ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

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lunes, 23 de febrero de 2015

DECÁLOGO DEL NIÑO LECTOR Manuela Zárate

DECÁLOGO DEL NIÑO LECTOR

Manuela Zárate
Tomado de:
Los siguientes pasos son una guía para ayudar a padres y maestros a transmitir el amor por la lectura. La lectura crea espacios de discusión a través de los cuales como familia o como colectivo la gente aprende a conocerse. Es clave para la formación de valores y el desarrollo del pensamiento crítico. La lectura es una herramienta para que el ser humano aprenda a pensar por sí mismo, lo que constituye la esencia de la libertad.
1. El derecho a que un adulto le lea en voz alta o lea a su lado.
Los niños preferirán el sonido de la voz de alguien que aman a cualquier otra. Lo importante es hacerlo con naturalidad, si no sale la voz de lobo feroz, no importa.
2. El derecho a enamorarse de un personaje.
Si se enamora de Olivia o de Pulgarcito no es un empeño del niño, sucede que se ha identificado. Es el momento de buscar personajes en situaciones similares. Nos dice mucho de la realidad interior y exterior del niño.
3. El derecho a tocar los libros.
Hay libros costosos que deben estar en lo alto de la biblioteca, pero si todos están donde él no los alcanza, como objetos de culto, no los verá como algo cercano o divertido.
4. El derecho a rayar los libros.
El dibujo es parte de su sistema de comunicación, para un niño, rayar un libro no es dañarlo sino apropiarse de él. Muchos lectores mientras más amamos un libro más lo rayamos. Dejarlo es enseñarle a asumir la propiedad sobre el objeto.
5. El derecho a reescribir el cuento. A inventar personajes, cambiar el rumbo de la historia, inventar todos los finales que quiera.
El lector es creador. Si el niño se sale de las páginas hay que dejarlo, incluso motivarlo. La creatividad que despliegan no solo es asombrosa, sino que es motivadora y es un gran vehículo de comunicación.
6. El derecho a cerrar el libro.
Lo más importante es leer por placer. No hace falta terminar los libros como si fuera el reto de subir el Himalaya. Si un niño no quiere leer no hay que obligarlo. Tampoco poner los libros a competir con televisión, cine o videojuegos. Siempre que la invitación sea libre y abierta será atractiva.
7. El derecho a hacer preguntas y a recibir respuestas.
No importa que nos interrumpan, en sus preguntas está la clave de la reflexión, el aprendizaje y la construcción del pensamiento. Hay que darles espacio, escuchar la pregunta y responderles.
8. El derecho a escoger lo que le leen.
El niño debe sentir respeto por sus intereses. Si desaprobamos algunas cosas que a él le gustan, la clave está en demostrarle que hay otras opciones. A veces un niño puede escoger algo para lo que sintamos que no está preparado, y padre o maestro actúa como censor. Aunque es un tema delicado en general, los intereses de un niño nos ayudan a comprenderlo.
9. El derecho a que le lean el mismo cuento una, dos, tres... todas las veces que lo pida.
Siempre se descubre algo nuevo en lo que ya hemos leído. Es hermoso ver cómo un niño no pierde la capacidad de sorprenderse y como adultos es una forma de reconectarnos con ellos.
10. El derecho a un libro que no lo subestime.
Si el lenguaje es demasiado simple o el mensaje es moralizante, si las ilustraciones no son atractivas, el libro subestima al lector. No porque las palabras sean complejas, ni la trama un tanto larga, el niño no va a comprender. Si el libro trata al lector como un tonto, el niño se sentirá insultado y se desanimará. Si lo reta se sentirá atraído a descubrir su misterio..





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domingo, 1 de febrero de 2015

Diez frases para estimular la lectura- Varios

Diez frases para estimular la lectura- Varios

"La lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil, el escribir lo hace preciso". Francis Bacon, escritor y filósofo.

"El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho". Miguel de Cervantes Saavedra, escritor español.

