ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

martes, 30 de junio de 2020

LAS ONCE REGLAS DEL NARRADOR Jeffrey Hirschberg


LAS ONCE REGLAS DEL NARRADOR

De: Jeffrey Hirschberg, en su libro: "Reflections of the Shadow: Creating Memorable Heroes and Villains for Film and TV."
Tomado del libro: El guion de cine  Horis M. Muschietti http://elguiondecine.blogspot.com/

A través de 18 años de guionista, he leído y analizado miles de guiones de esctritores de todos los niveles, incluyendo los de mis estudiantes de Buffalo State College, Cornell University, Syracuse University‟s Newhouse School, y la R. I. T. School of Film and Animation.
Durante este tiempo, descubrí once reglas del narrador: las que existen en muchas de las más memorables historias de todos los tiempos. Por supuesto, crear héroes y villanos inolvidables es parte integral de las reglas y siempre debe ser algo prioritario para ti como escritor.
Así que, si bien es imposible tener una fórmula infalible para crear una gran historia he aprendido que, si se siguen ciertos principios, las probabilidades de que tu historia obtenga su grado de grandeza
aumentan dramáticamente.

1. Todo el mundo padece déficit de atención por hiperactividad.
Esto podrá ser sicología barata, pero es verdad: será culpa de MTV, los videojuegos, mensajes de texto, el internet; o quizá simplemente por la vida moderna. Pero la audiencia, tenlo por seguro, no te concederá mucho de su tiempo. Así que debes ser rápido en establecer una conexión emocional.
Debes enganchar al lector, así como a la audiencia, lo más pronto
posible.

2. Tus diez primeras páginas deben brillar.
En Gladiador, nos enganchamos rápidamente con el héroe —General Maximus— y el respeto de su ejército. Añádele una batalla sangrienta, llena de acción, y estamos dentro.
En Pulp Fiction, las diez primeras páginas nos llevan del robo a un
restorán a los proféticos balbuceos de dos sicarios inolvidables. El
diálogo es fresco, irresistible en su ritmo y originalidad; si tú eres un lector hojeando el guión, seguirás leyendo, sin duda.
Cuando acabes tu propio guión, copia las diez primeras páginas;
repártelas entre tu familia, amigos, conocidos de confianza, y hazles una pregunta: ¿les gustaría seguir leyendo? Si la mayoría responde afirmativamente, estás en el camino.

3. Escribe para el actor.
Crea personajes memorables y serán carnada para atrapar actores de prestigio. ¿Por qué? Porque serán únicos, inteligentes, interesantes, magnéticos. Ya sean héroes o villanos, no importa: ¿quién no quisiera interpretar a Hans Gruber, Norma Rae Webster, Hannibal Lecter, Ellen Ripley o Gordon Gekko?
Dale un vistazo a las películas que han ganado premios al Mejor Actor y Actriz principales.
Un actor de prestigio, una estrella, tiene al mundo en sus manos y puede comprarlo todo menos eso: un papel que lo dispare, que lo distinga. Dáselo.

4. No escribas de más.
Cae en dos categorías: el guionista que “dirige la película”, y el diálogo “literal”.
Mantén breve tu descripción de la escena. Por favor, cinco líneas o
menos: no te metas en detalles como el guiño del actor, el claroscuro de la imagen o la colocación de la cámara. Tú no vas a dirigir la película. Deja espacio para los demás.
No seas literal en tus diálogos. Deja que el lector, la audiencia, trabajen un poco para seguirte, para entenderte. Eso los involucrará en tu historia.
Estos dos últimos consejos deben aplicarse con moderación, sin caer en vaguedades o momentos poco claros.

5. A cada personaje, su voz particular.
Muchas películas están llenas de personajes; muchos personajes. ¿Cómo distinguiremos entre ellos?
Evita el estereotipo: busca personajes frescos, vivos, nuevos.
Sorpréndenos: dales, de vez en cuando, una característica o manierismo que parezca un poco fuera de lugar.
Carnada para el actor, otra vez: personajes de fuerza, coraje, llenos de ímpetu, que sean lo que los espectadores no somos.
Transfórmalos: Rick Blaine, en Casablanca, declara: “Nunca expongo el cuello por nadie”. Y acto seguido, lo hizo.
Haz que su camino sea difícil: para nadie es fácil la vida. Para nadie. Así que, ¿por qué habría de ser diferente para unos personajes? ¡Hazlos sufrir!

