ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

lunes, 3 de agosto de 2015

JOEL DICKER. 31 consejos literarios


JOEL DICKER. 31 consejos literarios tomados de su libro 
La verdad sobre el caso Harry Quebert” 

Nota: Este libro, un bestseller publicado en 2013, intercala una novela negra de crímenes con unas recomendaciones sobre el arte de escribir, ya que su protagonista es un escritor enquistado en una situación de “bloqueo de autor” y evoca los consejos de su maestro. Aquí los recopilamos


1.- El primer capítulo es esencial. Si a los lectores no les gusta, no leerán el resto del libro.

2.- El capitulo dos es muy importante. Debe ser incisivo, contundente, un derechazo en la mandíbula de los lectores.

3.- Todo el mundo sabe escribir, pero no todo el mundo es escritor. Nadie lo sabe, son los demás los que le dicen a uno que es escritor. Aprende a escribir para convertirte en escritor.

4.- La vida es una larga caída. Para un escritor lo más importante es saber caer.

5.- Si un día tienes dudas sobre lo que estas escribiendo, ve y corre, sentirás nacer dentro de ti la rabia de vencer.

6.- Escribir un libro es como amar a alguien: puede ser muy doloroso, utiliza ese dolor, en tu beneficio.

7.- No renuncies nunca, sigue escribiendo.

8.- Ponte en guardia. Un libro es una batalla.

9.- Escribe solo ficción, el resto te traerá problemas.

10.- La enfermedad del escritor no es la de no poder escribir más: es la de no querer escribir mas y ser incapaz de dejarlo.

11.- Tu editor es a la vez tu jefe y tu compañero sentimental: sin él no eres nada, pero no podrás evitar odiarlo.

12.- La victoria está en ti. Basta con querer dejarla salir.

13.- Respeta los plazos. Conserva el ritmo, se tenaz y sigue un orden, eso te protegerá de tu peor enemigo: el plazo.

14.- La mayor y más difíciles de las empresas es el amor, escribe sobre ello.

15.- Convierta las ideas en iluminaciones.

16.- ¿Qué cuanto tiempo se necesita para escribir un libro? Eso depende… de todo.

17.- El sentido de la palabra es más importante que la palabra en sí. Las palabras son de todos, hasta que uno demuestra que es capaz de apropiarse de ellas. Eso es lo que define a un escritor.

18.- El ingenio del escritor radica en hacer diferente algo que todos los demas saben hacer: escribir.

19.-Conserva el control de la situación en todo momento. Perder el control de tu propio libro es catastrófico.

20.- Acepta las críticas. Tus derrotas darán sabor a tus victorias.

21.- Da todo lo que tengas, porque ese libro puede ser el último.

22.- Escribir significa que eres capaz de sentir mejor que los demás y transmitirlo después. 

23.- Escribe para ser escuchado no para ser leído.

24.- Quien arriesga gana.  Piensa en eso siempre que te enfrentes a una elección difícil en tu novela.

25.- Escribir es permitir a los lectores ver lo que a veces no pueden ver.

26.- Cuando las palabras no basten, reparte algún puñetazo… literario.

27.- Algunos escritores quieren cambiar el mundo. No seas uno de ellos.Escribe, para todos aquellos que, en su vida diaria, pasarán un buen rato con tu novela.

28.- Cuando llegues al final del libro, ofrece a tus lectores un giro argumental inesperado. Mantén al lector en vilo hasta el último minuto. 

29.- Menciona en tus libros tus grandes acontecimientos.

30.- A veces te vencerá el desaliento. No dejes nunca que te venza el cansancio o el miedo, utilízalo para avanzar, para seguir escribiendo.

31.- El poder de los escritores está en decidir final del libro, por ello, el último capítulo, siempre debe ser el más hermoso.

coda:


CITAS LITERARIAS DEL LIBRO:
  • La vida es una larga caída, Marcus. Lo más importante es saber caer.
  • Si los escritores son seres tan frágiles, Marcus, es porque pueden conocer dos clases de dolor afectivo, es decir, el doble que los seres humanos normales: las penas de amor y las penas de libro. Escribir un libro es como amar a alguien: puede ser muy doloroso.
  • Quizás su destino no era ser escritor sino ser amado por esa joven fuera de lo común; ¿podía existir un destino más hermoso?
  • No sé si los escritores son solitarios o es la soledad la que empuja a escribir.
  • Su editor es a la vez su mujer y su jefe: sin él no es nada, pero no podrá evitar odiarlo.
  • Las palabras son de todos, hasta que uno demuestra que es capaz de apropiarse de ellas. Eso es lo que define a un escritor. Y ya verá, Marcus, algunos querrán hacerle creer que un libro tiene relación con las palabras, pero es falso. Se trata de una relación con la gente.
  • Los enamorados se separan y no se vuelven a encontrar, y así terminan las historias de amor.
  • Escribir es permitir a sus lectores ver lo que a veces no pueden ver. Si sólo los huérfanos contasen historias de huérfanos, no llegaríamos a ninguna parte. Eso significaría que no podría usted hablar de madres, de padres, de perros o de pilotos de avión, ni de la Revolución Rusa, porque no es usted ni madre, ni padre, ni perro, ni piloto de avión y no ha conocido la Revolución Rusa. No es más que Marcus Goldman. Y si todos los escritores debieran limitarse a sí mismos, la literatura sería espantosamente triste y perdería todo su sentido. Tenemos derecho a hablar de todo, Marcus, de todo lo que nos conmueve. Y no existe nadie que pueda juzgarnos por eso. Somos escritores porque hacemos diferente una cosa que todo el mundo a nuestro alrededor sabe hacer: escribir. Ahí reside todo nuestro ingenio.
  • “— Harry ¿Cómo se sabe si un libro esta terminado? —Los libros son como la vida, Marcus, nunca se terminan del todo
  • Después de los hombres, habrá otros hombres. Después de los libros, hay otros libros. Después de la gloria, hay otras glorias. Después del dinero, hay más dinero. Pero después del amor, Marcus, después del amor, no queda más que la sal de las lágrimas.
  • La verdad no cambia nada de lo que puede uno sentir por otro. Es el gran drama de los sentimientos.
  • Un buen libro, Marcus, es un libro que uno se arrepiente de terminar.
  • ¿Cuánto tiempo se necesita para escribir un libro?
Depende.
¿Depende de qué?
De todo.
 “¿Qué es un editor? Un editor es un escritor frustrado que tiene un papá con suficiente dinero como para permitirle apropiarse del talento de todos los demás”.
*
Me gustaría enseñarle a escribir, Marcus, no para que sepa escribir, sino para convertirle en escritor.
-¿Y cómo sabe uno que es escritor, Harry?
-Nadie sabe que es escritor. Son los demás los que se lo dicen.”
*
Aprenda a amar sus derrotas, Marcus, pues son las que le construirán. Son sus derrotas las que darán sabor a sus victorias.”
*
Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por el efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber terminado el libro, tras haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza porque va a echar de menos a todos los personajes. Un buen libro, Marcus, es un libro que uno se arrepiente de terminar.”

Como escribir un Best-Seller


Como escribir un Best-Seller

(Varios autores, y siguen aumentando...)


"El 'best seller' suele suceder cuando las obras admiten lecturas susceptibles de interesar a públicos diversos"


"En su origen eran libros que se vendían más. Luego el adjetivo calificó a los sospechosos de insuficiencias literarias"
 





Epígrafes de El País


Diez reglas para escribir un best seller



Por Alberto Chimal
Tomado de:

1. Como el mercado editorial tiene predilección por la novela, el libro debe ser una novela, y de hecho debe serlo en el sentido que se da actualmente al término, y que tiene que ver, sobre todo, con la forma que la novela adoptó en su gran época, allá en el siglo XIX.

2. Por lo tanto, la novela tiene que provocar una ilusión de verdad del modo más sencillo y convencional que se pueda. Esto es lo que sucede cuando se dice que un libro “atrapa”: simplemente, la prosa es tan sencilla de seguir que no llama la atención sobre sí misma. Esta prosa se presta, incluso ante el lector más distraído y menos interesado, a no ser percibida: a permitir que el lector la siga sin obstrucción alguna e imagine rápidamente sus propias versiones de sucesos y personajes.

3. Por supuesto, el lector más distraído y menos interesado es el lector al que se apunta en este caso. Es un lector que sólo quiere entretenerse, que juzga que su vida real es bastante complicada como para complicársela más con su entretenimiento y que no desea sino esto: pasar un buen rato con una obra que lo distraiga pero no lo afecte de forma duradera.

