22. "No podría haber escrito una sola línea si ninguna tragedia hubiera dado un giro a mi mente y cambiado el rumbo por otra ruta".
Roald Dahl


23. "Se requiere de consuelo para aquellos momentos en los que no puedes decidir si eres el genio más brillante o el más grande tonto en el mundo".
Virginia Woolf

24. "Escribir es complicado para todo el que lo intenta, cavar en un busca de carbón también. ¿Crees que los mineros pasan el día charlando sobre que tan duro es encontrar carbón? Ellos simplemente lo hacen".
Cheryl Strayed

25. "Si crees que tus lectores son idiotas, puede que no utilices figuras retóricas, pero si las usas y requieres explicarlas, estás llamando al lector idiota".
Umberto Eco

26. "Todo el arte creativo es magia, es la evocación de lo oculto en las formas de persuasión".
Joseph Conrad


27. "El talento es insignificante, conozco a un montón de fracasados con talento. Antes que él, están las palabras habituales: disciplina, amor, suerte, pero sobre todo, la resistencia".
James Baldwin


28. "Cuando se trata de crear una carrera como escritor, un poco de desilusión siempre te llevará por el camino correcto".
Michael Lewis


29. "Perfección es la voz del opresor, del enemigo público. Perseguirla te mantendrá atado y enfermo el resto de tu vida".
Anne Lamott


30. "Todos los malos escritores están enamorados de la épica".
Ernest Hemingway


31.  “La verdad desnuda es la más hermosa, y mientras más simple es la expresión, más profunda es la impresión que deja”.
A. Schopenhauer

32. "El objetivo de la ficción no es la perfección gramatical, sino contar una historia".
Stephen King


33. "El inicio de toda gran historia es un introducir un elemento sencillo y novedoso en una situación existente".
Malcolm Cowley


34. "Nada realmente bueno es sencillo".
F. Scott Fitzgerald


35. "Simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros".
García Márquez


36. "Olvídate de los libros que quieres escribir. Piensa solamente en el libro que estás escribiendo".
Henry Miller
37. "Cada vez que estés inclinado a escribir 'muy', sustitúyela por 'maldito'. Tu editor la corregirá y el texto quedará justo como debería quedar".
William Allen White


38. "Si crees que no tienes tiempo para leer, no tendrás tiempo –ni las herramientas– para escribir".
Stephen King


39. "Escribe lo que quieras, insondablemente desde el fondo de tu mente".
Jack Kerouac


40. "Nada es más claro que una trama con un desenlace ya elaborado, previo a intentar cualquier cosa con la pluma".
Edgar Allan Poe


41. "Entre más abstracta es la idea que se busca expresar, más importante es guiar los sentidos del lector hacia ella".
Friederich Nietzsche

42. "Ten las agallas de eliminar lo necesario, suena como tú mismo".
Kurt Vonnegut


43. "Después de todo, su estilo es usted".
Truman Capote


44. "Olvida la idea de que alguna vez vas a terminar".
John Steinbeck


45. “Si quieres escribir, si en verdad deseas crear, debes ser el más sublime idiota e incoherente que Dios haya creado jamás”.
Ray Bradbury


46. "Escribe borracho, edita sobrio".
George Orwell

47. "No me digas que la luna está brillando; muéstrame el destello de luz del vidrio roto".
Anton Chekhov


48. "Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte".
Roberto Bolaño


49. "A diferencia de las novelas, el cuento debe ser contundente".
Julio Cortázar


50. "Lee mucho, todo, verazmente. La vida no te va a alcanzar para leer y releer todo lo que quisieras."
Carlos Fuentes

domingo, 8 de abril de 2018

Mi manifiesto. Cátedra desde la FNPI - Rocío Montes


Mi manifiesto. Cátedra desde la FNPI (Asociación libre escrita en la oscuridad del avión hacia el DF)
Rocío Montes

-Leo mucho periodismo pero, en vista del tiempo, ya no me detengo en textos irrelevantes y prescindibles

-Con el paso de los años he comenzado a disfrutar de la adrenalina. Antes, al comienzo, la sufría.

-Tengo un tiempo periodístico paralelo que camina al margen de los ritmos de los medios en los que trabajo y, la mayoría de las veces, avanza lento y con meticulosidad de orfebre.