"Tenía nueve años cuando me enteré de los tres incendios de la biblioteca de Alejandría y me eché a llorar". Ray Bradbury, escritor autor del libro Farenheit 451.

"Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído". Jorge Luís Borges, escritor. (más frases de Borges aquí).

"Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros". Franz Kafka, escritor.

"Si esta nación es tan sabia como fuerte, si queremos alcanzar nuestro destino, entonces necesitamos más ideas nuevas, más hombres sabios, más libros buenos en más bibliotecas públicas. Estas bibliotecas deben estar abiertas a todos, excepto al censor. Debemos saber todos los hechos, escuchar todas las alternativas y oír todas las críticas. Acojamos libros polémicos y autores controvertidos". John Fitzgerald Kennedy, Ex - Presidente de los Estados Unidos.

"Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado. Casi 70 años después recuerdo con nitidez esa magia de traducir las palabras en imágenes" Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura.

"Considero que la televisión es muy educativa. Cada vez que alguien enciende el televisor salgo de la habitación y me voy a otra parte a leer un libro". Groucho Marx, actor.

"Sin bibliotecas, ¿qué tenemos? Ni pasado ni futuro". Ray Bradbury, escritor autor del libro Farenheit 451.

"Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría". Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura.

Ñapa:



Tomado de:
http://www.librosyletras.com/2015/02/ocho-manias-de-los-lectores.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+LibrosYLetras+%28Libros+y+Letras%29

  • Oler los libros, no importa si son nuevos o usados. 
  • Decir: “voy a leer dos hojas más” (y leer 50). 
  • Subrayar las frases contundentes. 
  • No dejar ningún capítulo por la mitad. 
  • Marcas los libros con sus iniciales. 
  • Esconderse del mundo cuando el libro está bueno. 
  • Doblas las esquinas de las hojas para marcar. 
  • Preguntarle a otro: “¿Qué estás leyendo?”.


jueves, 23 de octubre de 2014

DECALOGO DE JORDI SIERRA I FABRA -LIBROS Y LECTURA




Decálogo del buen lector - Eva Serrano

Decálogo del buen lector
 Eva Serrano

Le pedimos a Eva Serrano, lectora profesional y profesora de "Crítica y lectura profesional", que nos contara muy brevemente lo que tiene que saber un lector. El resultado es este gran "Decálogo del Buen Lector" que servirá a todos aquellos interesados en la crítica y la lectura profesional.

DECÁLOGO DEL BUEN LECTOR

1. No existe un lector tipo. Existen distintos tipos de editoriales con necesidades y públicos diversos.
2. No hay "cualificaciones" específicas sino "cualidades" necesarias: intuitivo, objetivo, con sentido crítico, con confianza en su propio criterio y adicto a las letras.
3. No hay que ser un intelectual ni un gran pensador para ser lector de editorial. Hay que ser un consumidor de libros.
4. El lector es el primer y más importante filtro para un texto. Su valoración es determinante. El informe de lectura es una herramienta imprescindible en la cadena editorial.
5. Hay Best Sellers que hasta están bien escritos. Hay incluso lectores que leen para entretenerse. Calidad literaria no siempre significa calidad comercial.
6. Escribir no es una afición, es una profesión. Leer para una editorial es un trabajo, no siempre es divertido aunque en ocasiones resulte apasionante.
7. Un lector no debe mostrarse a sí mismo en sus informes, debe exponer la obra de otro a un tercero que no la ha leído y darle razones objetivas para que acepte publicarlo o decida rechazarlo.
8. Un lector editorial no es un crítico literario. Sus informes van dirigidos a sola persona concreta y son confidenciales. Nunca se muestran al autor ni se indica la identidad del lector.
9. El lector tipo no debe reflejar sus gustos literarios, sino entender para quién trabaja y qué tipo de libros publica su editorial.
10. Los editores no dirigen una institución benéfica sino una empresa. El lector debe ser muy exigente en sus juicios.


