ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

martes, 28 de agosto de 2018

LOS 10 MANDAMIENTOS SEGÚN BERTRAND RUSSELL

LOS 10 MANDAMIENTOS SEGÚN BERTRAND RUSSELL


Bertrand Russell fue un gran matemático y uno de los filósofos más influyentes del siglo XX. Luchó a lo largo de toda su vida en contra de las supersticiones milenarias, pero no enfrentándose directamente a ellas, sino divulgando la razón a través de sus libros, sus ponencias y en cualquier oportunidad que se encontrara por el camino.

Bertrand Russell (fuente)
El 16 de diciembre de 1951, aprovechó una colaboración para la New York Times Magazine para divulgar una vez más la razón, mediante un artículo titulado The best answer to fanaticism: Liberalism. Al final de este artículo, Russell exponía un decálogo que, según él, todo profesor debería desear enseñar a sus alumnos.
Posiblemente el decálogo -al que Russell se refirió como mandamientos- no sea una enseñanza completa en sí, pero enseña los pasos necesarios que toda persona ha de intentar dar para encontrarse con la razón y alejarse de todo tipo de supersticiones y creencias sin fundamento alguno.
1. No estés absolutamente seguro de nada.

2. No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a la luz.
3. Nunca intentes oponerte al raciocino, pues seguramente lo conseguirás.
4. Cuando encuentres oposición, aunque provenga de tu esposo o de tus hijos, trata de superarla por medio de la razón y no de la autoridad, pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria.
5. No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas.
6. No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues si lo haces, ellas te suprimirán a ti.
7. No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas la ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes.
8. Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, aquélla significa un acuerdo más profundo que ésta.
9. Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.

10. No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la felicidad.
Estos diez mandamientos, difícilmente resumibles, nos enseñan a ser escépticos, pero sin cerrarnos a posibles evidencias que desconozcamos; A respetar al resto y permitir que todos expongan su opinión, sin que nadie la intente imponer a la fuerza mediante el miedo o la opresión; A seguir adelante con nuestras opiniones, por muy excéntricas que sean; A ser franco y no ocultar la realidad, aunque esta vaya en contra de nuestro propio beneficio.
Ni la fuerza, ni la autoridad, ni la mentira tienen valor alguno en un mundo donde únicamente ha de triunfar la razón, por encima de todo.


CODA: Elementos para un análisis crítico del decálogo de Russell:


Autor:  Dr. Ricardo T. Ricci, San Miguel de Tucumán
Médico Clínico. Médico asistencial de ASPE (UNT)
Profesor Adjunto de Epistemología Médica. Sec. De Posgrado de la Facultad de Medicina (UNT
Fuente: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=86408

El decálogo
“Posiblemente la esencia de la perspectiva liberal pueda ser incorporada a modo de un nuevo decálogo, sin la intención de reemplazar los Diez Mandamientos, más bien de complementarlos si ello fuera posible. El decálogo que, como maestro, deseo promulgar, podría ser formulado de la siguiente manera” Cabe recordar que los destinatarios de esta lista de recomendaciones son sus propios alumnos

1 No te sientas absolutamente seguro de nada.
Un enorme desafío intelectual. Un modo de separar de la manera más segura la ciencia de las creencias. La duda, no considerándola como metodología excluyente, es un permanente acicate para conseguir más y más conocimiento, para solidificar lo ya conocido, y para abrir las puertas a problemas e hipótesis nunca pensados.
Una de las características básicas de la ciencia es su falibilidad. La presente recomendación, se halla en directa relación con la posibilidad de enmendar errores, de reformular premisas y de revisar la metodología utilizada. Es menester advertir que las creencias no se discuten y aportan seguridad, sin embargo no es conveniente que acallen las preguntas. Es posible, y de hecho se observa con frecuencia, como la ciencia se transforma en una creencia con numerosos y devotos acólitos. No sentirse seguro de nada, es una actitud que convive sin contradicciones con la esencial incertidumbre de la vida humana. Sea bienvenido el consejo.

2 No pienses que vale la pena ocultar la prueba, pues con toda seguridad ésta saldrá a la luz.
Un consejo que estimula a la honestidad intelectual. Podemos intentar ocultar pruebas para que otros no se vean decepcionados, podemos alterar datos en los trabajos científicos de modo que las nuevas evidencias, no tiren a los desperdicios aseveraciones que anteriormente hicimos. Las evidencias pueden ponerse en contra de nuestras hipótesis, cabe tener en cuenta entonces, los diferentes niveles en los que se encuentran hipótesis y evidencias. Las hipótesis pertenecen al ámbito de lo mental, al ámbito de lo conjetural, no son portadoras de verdad; las evidencias en cambio, son productos de la interacción del método con la realidad. Pertenecen por lo tanto al reino de lo real, pueden confirmar o refutar las hipótesis. Ya nos estimulaba el viejo Karl Popper a falsar las hipótesis, a buscar la refutación, a encontrar la evidencia que se erija en contraejemplo. Es la esencia del espíritu científico, lo contrario lo devalúa de tal modo que lo caricaturiza.
La prueba, el dato, la evidencia pertenecen al mundo de lo real. Habitan en ese mundo que se halla presupuesto en el trabajo de los científicos. La evidencia está allí, la tarea es desentrañarla, traerla para que se torne inteligible. Antes o después la evidencia sale a la luz.
A veces las evidencias nos sorprenden, se nos abalanzan hasta asombrarnos; en esos casos cabe estar atentos. Estarlo tiene que ver con la permanente curiosidad y la cotidiana búsqueda de información. Es menester ir acumulando ordenadamente conocimientos de modo que, ante la brusca aparición de la evidencia, sepamos reconocerla, y sacar provecho del hallazgo. Como consejo para científico, tiene una validez incontrovertible y saludable, así mismo no me parece desatinado tenerlo en cuenta para los fenómenos en los que nos encontramos involucrados en la vida cotidiana. 

