ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

domingo, 11 de marzo de 2018

CONSEJOS LITERARIOS DE NORMAN MAILER


CONSEJOS LITERARIOS DE NORMAN MAILER

El escritor norteamericano fue uno de los más reconocidos escritores del siglo XX, muy polémico, con una vida de extremos acaso más interesante que su misma literatura, conoció el éxito editorial y el reconocimiento mediático. Además de novelista, fue ensayista y comentarista político. Dedicó muchas páginas a pensar en el arte de la creación literaria. Recogemos algunos de sus consejos al respecto
"Tengo una regla, sólo una", afirma por ejemplo para explicar la determinación necesaria para escribir. "Si te dices a ti mismo que vas a sentarte mañana en el escritorio, estás mediante esa declaración pidiéndole ya a tu subconsciente que prepare el material".

Estilo
Por otro lado, lleva tanto tiempo encontrar tu propio estilo. Se reduce a un conjunto de decisiones sobre qué palabra es valiosa y cuál no, en cada frase que escribes. Ése es un elemento. Otro es la coherencia general.
El estilo es carácter. Un estilo bueno no vendrá de un carácter malo, indisciplinado.
El estilo es también un reflejo de la identidad. Dado un sentido firme de ti mismo, puedes escribir en una veta coherente. Pero si tu identidad cambiara, también cambiará tu presencia en tu prosa. Es innecesario decir que la enfermedad, la tragedia, la frustración enorme, la propia edad están destinadas a alterar toda noción firme de ti mismo.
Y, desde luego, el tema de uno también afectará las palabras de uno. Una voz periodística puede meterse en el funcionamiento de unas cuantas novelas de actualidad.
Es reconfortante sostener que algunos escritores importantes desarrollan un estilo a partir de evitar sus debilidades mayores. Hemingway no era capaz de escribir una oración larga, compleja, con buena arquitectura en la sintaxis. Pero convirtió esa incapacidad en su habilidad personal de escribir breves frases declarativas o largas oraciones fluidas conectadas con conjunciones. Faulkner, por el contrario, no era capaz de escribir con sencillez, pero sus oraciones demasiado opulentas, congestionadas, producían una atmósfera extraordinaria. A su vez, Henry Miller rara vez podía contar bien toda una historia. Prefería sus excursiones apartadas de la historia, y esos apartes son lo que lo hizo excepcional.
Como saben, un buen esquiador rara vez se preocupa por un camino. Sólo va, confiado en que reaccionará ante los cambios del sendero a medida que se le presenten. Lo mismo pasa en la escritura. Tienes que tener confianza en tu técnica. Ésa es la belleza de lograr el tono correcto en el momento correcto: te permite sentirte como un buen esquiador, tranquilo y relajado ante la próxima curva inesperada.

Diálogos
Por otro lado, el buen diálogo depende de tu oído. Tiene que haber algo en cada discurso que se relacione con el anterior. Pero ni siquiera quiero hablar sobre el diálogo. Cierta gente tiene un material maravilloso, otros no, pero eso es sólo un aspecto de la escritura, no es el aspecto, y además, no creo que puedas enseñarlo. La mayoría de los chicos con talento empiezan con buen diálogo. Se sienten felices de que esté allí y se divierten: eso puede hacerte arrancar como escritor. Quienes no estén dotados para el diálogo, es de esperar que tengan el don de la filosofía o del buen lenguaje.
Diferencias cuento-novela
Un texto narrativo breve tiene tendencia a buscar climas de permanencia: ocurre un hecho, un hombre es herido en algún sentido pequeño para siempre. La novela se mueve con la misma naturalidad hacia el flujo. Ocurre un hecho, un hombre es herido y un mes después está trabajando en otra cosa. Al cuento le gusta ser clásico. Es más aceptable cuando queda demostrado un punto fatal. En cambio, la novela es dialéctica. Está más viva cuando uno puede rastrear los desastres que siguen a la victoria o los giros sutiles que a veces provienen de una derrota. Una novela puede ser creada a partir de cuentos sólo si el punto de cada cuento es más interesante e incisivo de modo sucesivo que el punto que lo precede, cuando el autor de hecho está cavando en busca de petróleo.

Sobre el estilo:
El estilo es carácter. Un estilo bueno no vendrá de un carácter malo o indisciplinado.
El estilo, o sea, la gracia, es lo que todo buen autor joven busca adquirir (…) El joven autor medio escribe en el estilo de otros mientras busca el propio, y tiende a buscar palabras más que ritmos. En su apuro por dominar el mundo, raro es el escritor joven que no es un cretino consumado.
Me costó aprender lo difícil que es pasar de la hegemonía de la palabra a la resonancia del ritmo.
Un estilo que no puedo soportar es lo políticamente correcto retóricamente higiénico.
Lo didáctico, hasta lo insoportable, es un pelmazo.
Cuando escribes en primera persona, ganas en inmediatez, pero pierdes en penetración.
“El estilo, por supuesto, es lo que todo buen autor joven busca adquirir. En el acto del amor, su equivalente es la gracia. Todos lo quieren, pero ¿quién puede encontrarlo trabajando directamente hacia la meta?
Así que escribe en el estilo de otros mientras busca el propio y tiende a buscar palabras más que ritmos. En su apuro por dominar el mundo (raro es el escritor joven que no es un cretino consumado), también tiende a elegir sus palabras por su precisión, su capacidad de definir, su acción acrobática. A menudo su estilo cambia de escena a escena, de párrafo a párrafo. Puede conocer un poco acerca de crear atmósferas, pero la esencia de la buena escritura es que instala una atmósfera tan intensa como la de una obra teatral y después la altera, la amplía, la conduce hacia otra atmósfera. Cada frase, precisa o imprecisa, jactanciosa o modesta, cuida de no meter un dedo hiperactivo a través del tejido de la atmósfera. Tampoco las frases se vuelven tan vacías de cualidad personal como para que la prosa se hunda en el suelo de la página. Es un logro que llega por haber pensado en la vida de uno hasta el punto en que uno la está viviendo. Todo lo que pasa parece capaz de ofrecer su propia suma al conocimiento de uno. Uno ha llegado a una filosofía personal o ha alcanzado incluso esa rara meseta donde está atado a su propia filosofía. En esa coyuntura, todo lo que uno escribe proviene de la atmósfera fundamental propia.”
«¿Sabes?, estos chicos están mejor si se atan a un escritor y empiezan a imitarlo, porque aprenden mucho haciéndolo. Si son buenos en algún sentido, tarde o temprano se librarán de la influencia. Pero antes tienen que atarse a alguien.» Eso fue útil.