No existe un lector tipo, es decir, no existe un CV de lector tipo. Las condiciones para serlo no son exactamente traspasables a un retrato profesional. Podría decirse que se precisan más "cualidades" que "cualificaciones".

El lector profesional proviene de profesiones y actividades de lo más variopintas: hay filólogos, periodistas, profesores, amas de casa, informáticos, estudiantes... Las edades varían desde los veintipocos hasta los 60 años.

Estadísticamente es cierto que hay más mujeres lectoras que hombres. Las razones de este desfase entre sexos varían pero en general, podría decirse que la principal es económica. El trabajo de lector está mal pagado y requiere paciencia, es decir que hace falta que quien lo realice no dependa exclusivamente de los ingresos de la lectura para subsistir y tenga tiempo. Desgraciada o afortunadamente estas dos condiciones suelen darse más en las mujeres que en los hombres, pero también es cierto que dado que el comprador de libros es mayoritariamente femenino, los editores suelen confiar más en la opinión de una mujer a la hora de considerar la publicación de un libro.

Un editor me dijo una vez que el lector que todas las editoriales buscan es alguien intuitivo, objetivo, con sentido crítico, con confianza en su propio criterio y sobre todo, que sea un amante de las letras, pero no necesariamente que quiera él mismo ser escritor. Yo añadiría que esto último sería más un hándicap que una ventaja. Primero, porque acabará perdiendo cualquier vocación de escribir y segundo porque necesariamente le resultará muy difícil ser objetivo.

A las condiciones anteriores yo incluiría que hay que tener muchísima paciencia, poca vida social y unas necesidades económicas mínimas. Además, mucha modestia. El lector tipo no debe reflejar sus gustos literarios, sino entender para quién trabaja y qué tipo de libros publica su editorial. En general, los lectores muy exquisitos sólo pueden trabajar para editoriales minoritarias. Es decir, no hay que ser un intelectual para ser lector editorial, hay que ser un comprador de libros, alguien de criterio abierto que puede disfrutar con Guerra y Paz pero que también pueda divertirse leyendo en la playa el Código Da Vinci o Los Pilares de la Tierra. Ah, y que te guste ir a las librerías, darte una vuelta por la sección de libros de los grandes almacenes, la FNAC, mirar en internet la página de la Casa del Libro...

Un lector no debe expresarse a sí mismo en un informe, sino que debe explicar un libro a alguien que no lo ha leído.  En todo caso, la sintonía entre el editor y el lector es la clave.  Hay un asunto que no por evidente debe dejar de ser resaltado.


EL LECTOR NO ES UN CRÍTICO LITERARIO.  No debe buscar su propio lucimiento sino la eficacia, es decir, transmitir al editor datos que faciliten su decisión.  Un informe es una herramienta, no un fin en sí mismo.

Tomado de:

El decálogo de Pennac - Daniel Pennac

El decálogo de Pennac
                 Derechos del lector      
Una lista provisional de los derechos del lector la formulaba el escritor francés Daniel Pennac en Como una novela (1992). En esa obra recriminaba a los adultos imponer la obligación de leer con argumentos tan fáciles de suscribir como los siguientes:
En materia de lectura, nosotros «lectores» nos per­mitimos todos los derechos, comenzando por aquellos que negamos a los jóvenes a los que pretendemos iniciar en la lectura:

1) El derecho a no leer.

2) El derecho a saltarnos páginas.

3) El derecho a no terminar un libro.

4) El derecho a releer.

5) El derecho a leer cualquier cosa.

6) El derecho al bovarismo. (1)

7) El derecho a leer en cualquier sitio.

8) El derecho a hojear.

9) El derecho a leer en voz alta.

10) El derecho a callarnos.

(1) Enfermedad de transmisión textual. (Término alusivo a Madame Bovary, la protagonista de la novela homónima de Flaubert, lectora compulsiva y apasionada de novelas románticas.)