4. Esto significa que el libro no debe confrontar, cuestionar ni poner en duda ninguno de los valores dominantes en la gran población (debe ser grande, claro), a la que apunta. Debe decir lo que la gente ya sabe y acepta, y además hacerlo de una forma llamativa pero no demasiado extraña.

5. La prosa debe alternar entre descripciones vívidas del ambiente (aunque no deben ser muy largas ni complejas), detalles del pasado de los personajes y segmentos de acción. La acción puede contener lo que se desee (incluyendo sexo y violencia); los antecedentes crean la ilusión de que se conoce a los personajes y de que lo que sucede tiene importancia.

6. Los capítulos no deben durar más de 15 páginas cada uno. El libro entero debe tener un mínimo de 60,000 palabras si es “para niños o jóvenes” y 100,000 si es “para adultos”.

7. Cada capítulo salvo el último debe terminar, de preferencia, con un “gancho”: una acción no resuelta que suponga un problema serio o (mejor aún) un peligro para los personajes principales, y que se resuelva sólo en el capítulo siguiente.

8. Es mejor si el protagonista de la novela, sin dejar de tener rasgos distintivos y memorables, no tiene demasiada complejidad de carácter, para que el lector se pueda imaginar fácilmente en su lugar.

9. Es mejor también si se tiene el apoyo decidido de una editorial que esté dispuesta a gastar mucho dinero en las numerosas formas de publicidad disponibles.

10. Es todavía mejor si, como persona, el autor o autora tiene rasgos que puedan comercializarse: si tiene belleza, juventud, una biografía interesante (y, lo mejor de lo mejor, si se le puede crear una leyenda: una historia simple y sentimental pero inspiradora y llena de episodios pintorescos)…

[Los últimos dos incisos no tienen nada que ver, es cierto, con la literatura. Por otro lado cuadran perfectamente con la ideas actuales de la fama y del éxito.]


10 consejos para ser un escritor millonario

Lina Vargas

Tomado de:

1. Escriba sagas. JK Rowling con Harry Potter, Janet Evanovich con Stephanie Plum, Suzanne Collins con Los juegos del hambre y John Grisham con Theodore Boone: todos los escritores mencionados por Forbes han sucumbido al poder de las sagas. Desde trilogías hasta series de quince libros con un solo protagonista que, por lo general, cuentan la misma historia. Las sagas surgieron en la Edad Media para narrar las vidas de santos y reyes de forma muy parecida a la oralidad y, según indican las cifras, continúan siendo la fórmula mágica para los best sellers. Así que prepárese para escribir mucho. La buena noticia es que no tiene que innovar demasiado de un libro a otro.

2. Escriba como habla. Lo dijo James Patterson, el escritor más rico según Forbes, que gana noventa y cuatro millones el año pasado. “En realidad, intento que la literatura escrita se parezca a la oral y las descripciones no me interesan, creo que aburren y no aportan nada”. Si lo que usted busca es vender libros, trate que su escritura sea lo más sencilla posible. Recuerde que sus lectores quieren entretenerse con una historia digerible. Por eso huya de las metáforas muy ingeniosas y de las frases, párrafos y capítulos largos.

3. No sea tan profundo. Buena parte del éxito de los best sellers está en las historias poco complejas. Suzanne Collins, la autora de Los juegos del hambre y novena en la lista de Forbes con una ganancia de veinte millones de dólares, podría haber escrito una novela complicadísima sobre la violencia, la pobreza y la desigualdad. Lo que hizo, en cambio, fue una trilogía llena de acción y sin una gota de reflexión. Y eso la ha hecho vender veinticinco millones de ejemplares.   

4. Haga que sus personajes hablen y actúen. ¿Recuerda los monólogos de Raskolnikov, el protagonista de Crimen y castigo? ¿Recuerda que allí estaban todas las contradicciones y temores de la condición humana? Pues no se le ocurra hacer nada similar cuando esté construyendo los personajes para subest seller. Escriba sobre gente sin vacilaciones morales. Desde luego, pueden tener rasgos distintivos, pero nada que al lector le cueste imaginar. Piense, por ejemplo, en lo bien que le fue a los vampiros de Crepúsculo a punta de dilemas flojos. Eso sí, llene las páginas de su best seller con diálogos y acciones en las que todo quede explicado. En un best seller no hay lugar para las dudas.  