Los estímulos y métodos de trabajo:
Acostumbraba a escribir lunes, martes, jueves y viernes a horas muy determinadas durante la mañana. Por la tarde, por lo común necesitaba una lata de cerveza para impulsarme. Escribía cinco horas al día, y escribía mucho.
Puedes obligarte a escribir mucho más de lo que deseas. Y la escritura no se deteriorará necesariamente. No necesariamente.
La marihuana abre los sentidos y debilita la mente. Al final, pagas por lo que obtienes. Si consigues algo grande, el coste será equivalente.
Recuerdo a Elia Kazán decir esto un día en el Actors Studio: “Oigan, siempre estamos hablando sobre el trabajo. Hablamos de él hipócritamente (…) y entiéndanlo bien: el trabajo es una bendición”.

Temas sobre los que escribir:
Lo ideal, y cuando envejeces tratas de acercarte a lo ideal, es escribir solo sobre lo que te interesa.
Es contraproducente pensar: voy a hablar de esto porque venderá ejemplares. Por lo general, eso no funciona.
Cualquier persona, o tema, estudiado en profundidad resultará fascinante.

Las expectativas:
Si estas intentando algo interesante o complejo en algún sentido, no puedes predecir cuáles serán los resultados de tu trabajo.
Hay cosas que funcionan, hasta que no funcionan.

El ego y egoísmo del escritor:
En su peor momento, el buen novelista lee las obras de sus compañeros de mafia con una tensión subyacente: encontrar el fallo, encontrar dónde el otro tipo mintió.
Un ego razonablemente fiable es crucial para un autor que trabaja duro, pero un ego que es mucho más poderoso que nuestras necesidades literarias es una autopista que conduce directo a la mediocridad.
Pensando en Picasso, reconoce Mailer: El egoísmo del artista a menudo está allí para proteger la parte que es generosa.

Integridad:
El escritor tiene que ser capaz de oír la voz tenue que le alienta hacia una continuación honesta del trabajo. Eso puede ser difícil, porque siempre está abierto a la tentación de aprovechar la ventaja inmediata.
Se requiere mucha integridad literaria para ser duros, es decir, para ser justos.

La sorpresa:
Si eres totalmente uno de nosotros, entonces, no eres muy interesante. Por eso fascinan tanto los disidentes.
Las novelas mejoran mucho cuando descubres algo que no sabes que sabías.
Darle forma a un personaje más malvado que tú mismo es pan comido. Pero ¿hacer alguien que es mejor?
Sobre la lectura
Leer la obra de los buenos escritores es, por supuesto, un nutriente para desarrollar tu estilo cuando eres joven. Después de que has llegado, sin embargo, aparece un punto donde perversamente, o por necesidad, no deseas leer demasiado. Se vuelve imposible mirar cada buena novela que aparece. Si estás tratando de hacer tu propia escritura, eso te distrae. Por lo general, te mantienes apartado de la obra de los contemporáneos durante un año o dos seguidos: esto ahorra mucho tiempo de lectura. Es asombroso cuántas novelas muy promocionadas desaparecen en dieciocho meses.
Tal vez unos pocos de esos libros son tan buenos como se dice, y hasta si han desaparecido desde entonces, surgirán otra vez dentro de diez o veinte años o dentro de un siglo, pero es sensato pasar por alto lo que se dice de un libro cuando aparece por primera vez. Hay demasiado interés personal y directo en las opiniones iniciales, y demasiado amiguismo.
El asunto es que los novelistas serios saben lo suficiente para permanecer fuera del chaparrón que golpea a un libro nuevo. Cada año, lo merezca el libro o no, cuatro o cinco autores de primeras novelas tendrán un debut brillante y cuatro o cinco novelistas jóvenes respetables recibirán el tipo de reseña que «aumenta su reputación como una de las voces más serias y dedicadas en el viñedo de la literatura».

Negocios literarios
“Pasas tu vida de trabajo como un escritor y dependes de eso: tu ingreso, tu espíritu y tu hígado están en estrecha relación con los Negocios Literarios.” p. 21

Cursos de escritura
“Puedes incluso llegar a reconocer hasta qué punto un buen texto de prosa puede enfocar la atención de un público. Si eso te ocurre, si escribes un texto y en la habitación todos escuchan como si hubiera alimento para un oído –el de ellos-, entonces, no importará después si oyes una docena de reacciones separadas, porque al fin tendrás la certeza de que eres un escritor. Tu trabajo tiene efecto: en algún pequeño sentido, has empezado a entrar en la vida y la inteligencia de los otros. Entonces, no es probable que te mantengas apartado de la escritura. De hecho, si obtienes aunque sea un atisbo de ese tipo de reacción por uno de tus párrafos, descubrirás que debes tener más párrafos semejantes. Desearás el placer inefable de semejante atención.” p. 26
“…un cuento leído en voz alta ante un público puede tener poco en común con su presencia muda sobre la página.” p. 27
“…aprendía a escribir escribiendo.” p. 29
“…comprendió tempranamente, como algunas personas nunca hacen, que lo indecible era por cierto todo lo que lo salvaría.” p. 34
“…incluso en nuestro caos somos obras de arte individuales, tal vez incluso deliberadas.” Ibídem
“Es la vida de la que no puedes escapar la que te da el conocimiento que necesitas para crecer como escritor.” p. 35
“Es probable que lleve veinte años apreciar las reseñas por lo que son: un rito primitivo.” p. 37
“…podemos percibir todo lo que es bueno y malo acerca de un personaje pero seguir siendo capaces de sentir que la suma de nosotros como seres humanos es probablemente un poco más buena que horrenda.” p. 38
“…las torvas filas de aquellos hombres y mujeres literarios que están obligados a convertirse en profesionales para poder sobrevivir: una demanda nada fácil, porque insistiría en que uno debe ser capaz de hacer el trabajo de un buen día en un día malo, y de hecho, ésa es una insignia de honor que los profesionales decentes tienen derecho a usar.” p. 39

Reseñas, publicidad y éxito
El autor en una entrevista sobre cómo afrontar reseñas desfavorables de libros propios: “Confianza profesional. No arrogancia: confianza profesional. Si no soy, en el sentido literario, más astuto que el reseñador, estoy en graves problemas. Después de todo, debería saber más sobre mi libro que lo que sabe él o ella. De ese modo, puedo leer una reseña muy desfavorable y encogerme de hombros. Eso funciona hasta que no funciona. Si todas las reseñas son desfavorables, podría sentirse como una catástrofe.” p. 68
“Un hombre pone su su carácter en juego cuando escribe una novela. Todo lo que en él es perezoso, o meretricio, o poco madurado, complaciente, temeroso, ambicioso en exceso, o aterrador por la lógica final de su exploración puede quedar revelado en su libro. Algunos escritores tienen la habilidad de ocultar sus debilidades, algunos tienen cierto genio para convertir una debilidad en un manierismo de estilo aceptable. No obstante, ningún novelista puede escapar del todo de su propio carácter. Tal vez sea ésa la peor noticia que un escritor joven puede oír.” p. 73