-Reconozco a los buenos periodistas porque se les ilumina la cara cuando están delante de una buena historia. Les ocurre a los que empiezan y a los veteranos. Y hasta ahora nunca me he equivocado.

-No me molesto en leer crónicas y reportajes de periodistas en los que no creo como seres humanos: ¿instalarte en el nicho de la pobreza y marginalidad solamente porque eso vende? No, gracias.

-Soy una coleccionista de historias. A veces las guardo durante años y no se las cuento a nadie. Cuando siento que maduran, que están listas para nacer, abro la boca.

-Los mejores reportajes que he escrito -los que más me gustan- me han llegado por casualidad y fuera de los horarios laborales. Eso demuestra, para desgracia de nuestras familias, que nunca se deja de ser periodista, ni siquiera cuando supuestamente se descansa.

-Por más buena que sea la historia no siempre es un buen momento para plantearla a tus jefes. Hay que ejercitar el talento de saber esperar y dosificar la forma en que se relata lo que tenemos entre manos.

- Antes de trabajar un tema trato de leer todo lo que se ha publicado. Es la única forma de detectar los agujeros oscuros, las preguntas no contestadas, los personajes que han permanecido en silencio y los flancos donde hay que atacar.

-Siempre, por sencillo que sea el texto, pienso en cuál será su aporte, su valor agregado. Si no, mi trabajo no tiene ningún sentido.

-Cada vez confío menos en la grabadora y más en las citas e imágenes que guarda mi memoria tras una conversación.

-Al margen de la trama de una historia específica, las crónicas y reportajes siempre hablan de tópicos universales y que no se observan a simple vista: la soledad, la ambición, la pérdida del poder...Antes de redactar siempre me pregunto: ¿de qué voy a escribir realmente?

-El día en que no sienta adrenalina paralizante ante la página en blanco, me jubilo. El nervio, para mí, sí es un buen compañero.

-Soy de las que escribe el texto párrafo a párrafo y sólo avanzo si un bloque ha quedado como yo quiero. Admiro a los que redactan de una vez y luego editan.

-Alabo la economía del lenguaje, la precisión de las palabras y no me esfuerzo en absoluto por decorar los textos. Al contrario, los limpio.

-Cada vez que me siento a redactar pienso en que el texto debe entenderlo mi abuela; hace tiempo que ya no pienso en qué le guste a los periodistas.

-Admiro a quienes escriben de política y poder como si estuvieran relatando la historia de un carnaval. Las “noticias duras” no tienen por qué ser aburridas.

 -A la hora de redactar siempre pruebo combinaciones distintas. Prefiero equivocarme a tomar el camino facilista de las técnicas con éxito asegurado.

-Los textos resultan mejor cuando en tu redacción te sientes tan cómoda y contenta como en tu propia casa.

-Siempre queda por fuera el 90% del material. Desconfío de los periodistas que no discuten con los diseñadores para que les achiquen las fotos y aprieten las letras para poder escribir más.

-Soy mi propia fact checking: soy obsesiva con la precisión de la información y considero imperdonables las equivocaciones absurdas.

-Me retiraré la noche en que, tras cerrar la página, no me vaya tan contenta como cansada a mi casa.

-También me jubilo el día en que, al ver el texto publicado, piense que está perfecto y no me martirice por no haberle hecho tal y cual cambio.

-Nunca me molesto porque alguien haga una sugerencia respetuosa a lo que he escrito, desde el director hasta el periodista que recién comienza. El ego es un compañero traidor.

-En los momentos más difíciles de la arquitectura periodística me consuelo recordando que todos los periodistas del mundo, los del NYT y los del periódico de una provincia, fundamentalmente se enfrentan a las mismas dificultades y angustias. Desde las esperas largas por un entrevistado hasta el agobio por el cierre.

-Para crecer como periodista es indispensable admirar a tus jefes y compañeros, por lo quesea, y tener ganas de aprender de ellos.

-Considero una lástima que el periodismo latinoamericano premie a los buenos periodistas jóvenes convirtiéndolos en malos editores.

-No hay que creerse periodista; como el sacerdocio, hay que callar y serlo.