3 Nunca te desanimes pensando que no vas a tener éxito.
¡Premisa de vida si las hay! Podría ser incluso más breve, ‘nunca te desanimes’. Las realidades que vivimos parecen conspirar contra nuestro ánimo, sin embargo ese no es más que un modo de ver. En muchos casos existen obstáculos verdaderamente difíciles. No obstante muchas de las vallas con las que nos debemos enfrentar en nuestra carrera, son proyecciones de nuestra mente/cerebro. En ninguno de los dos casos conviene desanimarse, por el contrario la tarea consiste en redoblar los esfuerzos, intentar por caminos alternativos, sacudirse el polvo y levantarse de nuevo. Las neurociencias nos enseñan que la tendencia a la sociabilidad es una característica particularmente desarrollada en el ‘cableado’ de nuestro cerebro. La sociabilidad es compañía, el gesto empático que recibimos es un reaseguro contra la soledad egocéntrica. Hay casos en los que sobreponerse a las vicisitudes de la vida es muy difícil, en ellos quizás sea oportuno considerar las palabras de Viktor Frankl que nos recuerdan que si bien en muchos casos no somos capaces de torcer la realidad, somos libres de elegir el modo en que la enfrentamos.
Por otro lado, de vez en cuando es conveniente reformularnos nuestro concepto de éxito. El éxito se puede asociar a un final de camino que nos hemos propuesto, ese objetivo puede hacerse lejano y puede que nunca se pueda concretar, pero… ¿Por qué despreciar el camino mismo? Acaso ver en perspectiva el camino recorrido nos permita reconocer en él al éxito. Tanto en la vida como en la tarea propia de los científicos, incluso una catarata de errores tiene saldo positivo. Cada refutación nos enseña por donde ya no debemos ir, eso no es poca cosa. De todos modos la recomendación de Russell tiene sabor a sano optimismo, a confirmar el inquebrantable espíritu fáustico del ser humano que, con enormes aciertos y lamentables desaciertos, ha impulsado a nuestra especie desde siempre.

4 Cuando te encuentres con una oposición, incluso si viene de tu esposa o hijos, esfuérzate por vencerla con argumentos y no con autoridad, pues la victoria que depende de la autoridad es irreal e ilusoria.
¿Una aguda muestra del humor inglés? Destaca precisamente aquellas instancias opositoras a las que nunca vale la pena enfrentar por ser sordas tanto a los argumentos como a la autoridad.
Más allá del sarcasmo doméstico, un consejo que tiene dos vertientes. Una vinculada a la razón y otra a la emoción. Sabemos que ambos procesos mentales no se hallan separados, sin embargo se hace la distinción por comodidad explicativa. La razón nos indica que todo opositor en el ámbito académico, resulta ser un verdadero estímulo para la argumentación siempre que las divergencias se reserven para discutir interpretaciones, valoración de datos, elaboración de teorías o pertinencia de las observaciones, entre muchas otras instancias de trabajo. Un verdadero opositor nos obliga a reforzar nuestros argumentos solidificándolos y reformulándolos, a planear otras instancias de demostración, a hacer más transparentes los procesos de verificación.
Un agudo opositor es un tesoro que no debemos perder, constituye un capital invalorable dentro del proceso de desentrañar la verdad. Alguien dijo alguna vez algo así como que del encuentro de dos encarnizadas argumentaciones surge la chispa de la verdad. “Mi maestro Piaget decía que era bueno elegir un "buen enemigo" para refutarlo con las propias ideas y experimentos.”
Pero el hombre no es pura razón, la vida resultaría aburridísima si así fuera. En lo que denomino vertiente emocional incluyo varios motivos de confrontación que nada tienen que ver con el surgimiento de la verdad. Celos profesionales, envidias y resentimientos, cuestiones socioculturales, adversidades históricas, administración de cuotas de poder, rencillas partidarias, etc. Todos ellos pueden disfrazarse de argumentaciones razonables para boicotear, entorpecer, o hacer fracasar el trabajo de los otros. En estos casos también sirve el enfrentamiento en el terreno de la argumentación y, agregaría, en el de la metacomunicación. Este último concepto proviene de la Teoría de la Comunicación y se refiere a la observación de segundo nivel, es decir la observación de los observadores. Un ejemplo: cuando una discusión se encuentra en un punto álgido y paralizante conviene colocarse en una posición ‘meta’, es decir observar la interacción comunicativa desde un metanivel. Podríamos decir, ‘vernos discutiendo’. Desde esa posición ‘meta’ se pueden distinguir más fácilmente las cuestiones que permanecen en una determinante posición secundaria entre los ‘contendientes’. Podemos sacar a la luz los verdaderos procesos relacionales que atentan contra la discusión de los contenidos.
Las disputas pueden zanjarse con actos de autoridad, es cierto que estos suelen aportar soluciones de corto plazo y en general no demasiado significativas en lo referente al contenido de las disputas. Sin embargo (esto es políticamente incorrecto decir), todos los que en algún momento hemos detentado cargos de responsabilidad en el ambiente académico debemos ejercer la autoridad que proviene de la responsabilidad y el servicio. De lo que sí debemos estar conscientes, es que sólo se tratan de soluciones de corto plazo; en un tiempo prudencial se pueden reiniciar, intentando delimitar el espacio de lo que se encuentra en disputa en la medida de lo posible. Debemos recordar que el ser humano no puede optar por ponerse a sí mismo en ‘modo razón’ o ‘modo emoción’, siempre ambas trabajan juntas para lograr la sintonía fina de cada una.

5 No tengas respeto por la autoridad de otros, pues siempre se encuentran autoridades en contrario.
Quizás sea un defecto de traducción, es muy fuerte sostener que no se debe tener ‘respeto’ por la autoridad de otros. Creo que en este caso se refiere a que la autoridad presente (un experto en un tema específico) o citada (un artículo producido por un experto), no nos limite en nuestra creatividad respecto del tema en cuestión. Dicen los abogados que tanto a favor del fiscal como de la defensa, existe un 50% de la jurisprudencia a favor. Me parece que podemos convenir que los argumentos de autoridad no sean determinantes ni concluyentes, pero claramente no podemos desoírlos. Los escolásticos decían que el argumento de autoridad es el último de los argumentos, pero es un argumento.  No tenerlos en cuenta demostraría una actitud pretenciosa, soberbia y temeraria de parte nuestra, por el contrario darles un valor superlativo puede conducirnos a la inhibición y a la parálisis científica.
En la vida diaria, desoír los consejos del contador, porque provienen de una figura de autoridad puede resultar catastrófico para nuestras finanzas, por ejemplo. Interpreto que los argumentos de autoridad deben ser considerados como guías o advertencias para facilitar el recorrido del propio camino. Valorándolos en su justa medida tienden a prevenirnos sin invalidarnos. En mi formación como médico, ¿cómo desperdiciar las opiniones del mi jefe de sala mientras hacemos la revista diaria? Su opinión sólidamente argumentada me sirve de norte en la etapa de aprendizaje, que por otra parte no termina nunca. Ahora, darle el valor de Vox Dei sería una flagrante exageración.
La experiencia me ha enseñado el alto valor que posee atender al consejo del experto, sin embargo habiendo recorrido ya un camino, se siente el llamado a seguir el propio derrotero, se desarrolla un olfato especial carente de infalibilidad pero que puede constituirse en la punta del hilo a nuevas realizaciones, y en la llave de la puerta de la novedad.