Evidentemente, los derechos del lector pueden ser más, pero Pennac se limita al número 10 por hacer una comparación irónica, en negativo, con los Diez Mandamientos. En la lista, como vemos, el principio y la ley que predomina es la libertad. Porque la libertad ha de estar por encima de todo: hemos de poder leer lo que queramos, donde queramos, como queramos, cuando queramos y cuanto queramos. No está hecho el mundo para perder el tiempo.


Por lo tanto, para animar a leer lo primero que hay que dejar claro es que tenemos el derecho de leer a nuestro entero gusto. Además, también queda claro que para leer bien a los clásicos y disfrutarlos plenamente, antes hay que leer muchas otras cosas más sencillas que nos vayan abriendo el apetito y la mente. Así, más tarde, ya formados como lectores con criterio, nos darán rabia las lecturas apresuradas y superficiales, nos sublevaremos ante los textos mal escritos y no permitiremos que nos engañen con mala literatura, con historias planas y huecas que no nos aportan nada significativo, ni siquiera auténtica y gozosa satisfacción.

Tomado de:

Decálogo del Buen Lector - Antonio Muñoz Molina

Decálogo del Buen Lector


A continuación, un resumen del Decálogo del Buen Lector expuesto por Antonio Muñoz Molina en la Feria del Libro de Guadalajara de 2007.
1) Se aprende a leer antes de leer o mejor podríamos decir, se aprende a amar la lectura aún antes de saber leer. Se llega a la lectura a través de la voz del otro en la primera infancia. A través de la voz de la madre, del padre, de los abuelos cuando nos cuentan un cuento cuando somos bebés. No es nuevo que la oralidad, la palabra hablada es el puente de iniciación a la literatura y a la lectura. Es la fascinación por las historias, por la narración la que, en primer lugar, puede atraparnos en la lectura.
2) El buen lector empieza a leer muy pronto o, según palabras del escritor: “Si el niño tarda mucho en aprender a leer, pierde mucho tiempo”. Parecen palabras dichas desde la adultez, de quien se lamenta o supone que si hubiera aprendido a leer más temprano habría podido leer más libros. Lo que si es cierto es que la fascinación por la lectura (que para mi fue también la fascinación por los libros) comienza desde muy temprano en la infancia.
3) El buen lector ama, no solamente los libros sino todos los demás vehículos de la cultura. Y acá dijo una frase de esas de enmarcar y que usé para el título del post: “La televisión no es enemiga [...] ni el cine, ni el videojuego son enemigos de la lectura, lo que es enemigo de la lectura es la ignorancia”. Aquí se coloca a la lectura como instrumento de contacto con la cultura que es, a fín de cuentas, aquello con lo que nos contactan los libros y de eso habla más adelante.
4) “El buen lector no sólo ama la literatura y la literatura de ficción, también ama los libros de historia, ama los libros de explicación de naturaleza, de ciencias naturales, el buen lector también ama los mapamundis”. Ya se ve, la relación con la lectura es la relación con el conocimiento, con el aprendizaje, con la cultura y con la pregunta más primigenia de la identidad.
5) El buen lector es alguien que es capaz de estar solo porque unicamente en soledad se puede leer. La escena primaria de la lectura llaman a eso. La lectura y la escritura son actos en soledad, en silencio, aunque se hagan estando rodeados de gente, son actos de introspección casi. La relación con el tiempo y el espacio es fundamental y, por supuesto, la capacidad o posibilidad de cada quien para tener un el tiempo y el espacio para leer es un elemento a considerar (no todos lo tienen y de allí la importancia de las bibliotecas, por ejemplo).
6) La lectura nos acerca a la naturaleza humana en todas sus variantes. La lectura nos muestra lo variado que es el mundo: “Te enseña que los seres humanos somos muy parecidos y también muy diferentes”. Nos acerca a la naturaleza humana y a la gran cultura porque nos muestra mundos distintos al nuestro, personas distintas a nosotros, nos muestra, enfín, la alteridad y la tolerancia al otro.
7) El buen lector busca a otros lectores, hace comunidad. Este es un punto que a mi en lo particular me interesa mucho porque tiene que ver justamente con el de las comunidades o redes de intereses que, virtuales o no, permiten compartir el conocimiento, los gustos, la pasión por los libros y la lectura. Hoy en día tenemos múltiples herramientas virtuales para esto en internet incluyendo facebook y las editoriales cada vez están entendiendo más que deben incentivar el uso de herramientas de la Web 2.0 para que los lectores sean más activos y participativos.
8) El buen lector ama las librerías independientes. Tema peliagudo éste pero sobre el cual tengo alguna experiencia. El buen lector es un cliente exigente, es alguien que siempre va a buscar profundizar y es alguien que busca en el librero un guía que rara vez encontramos en una librería grande de cadena, mientras que las librerias independientes, especializadas suelen tener las lecturas que un lector avezado busca.
9) Para que surjan buenos lectores, el sistema debe ayudar, no surgen de la nada, aunque pueden surgir en cualquier lugar: “La única manera de que haya lectores es un sistema social que permita a la gente aprender a leer y escribir”. Otro tema complejo que apunta al lugar que ocupa la cultura en nuestras sociedades y, sobre todo, al rol que juega la educación formal en la enseñanza de la lengua, la literatura, la lectura y la escritura. Eso que llaman las políticas del libro y la lectura son piedras fundamentales.
Falta un punto, que es posible que dejara pendiente para que cada uno de nosotros pudiera completarlo.