5. No escatime en el misterio y la intriga. No solo se trata de terminar los capítulos en punta para asegurar que el lector siga leyendo. Que sus historias sean sobre misterios, crímenes y conspiraciones le darán un puesto seguro en la lista de los más vendidos. Tenga en cuenta que existe toda una gama de posibilidades: desde las intrigas en el mundo de la justicia que tan bien ha sabido recrear John Grisham, cuarto en la lista de Forbes, hasta las conspiraciones históricas de Ken Follet, en el número catorce.   

6. Recree un par de escenas sexuales o eróticas. La maestra en este punto es, por supuesto, E.L. James, la autora de Cincuenta sombras de Grey que aunque no hizo parte de la lista de Forbes es, según la revista, una candidata fija para el conteo del próximo año. La respaldan las treinta y un millones de copias que ha vendido en el mundo. La trama es conocida: la inocente joven Anastasia Steele comienza una relación con el millonario Christian Grey. No contenta con la diferencia de clases entre los personajes, James decidió poner su vendedor toque personal: la relación entre Steele y Grey está marcada por las prácticas sadomasoquistas.

7. Añada un romance tormentoso. Si por algún motivo le da pudor escribir escenas explícitamente eróticas, empiece por el romance. Tome a Stephanie Meyer como ejemplo. La autora de la saga Crepúsculo se valió de una premisa simple: el amor siempre es tormentoso. Si no que lo digan las telenovelas latinoamericanas. Si quiere seguir por esta vía, haga que sus personajes tengan una diferencia en apariencia irreconciliable –de clase, edad o racial– que, sin embargo, superan gracias al amor.
   
8. Ubique la historia en otra época. Aunque ya está pasando el boom de las novelas históricas, la fórmula todavía puede atrapar a los lectores: haga pasar hechos inventados como si hubieran ocurrido de verdad. El lector no solo se sentirá cautivado con la trama, sino que sentirá que está aprendiendo de historia. Entre más conspiraciones pueda recrear, mejor. No olvide usar frases como: “la verdad sobre…”.

9. Atraiga a los jóvenes. Así como lo hicieron Rowling, Meyer y Collins –tres de las seis escritoras de la lista de Forbes– escriba para jóvenes. Recuerde que las estrategias de promoción están cambiando y que, además de los lanzamientos tradicionales, los libros consiguen lectores según lo mucho que suenen en blogs y redes sociales. A su libro para jóvenes –que puede ser sobre magos, vampiros, mundos apocalípticos y hasta ángeles– súmele videojuegos, películas y todo el merchandising que se le ocurra.

10. No se encariñe con sus libros. Sin excepción, los quince escritores de la lista de Forbes tienen algo en común: no paran de escribir. Patterson, por ejemplo, ha publicado más de cien novelas. Una cifra asombrosa respaldada por una decisión inteligente. Si sueña con ser un escritor de best sellers no espere a que su libro salga de las listas para empezar el siguiente. No olvide que es difícil que un libro siga vendiéndose igual de bien después de varios meses de haber salido al mercado.
Una última recomendación: usted quiere ser un best seller, así que no se preocupe por no ser un escritor más profundo. Más bien siga este consejo del muy sincero James Patterson: “Cuando comencé a interesarme por la literatura leí a autores como James Joyce o Gabriel García Márquez y me di cuenta de que mi talento no alcanzaba para escribir el Ulises. Ahora bien, poco después leí novelas como Chacal El exorcista y me dije que yo era capaz de escribir ese tipo de libros”.

A estos consejos, un portal añade estos 2:


Mucho diálogo, poca descripción

Una extensión del consejo anterior: incluir diálogo. Diálogo para todo. Si podéis describir una situación mediante diálogos, mucho mejor que hacerlo mediante párrafos largos de belleza inextricable.

Al rico cliffhanger

La gente normal (la mayoría) es perezosa. Si tiene que leer, necesita de incentivos para no dejar el libro a las cinco páginas y pasarse al Sálvame. De modo que hay que llamar la atención del lector como sea. El método más eficaz, explotado a mansalva, por ejemplo, por series como Perdidoses dejar al lector con la miel en los labios. Es decir, incluir cliffhangers: que al final de cada capítulo (capítulos cortos, por favor), se describa una situación extrema de la que nadie podrá salir vivo o se esté a punto de revelar alguna información trascendental (del tipo, Luke, yo soy tu padre), pero que no se resuelva hasta el siguiente capítulo. O hasta el otro. O ya puestos: hasta la siguiente entrega de la saga.