6 No uses el poder para reprimir opiniones que consideres perniciosas, pues si lo haces las opiniones te reprimirán a ti.
Notable consejo que se vincula de manera directa con algunos de los que venimos considerando. Como responsables de áreas de trabajo, el uso del poder para imponer condiciones, es siempre una tentación contra la que hay que luchar. La paciencia y la escucha son virtudes del líder. Conviene aclarar que estamos refiriéndonos al nivel de la opinión que es un grado menor de conocimiento. Se puede opinar esto o lo otro con cierta liviandad, la prueba no es condición para la mera opinión. Sin embargo la opinión colapsa ante el conocimiento probado, se rinde ante la evidencia.
En los grupos humanos la opinión puede servir para abrir caminos que pueden resultar de interés, algunas veces se presentan como alternativas posibles al conocimiento instaurado; pero la opinión debe recorrer aún el camino a la contrastación, aún tiene que convertirse en una hipótesis que habrá de vérselas con la base empírica. Sólo de allí surgirá el conocimiento probado, es decir la ciencia. Se trata del viejo camino de la Doxa a la Episteme, representan niveles de conocimiento de diferente jerarquía. Tener una buena predisposición ante las opiniones, es tener atención a la novedad. Usar el poder en contra de ellas puede redundar en nuestro perjuicio y, lo que es aún peor, en el de los que están a nuestro cargo.

7 No temas ser excéntrico en tus opiniones, pues todas las opiniones aceptadas ahora alguna vez fueron excéntricas.
“Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá”
Nos sentimos excéntricos cuando hacemos alguna proposición o decidimos algo que se sale de los cánones habituales. En ciencia ocurre a menudo; se producen esos momentos denominados ‘Eureka’, en los cuales entrevemos la solución a un problema que nos preocupa desde hace tiempo, y por fin parece que vamos a solucionar. Los avances en las ciencias los hacen quienes tienen ideas nuevas, inspiraciones que alteran el orden constituido de tal modo que parece que se va contracorriente. La educación a la que estamos habituados en todos los niveles, pocas veces premia la creatividad y las ocurrencias nuevas. En general participamos en sistemas educativos que premian la memorización, la producción en cadena y la ley del menor esfuerzo. No es raro que haya alumnos, y también maestros o profesores, que manifiesten encontrarse absolutamente aburridos en ese esquema de cosas. Ser excéntrico, es decir haberse salido del centro habitual, permite ver las cosas desde perspectivas diferentes y a menudo originales. Salirse del centro permite además, una nueva valoración de sí mismo y del mundo circundante. Ambas condiciones favorecen la novedad. “A esto llamaba Piaget: Descentración.”
Ahora bien, ser tildado de excéntrico, no significa serlo. Sin embargo quienes realizan el juicio así lo ven. Es en estos casos en los que tampoco hay que temer a pesar de la sentencia de los pares, si se está convencido y hemos juzgado críticamente, hay que seguir adelante. La excentricidad se supera con nuevas evidencias, con proposiciones que a los otros les resulten más factibles, efectuando traducciones que vinculen lo viejo con lo nuevo. Es un verdadero trabajo.
La novedad, no es siempre bienvenida en la sociedad científica en los períodos de ‘ciencia normal’ en los que se halla instalado el paradigma a lo Kuhn . Representa una ‘anomalía’, que al alcanzar un estado crítico provocará el cambio paradigmático. En los largos períodos de ‘normalidad’ de la comunidad científica, la presencia de los ‘excéntricos’ permite que la savia del conocimiento siga progresando con la novedad.

8 Encuentra mayor placer en el disenso inteligente que en la aceptación pasiva, pues si valoras la inteligencia como se debe, lo primero implica una más profunda aceptación que lo segundo.
Sin dudas un consejo excelente. Difícil de vivir y tolerar la mayoría de las veces, pero a la corta o a la larga excelente. Somos muy propensos a la adulación, nos encanta que nuestras realizaciones sean reconocidas y valoradas por los demás. Se trata de un mecanismo de refuerzo que le hace muy bien a nuestro cerebro social, sobre todo en el área que registra las recompensas y las confirmaciones de nuestro ser – estar en el mundo. La adulación es el caso extremo, pero no nos gusta que nos lleven la contra. En general sentimos, que hemos calculado todos los riesgos y detalles de nuestras decisiones y que nada se nos puede haber escapado. ¿Cómo puede ser que ahora venga alguien a decirme que las cosas no son del todo así, que debo atender a tal y cual detalle?
Dar cabida al disenso, a la opinión en contrario, a los argumentos que se nos oponen, es valorar la inteligencia del otro, y además valorar nuestra propia inteligencia. Nuestro intelecto está sediento de ‘la verdad’, calma su sed de manera momentánea con nuestra verdad; pero en cuanto las inconsistencias se ponen de manifiesto, desea optar por la mayor aproximación intelectualmente consolidada.
En mi caso, tengo la suerte de tener un amigo así. Con frecuencia pienso que exagera en llevarme la contraria y estoy seguro de que no siempre tiene la razón. Se producen disputas entre nosotros que en oportunidades alcanzan tal énfasis que nos afectan el humor, y parecen poner escollos en nuestro vínculo. Superado el momento inicial en el que las emociones juegan su papel crucial, se inicia una etapa de reflexión en la que reverberan las críticas, las opiniones encontradas y los disensos. Pasado ese momento viene la hora de replantear actitudes, modificar conductas, redefinir estrategias. En general las críticas permiten una mejor aproximación al objetivo, se aprecia su utilidad y se las valora en grado sumo. Tener quien nos lleve la contraria, es determinante en la consecución de nuestros propósitos académicos, ya que nos insta a mejorarnos a nosotros mismos. En la vida diaria ocurre otro tanto.

9 Sé sincero, incluso si la verdad es inconveniente, pues resulta más inconveniente cuando tratas de ocultarla.
“Todo hombre es sincero a solas; en cuanto aparece una segunda persona empieza la hipocresía.” Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense.
Excelente combinación de afirmaciones, excelentes llamados a la conservación de la verdad tanto en la vida diaria, cuanto en la actividad científica. No se puede afirmar que la sinceridad sea necesariamente un sustento de la veracidad, sin embargo podríamos decir que es una buena base, un fundamento sólido para su manifestación. Ser sincero significa ser de una sola pieza. Los mármoles en la antigua Roma, se denominaban ‘sincerum’ cuando no poseían fisuras que fueran disimuladas con cera, es decir tenían la valiosa condición de ser de una sola pieza. La sinceridad considerada como un valor, una virtud del ser humano, facilita la vida en sociedad pues disminuye la incerteza. La sinceridad, no es algo que debemos esperar de los demás, mucho menos exigírsela, es un valor que debemos vivir para permanecer insertos en la sociedad siendo dignos de confianza. Sobre ella han de edificarse interacciones humanas sólidas que permitan por igual, el disenso y el reconocimiento genuinos.
Nadie puede ser sincero a solas. Así como no cabe la posibilidad de que exista un lenguaje privado, según la acertada proposición de Ludwig Wittgenstein. Quien pretenda ser sincero en la soledad, carece de la prueba de fuego de su virtud cual es la interacción con el otro. Lo sabemos por experiencia, somos tolerantes con los propios vicios y severos con los ajenos. Somos capaces de engañarnos a nosotros mismos para que nuestra estructura permanezca incólume.
Sincero es un adjetivo calificativo que se usa en el lenguaje común para hacer referencia a una persona que se maneja a través de la sinceridad por contrario a la falsedad. El individuo sincero es aquel que dice la verdad, que no recurre a mentiras y que reconoce sus sentimientos y pensamientos en lugar de ocultarlos o adaptarlos al tipo de personas que lo rodean.
“La verdad se opone a la mentira, a la simulación (mentir con los hechos); a la hipocresía (pasar por lo que no se es); a la jactancia (atribuirse excelencias que no se poseen o elevarse sobre lo que uno es); a la falsa humildad (cuando se niegan cualidades y merecimientos que en realidad se tienen); a la adulación (consiste en engañar a una persona hablando bien de ella, con el objeto de sacar algún provecho); a la locuacidad (hablar con ligereza, con el peligro de apreciaciones inexactas o injurias, que pueden llevar con facilidad a la calumnia o a la difamación); al juicio temerario, a la maledicencia, a la calumnia, la simulación, la duplicidad, a las posturas superficiales que conducen a fórmulas o actitudes vacías o a la imitación de otras personas.”