CRÓNICAS: El estilo. La voz. El ritmo. La pasión. Cátedra desde la FNPI Carlos Salinas


CRÓNICAS: El estilo. La voz. El ritmo. La pasión. Cátedra desde la FNPI
Carlos Salinas

1.     Escuchar la voz de los maestros.
Ellos estuvieron antes que nosotros. Han pasado años formando su estilo, su propia voz. Conocer sus trabajos, leerlos detenidamente, es la mejor escuela para que uno forje su propio camino dentro del Periodismo y de la crónica. Yo intento leer siempre algo de quienes considero mis grandes maestros: Alma Guillermoprieto y Jon Lee Anderson. Cada vez que estoy en “blanco”, leerlos me enseña el camino para escribir.

2.     Vale la pena tocar hasta la última puerta.
Nadie puede escribir una crónica sin investigar, informarse, conocer todo lo que sea posible sobre el tema que nos interesa. El reporteo de la crónica puede durar días, y si se tienen dudas de un dato, siempre vale la pena hacer esa última llamada, tocar a esa última puerta, para contar con todos los detalles que permitan construir un texto creíble.

3.     La crónica es música.
Hay que tomar de la mano al lector y llevarlo al ritmo de un verbo bien puesto, un adjetivo colocado con elegancia, un párrafo con frases que bailan en la cabeza de quien nos lee. Eso lo aprendí en un taller de Alma Guillermoprieto y nunca se me ha olvidado. Lo tengo presente cada vez que escribo.

4.     Sentir lo que sienten ellos.
Si no siento, no escribo. Colarse en la vida de otros para contar sus historias es también sufrir lo que sufren ellos, reír con ellos e indignarse con ellos. Yo no creo en la objetividad del periodismo. Creo en la honestidad de un reportero y en la posibilidad de transmitir ese “sentir” a quienes leen mis trabajos.

5.     Ser como los niños, sorprenderse siempre
Si no estoy dispuesto a sorprenderme de lo que pasa a diario, ¿cómo puede intentar explicárselo a otros? Sólo interesándome por los hechos cotidianos puedo escribir sobre ellos.

6.     Equivocarse e intentarlo sin darse por vencido
…Lucho a diario por lograr mi estilo. Peleo con mis textos, siento vergüenza de ellos una vez publicados, porque creo que pudieron ser mejores. Lo intento, lo intento siempre. Quiero que el lector reconozca en mí un estilo, una forma de escribir original. Y sé que lo conseguiré con el tiempo. Mientras tanto, leo, escribo, me meto en la vida de los otros, escribo, pregunto, escribo, borro lo que escribo y lo vuelvo a escribir sin darme nunca por vencido.

7.… y arriesgarse e imitar para lograr tu propia voz
Jugar con formas diferentes de contares una buena manera de aprender. Posiblemente no salga bien, pero experimentar es la única forma de saber cuál es tu estilo, con qué forma te sentís más cómodo. Yo le he dado voz a un caballo carretonero de Managua, intentando imitar a Jack London, y fue un desastre, pero aprendí. E intentado construir una escena como John Steinbeck en Las uvas de la ira, y fue un desastre, pero aprendí. Arriesgarse es la fórmula.

8        ¡Te tengo, personaje!
Siempre intento comenzar mis historias con alguien haciendo algo. Ese personaje que me permite guiar al lector por el tema central, la persona que es la excusa para contar mi historia. Hay que estar atento a quienes están a nuestro alrededor durante el reporteo, porque uno de ellos puede tener todos los elementos que resumen el tema.

9 Divertirse
Yo hago mi trabajo porque me divierte. Aunque sufra con algunas historias, siempre tiene que haber un respiro para poder contarlas: hablar con tus amigos del tema un jueves por la noche en una mesa de copas, te ayudará a despejar muchas dudas.