Vida social, deseos literarios, corrupción literaria
“…estamos familiarizados en exceso con la sensibilidad de los sensibles y relativamente ignorantes acerca de la astucia de los fuertes y los estúpidos, un paso apartados —podría ser fatal— de la percepción acertada e íntima de los procedimientos internos de los establecimientos empresarios, financieros, gubernamentales, mafiosos y obreros.” p. 75
“Sin importar lo mucho que leamos, tendemos a saber demasiado poco acerca de cómo funciona el mundo.” Ibídem
“Nuestra incapacidad persistente en abarcar el mundo es probable que continúe.” Ibídem

Riesgos
“Me gustaría hablar en detalle sobre los riesgos de escribir, las crueldades que arrancan de la mente y la carne.” p. 82
“Te será difícil encontrar otro campo profesional donde la crítica sea igual de salvaje.” p. 83
“Escribir es algo espectral. No existe la rutina de una oficina para mantenerte en marcha, sólo la página en blanco cada mañana, y nunca sabes de dónde vienen tus palabras, esas palabras divinas.” p. 84
“La escritura despierta demasiada conmoción en la psiquis de uno como para permitir al autor que se quede feliz y contento.” p. 85
“No es fácil explicar perturbaciones semejantes a la gente, a menos que escriban. Alguien que nunca ha probado con al ficción difícilmente entiende rápido que, en el estudio, un escritor a menudo se siente como Dios. Allí está uno sentado, cómodamente instalado en el juicio sobre las vidas de otra gente. Sin embargo contemplen a la persona de la silla: él o ella pueden tener resaca y estar llenos de las pequeñas vergüenzas de lo que fue hecho el día anterior o hace diez años. Esos relámpagos de antiguos fracasos esperan como fantasmas en la casa enorme y vacía del ser maduro. A veces los fantasmas incluso aparecen y piden que los dejen en paz. De modo consciente o inconsciente, los escritores deben darle forma a una nueva paz con el pasado en cada día que intentan escribir. Deben alzarse por encima de despreciarse a sí mismos. Si no pueden, es probable que pierdan la autorización para enjuiciar a los demás.
"Sin embargo, el escritor que está trabajando tampoco tolera demasiadas buenas noticias.  Es mejor que no llegues a gustarte a ti mismo demasiado.” p. 86

Estilo
“Es mejor si la escritura de uno está cerca del material con el que uno está trabajando: una prosa bastante formal para una ocasión, casual para otra.” p. 92
‘La metáfora revela la verdadera captación de la vida de un escritor. A tal punto que si no tiene metáfora, aún no has vivido mucho de la vida.’ Charlie Devlin, p. 92
“Lleva al acto de escribir todo tu oficio, cuidado, devoción, falta de patrañas y honestidad de sentimiento. Y después escribe sin mirar por sobre el hombro para ver si viene la policía literaria. Escribe como si tu vida dependiera de decir lo que sentiste con tanta claridad como puedas, mientras no pierdes nunca de vista el fenómeno que vas a describir. Si algo te suena mal, es malo.” p. 94


Vida real contra vida argumental
“Uno podría plantear que nuestro amor por la trama —hasta que se vuelve por cierto muy barata— proviene de nuestra necesidad de encontrar la cadena de causa y efecto que tan a menudo falta en nuestra propia existencia.” p. 10
“…yo busco encontrar mi libro a medida que avanzo.” p. 103
“…prefiero una historia que se desarrolle a partir de la escritura.” p. 104

Resistencia
“…vivimos en una relación que guarda las distancias con nuestro inconsciente. Tiene que ser convencido una y otra vez de que debe creer en ti.” p. 115

Vivir en el mundo
“Un buen escritor (…) hace bien en verse a sí mismo como una persona fuerte, débil, llena de valiente timidez, sensible e insensible.” p. 130
“¿Cuán sutil, cuán lleno de matices, cuán original es su sentido de lo siniestro?” (sobre el escritor) p. 131
“En una ocasión Trotsky hizo la observación incisiva de que el único modo en que puedes distinguir la verdad es mediante una comparación de las mentiras.” Ibídem
“Las pocas ocasiones en mi vida en que estuve asociado con el peligro real permanecen conmigo y siguen siendo una fuente de la escritura. (…) Está allí para servir como una fuente continua mientras no la agotes mediante un relato directo de lo que sentiste.” p. 131-132
“Mientras escribe, el escritor está reformulando su personaje. Es un hombre mejor y es peor, una vez que ha terminado un libro.” p. 134
“…un genio es un hombre de talento amplio que ha tomado muchas buenas decisiones y unas pocas asombrosas.” Ibídem
“La ficción es la única mentira primordial que te está permitida." p. 136
“…ayuda si tu personaje es un desastre promedio pero con contrastes asombrosos y elementos excelentes.” Ibídem

Cuerpo y mente, ego y trabajo
“Escribimos novelas a partir de dos impulsos primordiales (además de ganarse la vida y el deseo de ser famoso). Uno es comprendernos mejor a nosotros mismos, y el otro es presentar lo que sabemos de los demás.” p. 138
“Lleno de corazón, él era también alguien sin corazón: un oxímoron espléndido. Ése puede ser el epitafio de muchos buenos novelistas.” p. 140

“En cuanto un marido o una esposa no confían en su pareja, su vida puede volverse dolorosa, pero es innegablemente más interesante.” p. 141
“…estamos todos navegando a través de la vida. Ése es un motivo por el que las buenas novelas tienen una cualidad que las demás formas de comunicación no ofrecen.” Ibídem

Género, narcisismo, masturbación
“El narcisista sufre de demasiado diálogo interior.” p. 144
“…¿no tiene que vivir cada artista en una ceguera parcial y autoinducida, o nunca podría encontrar un cimiento para su esfuerzo?” p. 145
“…el narcisismo es una dolencia de los talentosos, las apuestas no son pequeñas, y las víctimas juegan un juego serio, justo en el medio de sus guiones.” p. 14