10 No sientas envidia de la felicidad de aquellos que viven en un paraíso de tontos, pues sólo un tonto pensará que eso es la felicidad.
Es muy presuntuoso juzgar acerca de los paraísos de los otros, es muy riesgoso incluir a los otros en la categoría de tonto. ¿Cuáles son los límites de la misma, quienes caben en ella, y quiénes merecen permanecer allí por siempre? A la hora de emitir este juicio, conviene darle una mirada al espejo previamente. Es posible que a la larga comprobemos que cada quien se hace su paraíso, y que nuestro juicio no es más que otra de nuestras vanidades.
Creo entender lo que quiere decir Russell, brevemente: no tengas envidia de nada. Los paraísos vacíos, aquellos de los ruidos estridentes y de las luces cegadoras, aquellos de las risotadas estentóreas y de los colores chillones; esos pueden ser considerados los paraísos de los tontos. La gloria fugaz, el prestigio dudoso, el regodeo en posesiones desleíbles. Vanitas, vanitatis! Vanidad de vanidades. De algún modo, todos en algún momento de nuestra vida, hemos considerado haber alcanzado nuestro paraíso en las cosas insustanciales de la vida. En esto, Sr. Russell, creo que pueden ser muy pocos a lo largo de la historia, que puedan arrojar una primera piedra.
Estoy de acuerdo - entendiendo que mi asentimiento es de muy poca importancia – en que no resulta conveniente sentirse atraído y distraído por esos ‘paraísos’ que fascinan a tantos, y tantos otros muestran como cucardas del premio mayor. Esos paraísos son lo que me deben tener sin cuidado.
Felicidad, ¿cuál felicidad, qué felicidad? En esto le doy la diestra al sabio inglés: en un mundo como el nuestro, hacer gala y ostentación de una cierta felicidad, es posible que sea el mejor signo de que carece de ella. La felicidad es silenciosa y sutil, tiene un gran parecido con la paz; no es presuntuosa ni engreída, tiene un gran parecido con el amor; no profiere gritos ni carcajadas, se parece mucho al silencio. Y… sí, acaso aparezca un tonto hablando acerca de su propia felicidad… Cuidado…, hagamos realidad el consejo, evitemos envidiarnos, y pongámonos  a construir nuestro espacio, sin comparar. Seamos inteligentes, cautos y veraces a la hora de tomar modelos.
Ante todo tengamos en cuenta los infinitos matices de una vida inmersa en la complejidad y la incertidumbre.

lunes, 6 de agosto de 2018

CONSEJOS DE ESCRITURA DE ROALD DAHL




CONSEJOS DE ESCRITURA DE ROALD DAHL

Roald Dahl fue uno de los mas poderosos escritores del siglo XX en ficción infantil, cuentos para adultos, guiones. Muchos de ellos fueron llevados al cine con gran éxito. Con el tiempo cobra más dimensión por su enorme talento para imaginar argumentos y para mantener el hilo narrativo privilegiando el entretenimiento, la creación de personajes y unos finales famosos por lo ingeniosos y sorprendentes.
Como obras suyas recordemos:
The gremlins (1943), James y el melocotón gigante (James and the Giant Peach, 1961), Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the Chocolate Factory, 1964), El dedo mágico (The Magic Finger, 1966), El gran gigante bonachón (The BFG, 1982), Las Brujas (The Witches, 1983) La jirafa, el pelícano y el mono (The Giraffe and the Pelly and Me, 1985), Matilda (Matilda, 1988) Mi tío Oswald (My Uncle Oswald, 1979), El gran cambiazo (Switch bitch, 1974), Relatos de lo inesperado (Tales of the Unexpected, 1979)

Aquí reunimos un puñado de sus consejos literarios


“He aquí algunas de las cualidades que debería poseer o tratar de adquirir si desea convertirse en escritor de ficción:

1. Debe tener una imaginación viva.

2. Debe ser capaz de escribir bien. Con esto quiero decir que debe ser capaz de hacer que una escena cobre vida en la mente del lector. No todo el mundo posee esta habilidad. Es un don que sencillamente se tiene o no se tiene.

3. Debe tener resistencia. Dicho de otro modo, debe ser capaz de seguir con lo que hace sin darse jamás por vencido, hora tras hora, día tras día, semana tras semana y mes tras mes.

4. Tiene que ser un perfeccionista. Esto quiere decir que nunca debe darse por satisfecho con lo que ha escrito hasta que lo haya reescrito una y otra vez, haciéndolo tan bien como le sea posible.

5. Debe poseer una gran autodisciplina. Trabaja usted a solas. Nadie le tiene empleado. Nadie le pondrá de patitas en la calle si no acude al trabajo y nadie le reñirá si hace usted el vago.

6. Es una gran ayuda tener mucho sentido del humor. Esto no es esencial cuando se escribe para adultos, pero es de vital importancia cuando se escribe para niños.

7. Debe tener cierto grado de humildad. El escritor que piense que su obra es maravillosa lo pasará mal.”

“Ahora, transcurridos más de treinta años, sigo afanándome en ello. Para mí lo más difícil e importante de escribir historias inventadas consiste en encontrar el argumento.
Los argumentos buenos y originales son difíciles de encontrar. Nunca sabes cuándo una idea preciosa aparecerá súbitamente en tu cerebro, pero, ¡caramba!, cuando se presenta, la coges con las dos manos y no la sueltas por nada del mundo. El truco consiste en escribirla inmediatamente, de lo contrario se te olvidará.
Un buen argumento es como un sueño. Si no escribes tu sueño al despertar, lo más probable es que lo olvides y nunca vuelvas a recordarlo.