10 pasión
 Hago periodismo. E intento hacerlo bien. Es más que mi trabajo, es mi forma de vida. Es lo que me mantiene enchufado irremediablemente al mundo. Y lo que me da de comer, lo que es decir mucho en estos tiempos. El periodismo me lo llevo a todas partes. Está conmigo en las mesas de tragos, en las pláticas con mis amigos, en las tardes de domingo, en los libros que leo, en la vida familiar y hasta en las charlas de pareja. No me aburre ni me cansa. Con él respiro. El periodismo me hace sufrir frente a una página en blanco. Me hace enojar cuando leo un artículo mediocre, chapucero, mentiroso. El periodismo me hace feliz cuando está bien hecho. Y me da paz cuando lo uso para expresar aquello que me parece injusto. El periodismo es lo que soy. Es mi voz, la posibilidad de expresarme, mi escapatoria y catarsis. Soy periodista. No sé si podría ser algo más.

Confeccionario de la crónica. Cátedra desde la FNPI Juan Fernando Andrade


Confeccionario de la crónica. Cátedra desde la FNPI

Juan Fernando Andrade

1)Escribe lo que quieres leer. Escribe lo que crees que debes leer. Escribe lo que nadie más está escribiendo. Escribe para entender lo que no entiendes.

2) Cuando escribes ficción puedes darte el lujo de ser hermético y privado, incluso tener el mal gusto de enorgullecerte si nadie te entiende. Cuando escribes crónica, en cambio, debes pensar en la fanaticada aunque tal cosa no exista, y plantear el relato de tal manera que cualquiera sea capaz de entenderlo. Esto no quiere decir que haya que escribir para tontos: los lectores no son idiotas.

3) Si no sabes nada del personaje al que vas a entrevistar, investiga hasta que seas capaz de escribir sobre él sin haberlo conocido personalmente. En la entrevista, según mi experiencia, el silencio funciona mejor que el hostigamiento, por lo menos en un principio. Luego, si te ves en la obligación de ponerlo contra las cuerdas, ten en cuenta que muy probablemente estás disparando tus últimos cartuchos, y ya si estás en esas dale con todo lo que tienes.

4) Como en el cine, en la crónica también las acciones pueden decir mucho, muchísimo más que  las palabras. El vestuario, los muebles de la casa, los accesorios, los discos y los hábitos alimenticios de un personaje pueden revelar con claridad su moral, su forma de ver el mundo. Un tipo que desayuna ginebra y colillas de cigarrillos manchadas de lápiz labial a medio día jamás será igual a uno que, digamos, hace media hora de yoga antes de servirse un tazón de yogurt y granola acompañado por el amanecer. Prende la cámara antes de prender la grabadora.

5)De ser posible – y pelea porque así sea, gánate tus derechos – tómate un tiempo entre la entrevista, la transcripción y la redacción. Deja que la película se proyecte en tu cabeza y si no puedes ver la cinta entera por lo menos espera a que te pasen el tráiler, y luego arrancas. Ya la realidad y el trabajo se encargarán de corregir tus planes, pero es ideal o cuando menos recomendable empezar a escribir con cierta dirección.
Como dijo Woody Allen, “escribir es pensar, lo demás es poner por escrito”.

6) Si todo funciona de maravilla y puedes hacer un mapa de la crónica antes de ponerte a teclear, la redacción será igual de ardua pero no lo parecerá tanto. Si no sabes qué escribir, aplica la técnica del  jam session, escribe lo primero que se te venga a la cabeza, lo que sientas que no puede faltar; no importa que no hayan lazos narrativos o cronológicos entre un párrafo y otro, sólo escribe y mira la pantalla como un espejo de tus intenciones. Si nada de lo anterior funciona, cuando no sepas qué escribir, pues escribe la verdad. Y atente a la mayor cantidad de borradores posibles.

7)Todas las crónicas tienen antepasados. No me refiero solamente a otros textos sino a películas, canciones, pinturas, fotos o comics. Leer ficción es clave para los escritores de no-ficción (y viceversa, claro). Lo dijo el gran Alan Moore, quizás el mejor escritor de novelas gráficas de nuestros días, “yo trabajo con ficción, no trabajo con mentiras”.
Si piensas que tu crónica se parece a una canción, escucha esa canción mil veces y luego has el cover, ponle tu voz y tu mirada.

8) Te van a decir que hay temas pequeños, intrascendentes, temas que no merecen ser tema. Perdona el tono de autoayuda pero sólo tú sabes lo que te consume por dentro y lo que no. El tema es importante en la medida en que sea importante para el cronista. El tema es personal e intransferible. Si quieres escribir sobre el grillo que tenías de mascota en tu infancia, adelante, pero ten la delicadeza de atraparme para que yo también me enamore del bendito bicho ese.