El inconsciente
“Lo peor que puede decirse sobre el trabajo literario es que puede reducirse con demasiada facilidad a una autoexpresión que está demasiado cerca de la excretación psíquica. Idealmente, tienes que llevar salud a los demás. La riqueza de observación, de percepción, las riquezas de una actitud filosófica que es hasta cierto punto nueva, las perspectivas en psicología que el lector no ha tenido antes: todo esto está sobre el costado desinteresado de la escritura.” p. 152
“A veces, el único modo en que puedes estar seguro de que estás atraído por un nuevo tema es que sabes tan poco sobre él y, sin embargo, te arrastra hacia él.” p. 153
“Si te dices a ti mismo que vas a estar ante el escritorio mañana, con esa declaración le estás pidiendo a tu inconsciente que prepare el material.” p. 154
“La regla en una cápsula: si no logras presentarte por la mañana después de que juraste que estarías en tu escritorio cuando te fuiste a dormir anoche, entonces, andarás dando vueltas con hormigas en el cerebro. Regla general: la inquietud mental puede medirse por la cantidad de promesas que no cumples.” p. 155

El hombre primitivo, arte y ciencia, maldad y juicio
“¿Puede uno llegar tan lejos como para sugerir que existe un elemento enterrado en muchos escritores de talento que esperan inconscientemente que su trabajo sirva no sólo a la literatura, sino como actos de conjuro o propiciación?” p. 160
“…la sentencia de Kierkegaard de que cuando nos sentimos más santos, podríamos estar trabajando para el demonio.” p. 162
 “…la novela (…) es la forma mejor adaptada a desarrollar nuestra sensibilidad moral, lo cual es decir nuestra profundidad de comprensión en vez de nuestro apuro por juzgar.” p. 163
“…tiene que haber algo un poco maníaco en un joven o una joven que será un escritor excitante.” p. 164

Ataques a la realidad
"¿Paranoia? Es el centro de la cordura de uno o el borde de la psicosis de uno. Nunca sabes cuándo está dedicada a tu seguridad o a tu quiebra definitiva." p. 16
"Nos contamos historias a nosotros mismos para sacarle un sentido a la vida. La narrativa es tranquilizadora. Hay días en que la vida es tan absurda que resulta agobiante: nada tiene sentido, pero las historias aportan orden al absurdo." p. 168

Género literario
"Escribir es útil para la psiquis si el escritor descubre algo que no sabía que sabía en el acto mismo de escribir." p. 193
"Ser un escritor puede salvarlo a uno de la demencia o el cáncer; ser un mal escritor puede llevarlo a uno de golpe al centro de la plaga." Ibídem

Cine
"La obsesión hiere porque no podemos resolverla y así estamos perdiendo confianza en nuestra capacidad de calcular el presente." p. 216

Lo oculto
"¿Con cuánta frecuencia una maldición puede ser tan eficaz como una bomba?" p. 241
"...la escritura tiene su propia fuerza oculta. En el mejor de los casos, nunca sabemos de dónde viene nuestra escritura, o quién nos la da." p. 245
"Podemos ser robustos ingenieros literarios llenos de práctica literaria sólida o, del mismo modo, agentes involuntarios de fuerzas que están más allá de nuestra comprensión." p. 248
"...no es tan deprimente pensar que con todas nuestras ansiedades, también tenemos la fortuna de que nos alcancen al pasar unos pocos dones que no nos merecemos." Ibídem
"Los clásicos sufren por su distancia de nuestra chismografía cotidiana." p. 267
"...hay honor en el horror, y metáfora en lo espantoso." p. 273
"...no escribimos para recuperar una experiencia; escribimos para acercarnos todo lo que podemos a ella." p. 278
"Son los tipos que escriben libros maravillosamente dulces, sin embargo, quienes son los auténticos monstruos." p. 298

Los best-sellers
Escribir un bestseller con intención consciente de hacerlo es, después de todo, un estado mental que no deja de tener puntos de comparación con el acto de casarse por dinero sólo para descubrir que la ausencia de amor es más costosa que lo previsto. Cuando un supuesto y modesto escritor de bestsellers se vuelve lo bastante profesional como para escribir un libro ganador, él o ella piensa que ha logrado una gran hazaña, al igual que un hombre desprovisto de amor (y dinero) verá un casamiento pródigo como una unión espléndida.

Hoy, los grandes cuadros literarios por lo común se dejan para los novelistas de bestsellers. Tendrán un elemento de cuarenta o cincuenta personajes, e historias que atraviesan de cincuenta a cien años. Incluirán varias guerras mundiales, más cambios asombrosos en la svidas de varias familias. Hacen todo eso para mantener su libro en movimiento. Lo que caracteriza por lo común a estas novelas es que nada hay en ellas con lo que no te hayas cruzado antes. La mayoría de los buenos escritores tienden en estos días a trabajar sobre panoramas más pequeños. Entonces, al menos, tienes la confianza de que lo que estás haciendo incluye alguna verdad en cuanto ficción. Eso es razonable, Al menos estás contribuyendo al conocimiento en vez de aumentar el barro de la cultura.
Es contraproducente pensar: “Voy a poner esto porque venderá ejemplares”. Por lo común, eso no funciona. Hay una integridad en el bestsellerato: es el mejor libro que el autor es capaz de escribir en ese momento. Por eso es un bestseller. Él o ella cree en el libro. Stephen King era un escritor torpe y repetitivo cuando empezó, pero los lectores de bestsellers respondieron a  su sinceridad. Eso estaba presente en cada página mal escrita. La popularidad de la mala escritura es análoga al disfrute de la comida chatarra.
Debo decir que King ha mejorado en estilo desde que empezó. Es de esperarse que sus lectores también, pero eso no es tan seguro.
Una estrategia de bestseller es seguir agregando nuevos ingredientes a la historia. ¡Pero, cuidado!. La trama es igual que una droga. Puede estimular a un novelista hacia hordas de energía creativa, y por cierto mantendrá a un lector sobre la página, pero tarde o temprano, la trama presenta su factura, y exigencias graves caen sobre el escritor. El autor que está sobrecargado de trama a veces se ve obligado a entrar en la mente del personaje para mantener las cosas claras. Exactamente aquí es donde todo se empantana. La confianza  de un lector en lo que está leyendo se verá traicionada sutilmente o incluso dilapidada en caso de que un novelista elija entrar en la mente de un personaje pero falle en transmitir el don indispensable para que el lector pueda ahora saber más que antes sobre el personaje. Los monólogos interiores por lo común son rutina e insisten en contarnos lo que ya sabemos. Casi no existe una calidad garantizada de la mente. Por supuesto, el daño es limitado, porque las reflexiones internas de los personajes en la mayoría de los megabestsellers son más o menos lo que uno esperaba. Los lectores de megabestsellers desean poder leer y leer y leer: no desean reflexionar sobre ninguna revelación realmente inesperada. La realidad puede estar más allá afuera, pero ése no es el motivo por el que estamos leyendo.
La corrección o edición tiende  a hacer que los bestsellers se lean como más semejantes entre sí. Por ejemplo, pocos bestsellers no sufren de una avalancha de adjetivos. Porque cuando un escirtor no peuede encontrar el matiz de una experiencia, por lo común la recarga de adjetivos. Eso el dice al lector qué debe pensar. Esto acompaña una tendencia en las editoriales de poner el énfasis en el entretenimiento a toda costa. Por supuesto, un cansancio penetrante podría invadirnos debido al ritmo al cual somos entretenidos.
El mundo editorial de hoy dicta que un editor tiene que portar libros que hagan dinero… Las editoriales se están deprimiendo por el futuro de la ficción de buena calidad, y es obvio que los directores editoriales son los que más determinan ese futuro. Es probable que la supervivencia dependa de los editores jóvenes. Cuando una novela seria de un desconocido se publica en estos días, por lo común es porque un joven  editor se lo ha tomado a pecho. Por lo general, el director editorial le sigue la corriente. De hecho, ése es el costado caritativo del mundo editorial, y seguirá mientras los directores editoriales mantengan alguna fe en sus editores jóvenes, que, a su vez, logren apegarse a su coraje.
Los gerentes de librerías pueden preguntarme: “¿Por qué no escribes un libro corto?”. No necesitan manifestar su motivo. Los dos sabemos Los libros cortos son libros delgados, y así ocupan menos espacio en las estanterías. Ergo, las estanterías pueden rendir más ingresos que metro. Pero, ¿novelas cortas?. Por desgracia, fui influido a edad temprana por Thomas Mann, quien decía que sólo lo exhaustivo es realmente interesante. Confía en Mann para hacer de uno un elitista encubierto.