Así que cuando una idea para una historia penetra en mi mente, voy corriendo a buscar un lápiz normal, o un lápiz de color, o una barrita de carmín, cualquier cosa que escriba, y anoto unas cuantas palabras que más tarde me recuerden la idea. Con frecuencia basta una sola palabra.
 Una vez iba solo en coche por una carretera rural y se me ocurrió la idea de una historia sobre alguien que se quedaba atascado en un ascensor entre dos pisos de una casa vacía. En el coche no tenía nada con que escribir. Así que paré el motor y me apeé. La parte posterior del coche estaba cubierta de polvo. Con un dedo escribí en el polvo una sola palabra: ASCENSOR. Con eso hubo suficiente. En cuanto llegué a casa me fui directamente a mi estudio y escribí la idea en una vieja libreta escolar de tapas rojas que lleva sólo el título de «Relatos».

Tengo esa libreta desde que hice los primeros intentos de escribir en serio. La libreta tiene noventa y ocho páginas. Las he contado. Y casi todas ellas aparecen llenas por ambas caras, llenas de esas ideas para una historia. Muchas de ellas no sirven. Pero prácticamente todas las historias y cuentos infantiles que he escrito empezaron en forma de nota de tres o cuatro líneas en ese volumen pequeño y gastado de tapas rojas.

Las historias reales, o sea, las que tratan de cosas que han ocurrido realmente, no me interesan. Lo que menos me gusta es escribir sobre mis propias experiencias. Y eso explica por qué esta historia es tan pobre en detalles. Hubiese podido describir fácilmente qué tal resultaba enzarzarse en combate con los cazas alemanes a cuatro mil quinientos metros sobre el Partenón de Atenas, o la emoción de dar caza a un «Junkers 88» entre los picos de las montañas del norte de Grecia, pero no quiero hacerlo. Para mí el placer de escribir nace de inventar historias. Aparte de la historia para Forester, creo que en toda mi vida sólo he escrito otra historia verídica. Y si la escribí fue sólo porque el asunto resultaba tan cautivador que no pude resistirme. La historia se titula «El tesoro de Mildenhall» y se incluye en el presente libro.”

"No podría haber escrito una sola línea si ninguna tragedia hubiera dado un giro a mi mente y cambiado el rumbo por otra ruta".

“Si piensas llegar a alguna parte en la vida, tienes que leer muchos libros”

 "Si te interesa algo, sea lo que sea, ve a por ello a toda velocidad. Recíbelo con los brazos abiertos, abrázalo, ámalo y, sobre todo, apasiónate por ello. Lo tibio no es bueno. Lo caliente tampoco. Ser incandescente y apasionado es la única opción".

“Una autobiografía es un libro que una persona escribe sobre su propia vida y está por lo general lleno de todo tipo de detalles aburridos”

 "Es un insensato el que se empeña en ser escritor. Su única compensación es la libertad absoluta. No tiene quien le mande, salvo su propio espíritu, y eso, estoy seguro, es lo que le tienta".

"No hagas nunca nada a medias si quieres salirte con la tuya. Sé extravagante. Pon toda la carne en el asador. Asegúrate de que todo lo que haces es tan completamente disparatado que resulta increíble…"

“El que no cree en la magia nunca la encontrará”

“Los adultos son criaturas llenas de caprichos y secretos”

 “Los secretos más grandes se ocultan siempre en los lugares más inverosímiles”

 “El sexo es como meterse el dedo en la nariz: resulta estupendo cuando lo hace uno mismo, pero es asqueroso verlo hacer a los demás”

 “No importa lo que usted sea o parezca, mientras alguien lo ame”

 Referencias:



sábado, 9 de junio de 2018

Cómo escribir diálogos: 10 claves para escribir diálogos eficaces


Cómo escribir diálogos: 10 claves para escribir diálogos eficaces


Después de las entradas sobre las diferentes formas de diálogo y las funciones que tienen en la historia, por fin la tercera entrega de este tema para hablar de las claves para escribir un buen diálogo.
Si escuchamos una conversación real e intentamos llevarla al papel, en seguida nos damos cuenta de que ese diálogo no funciona a nivel narrativo. Las conversaciones reales están llenas de interrupciones, frases sin terminar e incoherencias. La clave está en mantener esa verosimilitud de una conversación real, aunque sin tantos tropiezos. Pero, ¿cómo lo hacemos?

1. Conoce a tu personaje
Es fundamental para ponerle voz a un personaje saber todo lo posible sobre él. Su personalidad, procedencia, edad, educación, profesión, época en la que vive… Son datos que nos darán las pistas necesarias para entender cómo ha de hablar.

Eso sí, ojo con los dialectos o defectos en la dicción de los personajes, porque puede cansar al lector encontrarse páginas llenas de frases mal escritas o difíciles de descifrar.

2. Interpreta su papel
Cuando tengas que dialogar, intenta ponerte en la piel de los personajes, interpretar su actuación. Hazlo en voz alta, no te cortes (ése es el motivo por el que, desde hace años, sólo puedo escribir en la intimidad).

Si te conviertes en el actor de tus propias obras y las interpretas mientras escribes, no sólo te resultará más sencillo crear diálogos que funcionan, sino que incluso descubrirás los gestos y las acciones que el diálogo te está pidiendo.

3. Dinamismo
Utiliza, en general, frases cortas, omite los verbos en algún caso, sé conciso, dinámico, no pierdas el ritmo y el diálogo fluirá mejor. Esto no quiere decir que no puedas añadir intervenciones de diálogo más largas o complejas, pero mejor que no sea la tónica habitual.

Tomemos como ejemplo un fragmento del diálogo que os puse en el post anterior sobre los diálogos.

—No se asuste.
—¡No estoy asustado!
—Sí, lo estás.
—Muy bien, estoy asustado, ¿qué otra cosa puedo hacer?
—Nada más que venir conmigo y pasarlo bien. La Galaxia es un sitio muy divertido. Necesitarás este pez en la oreja.

4. No expliques, avanza
No uses los diálogos para explicar lo que debería haberse entendido con la acción. El malo que expone su plan diabólico al héroe punto por punto sólo funciona en las parodias. Si tienes que explicar toda la historia a un lector al final para que se entienda, puede que tengas que revisarlo.

Tampoco uses el diálogo para decir cosas que todos los personajes del diálogo ya conocen o que nadie ha preguntado. Plantéate siempre si la frase que se pronuncia en cada diálogo tiene sentido, si alguien podría realmente pronunciarla.

Como ejemplo, tomando un fragmento del diálogo de Douglas Adams, está claro que no es lo mismo esto…:

—Lamentablemente, me he quedado en la tierra por mucho más tiempo del que pretendía —dijo Ford—. Fui por una semana y me quedé quince años. Hasta allí me llevó un pesado, uno de esos niños ricos sin nada que hacer y que van por ahí, buscando planetas que aún no hayan hecho contacto interestelar para anunciarles su llegada. Primero buscan un lugar aislado donde no haya mucha gente, aterrizan junto a algún pobrecillo inocente a quien nadie va a creer jamás, y luego se pavonean delante de él llevando unas estúpidas antenas en la cabeza y haciendo ¡bip!, ¡bip!, ¡bip! Realmente es algo muy infantil.