 9) Muéstrale el trabajo a los demás, al editor, obvio, pero también a alguien en cuyo criterio d elector confíes plenamente y también a alguien que no tenga el menor interés en el tema: si éste último no se duerme tras el primer párrafo tal vez tengas entre las manos algo que vale la pena. Aunque a veces parecería que los cronistas sólo se leen entre ellos, lo bueno sería invitar más gente a la fiesta.

10) Si llegaste hasta aquí debes saber algo: lo más probable es que nada de lo anterior te sirva para un carajo, que tengas que arreglártelas solo porque cada crónica – gracias al cielo – es distinta y en ninguna podrás aplicar los trucos de los demás. Don’t panic. Comete tus propios errores. Una puteada bien puesta y bien recibida es saludable y pensar en cambiar de profesión de vez en cuando es totalmente comprensible. Dicho esto, recuerda que vivir es más importante que escribir y que lo segundo es imposible sin lo primero. No lo tomes tan enserio. No te tomes tan en serio.

Bonus track, absolutamente inútil:
Si crees que la crónica está lista, léela entera en voz alta. Mientras lo haces, marca el ritmo golpeando con el dedo índice (o el de tu preferencia, pero el índice suele funcionar de maravilla) el borde del escritorio, como si fueses un metrónomo. Si, como dicen los músicos, “ no te vas de tiempo”, es porque la puntuación es la correcta y eso, cuando menos, te asegura que la gente te leerá rápido y te odiará menos.

23 trucos para ser un escritor más creativo


23 trucos para ser un escritor más creativo



Por: Literautas

Tomado de:


 Hace un tiempo descubrí una lista en inglés de consejos para la creatividad (33 ways to stay creative) que pululaba por la red y que me llamó la atención.

La lista original de la que os hablo es una simple enumeración de 33 consejos. Me apetecía darle una vuelta y reflexionar algo más sobre el por qué de cada uno, así que he decidido tunearla un poco y convertirla en una lista de 23 trucos para ser un escritor más creativo. A ver qué os parece:



1. Haz listas

A veces nos agobiamos pensando que tenemos cientos de cosas por hacer, pero si las anotamos en una lista (en tareas y microtareas), resulta que no es para tanto. Podemos resolverlas de una en una e ir tachándolas. De esta forma, el cerebro se organiza mejor, se tranquiliza y tiene el camino más despejado hacia la creatividad.


2. Lleva una libreta a todas partes

Creo que ésta la he mencionado muchas veces, pero es fundamental: no te separes de tu cuaderno de notas. Nunca sabes dónde puede surgir la chispa y agradecerás llevarlo encima cuando ocurra.


3. Prueba la escritura libre

Lanzarse a escribir sin más, sin pensar, sin planificar nada, puede ser una magnífica forma de poner en marcha la inspiración. Para arrancar, puedes usar una frase o una serie de palabras, luego déjate llevar.


4. Aléjate de la tele y el ordenador

Si estás intentando activar la parte del cerebro que se encarga de darte ideas, apaga la televisión y el ordenador, desconecta internet y olvídate el teléfono en cualquier sitio, bien lejos. Son herramientas útiles para otros fines, pero en absoluto para estimular la creatividad.
  

5. Sé diferente, como de otro mundo

Atrévete a pensar distinto, a ser raro, un perro verde. No quieras ser como los demás, olvídate de eso: sé original siendo tú mismo/a.


6. Tómate descansos

El cerebro trabaja mejor cuando tú estás descansando, ¿lo sabías? Así que relájate de vez en cuando, tírate a la bartola un ratito cada día, verás cómo después las ideas llegan solas.


7. Canta en la ducha

Y en el coche, en el trabajo, por la calle… Canta y silba todo lo que quieras porque es muy sano para el cerebro y para el ánimo. Y una persona alegre es una persona más creativa. Además, cantar a voz en grito en la ducha, sin complejos, desinhibe, relaja y libera estrés.


8. Bebe café o té

Con moderación, claro. Una o dos tazas al día estimularán tu cerebro. Y además previene el enfermedad de Alzheimer (fuente: Artículo en La Razón).


