ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

domingo, 14 de junio de 2020

5 cosas que todo buen escritor debe saber


5 cosas que todo buen escritor debe saber

 • Domingo 23 de diciembre de 2018
Tomado de: https://letralia.com/articulos-y-reportajes/2018/12/23/5-cosas-que-todo-buen-escritor-sabe/?utm_source=ReviveOldPost&utm_medium=social&utm_campaign=ReviveOldPost


¿Cuál es el perfil del buen escritor? Difícil describirlo con total exactitud.
Escribir es un oficio de valientes, sólo para personas que sienten que detrás de su pluma hay un compromiso absoluto por transmitir mensajes de gran valor, de contar historias que sean capaces de sacudir el pensamiento y ganarse un lugar en la memoria de los lectores.
Pensando en esto, compartimos contigo estas cinco claves que definen al buen escritor, las cinco cosas que todo buen escritor sabe y aplica en su día a día.
  1. Los buenos escritores saben que tienen que leer. Parece obvio pero no siempre es así. En este punto, más que leer para afinar el ojo y el estilo, se trata de leer para saber qué están escribiendo nuestros contemporáneos, qué los inspira, quiénes son sus referencias. No cometas el error de escribir un cuento o novela (por nombrar dos géneros al azar) sin antes haber consultado si el tema que quieres tratar ya ha sido tocado por otro autor, si está en boga, o si tus ideas, aun cuando son tuyas, se aproximan demasiado a las de otro autor que tenga las mismas inquietudes. En conclusión: antes de sentarte a escribir, lee qué están haciendo los demás.
  2. Los buenos escritores saben que deben investigar. Aléjate de tu mal amigo el ego, que te insiste en que todo lo que escribes es perfecto y todos deben rendirse a tus pies. Los escritores que alcanzan el éxito están conscientes de que escribir es un trabajo duro, solitario, de mucha lectura, de mucho insistir y también de mucha investigación. Antes de abordar un tema que quieras llevar a un cuento o novela, antes de escribir sobre un autor determinado o trabajar en un género, es necesario que investigues y hasta que adquieras una metodología de investigación que te funcione.
  3. Los buenos escritores saben que deben ser disciplinados. Tan disciplinados son, que aprenden a apartar las distracciones que les impiden concentrarse a fondo en una historia. En esta Tierra de Letras hemos tenido la oportunidad de acercarnos a escritores de diferentes países y hemos visto de todo: apagan sus teléfonos celulares por días, pasan semanas sin tocar sus redes sociales, no miran su correo electrónico, se desplazan a lugares aislados donde sus actividades diarias —más allá de escribir, claro está— se reducen a lo mínimo, como ir por un café o comprar pan, sin contacto con familiares y amigos, en fin. Un buen escritor debe trabajar desde temprano en establecer sus propias normas e identificar cuál es el mejor horario para poder trabajar a gusto.
  4. Los buenos escritores saben que para escribir hay que vivir. ¿Vivir? Sí, vivir. Los buenos escritores entienden que para poder escribir grandes historias es necesario vivir experiencias nuevas: emprende un viaje en solitario, visita lugares a los que nunca antes hayas pensando ir, conoce personas que desempeñen oficios totalmente aislados para ti y pregúntales cómo es su día a día, cuáles son sus necesidades, de qué manera ven el mundo. Cada experiencia nueva puede traducirse en el inicio de una investigación que dé como resultado una nueva gran historia.
  5. Los buenos escritores entienden que escribir no se trata de cualquier cosa. Gabriel García Márquez, uno de nuestros grandes referentes por su valiosa capacidad para observar y contar historias, expresaba que el mejor cuento era aquel que se contaba porque así era preciso hacerlo, porque compartirlo con los lectores era una tarea necesaria, casi obligatoria. Nosotros asumimos como nuestra esta lección y la llevamos a la práctica siempre que lo consideremos necesario. No se escribe para contar cualquier historia, tampoco se escribe para sí mismo. Se escribe porque así es necesario hacerlo, porque estamos listos para disfrutar y sufrir el proceso, porque queremos darle vida a una historia que en cuestión de líneas tomará su curso por sí misma y porque queremos conectar con un público determinado.

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