… que esto otro:

—Lamentablemente, me he quedado en la tierra por mucho más tiempo del que pretendía —dijo Ford—. Fui por una semana y me quedé quince años.
—Pero, ¿cómo fuiste a parar allí?
—Fácil, me llevó un pesado.
—¿Un pesado?
—Sí.
—¿Y qué es…?
—¿Un pesado? Los pesados suelen ser niños ricos sin nada que hacer. Van por ahí, buscando planetas que aún no hayan hecho contacto interestelar y les anuncian su llegada.
—¿Les anuncian su llegada? —Arthur empezó a sospechar que Ford disfrutaba haciéndole la vida imposible.
—Sí —contestó Ford—, les anuncian su llegada. Buscan un lugar aislado donde no haya mucha gente, aterrizan junto a algún pobrecillo inocente a quien nadie va a creer jamás, y luego se pavonean delante de él llevando unas estúpidas antenas en la cabeza y haciendo ¡bip!, ¡bip!, ¡bip! Realmente es algo muy infantil.

5. Interrumpe de vez en cuando
También tomando como ejemplo el diálogo anterior, una buena forma de hacer verosímil el diálogo y darle ritmo es a través de las interrupciones. Añade cortes, preguntas y comentarios para hacer la conversación más fluida.

6. Enfádalos, hazlos dudar
Los personajes tienen que vivir a través del diálogo, mostrar sus estados de ánimo, cambiar de opinión, estar alegres, dudar, enfadarse o mosquearse. De nuevo, interpreta y fíjate en cómo ha de decirlo, en cómo se siente el personaje cuando pronuncia esa frase. Así descubrirás qué palabras debe emplear y cómo las dirá.

7. Haz que importe
Como cualquier otro elemento de la narrativa, cuando hay un diálogo debería ser porque es la mejor forma de contar ese fragmento, porque tiene que haberlo. Así que, si escribes un diálogo, intenta que sea por algo, porque haga evolucionar la historia, porque al menos uno de los personajes cambie de estado de ánimo, porque pasarán cosas mientras hablan.

En el diálogo de Douglas Adams del ejemplo del post anterior, Arthur pasa por distintos estados de ánimo. Primero está en shock, no acaba de asimilar que la Tierra haya desaparecido. Se enfada luego, se asusta y, finalmente, se resigna.

8. Rómpelo con acción
No olvides que, mientras hablamos, no solemos estarnos quietos. Mientras hablamos, también pasan cosas y detener en ocasiones el diálogo para explicar lo que ocurre también aporta realismo a la escena, además de que nos ayuda a hacerla avanzar.

9. No te pases con los “dijo”
Este tipo de acotaciones han de hacerse notar lo menos posible. Sobre este punto escribí hace tiempo un post llamado el narrador en los diálogos, donde explico más detalladamente cómo usar las acotaciones mientras hablan los personajes.

10. Lee
Como en todas las técnicas narrativas, la mejor forma de aprender es escribiendo y leyendo. Fijarse en como lo hacen los maestros es fundamental para mejorar nuestra escritura.

Cuando leas una novela o un relato y encuentres un diálogo que funcione bien, subráyalo, fotocópialo, anótalo o márcalo de alguna manera. Luego vuelve sobre él y desmenúzalo hasta que entiendas su mecanismo. Pocas cosas te ayudarán más que ésta.

Más sobre el arte del diálogo, en el mismo portal:


domingo, 27 de mayo de 2018

DECÁLOGO PERSONAL de Orlando Mejía Rivera


DECÁLOGO PERSONAL de Orlando Mejía Rivera

NOTA: El médico colombiano Orlando Mejía Rivera es un destacado escritor de novelas, cuentos y ensayos. Aquí se recopila un decálogo y frases suyas que resumen su forma de entender la creación literaria. Muy recomendado.

En la presentación de la novela en Bogotá, en la Feria internacional del libro del año 2008, leí un decálogo personal de lo que para mí es esta novela y también las otras que he escrito, que te comparto aquí y que no he publicado todavía.

1- Las voces narrativas de las novelas se benefician de la edad y la experiencia del autor. Creo que el mejor estado para madurar como novelista es aquel donde uno comienza a ser un paseante cuidadoso y lento que va por el andén del mundo de la vida, con ánimo de comprender a los otros para poder comprenderse a sí mismo.

2- Como los gatos o como los koanes de la filosofía Zen, las novelas logran cuajar cuando no se intenta atraparlas por la cola o por el pescuezo.

3- Cada nueva novela es un camino desconocido, y todas las técnicas aprendidas deben ser vueltas a olvidar, porque ningún escritor se baña por segunda vez en el mismo río de tinta.

4- El tiempo de la escritura no es el tiempo de Cronos, sino el de Kairos. Por eso nada significan las frases: "la escribí rápido" o "la escribí con lentitud".

5- Intento que mis novelas sean el lecho donde la imaginación haga un Ménage à trois con la narrativa y la medicina.

6- Todo es novelable, porque todo está vivo. Si sabemos escuchar y mirar, una piedra es también el corazón agitado de un águila.

7- Un solo lector te salva. Mil críticos no te matan.

8- Las novelas son un fin en sí mismas. Como medios de otros propósitos o formatos se hacen indignas y se envilecen.

9- Escribir novelas es el arte de resistir, persistir, insistir y tener los ojos abiertos. La novela es el único género literario que es capaz de atrapar fragmentos móviles de la vida entre los cristales opacos de la escritura.

10- Mis novelas son los papeles escritos por un náufrago que arrojó las botellas al mar y espera que alguien los recoja en las remotas playas del reino de los muertos o, tal vez, del lejano reino de los vivos. ¿Acaso estamos seguros de las coordenadas simbólicas de nuestra morada? ¿Serán las novelas los puentes que unen a los dos mundos?

Otras frases



“Nunca creí en la actividad literaria entendida como una especie de acto espontáneo nacido de la "inspiración". Como decía Hemingway, recordando a su maestro Faulkner: la inspiración representa el 10% de la escritura y el 90% es "transpiración". Es decir, arduo y concienzudo trabajo intelectual. Me molesta esa tendencia en escritores de mi generación y, en especial, en las nuevas generaciones, que no solo leen poco, sino que se ufanan de su ignorancia ante la cultura literaria. Algunos se atreven, incluso, a decir que no leen para no ser influidos por otros en la elaboración de su propia obra. Quien piensa así no tienen ni idea de la historia de la literatura universal.”

