ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

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miércoles, 24 de agosto de 2022

14 puntos de la trama según James Scott Bell

 


14 puntos de la trama según James Scott Bell



Con puntos comunes al modelo conocido como EL VIAJE DEL HEROE, este autor estructura una propuesta de narración que ofrece aspectos destacados: 

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Lo primero es decir que todo lo que aparece aquí se puede leer en el libro Super Structure de James Scott Bell. JSB ofrece otro esquema para estructurar una novela en tres actos, dividiendo esos actos en 14 puntos básicos por los que se deben pasar. No es la única manera de hacerlo, pero observareis que su estructura no es muy diferente a otras como las de K. M. Weiland of Blake Snyder.

1. La perturbación

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Todas las historias empiezan con algo que no funciona como debería. Una persona feliz, viviendo en un mundo feliz no es suficiente para meternos en la historia.

2. El paquete de atención

Los personajes tiene gente a la que quieren, gente de la que tienen que cuidar y que les importa. Sin esto no tendremos un protagonista con el que relacionarnos.

3. La lucha contra la transformación

Para entender este punto tenemos que prestar atención al tema de la historia. ¿De qué va la historia? Thor, por ejemplo, trata de que un verdadero líder no se mide por su fuerza y temeridad. Por eso, al principio Thor se resiste a eso. Está en la tierra y pretende volver a Asgard mediante la fuerza bruta y la imposición de su santa voluntad.

4. Se avecinan los problemas

Y más o menos por la mitad del primer acto tenemos que ver que la perturbación no es el mayor de nuestros problemas. Los personajes no tienen por qué verlo todavía, pero los lectores/espectadores sí.

5. Puerta de no retorno #1

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Lo dice su nombre. A partir de aquí no hay vuelta atrás. Las decisiones que se tomen en este punto son definitivas.

6. Patada en la espinilla

Primer bache para los héroes. No es un problema grave, no es algo que nos haga pensar que vale la pena abandonar, pero es un recordatorio de que eh! ya no estamos en Kansas.

7. El momento espejo

Según JSB, este momento puede venir inmediatamente antes o inmediatamente después del punto medio de la historia. Ya he hablado antes de que en el punto medio de la historia pasa algo gordo (chan chan chan!). el momento del espejo es ese en el protagonista evalúa sus principios y piensa si ese es el camino que quiere seguir. Básicamente es el momento en que el protagonista debe renovarse o morir.

8. Acaricia al perro

El héroe quiere algo, y está a punto de conseguirlo, este es su momento. Pero conseguirlo significaría dejar a un pobre ser más débil que él a su suerte. ¿Qué hará nuestro héroe? ¿Conseguir su objetivo o ayudar a ese pobre ser indefenso? Obviamente ayudará a ese pobre ser indefenso porque es un héroe y sus valores le impiden dejar a ese pobre niño/perro/gatito/abuela solo y abandonado.

Otra versión es en la que renuncia a algo por las personas a las que quiere.

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Bestia deja ir a Bella para que sea feliz, a pesar de que eso significa que nunca romperá la maldición.

9. Puerta de no retorno #2

Otro punto decisivo. Aquí los personajes se encuentran en otra encrucijada. Si toman la decisión de seguir adelante, no podrán volver. Está puerta de no retorno toma la forma de una crisis o de un descubrimiento que les pone en el camino de la última batalla.

10. Crecen las fuerzas

Las de los enemigos, quiere decir. Justo después de que nuestros héroes hayan decidido seguir adelante, las cosas se ponen más complicadas que nunca.

11. Luces fuera

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Todo parece perdido. Van a moriiiiir.

12. El factor Q

JSB lo describe contando la historia del agente Q de James Bond, que siempre le da a 007 algún cachivache al principio de la película que parece inútil o demasiado específico para tener alguna utilidad práctica. Ese cachivache es el que acaba utilizando Bond para librarse de la trampa en el último momento. Si ese artilugio no hubiera sido introducido en el primer acto, que Bond lo sacase ahora nos parecería muy rebuscado.