La Novela: La Gran Prostituta
Un día se encuentra platicando con su amigo-rival Gore Vidal, otro gran autor estadounidense, acerca de la situación de la novela moderna.

Comenta Mailer:

“Gore, reconócelo. La novela es como la Gran Prostituta en nuestra vida. Creemos que nos hemos librado de ella, pasamos a otras mujeres, nos tomamos el pulso y decidimos que por fin estamos disfrutando de nosotros mismos, y después damos vuelta en una esquina, y ahí está la Prostituta sonriéndonos, y estamos atrapados. Sabemos que la Prostituta todavía nos tiene agarrados”.

"Vidal dejó escapar esa sonrisa torcida de admiración que se arranca de él cuando algún otro ha acuñado una imagen que podría encajar en su estilo. “Es cierto —dijo—, la novela es la Gran Prostituta”.

"Todo novelista que se haya acostado con la Prostituta (sólo los poetas y los cuentistas tienen una musa) vuelven después jactándose como un soldado en campaña que sale de una parranda en un prostíbulo: “Viejo, la hice gemir”, dice el grito del escritor joven. Pero la Prostituta se ríe después en su cama vacía. “Él fue tan dulce al principio —declara— pero al final sólo hacía “Pip, pip, pip”.

"Un hombre pone su carácter en juego cuando escribe una novela. Todo lo que en él es perezoso, o meretricio, o poco madurado, complaciente, temeroso, ambicioso en exceso, o aterrado por la lógica final de su exploración puede quedar revelado en su libro. Algunos escritores tienen la habilidad de ocultar sus debilidades; algunos tienen cierto genio para convertir una debilidad en un manierismo de estilo aceptable. No obstante, ningún novelista puede escapar del todo de su propio carácter. Tal vez sea ésa la peor noticia que un escritor joven puede oír".


"Una nota más sobre la Prostituta. Un amigo, después de leer los párrafos previos, dijo: “Ése es el título de tu libro: Yo la hice gemir”. Le aseguré que nunca había tenido un día tan valiente como para estar dispuesto a usar ese título".


FRASES
“Describe lo que ves mientras incide en la suma de tus pasiones y tus logros intelectuales. Lleva al acto de escribir todo tu oficio, cuidado, devoción, falta de patrañas y honestidad de sentimiento. Y después escribe sin mirar por encima del hombro para ver si viene la policía literaria. Escribe como si tu vida dependiera de decir lo que sentiste con tanta claridad como puedas, mientras no pierdes nunca de vista el fenómeno que vas a describir. Si algo te suena mal, es malo.”
 “Siempre me ha atraído más el realismo que la fantasía”, porque como bien señala, la realidad puede ser más interesante que cualquier cosa.
 “El riesgo ocupacional más común del escritor es el mal humor”
“aunque suene a obvio, me parece de las prácticas más difíciles para una persona que quiera escribir bien, y es expresarse con naturalidad.
 “Escribe como hablas” porque “escribir es una extensión del habla (…) así que escribe con la soltura con la que podrías hablar”.
“Escribe como si tu vida dependiera de decir lo que sentiste con tanta claridad como puedas”.
“Además, cuenta con esto: tres de cada cuatro entrevistadores no habrán leído tu libro. Eso
tiende a llevarlos a hacer preguntas que les cuestan a ellos el 2% y a ti el 98%. Por ejemplo:
«Hábleme de su libro»
“A estas alturas, soy un poquito cínico respecto del oficio. Creo que hay una mística natural en la novela que es importante. Después de todo, uno está tratando de capturar realidad, y eso es extraordinaria y excepcionalmente difícil. El oficio es meramente una serie de estaciones intermedias.”
“Uno nunca es más consciente de su vanidad que cuando está en una gira publicitaria. Eres el centro de atención. Pero hay un precio. Además, eres un objeto que va a ser manipulado con la mayor eficacia posible.”
“No es aconsejable para un novelista, ¡una vez que tiene éxito!, vivir en un ambiente de clase alta por demasiado tiempo. Como es un mundo de reglas rígidas, no puedes ser tú mismo. Si tienes alguna entrée es porque a ese mundo siempre lo han fascinado los disidentes, al menos hasta el punto en que se aburren de ti. Entonces estás afuera. Por otro lado, mientras estás adentro, incluso como disidente, hay ciertas reglas que debes obedecer, y la primera es ser divertido. Si empiezas a aceptar esas reglas más allá del punto donde disfrutas siguiendo la corriente como parte del juego, entonces te estás lastimando a ti mismo.”
“En estos días tener una reseña desfavorable en The Sunday Times afecta mi billetera. Mi ego, sin embargo, permanece relativamente intacto. En cambio cuando era más joven solía considerar que una reseña desfavorable era un insulto personal. El tipo que la había escrito era malo. Sin embargo, nunca le pegué realmente a un reseñista, cosa que digo con cierta nostalgia.”
“Un éxito literario de grandes proporciones a menudo es una cuestión fortuita. Lo que quiero señalar es: no escribas un libro con la idea de que la gente se va a sentir atraída por el tema (…). La situación está destinada a ser distinta para cuando la obra esté lista para ser mostrada. No hay necesidad de calcular. Es un tiro de dados al azar.”
“Como novelista, quiero conocer todos los mundos. Nunca me cerraría a un tema salvo que me resultara repulsivo por completo. Aunque uno nunca puede dar por sentada su impermeabilidad a la corrupción, sigue siendo importante tener cierta idea acerca de cómo funciona el mundo. Lo que arruina a la mayoría de los escritores de talento es que no tienen experiencia suficiente, así que sus novelas tienden a desarrollar una cierta perfección paranoide. (…) Por ejemplo, ¿hasta qué punto la historia que nos rodea es conspiración, hasta qué punto simples cagadas? Debes conocer el mundo para tener cierta idea sobre esto.”
“Las cosas que yo defendía han sido derrotadas rotundamente. La literatura, después de todo, ha sido derribada en la segunda mitad del siglo xx. Uno puede temer que en otros cien años la novela seria tenga la misma relación con la gente seria que la obra en verso de cinco actos tiene hoy. La novela profunda será una curiosidad, a gran distancia de lo que la gran escritura ofreció una vez. Si preguntan ustedes quién tiene ese tipo de influencia hoy en Norteamérica, yo diría Madonna.”
“Puedes escribir un libro muy malo, pero si el estilo es de primer nivel, entonces tienes algo que vivirá: no para siempre, pero sí por un tiempo decente. Con ejemplos: el estilo es la mitad de una novela.”

