Decálogos de Andrés Neuman
1.
Contar un cuento es saber guardar un secreto.
2.
Aunque hablen en pretérito, los cuentos suceden siempre "ahora".
No hay tiempo para más ni falta que hace.
3.
El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento, o su
muerte por asfixia.
4.
En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas
líneas, la resurrección. En cuanto al título, paradójicamente, si
es demasiado brillante se olvida pronto.
5.
Los personajes no se presentan: actúan. La atmósfera puede ser lo
más memorable del argumento. La mirada, el personaje principal.
6.
El lirismo contenido produce magia. El lirismo sin frenos, trucos.
7.
La voz del narrador tiene tanta importancia que no debe escucharse
demasiado.
8.
Corregir: reducir.
9.
El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la
puntuación.
10.
En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad caber en un
minuto.
11.
Narrar es seducir: jamás satisfagas del todo la curiosidad del
lector.
Nota.
Me llama la atención que este decálogo de Andrés Neuman es
parecido al de Erskine Caldwell , pero en muchas páginas, inclusive
en la suya, lo dan como propio. Tiene variaciones al final y se
complementa con la segunda parte. Simplemente lo cito con
advertencia.
Al
respecto, el mismo Andrés Neuman nos escribió para darnos sus
precisiones:
A propósito de la página
DECÁLOGOS AJENOS (Tips de los maestros, organizados en listas), el escritor argentino Andrés Neuman nos escribió con el fin de hacernos conocer su posición en lo que respecta a una polémica que lleva varios años, relacionado con un duodecálogo para escritores que él escribió y que en algunas páginas de internet atribuyen a
Erskine Caldwell.
(Ver una reflexión en: http://vivirdelcuento.blogspot.com.es/2006/11/parecidos-razonables.html )
Los textos se incluyen en un capítulo del presente blog:
http://emiliorestrepo.blogspot.com/p/decalogos-ajenos.html
en donde se pueden leer una larga colección de decálogos literarios y consejos de escritores que he recogido con el paso de los años.
A pesar de su juventud, Neuman ha consolidado una reconocida y fructífera carrera literaria, como se puede ver en estas referencias:
http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_Neuman
http://www.andresneuman.com/
Este es el texto que nos suscribió Andrés Neuman:
Estimado Emilio,
saludos y muy interesante la recopilación de decálogos. Respecto al supuesto texto "de Caldwell", el mismo jamás existió, y eso puede comprobarse muy fácilmente.
Como es natural, Erskine Caldwell escribió toda su obra en inglés. Pero si buscas el pretendido "original" en lengua inglesa, comprobarás que dicho autor jamás escribió ese texto, ni tampoco uno parecido. Lo único que encontrarás en Internet será el texto en lengua española, por la sencilla razón de que fue escrito por mí y no por un autor norteamericano. Quien de verdad esté interesado en conocer la verdadera autoría del dodecálogo, no tiene más que hacer esa sencilla búsqueda. Me sorprende que quienes han dudado sobre este punto no se hayan preguntado por qué el texto sólo aparece en castellano, y por cierto la gran mayoría de las veces atribuido a mí.
Por todo esto, te ruego respetuosamente que borres del post esa duda o "parecido sospechoso", que como comprenderás me produce una ofensa; así como el supuesto decálogo de Caldwell, que no es más que el mío propio, que en su edición original iba encabezada por una breve cita de dicho autor. Un día un tallerista copió y pegó en Internet mi texto, atribuyéndoselo por error a Caldwell (quien, insisto, jamás en su vida escribió ningún dodecálogo). Y ese error fue propagándose por un cierto número de páginas sobre el tema, hasta llegar a ti.
Espero haber despejado tus dudas y te agradecería mucho la rectificación del post, para no seguir alimentando este garrafal error entre los lectores, quienes merecerían conocer la información exacta. Un saludo cordial de
Andrés Neuman
Posteriormente, anotó:
Andrés Neuman said...