Decálogo para una nueva crítica literaria

Decálogo para una nueva crítica literaria
                            Extraído de La luz nueva . Vicente Luis Mora
1. Lectura completa, no lineal, comprensiva y sistemática del libro.

2. Información previa sobre asuntos literarios, conocimiento de otras tradiciones, y estudio complementario sobre el autor cuya obra puntualmente se analiza, para hacer la debida contextualización de la obra, dentro de la trayectoria del autor y su entorno cultural. La formación cultural del crítico deberá ser amplia, no limitada a la literatura, y el crítico intentará informarse, en la medida de sus posibilidades, de aquellas epistemes no literarias que parezcan ineludibles para entender la obra.

3. La crítica deberá ser capaz de ver el libro reseñado como un todo, y extraer contradicciones, consecuencias no sospechadas y correspondencias de la obra analizada.

4. Tiempo: la tarea crítica necesitará un tiempo de reflexión, que dependerá del crítico y de la situación personal del crítico.

5. Oposición (más activa o radical cuanto más activo ideológicamente sea el crítico) a un panorama literario regido por el mercado como único criterio válido o criterio más importante. Esta oposición puede hacerse ensalzando las propuestas basadas en criterios opuestos al mercantil, o de modos más directos: desvelando operaciones mediáticas, haciendo reseñas negativas, sosteniendo denuncias puntuales, o buscando los poderes fácticos escondidos tras ciertas inercias culturales.

6. Conciencia de la crítica como literatura primaria, no secundaria: debe intentarse la ejecución de una crítica que, siendo eficaz, no descuide su valor como obra de arte, en cuanto ejercicio escrito de pensamiento articulado.

7. Valoración: el crítico debe valorar, ineludiblemente, el interés de la obra analizada, evitando juicios puramente descriptivos.

8. La crítica no debe constituirse con criterios antidemocráticos: evitará su constitución en poder de facto permitiendo la posibilidad de que el autor analizado o los lectores tengan la posibilidad de contestar al análisis y de criticar al crítico.

9. Toda crítica tiene una ineludible parte subjetiva (el gusto personal del crítico), que debe ser la menor de la reseña y estar objetiva y lógicamente articulada en el análisis general.