"La conclusión  es sencilla: no te esfuerces por escribir sobre lo que crees que se convertirá un éxito; las apetencias del público son tan volubles que en el tiempo que tardas en escribir una buena novela, el interés habrá cambiado de foco. Por eso, dado que el ejercicio de la Literatura supone un esfuerzo y un sacrificio tan notable, y el éxito comercial no está asegurado, es preferible centrarse en escribir aquello que nos apasione, aquello que deseemos con toda nuestra fuerza y que nos ayude a soportar el esfuerzo que aguarda por delante."














miércoles, 21 de febrero de 2018

En busca de la escritura creativa Enrique Posada Restrepo


El ingeniero Enrique Posada Restrepo se ha destacado en su profesión, en la docencia, como guía de procesos de superación personal y en los últimos años en la literatura (además de pintor, compositor y cantante aficionado). Le interesa mucho el tema del emprendimiento personal y empresarial y la creación intelectual, entre ellas la escritura creativa. Por una invitación personal, nos compartió su método, condensado a manera de decálogo, el cual compartimos con mucho gusto con los lectores del blog. Los invito a leerlo, a pensarlo, a disfrutarlo y, en lo posible,  a sacarle jugo.

En busca de la escritura creativa
Enrique Posada Restrepo

Elaborar un decálogo es una buena forma de sintetizar asuntos que en realidad tienen muchos aspectos. De alguna manera al hacerlo las personas destilamos las complejas realidades interiores y las presentamos como esencias para ser apreciadas y degustadas. Así que asumamos el reto de proponer un decálogo de consejos literarios, propuesto en buena hora por Emilio Alberto Restrepo Baena. Pienso que a mí mismo me va a servir de guía para continuar en este camino de la escritura creativa y valiosa.

1.      Despertando la intuición como base de la escritura
Defino la intuición como la capacidad que tenemos las personas de responder a preguntas sobre las cuales no tenemos una respuesta clara, es decir, la capacidad de aproximación que tenemos a lo desconocido, dando respuestas a las preguntas que se nos ocurran. Se pregunta el escritor: ¿Sobre qué escribo? ¿Cómo desarrollo tal idea o concepto? ¿Qué es valioso? ¿Qué es creativo?




Imagen simbólica del diálogo intuitivo: el ser pensante e inquieto (aspecto masculino) dialoga con su ser intuitivo y creativo (aspecto femenino) para aproximarse a las esencias literarias. En medio de ese diálogo, florece la creatividad y se facilita el flujo de las palabras que vale la pena escribir.


Ante este tipo de preguntas, el escritor inquieto, puede explorar las aproximaciones intuitivas y dirigirlas hacia la creación literaria y ello ocurre cuando se atreve a dar una respuesta. ¿Cuál puede ser la fuente de las respuestas? Todo es fuente, todo objeto es tema potencial. Pienso que somos seres muy conectados con la naturaleza y con los demás, en la medida en que sintamos tales identificaciones y conexiones. Tales conexiones salen de nuestra propia naturaleza de seres vivos, de seres dotados de todo tipo de órganos, sistemas y sensaciones. Tales conexiones hacen parte de nuestra intimidad, de nuestra luz interior, de nuestro ser fundamental. Incluyen también conceptos e ideas; experiencias y sueños; deseos y frustraciones; consciencia e inconsciencia. Eso está presente en el ser mismo, y cuando recurrimos a la intención, nos conectamos de maneras misteriosas con ese ser y él tiene una oportunidad para manifestarse. Recurrir con confianza y con continuidad, lubrica y agiliza esos contactos.

Yo tengo un método para explorar la intuición y escuchar sus sugerencias creativas, que es el siguiente:

         Se plantea una pregunta.
         Se coloca la pregunta en el centro de una hoja blanca, en lo posible acompañada de un esquema o dibujo simbólico relacionado con la pregunta.
         El escritor observador, anota una primera respuesta en la hoja blanca, por medio de un esquema, un dibujo, acompañado de una frase
         Luego se repite a sí mismo la pregunta y anota una segunda respuesta, en forma similar a como anotó la primera.
         Continúa hasta llenar la hoja blanca de respuestas o hasta encontrar una respuesta que lo llene de curiosidad, de satisfacción, de emociones positivas hacia el deseo de escribir creativamente.
         Terminado lo anterior, se toman decisiones para orientar y enfrentar las realidades prácticas de escribir los textos.

Hacerse las preguntas intuitivas varias veces, al menos tres veces, y anotar todas las respuestas, es importante. La insistencia y la persistencia van a ayudar. Consisten en darse cuenta de que estos procesos intuitivos son de naturaleza recurrente, de tal manera que se van puliendo con la práctica y con las oportunidades que nos demos para lograr lo que se desea.