Y El País, anota lo siguente:


Desde que, a principios del siglo XX, se popularizaron en Estados Unidos las listas de best sellers no han faltado los intentos editoriales de fabricar éxitos instantáneos: libros de encargo basados en fórmulas estereotipadas o miméticas (como los innumerables clones surgidos al calor de El código Da Vinci) y muy pegados a las aspiraciones, angustias o curiosidades que se atribuyen a un determinado público en un momento dado. O, en sus modalidades más chabacanas y contemporáneas, que explotan el tirón mediático de ciertos famosos-por-ser-famosos que ponen en letra impresa las mismas inanidades y desparpajos que los han hecho populares en las pantallas de la tele. Convertidos de la noche a la mañana en "escritores" a cambio de un nada despreciable anticipo, sus libros ("de usar y tirar") suelen ser auténticas burbujas que estallan sin dejar más huella que la de su propia futilidad.”

De manera que no hay reglas inamovibles: cualquier libro puede convertirse en best seller. Por razones elementales de mercado, los grandes superventas suelen ser novelas: en la lista avalada por la Federación de Gremios de Editores de España sólo 1 de los 25 libros más leídos en 2008 (El secreto, de Rhonda Byrne) responde a lo que los anglófonos designan como non fiction.”

Un best seller es prácticamente impredecible. Los editores de los grandes grupos españoles rechazaron el primer Harry Potter porque les resultaba excesivamente british para nuestros niños, un tren del que se aprovecharon los independientes de Salamandra. No ha sido el único resbalón sufrido por los más grandes de la edición: ahí tienen El código Da Vinci (2003), del que se han vendido más de 60 millones de ejemplares en todo el mundo, y que en España publicó Umbriel.”

Los best sellers más llamativos son los más inesperados”

La crítica influye poco en la creación de un best seller: quizá debido a que en nuestro tiempo participa de la misma crisis de auctoritas que ha afectado a los intelectuales y a las llamadas "grandes narraciones" ideológicas. Pero existen otras formas de auctoritas que pueden hacer mucho por la venta de un libro: la de los políticos, por ejemplo. También influyen en el éxito de un libro la opinión de otros personajes mediáticos, con tal de que se hallen investidos de esa forma contemporánea de auctoritas que confiere el espectáculo.” 

Un 'best seller' de masas -una categoría en la que podrían incluirse algunos de los grandes éxitos de los últimos años, desde la serie de Harry Potter o El código Da Vinci hasta la saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer- es un fenómeno sociológico. La publicación de cada libro, más allá de sus contenidos, se convierte en un acontecimiento por sí mismo.”

El best seller cambia al ritmo vertiginoso de las nuevas sensibilidades e intereses. Habrá best sellers mientras haya lectores.”

Más consejos
Tomado de:

¿Cuáles son las claves para ser un escritor bestseller? Editores, críticos y autores creen que no hay fórmulas, aunque sí pistas y, como siempre, una cuota de suerte. “Los bestsellers no se construyen, no lo puede hacer el autor ni la editorial”

George Martin ha dado algunas pistas sobre su éxito: “No se empieza con una saga. Empiezas con una buena historia corta y la vendes. Escribes otra y la vendes. Acabas escribiendo una historia corta al mes durante un par de años y vendes todas las que puedes hasta hacerte con un nombre y aprender los pequeños trucos del gremio”.

Así, los bestsellers dependen de muchos factores, pero sin duda una buena edición es uno de ellos”.

...los ingredientes más importantes de una superproducción nunca cambian. Y nombra dos factores para el éxito: sorpresa y originalidad. Con los años se ha sumado otro elemento: el apoyo de personajes mediáticos.”

Más allá de las cifras, editores y críticos concuerdan en que los buenos bestsellers crean lectores. También muchos imitadores.”

Los consejos de escritura de Virginia Woolf

Los consejos de escritura de Virginia Woolf

“Por cierto, el único consejo que una persona puede darle a otra sobre la lectura es que no acepte consejos, que siga su propio instinto, que utilice su sentido común, que llegue a sus propias conclusiones”. V.W.

Rodéate de otros escritores y artistas: debes relacionarte con otros autores y recordar que no todo lo que vales es lo que escribes

Escribe un diario: Virginia Woolf mantuvo un diario de forma regular durante casi tres décadas. Escribir para uno mismo ayuda a crear hábito y desarrollar habilidades creativas y estilísticas.

