ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

martes, 31 de marzo de 2015

Decálogo de Mario Escobar Velásquez. (Desde el recuerdo)

Decálogo de Mario Escobar Velásquez. (Desde el recuerdo)

El fallecido escritor colombiano no solo fue un depurado escritor y pionero del asunto de los Talleres Literarios en Medellín. Durante mucho tiempo se dedicó a pensar la literatura. Presentamos una cosecha de sus pensamientos sobre el arte de escribir, acopiadas por algunos de sus alumnos que recopilaron su legado.


Este es un aporte de uno de sus alumnos, Juan Fernando Uribe Arcila, tomados de sus apuntes

Copiado en clase... Con cariño.

1- No se pegue de 'chorros chiquitos'.(Hay que tener un deseo razonable de escribir cosas que valgan la pena, con ideas y motivaciones que tengan valor. Lo irrelevante es desechable y prescindible).

2- Todas las líneas son importantes. Hay que saber adonde va, no "a ver que sale".

3- Use adjetivos de una sola interpretación.  No les tenga miedo gratuito. Se pueden usar, si valen la pena, si son un hallazgo, una propuesta, no un lugar común. Como Borges: "laboriosamente trivial", "con escandaloso decoro", "la unánime noche"

4- No amontonar palabras. Use las palabras precisas, prefiera la "economía de las palabras".

5- Los personajes deben ser ellos, no tu.

6- La idea se tiene que parir. Llega un momento en que nace, siempre le ha de llegar su hora.

7- Todas las historias han sido contadas, todos los personajes ensayados. Lo único que nos queda es el estilo.

8- No diga que es avaro, póngalo a ser avariento. Que se vea, que se sienta, que duela, que repudie.

9- No le haga concesiones al lector.  Las conclusiones las debe sacar el lector.

10- Use una agenda de escritor y llévela a todas partes. Y no pierda detalle, anote todo y más...





Su nieta, la escritora Julia Escobar, también nos presenta una recopilación de sus "mandamientos":




MANDAMIENTOS DE UN ESCRITOR SEGÚN
MARIO ESCOBAR VELÁSQUEZ

1-No se escribe para darse el tono de ser escritor. Se escribe porque, o lo hace uno o se revienta: escribir es una compulsión.

2-Se escribe porque se tiene que contar: sólo por eso. Antoine de Saint-Exúpery pensaba lo mismo cuando escribió que “Escribir es una consecuencia”.

    3-No por agradar a nadie: sólo por el propio agrado.

4-Se escribe únicamente de lo que se conoce bien. De lo que es o fue carne de uno, piel de uno, dolores o alegrías de uno.

5-Hay que buscar hasta hallarlo por completo, el estilo propio. Se encuentra cuando se ha descifrado el estilo de los demás. No hay estructuras de cuento ni de novela, ahora, que sean originales: pero el estilo sí puede serlo.

6-Se debe ser claro: no hay que poner al lector a armar rompecabezas.

7-Pero no se debe ser tan claro como el agua: el buen escritor no dice de uno de sus personajes que es avaro, sino que lo pone a nadar en la avaricia.

8-Se debe escribir para ser el mejor: no hay otra meta. Esto supone una disciplina de legionario, una planeación de astronauta. Ser mediocre es fácil, pero destacarse es producto de una labor.

9-No se improvisa: detrás de cada página bien escrita hubo horas y horas, y más horas, - y aún más – de análisis y meditaciones. Y todas esas horas, y más, de perfeccionamiento del texto.

10-La literatura no es la gramática. Pero castizo o no castizo, al lector tiene que “amarrarlo” el hilo de la narración. El arte del escritor es arte de amarrar lectores, si es que se escribe para que a uno lo lean.



Además: la fama no existe: es un imponderable, y sobre todo una molestia. Y el ejercicio literario, cuando es sincero y se practica con honradez, se paga a sí mismo. No hay mejor satisfacción que la producida por un trabajo que uno mismo aprueba. 

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Frases sueltas tomadas de los apuntes de clase. ( La mayoría recopiladas por Orlando Ramírez-Casas –ORCASAS, y tomada de una conferencia suya sobre Escobar )

 - “Las palabras tienen un significado preciso que está en el diccionario y ustedes deben aprender a escribir con precisión.  Para escribir hay que pulir y repulir y luego volver a pulir hasta encontrar las palabras precisas que expresen lo que uno quiere decir.  Hay que tener siempre a la mano el diccionario académico.  No significan lo que uno cree o se imagina. Significan lo que es y para que nos pongamos de acuerdo, vamos a creer en nuestra santidad el DRAE; de pronto, pero sin sostenerlo a viva voz,  el Pequeño Larousse  o el  María Moliner, y paremos ahí…”

 - “un semillero de escritores no es como uno de futbolistas.  Pateadores de balón se consiguen en las esquinas, pero los escritores deben buscarse con lupa.  Crean y defiendan los talleres literarios. No le nieguen la posibilidad, por prejuicio o por recursos,  a los que están interesados, a estos dos, o a uno, si no quedara sino ése.  Uno podría aprender a escribir por sí solo, como aprendieron los escritores desde Homero hasta nuestros días, los talleres lo único que hacen es acortar el camino y evitar que se cometan errores que otros cometieron, evitar los extravíos que dan al traste con una vocación o un talento inseguro” 

 - “El lenguaje tiene que tener un marco de referencia para evitar la anarquía.  Ese marco, para que lo definamos y no tengamos equívocos, es la Real Academia de la Lengua.”

 - “…en literatura no se dicen de alguien sus cualidades o defectos, sino que se los pinta con hechos. No sé por qué eso tan simple se le hace tan difícil a los principiantes. Adjetivos, muchas veces gratuitos e innecesarios. Debe ser una secuela del mal periodismo que tanto daño nos ha hecho”

 - “…las palabras no se ponen porque suenen bonitas sino porque desempeñan un oficio que en esa frase ya está desempeñando la palabra que se quiere encontrar.  Cuando los adjetivos son innecesarios, se convierten en estorbo.” 

 - “Ahora, si en realidad quiere ser escritor, debe seguir trabajando solo y con dureza todos los días del resto de su vida.  Debe aprender a corregirse a sí mismo, porque nadie lo hará con la misma propiedad y el mismo conocimiento que usted tiene.  A partir de ahora lo que yo como profesor sería para usted es un simple corrector de textos, y no tengo tiempo para eso.  Hay otros, pero no les delegue la tarea, hágala usted.”

 - “Me estoy llenando de chécheres. Son libros leídos.  No me gusta tener libros por tener.  Los libros del otro cuarto están esperando su oportunidad de ser trasladados.  Los tengo allá para que estorben y algún día tome la decisión de leerlos o de regalarlos.  No tienen otra opción.” 

 - “Nada más equivocado que el gusto popular.  El pueblo tiene mal gusto.  Escuche  esa canción, mire las colas para ver esa película, cómo me dice usted que ese futbolista es el ídolo de moda. No me vaya a decir, con esos ejemplos, que lo masivo o lo popular es equivalente a lo que es bueno o que tiene valor artístico o cultural, mejor entonces, empaquemos y volvamos a las cavernas. Las cosas buenas son para escogidos. Muy rara vez lo popular tiene valor estético; en algunas ocasiones la música popular nos da gratas sorpresas, pero la mayoría es basura desechable, o de consumo rápido y empalagoso o utiliza el atajo del cerebro para hacerle el quite al buen gusto y garantizar una rápida digestión…”