“Un escritor es, primero que todo, un buen lector. De hecho, escribir es leer de otra manera y organizar de nuevo los materiales de las pocas metáforas literarias que han existido siempre. Recuerdo con frecuencia a Borges cuando refiere que la literatura son cuatro o cinco metáforas que se han contado, de infinitas maneras, desde los comienzos de la especie humana. Por ello, hay que conocer muy bien las formas como otros han descrito las temáticas inagotables: la muerte, el amor, la traición, la desesperanza, la ensoñación, etcétera. En relación con la "frivolidad y lo provincial", pienso que se confunde a la "levedad" (que es una categoría estética fundamental en la escritura que se opone a la "pesadez" como lo analizó de manera brillante Italo Calvino) con lo "chabacano". “

“Lo "provinciano" no es un asunto geográfico, sino mental. Los escritores más "provincianos" de Colombia los he conocido en Bogotá, pues algunos de ellos todavía creen en la arcaica división de "centros" y "periferias". Con la globalización del conocimiento virtual, ya no existen esas barreras decimonónicas, que estaban sustentadas en que la información y los conocimientos llegaban en diferentes tiempos a las ciudades y a las aldeas. Hoy tu puedes vivir en un pueblito con carreteras destapadas y conseguir por Amazon la última novela de Coetzee un año antes de que la traduzcan al español y solo dos o tres años después un escritor bogotano la encontrará en una librería del Andino. ¿Entonces, de cuál periferia y de qué provincialismo estamos hablando?”

“Las "minificciones" son un género literario autónomo, que requiere un proceso especial de escritura, como un tipo particular de lector. A mí me han fascinado siempre como lector y también como escritor de ellas.”

“Como ya te mencioné, la medicina está presente en todo lo que escribo, incluyendo el ensayo, la novela, las minificciones, y los cuentos. De igual manera, lo literario está mezclado también con mis libros de historia de la medicina o de divulgación científica. En mi caso, cada línea que he escrito, de cualquier género, la he hecho en mi condición indivisible de "especialista en universales". Quisiera llegar a ser, como una meta utópica, un auténtico enciclopedista de la imaginación. Sin embargo, soy consciente de la sonrisa irónica de la muerte, que nos acecha al lado de nuestras ensoñaciones. Günter Grass, a los 72 años, en el discurso de la entrega de su Nobel, en 1999, dijo en un texto que tituló "Continuará..." que: "Un escritor es alguien que escribe contra el tiempo que pasa". Eso somos todos los escritores, ni más ni menos, e independiente de si somos exitosos y reconocidos, o fracasados y desconocidos. Los escritores somos los hijos rebeldes que el Dios Cronos no alcanzó a devorar.”



lunes, 14 de mayo de 2018

Yokoi Kenji: Las 7 reglas para el éxito


Yokoi Kenji: Las 7 reglas para el éxito

Estos consejos son tomados de una página de emprendimiento, pero si las analizamos, perfectamente pueden encajar en un taller literario para aspirantes a escritores. Doble propósito: para la vida, para la escritura creativa. Léanlos y sáquenles jugo…


#1. Mentalidad

No hay nada más contraproducente para el éxito que la mentalidad de pobreza. Una comunidad con mentalidad de pobreza es fácil de manipular por la política. Las falsos mitos y creencias influyen en la mentalidad de pobreza, como hacer creer que tener una hipoteca a 40 años es un factor de éxito. A veces, lo viejo cuesta más que lo nuevo.

#2. Pasión

A veces, no es suficiente saber mucho, se necesita, además, personas apasionadas en aquello que hacen. No trabajes solo con profesionales, trabaja con apasionados. Un profesional puede llegar tarde, un apasionado no. Un apasionado se mete en líos porque hace más de lo que se le pide, llega temprano y siempre está aprendiendo. Un apasionado se profesionaliza. Un profesional sin pasión es un estorbo con conocimientos.

#3. Propósito de vida

¿Cuál es la diferencia entre meta, objetivo y propósito? Existe un gran desconocimiento sobre qué significa meta, objetivo y propósito. Cuando una persona encuentra su propósito, deja de soñar para pasar a la acción.

¿Qué es propósito de vida? No es una meta, no es un objetivo y no es un sueño. El propósito nace de una inconformidad por no querer quedarse atrás. En esta vida se es o no se es, se logra o no se logra, el casi es para los perdedores.

#4. Disciplina

La disciplina, tarde o temprano, vencerá a la inteligencia. En la disciplina reside el éxito. La puntualidad forma parte esencial de la disciplina. El tiempo es un honor, hay que ser disciplinado en el tiempo porque, tarde o temprano, la disciplina vencerá a la inteligencia. La falta de disciplina, por mucho talento que se tenga, en algún momento hace perder las mejores oportunidades.

#5. Integridad

¿Cuál es la diferencia entre honestidad e integridad? Honestidad habla de lo que yo hago, integridad habla de lo que yo soy. Honestidad habla de lo que yo digo, integridad habla de lo que yo pienso. Honestidad habla de mis actos públicos, integridad habla de lo que yo hago, aunque nadie me esté viendo.

#6. Felicidad

Si no es feliz, no encuentra su propósito. Creemos, erróneamente, que para ser feliz tenemos que tener cosas. También pensamos, a veces, que la felicidad es un lugar. La felicidad es una decisión tomada, bajo cualquier circunstancia. La felicidad es un estado mental interno, no es una emoción, un sentimiento o un lugar.

#7. No hacer trampas

No vale hacer trampas. Puede engañar a cualquier persona (esposa, padres, jefe, policía…), pero no se puede engañar a usted mismo. Los hijos imitan el 70% de lo que hacen sus padres, dime cómo eres y así será su hijo. Un padre mentiroso educa hijos mentirosos.

La integridad debe estar por encima de cualquier cosa. La integridad hace inteligente a la persona. Inteligencia no es tecnología, es tener y respetar tus principios, como no hacer trampas.

viernes, 11 de mayo de 2018

50 consejos de los escritores más brillantes


50 consejos de los escritores más brillantes para liberar tu poder creativo


¿Qué se requiere para ser un gran escritor?

La cuestión parece repetirse desde hace siglos y asediar la mente de aquellos que pretenden dedicarse a las letras, siempre envuelta en un halo de misterio. Lo que en el siglo pasado funcionó para un autor, hoy puede ser una clara expresión de decadencia literaria. Los recursos estilísticos de la generación anterior pueden ser el obstáculo al éxito en la actualidad. No existe una fórmula mágica para escribir, ni siquiera cumplir con las reglas ortográficas y sintácticas del idioma en cuestión garantiza la calidad de un texto.

Los grandes monstruos de la literatura, autores que marcan época y cuyo estilo intenta ser imitado por los más jóvenes, tampoco están de acuerdo en los procedimientos y las reglas no escritas que siguen para alimentar su carrera literaria; sin embargo, algo se mantiene constante en su quehacer artístico: la pasión por las letras. Leer, releer y volver al mismo libro una y otra vez para descubrir la riqueza de una novela y hacerse de su esencia es algo que todos los escritores practican a menudo. De la misma forma, escribir con honestidad y siempre con el corazón por delante es una máxima que los más grandes plasmaron en cada una de sus obras.