6. Entiende a tu público.
Hablemos del “lector”, que será: un empleado, un aprendiz, un agente, managers, productores, actores, ejecutivos, en una palabra: los posibles compradores de tu guión.
Por otro lado, “la audiencia”: el sector demográfico al que va dirigido tu guión.
Hablando de los lectores, deberás ser efectivo: si tu guión es de horror, deberá provocar miedo; si es comedia, debe hacer reír. ¿Suena lógico? Pues no lo es tanto. Dice un lector de guiones profesional: “los de horror daban risa, los cómicos producían miedo”.
Respecto a la audiencia, cabe en cuatro compartimentos, o cuadrantes: hombres de menos de 25 años de edad, hombres mayores de 25, mujeres menores de 25, mujeres mayores de 25 años de edad. Mira a la compañía Pixar: ¿por qué hacen tanto dinero a cada película? Porque sus productos atraen a los Cuatro Cuadrantes.

7. Respeta la estructura.
Te guste o no, el cine tiene su lenguaje. Para la página diez (los diez
primeros minutos) debemos saber quién es el héroe, qué quiere, y a qué género pertenece la película.
Para la página, o el minuto, veinticinco, debemos saber hacia dónde
vamos, qué está en juego, y qué o quiénes se oponen en ese camino.
Al punto medio, justo a la mitad de la película, necesitamos que la apuesta suba: quizá el peligro crece, un nuevo obstáculo se interpone, o tal vez el héroe duda.
Al llegar al minuto noventa, todo ha cambiado: el héroe está
arrinconado, sus amigos lo han abandonado, está peor que al principio y la audiencia se pregunta: ¿cómo diablos va a salir de ésta?
En la resolución o tercer acto, necesitamos que el héroe salga a flote merced a su ingenio, o a su arrojo, o simplemente a su fuerza bruta (nunca gracias a la suerte). Es el final.

8. Mantén el tema sonando.
El tema es una nuez de cáscara muy dura. Cuando mis alumnos analizan “Duro de matar” (Die Hard) salen con cosas como “se trata de un poli contra un grupo de terroristas internacionales de los que rescata a un montón de rehenes.” Mentira. “Duro de matar” es acerca de un hombre que trata de reconectar con su esposa. Todo lo demás (por más llamativo que parezca) es telón de fondo. John McClane descubre la importancia de la familia y el amor que guarda para su esposa, Holly. Ése es el tema.

9. Mira y vuelve a mirar películas semejantes a tu guión.
El cine siempre necesita “lo mismo, pero diferente”. Las películas
cuestan una cantidad tan brutal de dinero, que deben ofrecer “lo
mismo” para garantizar una amortización a futuro. ¿Qué es “lo mismo”? Una historia estructurada, inteligible, kármica en el sentido más
completo: que cada acción provoque una respuesta de igual intensidad.
Mas sin embargo, ha de ser “diferente”: ahí entras tú y tu visión y tu historia.

10. Tres cosas bien claras.
Si se te dificulta recordar aquellas películas que no resonaron en tu
interior, quizá se deba a que no cumplieron estos tres requisitos:
Qué quiere el héroe. Qué, o quién, o cuál, es el obstáculo. Qué está en juego.
En “Toy Story 2”, Buzz Lightyear quiere liderar a un montón de juguetes para salvar a Woody. El obstáculo o villano es “Al”, dueño de una tienda de juguetes. Si Buzz y los demás no salvan a Andy, terminará en un
museo allá en Japón, y jamás volverán a verlo.
En “Tiburón” (Jaws) el trío de héroes trata de matar a un tiburón
asesino. El villano es el tiburón. Si no lo logran, un pueblo entero sufrirá por ello.

11. Déjalos deseando más.
Esta regla es tan vieja como el arte mismo de la narrativa. Construye un final memorable, satisfactorio. Un gran final salvará una historia mediocre, del mismo modo que uno mediocre arruinará una gran historia. Ese final deberá responder cinco preguntas:

¿Es un final grande, pleno?
¿Revela algo significativo de tu héroe, o tu villano?
¿Resuelve el problema central, el del Acto Uno?
¿Sorprende satisfactoriamente?
¿Comienza entre los cinco y veinte minutos finales?
Si tu resolución responde afirmativamente a estas cinco preguntas, quizá entonces tu historia merezca quedarse en la memoria del espectador.

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