Como escritores, vale la pena mantener un cuaderno con hojas blancas en las cuales vamos desarrollando estos procesos de búsqueda. Vamos a experimentar una novedosa capacidad de enfrentar temas y vamos a sentir experiencias de sabiduría, impulsos creativos. Teniendo la costumbre de apreciarlos y anotarlos en nuestro cuaderno de la intuición, vamos a desarrollar todavía más esta virtud.

2.      Exploraciones del sentir
Las personas tenemos distintas posibilidades de vivir la vida siendo una de ellas disfrutar de la libertad para escoger y tomas decisiones. Es fundamental para un escritor utilizar el poder de la escogencia. Escoger es algo que se puede hacer en todo instante. El inicio de la escogencia es la definición. Se define con palabras. Así se inicia, en cualquier instante, el nacimiento de la escritura creativa.
Para definir nos hacemos una pregunta sobre un objeto cualquiera ¿Cómo lo defino; cómo lo quiero definir; cómo lo debiera definir; cómo me conviene definirlo? Al definir se establecen límites y se crean limitaciones. Al definir adoptamos un punto de vista.




El escritor puede convertirse en un observador gustoso que ve en todas las cosas fuentes de iluminación creativa


Yo veo un árbol. ¿Cómo lo defino? Puede ser que lo defina significativamente, puede ser que decida no definirlo, puede ser mi maestro, puede que sea madera para un mueble, o leña para el fuego, o modelo para un dibujo o tema para un poema o descanso para mis ojos. Yo veo a mi hijo. ¿Cómo lo defino?  Puede ser que lo defina significativamente, puede ser que decida no definirlo, puede ser mi maestro, puede que sea mi amigo, o mi modelo, o tema para un poema o alegría para mis ojos o tristeza para mis días. Yo me veo a mi mismo ¿Cómo me defino?  Puede ser que me defina significativamente, puede ser que decida no definirme, puede que piense que soy un maestro, un buen amigo, un modelo para otros, o una brizna que lleva el viento a lugares indefinidos, el mejor de los esposos o el más feliz de los hombres. Yo veo a los grupos con los cuales me relaciono. ¿Cómo los defino? Puede que los defina como mis amigos para siempre, pase lo que pase, como mis compañeros de jornada, como los que oyen y leen mis cuentos y a los que escucho con amor y atención. O de pronto me quedo corto en las definiciones o simplemente no me atrevo a definir. Este es un gran poder, el poder de definir. El escritor lo puede convertir en el poder de escoger los temas como asuntos de escritura que vale la pena explorar.

Para ampliar el poder de sus definiciones, el escritor puede jugar con puntos de vista. En este juego, que es maravillosa fuente de oportunidades, se va cambiando de puntos de vista y en cada punto de vista se ensayan definiciones. Este juego lo podemos convertir en un juego del sentir, cuando uno se siente como si fuera alguien diferente y desde allí ensaya definiciones para los temas y los asuntos. Yo siento lo que siente mi padre y desde allí defino. Yo siento lo que siente mi madre, y desde allí defino. Yo siento lo que siente el otro y desde allí defino. Yo siento lo que siente una montaña, y desde allí defino. Yo siento lo que siente un niño, o un jefe, o una esposa, o una flor y desde todos estos puntos de vista voy creando definiciones.

Estas posibilidades se van abriendo y la imaginación, la intuición y la creatividad se van estimulando. Ese es poder creativo que yo tengo. El poder de definir sin límites. El poder del sentir. Este poder me hace testigo de la maravilla vital que me rodea.  Y que puedo convertir en textos literarios creativos o en ensayos valiosos.

3.      Aplicación de la regla de tres
Se me ocurre proponer un juego creativo basado en lo que he denominado la regla de tres, suponiendo que en el proceso de crear aparecen en general tres aspectos a tener en cuenta y que la regla de tres (algo que aprendimos en las matemáticas), trae a nuestras memorias la idea de un truco mágico para resolver los problemas. Por ello quiero aprovechar esa idea mágica que tenemos asociada con la regla de tres con el fin de desatar procesos de escritura creativa. La clave de este trabajo es una cierta insistencia, que denomino la regla de tres y que ilustro en el siguiente gráfico.




Asumir el proceso creativo varias veces, al menos tres veces, apreciando y utilizando las diversas iluminaciones y resultado que aparezcan, puliendo y perfeccionando, también varias veces, al menos tres veces


Un aspecto que surge de inmediato es advertir en la intención creativa y en el correspondiente resultado, el texto escrito, la presencia de tres aspectos: tener un deseo, imaginarse una idea y volverla real. Este es un juego recurrente en el cual la palabra conecta el deseo con la realidad, siendo la idea una mediación.

Otro aspecto se desprende de los tres elementos gramaticales (sujeto, el verbo y los complementos) que son las tres columnas que fundamentan las expresiones habladas y escritas. Son elementos que introducen efectividad y orden en la intención creativa, dando lugar a frases ordenadas, claras, agradables, creativas, estimulantes. El sujeto en las frases es el originador, el que indica aspectos intencionales, evidencias de  responsabilidad y de autoridad. Los deseos de los sujetos se manifiestan como actividades por medio de los verbos, debidamente conjugados, que describen los flujos que unen sujetos y deseos, a través de conversiones entre intenciones y palabras; entre energías sutiles y manifestaciones reales materiales. Surgen los complementos de las frases como estructuraciones que organizan las circunstancias, los ambientes y los personajes que reciben las acciones. Escribir es aproximarse descriptivamente a escenas gramaticales en las cuales el sujeto es el yo creador; el verbo es el yo en actividad y los complementos son las circunstancias de la acción y de las relaciones entre sujeto y verbo.

Un tercer aspecto de la regla de tres, es visualizar la existencia de tres niveles en el lenguaje de los textos: el de la idea, el de la propuesta, el de la realidad. En este sentido la creación deliberada de los textos se basa en el manejo del lenguaje para centrar la atención en la intención deseada y manejar deliberadamente las intenciones desalineadas y perturbadoras, conectando ideas e intenciones con realidades, mediante tramas, historias, discusiones, ensayos. Inclusive mediante las palabras sutiles del poema.

Un aspecto final del juego de la regla de tres se relaciona con tres modos de aproximarse al conocimiento de la cosa observada, del asunto descrito, de la historia contada: Lo que se ve; lo que no se ve; lo que surge o podría ser. En el primer modo son protagonistas los sentidos y las descripciones, los detalles y las observaciones. En el segundo modo aparecen la pregunta, la exploración, la búsqueda, el descubrimiento, lo oculto y lo sorprendente; el diálogo y el descubrimiento. En el tercer modo se da lugar a la creatividad, a la propuesta, a lo inesperado, al cambio, a la sorpresa, a la astucia. La unión de los tres modos va generando el texto, que fluye vivo, con ganas de que lo escriban y con gusto de ser leído.