Desde Nietzsche a Hemingway, de Poe a Cortázar, estos son cincuenta grandes consejos que quienes forjaron el presente de las letras occidentales recomiendan para todos aquellos con la valentía y el corazón suficiente como para tratar de trascender en el intrincado, doloroso, malpagado, ingrato, pero sobre todo, apasionante camino de las letras:


1. "Creo que el camino al infierno está pavimentado con adverbios, y lo puedo a gritar a los cuatro vientos".
Stephen King


2. "Trabaja en una cosa a la vez hasta terminarla".
Henry Miller

3. "Los escritores no se limitan a reflejar e interpretar la vida, informan y dan forma a la vida".
EB White


4. "Nunca escribas más de dos páginas sobre un mismo tema".
David Ogivly


5. "No trates de saber lo que espera el lector ideal. Él existe, pero está leyendo a alguien más".
Joyce Carol Oates


6. "Escribir es como ir a la cama con una mujer hermosa que después se levanta, va por su bolso y te da un fajo de dinero".
Charles Bukowski


7. "Tener un estilo característico es igual a ser pobre en el discurso".
Herbert Spencer


8. "Ninguna obra de arte salió jamás de una persona que no arriesgó su cuello".
Eudora Welty


9."Los escritores talentosos hacen que las cosas pasen en la mente del lector (vívida, poderosamente). Los buenos que se detienen a explicar claramente, no lo hacen".
Samuel Delany


10. "El único entorno que realmente necesita un artista es cualquiera que le proporcione paz, soledad y todo placer que para obtenerse no requiera de un alto costo".
William Faulkner


11. "Es en los momentos de crisis emocional cuando la verdadera humanidad se revela con mayor precisión" .
Anais Nin


12. "El deber del escritor y el poeta es motivar al hombre a levantar su corazón".
William Faulkner


13. "El corte del diamante debe ser terminado antes de que puedas ver si brilla o no".
Leonard Cohen


14. "Creo lo mismo del escritor que del zapatero: el hombre que trabaja más duro y con el propósito más noble, es el que hará un mejor trabajo".
Anthony Trollope


15. "En un buen cuento se deben de saber manejar tres aspectos: significación, intensidad y tensión".
Julio Cortázar


16. "Mantén siempre la relación entre la tradición y creación".
Carlos Fuentes


17. "Las frases breves son indispensables para finalizar los cuentos de emoción recóndita o contenida".
Horacio Quiroga


18. "Para una persona cuya única ambición es escribir –igual que yo–, la universidad no sirve para nada después del segundo año".
William Styron


19. "El estilo debe probar que se cree en una idea; no sólo que se piensa, también que se siente".
Friedrich Nietzsche


20. "Mediante el uso de metáforas y modismos rancios, un escritor se ahorra mucho esfuerzo mental a costa de dejar vago su significado, no sólo para el lector, sino para él mismo".
George Orwell

21. "Si vas a ser un escritor, debes ser uno de los grandes... Después de todo, hay mejores formas de morir de hambre".
Gabriel García Márquez


22. "No podría haber escrito una sola línea si ninguna tragedia hubiera dado un giro a mi mente y cambiado el rumbo por otra ruta".
Roald Dahl


23. "Se requiere de consuelo para aquellos momentos en los que no puedes decidir si eres el genio más brillante o el más grande tonto en el mundo".
Virginia Woolf

24. "Escribir es complicado para todo el que lo intenta, cavar en un busca de carbón también. ¿Crees que los mineros pasan el día charlando sobre que tan duro es encontrar carbón? Ellos simplemente lo hacen".
Cheryl Strayed

25. "Si crees que tus lectores son idiotas, puede que no utilices figuras retóricas, pero si las usas y requieres explicarlas, estás llamando al lector idiota".
Umberto Eco

26. "Todo el arte creativo es magia, es la evocación de lo oculto en las formas de persuasión".
Joseph Conrad


27. "El talento es insignificante, conozco a un montón de fracasados con talento. Antes que él, están las palabras habituales: disciplina, amor, suerte, pero sobre todo, la resistencia".
James Baldwin


28. "Cuando se trata de crear una carrera como escritor, un poco de desilusión siempre te llevará por el camino correcto".
Michael Lewis


29. "Perfección es la voz del opresor, del enemigo público. Perseguirla te mantendrá atado y enfermo el resto de tu vida".
Anne Lamott


30. "Todos los malos escritores están enamorados de la épica".
Ernest Hemingway


31.  “La verdad desnuda es la más hermosa, y mientras más simple es la expresión, más profunda es la impresión que deja”.
A. Schopenhauer

32. "El objetivo de la ficción no es la perfección gramatical, sino contar una historia".
Stephen King


33. "El inicio de toda gran historia es un introducir un elemento sencillo y novedoso en una situación existente".
Malcolm Cowley


34. "Nada realmente bueno es sencillo".
F. Scott Fitzgerald


35. "Simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros".
García Márquez


36. "Olvídate de los libros que quieres escribir. Piensa solamente en el libro que estás escribiendo".
Henry Miller
37. "Cada vez que estés inclinado a escribir 'muy', sustitúyela por 'maldito'. Tu editor la corregirá y el texto quedará justo como debería quedar".
William Allen White


38. "Si crees que no tienes tiempo para leer, no tendrás tiempo –ni las herramientas– para escribir".
Stephen King


39. "Escribe lo que quieras, insondablemente desde el fondo de tu mente".
Jack Kerouac


40. "Nada es más claro que una trama con un desenlace ya elaborado, previo a intentar cualquier cosa con la pluma".
Edgar Allan Poe


41. "Entre más abstracta es la idea que se busca expresar, más importante es guiar los sentidos del lector hacia ella".
Friederich Nietzsche

42. "Ten las agallas de eliminar lo necesario, suena como tú mismo".
Kurt Vonnegut


43. "Después de todo, su estilo es usted".
Truman Capote


44. "Olvida la idea de que alguna vez vas a terminar".
John Steinbeck


45. “Si quieres escribir, si en verdad deseas crear, debes ser el más sublime idiota e incoherente que Dios haya creado jamás”.
Ray Bradbury


46. "Escribe borracho, edita sobrio".
George Orwell

47. "No me digas que la luna está brillando; muéstrame el destello de luz del vidrio roto".
Anton Chekhov


48. "Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte".
Roberto Bolaño


49. "A diferencia de las novelas, el cuento debe ser contundente".
Julio Cortázar


50. "Lee mucho, todo, verazmente. La vida no te va a alcanzar para leer y releer todo lo que quisieras."
Carlos Fuentes