ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Decálogo para ser un escritor de éxito de la Revista Literaria loslobosdeomaña.es


Decálogo para ser un escritor de éxito  Revista Literaria loslobosdeomaña.es      
           

1- Olvídate del estilo y aprende a promocionarte. Reconócelo, tú no eres James Joyce, así que antes de escribir tu novela definitiva sobre la decadencia de los valores en Occidente, ensaya delante del espejo las posturas que adoptarás el día de la presentación. De cómo te sientes a la mesa y de cómo sonrías a la incisiva periodista del oligopolio informativo dependerá el índice de ventas de tu libro. Un par de frases pomposas pueden ayudarte: "La literatura es la voz de la verdad" o "Escribir es hacer el amor con un lector perfecto".

2- Cultiva tus amistades. Un delegado del gobierno, un secretario de Estado, una decrépita cupletista, un hortera televisivo, un escritor "independiente" como Juan Goytisolo pueden echarte una mano. Pídeles que te prologuen tu libro o invítales a tus presentaciones. Nadie escribe bien hasta que lo convierten en una deidad grecorromana. Cuida también a tus enemigos, mímalos. Destapa un oscuro pasado franquista, afirma que no sabe hacer la o con un canuto, abre la polémica sobre temas de "rabiosa actualidad": inmigración, el fin de la historia, las nuevas tecnologías...

3- Sé cercano. Que no parezca que vives encerrado en tu torre de marfil. Los intelectuales ya no están de moda. Lo mejor que puedes hacer es ir de persona normal, de persona accesible que escribe. Procura soltar alguna incongruencia cultural, como que te gustan ciertos subproductos televisivos o las novelas de Antonio Gala o Corín Tellado. Cualquier cosa para no parecer pedante.

4- Crea tu marca de fábrica. Los tatuajes, los piercings y las trepanaciones se llevan mucho entre los más jóvenes, pero no te olvides del foulard, las gabardinas negras, los sombreros de ala ancha, los puros de importación y las guayaberas. Que parezca que has vivido en París con veinte años y no olvidas nunca tus años locos en Londres. Si tienes una biografía interesante o conociste a Hemingway, no olvides que una anécdota divertida hace más que una metáfora brillante.

5- Afirma que la novela ha muerto. Con gran cinismo deberás decir que la poesía ha muerto, si eres poeta; que el ensayo ha muerto, si eres ensayista; o que la novela ha muerto y resucita siempre al tercer día. Di que las cosas están muy mal, que vivimos en un mundo degradado por la banalidad, el ultraliberalismo y "Gran hermano". Vaticina un apocalipsis antropológico para el mes que viene.

6- Desdeña los premios. Los premios son para quienes los otorgan, nunca lo olvides. Desprécialos. Nada mejor como mostrarse indiferente por la gloria literaria o cultivar un desgastado aire de malditismo para que los lectores más impresionables te lean. Si los aceptas, bueno, es porque te lo merecías. No pasa nada por doblar las rodillas. Afila tu cinismo.

7- El gran chollo. Si quieres que te oigan, puedes utilizar la palabra "globalización". Si te preguntan sobre las intenciones de tu novela, di que es una reacción contra la globalización. Si no puedes presumir de haber corrido delante de los grises, di que estuviste en Seattle protestando, aunque, claro, allí estaban los violentos que impiden cualquier lucha eficaz contra el sistema.

8- Ser de izquierdas aún vende. Aprovéchate de las minorías oprimidas, de los más débiles para que se admiren de tu altruismo. Sé, no obstante, escéptico, que se note que desde la caída del Muro de Berlín es mundo ya no es igual y estás desorientado. No lo olvides, puedes dar lecciones de historia sin tener puñetera idea de quién era Marx. No leas los manifiestos, limítate a firmarlos.

9- Condena a todo el mundo Demoniza el nacionalismo, la relajación de las costumbres, Internet, la monarquía, las drogas. Los redactores jefe adoran este tipo de asuntos y te darán cancha en su sección. Si no eres un escritor comprometido, di que tú vas a lo tuyo, que te encanta perderte con tu velero y acabas de descubrir el Mediterráneo. Afirma que no empleas el ordenador y que aún usas la vieja olivetti que te regaló tu padre. O todo lo contrario, sugiere que la tecnología está bien "si se emplea con inteligencia". ¿Quién va a poner a prueba tu inteligencia?


10- Escribe el libro de una maldita vez. Ánimo, ya sabemos que es lo más difícil, pero ¿sabías que un escritor escribe libros? ¿Has probado a tres meses de retiro en una cabaña en los Ancares leoneses? Cultiva la soledad y toma prestadas algunas ideas de aquellos a los que nunca podrás alcanzar: Kafka, Sterne, Conrad, Faulkner... Uno de ellos será tu escuela, pero que no se te note. Ten siempre una cita célebre en la recámara. O invéntatela: la mayoría de los periodistas siguen creyendo que en "El gatopardo" se dice: "Es preciso que todo cambie para que todo siga igual".