Crea tu propio camino: “Todo método es correcto, cualquier método lo es, ya que expresa lo que nosotros escritores queremos expresar”, aseguraba la autora. No debe importarte lo que están haciendo los demás, tienes que hacer lo que quieras, como quieras y para decir lo que quieras.

Sal de casa: Es un consejo que se repite ya que muchos son los escritores que incluían en sus rutinas diarias salir a pasear, algo a lo que Woolf era una gran aficionada.

Ten un lugar y un momento para escribir: Para poder escribir no solo hay que tener “una habitación propia” en la que hacerlo, sino también un momento de tiempo reservado para ello.

Para un momento, respira y piensa: Virginia Woolf creía que la verdad emergía del subconsciente “en tus sueños” y “en la ociosidad”.

Lucha contra tus demonios con la pluma: Deja que tu mente cree lo que quiere crear y no te autocensures. Al fin y al cabo, es más fácil luchar contra los fantasmas que contra la realidad, señalaba.

Escribir es una habilidad por la que mereces ser pagado: La autora hacía especial hincapié en que todo trabajo merece una compensación.

No te conviertas en otra pieza de detritus literario: Hay que ser claro con uno mismo y sincero. En uno de sus textos lamenta la publicación de contenidos antes de que mereciesen salir al mundo.

No puedes negar tu talento natural: Por mucha teoría y por muchas lecciones, si se tiene talento hay que dejar que a veces se imponga.

Tomado de:

Consejos literarios de Hernán Casciari

Consejos literarios de Hernán Casciari



1

Aunque los folletos de los talleres y los programas impresos de la Facultad de Letras lo oculten, no todo el mundo aprende a escribir historias mediante el método de la enseñanza. Por ejemplo, una persona que no sabe contar una anécdota con algo de gracia en una sobremesa jamás podrá narrar decentemente. Alguien que desconoce las bases inmorales de la seducción no logrará nunca envolverte con su prosa. Ni tampoco sabrá engañarte con un buen cuento aquel que va siempre, en la vida diaria, con la verdad por delante.

2
El asunto pasa por tener algo interesante de lo que hablar, lograr seducir impunemente y ser un mentiroso cabal: éste es el trípode con el que se debería sostener, solita, cualquier historia digna de ser contada. El que no tiene nada interesante que decir no es escritor, es político; el que no sabe seducir tampoco es escritor, es mimo; y el que no sabe mentir cuando escribe es periodista y —para mal de males— de un periódico independiente.

3
Es cierto: hay trucos narrativos que te sueltan un poco la mano. Un profesor literario puede instruir al grupo de alumnos sobre las bondades de callar lo importante, de corregir exhaustivamente, de provocar suspenso, de que el principio de la historia es tan importante como el final, de la ventaja de leer a los clásicos, etcétera. 

4
Todo el asunto radica en tener, o no, un estilo propio. Y la mayoría de los talleres son nocivos a estos efectos. Si concurre al taller un narrador mediocre sin estilo literario, las más de las veces acabará imitando, y mal, el estilo del alegre profesor que imparte el curso. Y si se apunta al cursillo una persona que ya tiene un estilo definido —como es el caso del amigo con el que hablaba sobre este tema— lo más probable es que el taller intente limar esa personalidad hasta unificarla con la del grupo.

5
Una buena manera de descubrir nuestra personalidad literaria (llamada en el barrio "el estilo") es la siguiente: buscamos en nuestra memoria un escritor que hayamos leído mucho y, luego de abrir el word, escribimos una pantalla entera imitando descaradamente su prosa. Garabateamos cualquier boludez, lo que nos pasó ayer a la tarde, por ejemplo, pero con la personalidad literaria del autor elegido; luego nos reeleemos. Todas las frases que no se parezcan en nada al narrador remedado, ésas, habrán sido dictadas por nuestro estilo, el que duerme al acecho en el interior de la mano.