Este es el momento de la historia en que sacamos ese artilugio que hemos introducido en el primer acto para que nos salve.

13. Batalla final

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Su propio nombre lo explica.

[Nota: No tiene que ser una batalla física. En El Discurso del Rey, la batalla final es simplemente conseguir hablar en público sin tartamudear]

14. Transformación

¿Para qué hemos pasado por todo esto? Pues para convertirnos en personas diferentes (mejores o peores) o para que el mundo cambie. Si los personajes no son diferentes ahora que cuando la historia empezó, entonces todo esto no ha servido para nada.


Para más detalles en todo esto recomiendo el libro de James Scott Bell Super Structure. No es el primer libro en hablar de puntos básicos de la historia, y tampoco es el más original, pero es un buen punto de partida y no contradice nada que hayan dicho otros antes.

sábado, 27 de abril de 2019

Las diez características de los escritores altamente efectivos-Consejos de James Scott Bell


Las diez características de los escritores altamente efectivos



Si hace poco os hablé de mis libros de escritura favoritos en castellano, hoy quiero hablaros de mi autor de libros de escritura preferido en inglés (por desgracia, sus obras no han sido traducidas a nuestro idioma, todavía).
Just Write
Se trata del escritor estadounidense James Scott Bell, con más de una docena de libros escritos sobre este maravilloso oficio, entre los que se encuentran joyas como The Art of War for WritersPlot & Structure o Just Write, uno de sus últimos lanzamientos que he aprovechado para leer este verano.
Aunque reconozco que el libro en sí no me ha sorprendido mucho, ya que se trata de un repaso general a todas las teorías del autor sobre las técnicas y recursos de la escritura, y cuando ya has leído sus libros anteriores parece más de lo mismo (eso sí, si no has leído nada del autor, puede ser un buen punto de partida).
Sin embargo, en el libro me he encontrado con un decálogo interesante con las diez características que el autor considera imprescindibles para un escritor altamente efectivo, y he pensado en traducirlas y compartirlas con vosotros, a ver qué os parecen:

1. Deseo


Si quieres convertirte en escritor —y con ello quiero decir lograr un grado de éxito que implica ganancia monetaria, así como el cumplimiento del trabajo— hay que desearlo. No a medias. Como dijo Phylips Whitney: «Debes quererlo lo suficiente. Lo suficiente como para aceptar todos los rechazos, lo suficiente para pagar el precio de la decepción y el desánimo mientras aprendes. Como cualquier otro artista, debes aprender el oficio y después añadirle el genio que te gusta».
¿Estás escribiendo algo que puedes imaginar no hacer? Si es así, no lo escribas. Lawrence Block dijo una vez: «Si quieres escribir ficción, lo mejor que puedes hacer es tomarte dos aspirinas, tumbarte en una habitación oscura y esperar a que se te pase. Si persiste, probablemente deberías escribir una novela». Revisa tus tripas, tu corazón y tu cabeza. Si los tres se alinean y te dicen que escribas, hazlo.

2. Perseverancia


Tu cuñado te dice que lo olvides, que no eres lo suficientemente bueno para ser escritor. Dice que ya hay demasiados ahí fuera y que tus posibilidades de conseguirlo son las mismas de que te conviertas en telonero de Justin Bieber. A ese pensamiento Andre Dubus responde: «No te rindas. Es muy fácil rendirse durante los primeros diez años».