10. Para la crítica que no ocupa el «centro» de influencia no repita, periféricamente,  los errores de la crítica institucional,  mediática u oficialista, no deberá repetir sus estructuras ni su tentación de convertirse ella misma en poder antidemocrático. Si la crítica no central no encuentra canales para regenerar la central sin «contaminarse», deberá permanecer en la periferia, o crear canales alternativos que amplíen el centro.

Un decálogo para recomendar textos literarios Vincenç Pagès Jordà

Un decálogo para recomendar textos literarios

Vincenç Pagès Jordà

Es preferible no leer cualquier cosa.
Es preferible no elegir los libros por su mensaje.
Es preferible no obligar a leer copias deslucidas de originales deslumbrantes.
Es preferible no leer cualquier traducción.
Es preferible no obligar a realizar trabajos.
Es preferible no abusar del contexto.
Es preferible no imponer interpretaciones.
Es preferible no repetir lecturas.
Es preferible no dejar al lector solo ante el libro.
Es preferible no fiarse de las campañas publicitarias.

Como para tener en cuenta, aunque quizás no acordemos en algunas cosas.

Decálogo del perfecto lector - Fernando Galicia

Decálogo del perfecto lector
Fernando Galicia


1.- Cuidarás del libro como de ti mismo. Lo dijo Borges: “el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”. De tu imaginación. Por lo mismo es importantísimo cuidar de esos delicados objetos como si se tratara de tus mismas neuronas. Piensa que sólo eres uno de los temporales poseedores de ese ejemplar, la mayor parte de tu biblioteca te sobrevivirá. Se generoso con las futuras generaciones lectoras, conserva tus libros en buen estado: no los manches de comida o café, cuida sus pastas, no dobles sus páginas. Ten en mente que ese ejemplar relativamente nuevo algún día podrá convertirse en uno de esos viejos libros de dulce aroma.

1a.- Destruirás cualquier libro de Paulo Coelho que encuentres a tu paso.

2.- Nunca tomarás un libro de la mesa de novedades de las librerías. Además de ser ediciones carísimas, por lo general dichos espacios se llenan basándose en políticas editoriales, no por alguna selección de calidad o estilo. Ningún lector que se respete quiere privarse del placer de recorrer los pasillos de la librería, descubrir un título olvidado en la repisa más alta del librero de poesía o dejarse guiar por su brújula interna hacia el polo magnético de la sección de ensayo literario. Pasa de las grandes cadenas y busca tus libros en alguna pequeña librería o puesto callejero, donde el librero llegue a conocer tus gustos personales.

3.- Dominarás el milenario arte de la lectura en transporte público. Si eres uno de los millones que diariamente cruzan la ciudad para llegar a la escuela o el trabajo, tienes a tu disposición valiosos minutos que bien pueden ser usados en la lectura del libro en turno. Desprecia la facilidad de los audífonos y los mp3’s o la triste mediocridad de mirar películas en el celular. Ejercita tu equilibro practicando la lectura a una mano en el metro. O si te consideras experto puedes intentar la peligrosa lectura estilo libre (sin apoyarte en el tubo) en los RTP del periférico.

4.- Abandonarás cualquier libro que no te haya atrapado al llegar a la mitad de sus páginas. La disciplina es una cualidad valiosa pero la lectura debe ser primordialmente una actividad placentera. No importa que se trate de un clásico, de uno de esos librosquetodosdebemosleer. Si no te atrapó simplemente no se trata de un libro para ti. No te angusties, te apuesto la Poesía completa de Pessoa (en edición bilingüe) a que en tu lista deClásicos que aún no he leído tienes otros quinientos títulos y alguno de ahí te conquistará desde la primera página.

5.- No serás condescendiente con tus autores favoritos. La URSS ya nos mostró los peligros de la adoración de la imagen y el culto a la personalidad. Por más cariño y admiración que se le pueda tener a un escritor, recuerda que son humanos y también se equivocan. No cometas el error de adorar cualquier oración que vaya  firmada por Fulanito Pérez. Además libros como La memoria de Shakespeare o La otra orilla te permiten apreciar que la escritura es un don que se tarda en conquistar y que no se posee por siempre.