9. Conoce tus raíces

Creo que es importante para un escritor o escritora tener claro de dónde viene, conocer su cultura, sus raíces y su origen. Esto nos ayuda a encontrar nuestra propia voz y a identificar el modo en el que vemos el mundo. Esto no quiere decir que tengamos que limitarnos a nuestra cultura, ni mucho menos. ¡¡La riqueza está ahí fuera!! Pero como me dijo un buen amigo hace tiempo: cuando sabes de dónde vienes, estás más preparado para saber hacia dónde quieres ir.


10. Escucha nueva música

Y lee nuevos libros, visita nuevas exposiciones, mira nuevas películas… Siempre. La cultura es algo vivo y en constante movimiento. Fíjate en las cosas nuevas que se están haciendo en todas partas porque te pueden aportar claves, puntos de vista frescos. 


11. Busca otras opiniones, colabora, ábrete

Si algo he aprendido gracias a este blog es que un escritor no debe ser un animal encerrado en su estudio escribiendo para sí. Ya sea virtualmente, ya sea de forma presencial, resulta muy enriquecedor el compartir, colaborar en grupos de escritura, comentar textos con otros escritores… En definitiva, intercambiar palabras con otros.


12. Rodéate de gente creativa

Siempre que puedas. La creatividad atrae a la creatividad.


13. No te rindas

Nunca. Sigue intentándolo. La perseverancia es fundamental si quieres ser escritor, tanto o más que el talento.


14. Practica, practica, practica

Escribir es como tocar un instrumento: has de dedicarle tiempo. Cuanto más practiques, más cerca estarás de la excelencia.


15. Atrévete a equivocarte

Aquí va una verdad absoluta, de las pocas que creo que existen: vas a equivocarte. Tenlo por seguro. Antes o después todos nos equivocamos. Todos. El que no se equivoca nunca es porque ni siquiera lo intenta. Hay que equivocarse muchas veces para poder acertar alguna.


16. Visita un sitio nuevo

Prueba una comida desconocida, atrévete a intentar cosas nuevas. Eso estimula la creatividad, por supuesto, y te aporta experiencias y material nuevo sobre el que escribir.



17. Mira películas viejas

Y libros antiguos. Acércate a los clásicos. Merecerá la pena.


18. Enumera tus virtudes

Los defectos solemos tenerlos muy claros, ¿verdad? Las virtudes nos cuesta más. Haz una lista con todas esas cosas buenas que tienes. Créetelas, disfrútalas, regodéate un rato en tus cualidades. La autoestima es buena compañera de la creatividad porque aparta los miedos y las inseguridades que no nos dejan pensar diferente.



19. Rompe las normas

Ya sabéis lo que suele decirse: las normas hay que conocerlas para poder romperlas. Pero, una vez vayas conociéndolas, atrévete de vez en cuando a transgredirlas un poco, a escribir de otra forma, a probar otras cosas. Seguramente te equivocarás muchas veces, pero alguna acertarás y descubrirás algo nuevo.


20. Aprende algo nuevo cada día

Este consejo me gusta mucho. Es difícil, pero estimulante. Te obliga a estar atento, alerta, buscando información para aprender. Todas esas cosas interesantes que aprendemos se van acumulando en el cerebro y él se encarga luego de darles forma para crear ideas.


21. Limpia tu espacio de trabajo

De la misma forma que se dice eso de “mens sana in corpore sano”, debería decirse que la mente también funciona mejor en un entorno cómodo. No se trata de volverse maniáticos del orden, pero darle un repaso de vez en cuando para que todo esté más despejado, ayuda.


22. Diviértete

Es fundamental. Diviértete en general y diviértete escribiendo. Habrá quien crea en el escritor atormentado, en el artista bohemio y deprimido, pero yo creo que escribir, pese a que en ocasiones pueda ser más duro o cansado, puede ser muy divertido.


23. Termina algo
  
O todo lo que puedas. Si terminas lo que empiezas, si acostumbras a tu cerebro a hacerlo, lograrás que se tome más en serio las cosas. Seguro que también la parte de generar nuevas ideas que luego materializarás y, al igual que esta lista de consejos, terminarás.