3. Disciplina


De acuerdo, tienes el deseo de escribir. Yo tenía el deseo de jugar al baloncesto en la universidad, así que no podía sentarme y beber cerveza todo el día y luego aparecer para mi primer entrenamiento. Tuve que renunciar a cosas y trabajar duro, todos los días. Hay una disciplina que los gobierna a todos, como ese anillo único de la historia, ese que lleva el tipejo bajito de los pies peludos.
Tu única disciplina es producir palabras. Estoy hablando de una cuota. Y no, no puedes salirte de ella. En el pasado reciente he oído voces de protesta contra esta idea. «No, no tienes que ceñirte a una cuota. Es demasiado oneroso. Te chupará la vida. Después de todo, eres un artista. ¡No tienes que ser disciplinado! Solo enamorarte. Sí, enamorarte».
La disciplina en la escritura, incluso cuando no te sientes con ganas de hacerlo, es la marca del profesional. Profesional, sí, como esa gente que consigue dinero por su trabajo. Si quieres ganar dinero, produce palabras. Eso es lo que aconsejo en mis talleres. Revisa tu horario semanal. Fíjate en cuántas horas tienes que dedicar a tu escritura. Determina cuántas palabras puedes escribir de manera cómoda en el promedio de una semana. Ahora súbele un diez por ciento. También necesitas aprender la disciplina del estiramiento. Así que esa es tu cuota semanal. Divide esa cuota en días. Trata de cumplir el número de palabras diarias, pero si te saltas un día, no te preocupes. Reparte la cuota entre el resto de los días.
Lleva un registro de tus palabras totales diarias en una hoja de cálculo. Establece una fórmula para sumar tus palabras por día y por semana. Lo digo en serio. He seguido esta técnica durante más de diez años y puedo decirte cuántas palabras escribí en cualquier proyecto cualquier día de cualquiera de esos años. Puedo decirte cuántas palabras totales por año escribí.
¡Ah, sí! Tómate un día libre a la semana. Un Sabbath de la escritura. Incluso Dios se tomó un día de descanso. Te ayudará a recargar las baterías, y baterías es lo que necesitas para escribir esa cuota cada semana.

4. Estudia el oficio


También he oído unas cuantas voces clamando que no necesitan aprender —algunos incluso dicen que no pueden aprender— las reglas de la escritura. No les gustan las reglas. Prefieren pasar el rato con otros escritores que no escriben una cuota y fingir que todo va a llegar fluyendo de forma natural, como una huelga de petróleo —sin perforaciones, por supuesto—. Algunos odian la idea de que alguien les sugiera que hay reglas. «¡No para los artistas!», claman. «Somos rebeldes. Nacidos para ser libres. Como peces en el mar».
Solía haber un nombre para tales escritores: «inéditos». Ahora hay una expresión nueva, ya que pueden autopublicarse: «sin ventas». Yo camino detrás del éxito literario como un pobre hombre con una pica y una oportunidad para extraer el oro de la mina. Trabajo cada día. Lo hago porque me dijeron hace años que no podía aprender a escribir, que uno tenía que nacer escritor. Me lo creí, hasta que no pude soportar la idea de no darme una oportunidad.
En la escuela de leyes aprendí la disciplina del estudio concentrado. Estaba decidido a tomar clases y mostrar a mis opositores que podía hacerlo. Me suscribí a la revista Writer’s Digest y leí la columna de ficción de Larry Block cada mes como si fuera una página sagrada. Me uní al club de escritura de la revista y construí mi biblioteca. Leí y subrayé los libros, tomé notas de las cosas más importantes que aprendía. Y luego practiqué lo que había aprendido. Le mostré mi material a gente en la que confiaba y escuché lo que decían sobre qué era lo que no funcionaba, y luego retomé el trabajo y averigüé cómo hacerlo funcionar. Esto lo hacía prácticamente a diario. Y fue divertido. Aprender a mejorar lo que amaba nunca se me hizo pesado.

5. Ponte una piel de rinoceronte


En los “viejos tiempos” del negocio de la escritura —es decir, antes de 2008—, los escritores solo tenía una forma de alcanzar una carrera exitosa: convencer a unos editores para que les pagasen por escribir para ellos, y luego escribir para ellos de tal manera que les hiciera ganar dinero y ellos pudieran pagarle una parte de ese dinero. La única manera de conseguir que un editor hiciera eso, generalmente, era a través de un agente. Con lo cual había dos posibilidades de rechazo: el rechazo de los agentes y el rechazo de los editores.
Supongamos que conseguías atravesar esas barreras. Entonces quedaba el rechazo de los críticos y después el rechazo de los lectores. Y si los lectores rechazaban tu libro, el editor podría rechazar tu próxima obra y entonces tu agente volverse menos entusiasta y rechazar tu envío de manuscritos. Cada rechazo era como una flecha en el corazón, por eso los escritores tenían que desarrollar una piel de rinoceronte.
La novelista Octavia E. Butler lo expresó bien cuando dijo: «Deja que el rechazo duela durante media hora, no más. Luego vuelve a tu procesador de textos». Ahora es posible eliminar ese rechazo tradicional: se llama auto-publicación.