6
Yo creo, al igual que mi admirado Augusto Monterroso , que la amistad con otras personas del mismo palo es fundamental para mejorar la técnica. Que un puñado de buenos amigos se entristezcan por nuestros fracasos literarios es, muchas veces, más importante que un éxito humilde loado por cien mil desconocidos. Y el leerle a un grupo de amigos (no azarosos compañeros de taller, sino amigotes) las historias que uno escribe, tiene más rédito que cualquier cursito barato. Si Quiroga o Monterroso hubiesen escrito sus decálogos en esta época, habrían incluido, entre sus consejos, éste:
Escribe tus historias en un blog e intenta interpretar las sensaciones de los comentaristas; no sus aplausos o críticas, sino la temperatura que provocan tus textos. Publicar textos online, más o menos todos los días, para que los lean y comenten un grupo de desconocidos de cualquier parte del mundo. No hay nada mejor para mejorar tu prosa que alimentar un blog. Y es verdad: la pasión por escribir y la excelencia al hacerlo se alimentan únicamente escribiendo. Ésta es otra ley de la literatura por la que es aconsejable publicar un blog.

7

Yo me limito, para acabar, a incluir dos consejos más, de suma importancia a la hora de escribir: olvidarse de los talleres literarios y leer los libros de Augusto Monterroso, Roberto Bolaño y Horacio Quiroga y sus respectivos decálogos, de los cuales saqué estos consejos. Todo lo demás, es puro cuento.

domingo, 2 de agosto de 2015

12 errores imperdonables en una novela negra

12 errores imperdonables en una novela negra

YOLANDA GONZÁLEZ MESA · 8 SEPTIEMBRE 2014

Recientemente he leído una novela de detectives que no voy a reseñar. Ya os he dicho otras veces que yo no hago críticas negativas, sólo recomendaciones de los libros que me han gustado, así que no voy a decir ni el título ni el nombre del autor. Únicamente os diré que la idea del crimen no era mala, el estilo de escritura era correcto, pero cometía una serie de errores que arruinaban por completo la experiencia del lector.

No toda la culpa es del autor, porque son unos errores bastante evidentes que un buen editor debería haber localizado al momento, ayudando al autor a subsanarlos.

A pesar de todo, no ha sido una pérdida total de tiempo, porque he decidido tomar nota de esos errores y tenerlos presentes para evitarlos en mis textos. La novela que estoy escribiendo ahora mismo es de ciencia ficción, pero soy una lectora empedernida de novela negra y la siguiente novela, que lleva tentándome desde hace tiempo, pertenecerá a este género.

Y, por si os resulta útil a  vosotros también, comparto aquí los 12 consejos para evitar errores imperdonables en una novela negra:

1. Sólo puede haber un detective.

Una de las primeras decisiones que tiene que tomar un autor es el tipo de detective que llevará a cabo la investigación. Si es un policía tendrá restricciones legales, que un detective privado se podrá saltar alegremente, aunque, por contra, no tendrá fácil acceso a informaciones oficiales como datos de vehículos y teléfonos móviles, o antecedentes delictivos. Si eliges un detective aficionado, tendrá otras limitaciones.

Para que puedan colaborar dos tipos de investigadores, siempre uno tendrá más peso a otro en la narración.

Utilizar indistintamente uno u otro investigador a tu conveniencia para evitar ese problema es hacerle trampa al lector, en especial si el único criterio para ello es que te ahorras justificar cómo obtiene las distintas pistas.

Y si vas a ser así de perezoso, al menos no des a entender en el título que el protagonista es uno, cuando es el otro el que tiene más páginas en la novela.

2. El único interlocutor de tus personajes es el lector, así que cuéntale las cosas una sola vez.

Aunque la lógica diga que el policía tiene que informar a sus compañeros, después a su jefe, al testigo y más tarde desahogar su frustración con su barman, su mujer, su perro o su psiquiatra, no repitas de nuevo todos los datos una y otra vez.

Un simple “Informó a su jefe de lo que había averiguado hasta ahora” es más que suficiente, sigue avanzando en la historia.

3. Cuidado con el exceso de diálogos, detienen la acción.

Los policías de las novelas, incluso los que el autor define como tipos callados y solitarios, hablan mucho: en los interrogatorios, en las reuniones con el resto del equipo, en sus conversaciones con testigos. A eso hay que añadir el monólogo interior en el que da vueltas una y otra vez a los datos para encajar las piezas.

Por eso hay que recortar esos diálogos y monólogos lo más posible, y nunca repetir información que ya conoce el lector.

4. El culpable no debe ser el único sin motivos para cometer el crimen.

En las cinco primeras páginas de cualquier novela de Agatha Christie puedes deducir quién es el asesino, porque siempre es el único que no tiene motivos.