6.- Compartirás los libros. Por ahí dicen que tonto es el que presta un libro y más tonto es quien lo devuelve. No hagas caso. Quien crea en esa frase seguro también cree que quien no tranza no avanza. Se generoso y compartido. Si crees que un libro puede brindarte un momento de felicidad pura o dejarte una idea interesante, comparte la dicha. Pero una aclaración: las buenas lecturas, como los buenos actos, no se presumen. Aléjate de aquellos que, queriendo resarcir algún trauma personal, buscan la atención citando las obras de un genial autor esloveno que sólo ellos han leído. En cambio mantén entre tus amigos a quienes sin ninguna pretensión te hace partícipes de su descubrimiento de un deslumbrante novel autor.

7.- Se promiscuo. Es normal preferir cierto género o tema. Pero no puebles tu biblioteca sólo con cuentos polacos del siglo XIX. Prueba la poesía, la novela histórica, el ensayo, la divulgación científica, los tratados filosóficos. Si bien te puedes llevar alguna decepción (y seguirás el punto 4 ) lo más probable es que entre los miles de libros de cada género, encuentres alguno que te sea afín.

8.- Usarás las bibliotecas públicas. La de tu escuela o la de tu colonia. O las lejanas pero que merecen visitarse: La Nacional (en el Centro Cultural Universitario), la Central de CU, la Vasconcelos, la de la Ciudadela, la Palafoxiana. Es cierto, no hay nada como poseer un libro, sentirte total dueño de sus páginas. Pero siempre faltarán monedas para comprar todos los ejemplares deseados. A la mayoría de iletrados gobernantes les gusta simular interés por la cultura derrochando millones de pesos en gigantescas bibliotecas que al paso de los años son exiliadas del presupuesto federal. Sin embargo, ahí quedan esos elefantes blancos con sus colinas de libros que bien pueden ser amaestrados por un pequeño grupo de fieles lectores. Además, visitar una biblioteca hace de la lectura, actividad solitaria por excelencia, algo un poco más comunitario. Ahí encontrarás todo lo necesario para un buen momento de lectura: silencio, asientos cómodos y algunas veces hasta audífonos con un gran catálogo de música clásica. Y aunque no lo creas, las bibliotecas también pueden ser buenos lugares para conocer gente interesante, al final los otros visitantes también están ahí en busca de alguien (libro o persona) que les cuenta una buena historia. Como punto extra: las bibliotecas son de los pocos lugares del D.F. donde uno no tiene que hacer filas o pelearse por un asiento libre.

9.- No harás del libro un fetiche. Recuerda que leer no te hace mejor o peor persona. Ni siquiera te vuelve más inteligente o culto. Leer es una actividad ociosa y placentera que tiene como fin la lectura misma. Aspira a ser como el animal que actúa por placer e instinto. No leas para demostrar nada. Intenta mantener tu ritual de lectura lo más sencillo posible. El mundo editorial también es un negocio pero tú evita convertirte en un consumidor de libros. No sigas modas ni posturas falsas. Aborrece cualquier texto que quiera aleccionarte sobre como ser un buen lector.


10.- No escribirás. Por sobre todas las cosas no caigas en la tentación de tomar la pluma y empezar a crear tus propios libros. La línea que separa el mundo de los lectores y del escritor es delgadísima: evita cruzarla. Lee por placer y con agrado, no como actividad profesional y con envidia. No busques ver los invisibles hilos que sostienen la estructura de esa genial novela. Conserva la magia detrás de ese gran cuento. En el mundo ya existe suficiente material para dotarnos de infinitas horas de lectura, no hagas crecer las bodegas de ejemplares no vendidos. No cambies la caricia que proporciona el libro ya escrito por el látigo que surge de la terrible página en blanco.