6. Establece metas


Las verdaderas metas son aquellas que pueden llevarse a cabo mediante acciones. «Quiero ser un éxito de ventas en la lista del New York Times» no es una meta, sino un sueño. No puedes pulsar un botón y hacer que ocurra. Lo que puedes hacer son cosas que te conviertan en un escritor mejor. Tú puedes determinar si pasas treinta minutos al día estudiando las técnicas del oficio y una hora a la semana generando ideas para proyectos. Y sobre todo, puedes determinar el número de palabras que escribes cada semana. Esas cosas sí pueden medirse y controlarse.

7. Consigue un mentor


Los mentores puedes encontrarlos en persona o impresos. Yo considero a Larry Block mi mentor, aunque nunca me ha instruido personalmente. ¿Por qué? Porque religiosamente he leído cada mes su columna en la revista Writer’s Digest y me he sentido como si me aconsejara cada vez que lo hacía. Tiene la habilidad de entrar en la mente del escritor, o al menos en la mía. Trato de modelar mis libros con sus consejos sobre técnicas narrativas. Un buen editor, de los cuales hay muchos por ahí afuera, puede proporcionarte consejos —normalmente a cambio de una tarifa, que es dinero bien gastado si el editor sabe lo que está haciendo—. Un buen compañero que te haga críticas se ajusta también a este papel.

8. Sé positivo


Según un artículo sobre los hábitos de éxito en los individuos ricos, estas personas tienen una perspectiva positiva de la vida, son optimistas y felices, y agradecidos por lo que tienen. Algunos de los resultados específicos fueron los siguientes: el noventa y cuatro por ciento son optimistas y felices en términos de sus perspectivas de vida; el noventa y ocho por ciento cree en las posibilidades y oportunidades ilimitadas; el noventa y cuatro por ciento disfrutaban de la carrera que habían elegido.
Los escritores también deben estar agradecidos por tener la habilidad de escribir y por su oportunidad de publicar. Cree en tus opciones ilimitadas. Nutre el amor por la escritura que tenías cuando empezaste.

9. Registra tus progresos


El artículo que citaba antes también encontró que las personas ricas eran meticulosas sobre sus progresos: el sesenta y siete por ciento llevaba a cabo listas de tareas; el noventa y cuatro ajustaba su cuenta bancaria cada mes; el cincuenta y siete contaba las calorías que consumía; el sesenta y dos por ciento se marcaba metas y registraba si estaba o no en camino de alcanzarlas.
¿Recuerdas lo que te dije de llevar un registro de las sesiones de escritura en la hoja de cálculo? He estado haciendo esto desde el 2001 y tú debes hacer lo mismo. De esta manera sabrás cuántas palabras gastas en cada proyecto, día tras semana, tras mes, tras año.

10. Asóciate con personas afines


Dedica treinta minutos al día a alimentar tus relaciones con otros escritores. Esto puede significar charlar, dar consejos o simplemente ser un compañero útil. Si construyes y nutres relaciones de confianza, es posible que estas se vuelvan recíprocas y estos escritores se conviertan en soportes valiosos. Los escritores son, en su mayoría, alentadores. Puedes encontrar lugares para pasar el rato con ellos a través de un blog con comentarios activos. Únete también a un grupo de escritores locales. Ve a buenas conferencias.
Diviértete, escribe, evalúa, mide, estudia, corrige; y luego diviértete otra vez, escribe… y nunca te rindas.

¿Qué os parecen estos consejos de James Scott Bell? ¿Estáis de acuerdo con ellos?