En mucho capítulos de series procedimentales, sabes enseguida que el culpable es el único secundario sin motivos, pero interpretado por un actor conocido.

Tus lectores han leído tanto o más que tú, y la mayoría son más listos, así que tienes que ser muy ingenioso y no dejar ningún cabo suelto por el que os puedan descubrir a tu criminal y a ti antes de tiempo.

Da a todos tus personajes un motivo para ser sospechosos y, si esto no se justifica por la historia, al menos haz que el culpable no sea el único que no tiene motivos.

5. Si tu detective vive un romance, que sirva para hacer avanzar la acción.

Si vas a caer en el tópico de que tu detective se líe con la desconsolada hija, hermana, esposa o madre de la víctima, que sea por una razón que haga avanzar la historia, y no sólo para demostrar que tu protagonista tiene “su corazoncito”, y menos aún para “disimular” que la chica es culpable. Eso no sorprende a nadie desde 1947.

6. No utilices palabras como puzzle o rompecabezas.

Tópico de tópicos. Como mucho úsalas una vez en toda la novela. Y ya me parecen demasiadas.

7. No compares a tu personaje con un detective clásico.

Antes de afirmar que tu detective es un nuevo Philip Marlowe, Miss Marple o Sherlock Holmes asegúrate de crear un personaje a su altura. Como las posibilidades de que seas capaz de hacer algo así son escasas, póntelo fácil y evita comparaciones.

En las novelas de Marlowe no le definen como la versión masculina de Miss Marple, ni a Wallander como el Sherlock que vino del frío.

Si tu detective es un investigador excepcional, tendrás que demostrarlo a lo largo de la historia, no vale con que tú lo digas cada cincuenta páginas. El único tópico que deberías tener presente en tus novelas es que las comparaciones son odiosas.

8. Como dijo Chejov: Si dijiste en el primer capítulo que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero este debe ser descolgado inevitablemente.

En la novela negra, todos los detalles que incluyas tienen que estar ahí por alguna buena razón, y no sólo para despistar al lector. Así que, aunque los uses para que confundirlos a él y a tu detective, justifica su presencia.

9. Una buena novela negra se puede releer.

Si una novela negra está bien escrita, podrás disfrutar releyéndola con otros ojos cuando sepas la solución del misterio, descubriendo las claves que en su momento te pasaron desapercibidas o que tienen un nuevo significado cuando sabes la verdad. Mistery man

Un ejemplo brillante y muy claro de esto lo encontramos en la serie Sherlock, aunque no sea una novela: cuando ves el primer capítulo la escena del misterioso hombre que sabe todo sobre Watson más que él mismo, y le pide que vigile a Holmes, ves a un tipo sin escrúpulos de alguna obscura y poderosa organización que busca espiar a Sherlock. Cuando más adelante descubres quién es, la misma escena tiene unas connotaciones distintas, incluso humorísticas, que la primera vez no puedes apreciar.

A esto debes aspirar como autor, no te conformes con menos, aunque sea casi imposible de conseguir.

10. Deja pistas a lo largo de la historia, pero escóndelas bien.

Es tentador guardarte la información hasta el último momento, para asegurarte de que el lector no os descubra a ti y a tu criminal, pero nada decepciona más a un lector que un as en la manga en el último minuto.

Por eso tendrás que sembrar de información tu novela, pero lo suficientemente oculta. Eres compañero del detective, pero también cómplice del criminal, que es, además, el coprotagonista de la historia, así que cuídalo como se merece.

11. Distingue muy bien las claves del género de los tópicos.

Las claves del género son el marco que rodea tu historia, los tópicos, en cambio, son elementos que se repiten hasta la saciedad en todas las malas novelas.

¿Sabes cuántas novelas negras hay protagonizadas por detectives masculinos, cuarentones, que beben demasiado, y cargan con una barriga (o calva, o ambas) incipientes, al menos una ex esposa y un hijo que le odian porque siempre puso el trabajo por delante de ellos? Yo te lo diré: demasiadas.

12. No hagas a tus personajes decir “Esto no es una novela, es la vida real”.

No es gracioso, ni siquiera fue gracioso las primeras 500 veces que se utilizó. Es una novela. El lector lo sabe, la ha comprado él. Sólo consigues hacer parecer idiotas a  tus personajes.

Y vosotros, ¿qué errores no soportáis en la novela negra?
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