4.      Sentirse parte de una red, de una comunidad de escritores  
Pienso que es valioso que los escritores se sientan parte de un conjunto que denominaría con el nombre de red. Una red es un conjunto de uniones entre elementos que le confiere un carácter especial a dichos elementos. La red genera la unión. La unión genera la fuerza y aumenta la capacidad de los elementos individuales, que unidos en red son especialmente potentes. La red genera el movimiento colectivo e interdependiente de los elementos. Este movimiento colectivo es impredecible y sorprendente y genera una mezcla de impulsos a la vez desbordantes y prudentes. Es un movimiento que tiene en cuenta al otro y que sincroniza los anhelos colectivos. La red genera el sentir. Cuando se está en red, se siente lo que el otro está sintiendo, ya que lo que el otro siente se convierte en vibración de las conexiones de la red y toca a los elementos así unidos.

La red genera estados de alerta. La conciencia individual y los estados de atención de los elementos despiertan a los elementos que estén dormidos o inconscientes. Esto aligera la evolución colectiva e individual.

Como escritor, siento que mis impulsos son participativos y colectivos. La red crea un lenguaje común y se van amortiguando los efectos de las etiquetas que separan, que ofenden, que dividen y paralizan y se crea un lenguaje más armónico y más cariñoso que estimula el aprecio colectivo y el bienestar individual. 

El miedo a escribir desfavorece los atrevimientos creativos. Exponerse tiene implicaciones y puede generar temor, especialmente el miedo a la crítica. Me parece intrigante la posibilidad de que haciendo parte de una red bien conformada, que está animada por la amistad y un sentido comunitario, se pueda facilitar el eliminar los miedos, cuando se haga parte de una comunidad de elementos unidos, en actitud de brazos extendidos, sintiendo como en un saludo constante la esencia del otro, experimentando lo que dicen los demás como oportunidades que trascienden la mera crítica.




Aunque escribir es en buena parte una tarea individual, vale la pena experimentar conexiones y saberse parte de una red

Pueden aparecer en el escritor los cansancios, los dolores y los sufrimientos, llegando al punto del desgaste creativo, atrapando la atención, cesando la escritura y la producción de textos ¿Podría la unión suministrar alivios para los miembros cansados y contribuir al renacer de la energía y de las intenciones creativas? ¿Puede siquiera imaginarse que los escritores pueden formar una red, en un ambiente que puede ser mucha crítica, inclusive de competencia egoísta? Pienso que sí y que cada escritor ha sentido la influencia benéfica de algún mentor, de alguna escuela, de algún grupo. Yo encuentro esto en la red que he creado con tantos escritores que están vivos en mis lecturas, derramando influencias, ejemplo, ánimos y esperanzas. No se trata de continuar con esto en una repetición quizás inútil del pasado. En realidad, estando en red fluyen información y conocimiento, y se estimula el pensamiento creativo, en la medida en que tal red sea inteligente, aportando la sensación de que son múltiples los caminos y múltiples las lecciones que se van aprendiendo. Una red de conexiones entre elementos permite interpolar, extrapolar, proyectar, concluir y construir un mundo nuevo. Cuando las conexiones funcionan a modo de red imaginativa, se sienten cercanías que estimulan imágenes y nuevos significados. Cuando la red es creativa, se experimentan atrevimientos, nuevas visiones valiosas y nuevas realidades. Se facilitan los proyectos y las ideas. Una red de este tipo aporta capacidades de observación y de aprecio.

Todo esto es el sentido de una red idealizada ¿Valen la pena las redes sociales, como redes de los amigos que pueden buscar objetivos comunes y valiosos? Pienso que sí y que nuestro nivel de conciencia colectiva se puede despertar todavía más en esta forma, aprovechando los recursos existentes, para lograr un mundo mejor y más pleno de amistad, de belleza, de palabras y de textos de calidad, de literatura que se comparte y que vale la pena leer.

5.      Experimentar pausas creativas, como una invitación a la expansión
Experimentar estados especiales del ser personal, en los cuales la mente se quede quieta, en actitud de observación tranquila, en conciencia despierta que se acerca al potencial y a la auto-referencia; salir con frecuencia regular de las agitaciones de la actividad, permite experimentar sentimientos internos de creatividad y de expansión. Pienso que gozar de estas experiencias constituye un bálsamo energético y creativo para el escritor. La práctica frecuente de la meditación, el hacer paseos y caminatas por jardines y por senderos, el escuchar música de calidad con los ojos cerrados, el pasar algunos momentos con niños y con ancianos, el visitar un museo y deleitarse, el acostarse a observar las estrellas o las nubes en el cielo, son algunas de las variadas formas en que las personas pueden entrar en contacto con su potencial interior, fuente última de toda palabra que se escribe.

Se da lugar así a la contemplación, a mayor consciencia de la zona en que vivimos del espacio que ocupamos, de las cosas en que pensamos, de lo que decimos, de la gente, de los personajes, de las circunstancias.  Es decir, de la materia prima de la escritura. En tales quietudes, aparece el ser íntimo, poniendo la mano en nuestros hombros y susurrando: Contempla todo lo que existe.

En tales estados podemos levantar la mirada, abrí los oídos, extender las manos, mover las alas y emprender el vuelo hacia zonas inventadas. Sembrando las semillas de textos poderosos, que incipientes, aparecen como manifestaciones de la nada, que, repitiéndose, van creciendo y adquiriendo vida.

Tales estados son pausas. El escritor, cargado de energía, luego de haber estado expandido y de gozar de fugaces instantes de quietud, vuelve hacia el agitado movimiento de sus horas normales y regresa a su escritura. Repitiéndose con frecuencia entre la pausa y la actividad, experimenta las variadas tonalidades de su yo, el que se aquieta y el que se mueve. El que escribe y el que crea.

Dichas todas estas cosas, quiero proponer otras cinco ideas simples y sencillas de experimentar, que pueden contribuir a experimentar las alegrías de escribir, en busca de la escritura creativa.

6.      Poner atención en las intenciones, sintiendo que son reales las fortalezas personales y acercarse a las debilidades, haciendo de ellas pequeñas obras de teatro.

7.      Escribir frecuentemente y compartir lo que se escribe.

8.      Ir a cine, disfrutar de cada película y escribir cortos ensayos literarios, totalmente personales, sobre alguna película, al menos una vez a la semana.

9.      Leer grandes obras, apreciar sus honduras, aprender de ellas y reflexionar.

10.  Desarrollar proyectos de escritura creativa y convertirlos en libros que se publican y que se comparten.