Estimado Emilio,
ante todo agradezco el eco que te has hecho de mi mensaje, enviado desde el máximo respeto. Ahora bien, como acto de mínimo rigor literario, para que esta supuesta discusión que das por abierta fuese tal, lo ético sería que aportases alguna prueba del supuesto texto original de Caldwell (cuya existencia tú pareces considerar al menos como posible). De lo contrario, y mucho más allá del derecho legal, que desde ya me asiste, lo honesto sería que rectificases la información de tu post para adecuarlo a la verdad del asunto. Esa es una de las responsabilidades de la difusión pública de ideas. Mis pruebas son sencillas: los registros legales e ISBNs de mis libros. Entre los que se incluyen, por supuesto, los libros donde figuran aquellos dodecálogos sobre el cuento que reprodujiste, y que naturalmente cuentan con su correspondiente copyright. En ningún momento te estoy pidiendo que elimines esos textos de tu blog, sino sencillamente que informes adecuadamente de su autoría real. Me parecería un pequeño acto de justicia que no te costaría ningún esfuerzo hacer. Saludos cordiales de
Andrés
La discusión queda abierta, por si alguien quiere aportar elementos nuevos en cualquiera de los dos sentidos. Neuman es claro en explicar que el decálogo suyo fue atribuido a Caldwel por una ligereza de alguien que lo copió en un post, malinterpretando un epígrafe que lo citaba. En las diferentes búsquedas, no hemos podido encontrar el supuesto original en inglés, además como dice el escritor argentino, a él lo respaldan los registros legales de sus libros, en uno de los cuales apareció originalmente el listado en discusión. En realidad, creo que tiene razón, todo parece indicar que es de su autoría; al parecer el efecto viral de cómo se reproducen algunos conceptos en internet ha propagado esta discusión, sin que el bueno de Caldwel (muerto en 1987) se haya siquiera dado por enterado. En las páginas que hablan de su vida y obra, no se hace referencia a la lista de consejos de la polémica.
-

Andrés Neuman- Posteriormente,
Andrés hizo otro comentario:
-
Neuman
es claro en explicar que el decálogo suyo fue atribuido a Caldwel
por una ligereza de alguien que lo copió en un post,
malinterpretando un epígrafe que lo citaba. En las diferentes
búsquedas, no hemos podido encontrar el supuesto original en
inglés, además como dice el escritor argentino, a él lo respaldan
los registros legales de sus libros, en uno de los cuales apareció
originalmente el listado en discusión. En realidad, creo que tiene
razón, todo parece indicar que es de su autoría; al parecer el
efecto viral de cómo se reproducen algunos conceptos en internet ha
propagado esta discusión, sin que el bueno de Caldwel (muerto en
1987) se haya siquiera dado por enterado. En las páginas que hablan
de su vida y obra, no se hace referencia a la lista de consejos de
la polémica.
- Nuevo
"Decálogo" de Andrés Neuman
- 1.
Si no emociona, no cuenta.
- 2.
La brevedad no es un fenómeno de escalas. La brevedad requiere sus
propias estructuras.
- 3.
En la extraña casa del cuento los detalles son los pilares y el
asunto principal, el tejado.
- 4.
Lo bello ha de ser preciso como lo preciso ha de ser bello.
Adjetivos: semillas del cuentista.
- 5.
Unidad de efecto no significa que todos los elementos del relato
deban converger en el mismo punto. Distraer: organizar la atención.
- 6.
Anillo afortunado: a quien escribe cuentos le ocurren cosas, a quien
le ocrurren cosas escribe cuentos.
- 7.
Los personajes aparecen en el cuento como por casualidad, pasan de
largo y siguen viviendo.
- 8.
Nada más trivial, narrativamente hablando, que un diálogo
demasiado trascendente.
- 9.
Los buenos argumentos jamás pierden el tiempo argumentando.
- 10.
Adentrarse en lo exterior. Las descripciones no son desvíos, sino
atajos.
- 11.
Un cuento sabe cuándo finaliza y se encarga de manifestarlo. Suele
terminar antes, mucho antes que la vanidad del narrador.
- 12.
Un decálogo no es ejemplar ni necesariamente transferible. Un
dodecálogo, muchísimo menos.
3 comments:
10 microapuntes sobre micronarrativa por Andrés Neuman
Tomado de:
1. No es lo mismo lo breve que lo corto: lo breve calla a
tiempo, lo corto antes de tiempo.
2. La vocación de todo microcuento es crecer sin ser visto.
3. Lo más particular del microcuento no es su minúscula
extensión, sino su radical estructura.
4. Puntuarlo con bisturí.
5. Un microcuento empieza entre comillas y termina en puntos
suspensivos.
6. Los verbos vuelan, los sustantivos corren, los adjetivos
pesan.
7. La tentación del chiste es la termita del microcuento.
8. Los personajes de un microcuento caminan de perfil.
9. El microcuento necesita lectores valientes, es decir, que
soporten lo incompleto.
10. Cuanto más breve parece, más lento se lee.
Tercer dodecálogo de un cuentista
Por El Nacional -marzo 4, 2018
Tomado de: https://www.elnacional.com/entretenimiento/tercer-dodecalogo-cuentista_225143/
I
Mucho más urgente que noquear a un lector es despertarlo.
II
El cuento no tiene esencia, apenas costumbres.
III
Hay dos tipos de cuento: los que ya saben la historia y los
que la van buscando.
IV
La extrema libertad de un libro de cuentos radica en la
posibilidad de empezar de cero en cada pieza. Exigirle unidad equivaldría a
ponerle un candado al laboratorio.
V
La quietud como arte de la inminencia.
VI
La voz decide el acontecimiento, más que viceversa.
VII
Al cuento lo persigue su estructura. Por eso, cada cierto
tiempo, agradece que la dinamiten.
VII
Un relato absolutamente redondo atrapa a los lectores, no
los deja salir. En realidad tampoco les permite entrar.
IX
Todo cuento es oral en primer o segundo grado.
X
Mientras los cuentistas perpetúan simetrías, sus personajes
los perdonan con sus imperfecciones.
XI
Tentación efectista del final abierto: interrumpido en un
momento demasiado brillante, clausurado en su apertura.
XII
Toda historia que termina a tiempo empieza de otra manera.
________________________________________________________
**********
DODECÁLOGO CUARTO: EL CUENTO POSMODERNO
Tomado de:
https://documentaminima.blogspot.com/2011/10/hacerse-el-muerto-andres-neuman.htmlICualquier forma breve podría ser un cuento, siempre que logre crear sensación de ficción.IIAusencia de punto de fuga: la frontera entre el relato de ayer y el de mañana.IIILa resolución del argumento y el final del texto mantienen un invisible tira y afloja. Si se impone lo primero, la estructura tiende a Poe. Si se impone lo segundo, tiende a Chéjov. Si se queda en empate, ahí hay algo nuevo.IVA estas alturas, desordenar el orden cuenta más que ordenar el desorden.VLa ausencia de grandes personajes engendra al Gran Personaje: el yo que se narra.VICon el paso de los cuentos, la omnisciencia deserta.VIINos hemos puesto tan hiperhibridantes, que pasado mañana haremos una revolución purista.VIIILa dispersión como trama, el cruce casual de ramas como árbol.IXEl hablante elevado a discurso, el narrador como argumento.XEl presente absoluto como única Historia: la narrativa breve del reset.XIDel cuento con sorpresa al cuento con duda.XIIHay cuentos que merecerían terminar en punto y coma;
saludos y muy interesante la recopilación de decálogos. Respecto al supuesto texto "de Caldwell", el mismo jamás existió, y eso puede comprobarse muy fácilmente.
Como es natural, Erskine Caldwell escribió toda su obra en inglés. Pero si buscas el pretendido "original" en lengua inglesa, comprobarás que dicho autor jamás escribió ese texto, ni tampoco uno parecido. Lo único que encontrarás en Internet será el texto en lengua española, por la sencilla razón de que fue escrito por mí y no por un autor norteamericano. Quien de verdad esté interesado en conocer la verdadera autoría del dodecálogo, no tiene más que hacer esa sencilla búsqueda. Me sorprende que quienes han dudado sobre este punto no se hayan preguntado por qué el texto sólo aparece en castellano, y por cierto la gran mayoría de las veces atribuido a mí.
Por todo esto, te ruego respetuosamente que borres del post esa duda o "parecido sospechoso", que como comprenderás me produce una ofensa; así como el supuesto decálogo de Caldwell, que no es más que el mío propio, que en su edición original iba encabezada por una breve cita de dicho autor. Un día un tallerista copió y pegó en Internet mi texto, atribuyéndoselo por error a Caldwell (quien, insisto, jamás en su vida escribió ningún dodecálogo). Y ese error fue propagándose por un cierto número de páginas sobre el tema, hasta llegar a ti.
Espero haber despejado tus dudas y te agradecería mucho la rectificación del post, para no seguir alimentando este garrafal error entre los lectores, quienes merecerían conocer la información exacta. Un saludo cordial de
Andrés Neuman
Te invito a que lo visites de vez en cuando. Un fuerte abrazo
Muchas gracias,
Gina Picart