ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

miércoles, 26 de noviembre de 2014

30 consejos de Jack Kerouac para escribir

30 consejos de Jack Kerouac para escribir

Tomado con modificaciones de:

Kerouac es considerado el Rey del Beat y uno de los grandes escritores americanos del S. XX. Su libro, En el camino, fue la biblia de una generación que luchó por abrir su mente y escapar de una vida prefabricada; buscaban libertad y autodescubrimiento y el libro les ayudó. Bandera del movimiento Hippie de los 60, En el camino y la obra de Kerouac, cambiaron el pensamiento predominante de la primera mitad del siglo XX.
 Kerouac tenía un estilo de “prosa espontánea”, caracterizada por dejar que las ideas fluyan libres e intactas de la mente del escritor a la máquina de escribir. Así fue como En el camino, se convirtió en leyenda, se cuenta que Kerouac, lo escribió en un gran rollo, en solo tres semanas. Aunque a simple vista puede parecer sencillo, el autor declaró que es mucho más difícil de lo que parece; Truman Capote, aseguró que lo que Kerouac hacía no era escribir, sino mecanografiar.

30 Consejos de escritura de Jack Kerouac
“Los críticos no se han dado cuenta que la escritura espontánea de prosa narrativa es mucho más difícil que cuidar meticulosamente la lenta escritura con oportunidad de revisar”
Carta de Jack Kerouac a Robert Giroux.

Fue tras años de escribir, error tras error, que el escritor consiguió abstraer las ideas que su mente le dictaba para plasmar ese “texto ideal”. A pesar de esa filosofía literaria, amigos y conocidos de Kerouac, decían que pasaba horas “revisando y reescribiendo”.
 Aun así Kerouac nos dejó 30 consejos para escribir en prosa espontánea, en su texto: Belief, and Technique for modern prose.

1. Llénate de cuadernos secretos garabateados y salvajes páginas escritas a máquina para tu propia dicha.
2. Tienes que estar obediente a todo, abierto, escuchando.
3. Trata de nunca emborracharte fuera de tu casa.
4. Enamórate de tu propia vida.
5. Lo que sientes, encontrará su propia forma.
6. Sé un demente, estúpido y santo de mente.
7. Sopla tan profundo como quieras soplar.
8. Escribe lo que quieras, desde el fondo de la mente.
9. Nunca dejes escapar las visiones inefables del individuo.
10. No des más importancia a la poesía que la que tiene.
11. Sígue el rumbo de esos Tics visionarios estremeciéndose en el pecho.
12. Aprende a interpretar esa fijación del trance soñando sobre un objeto ante ti.
13. Desaloja inhibiciones literarias, gramaticales y sintácticas.
14. Como Proust, sé un viejo, adicto al té del tiempo.
15. Cuenta la verdadera historia del mundo en un monólogo interno.
16. El centro de la joya del interés, es el ojo dentro del ojo.
17. Escribe en reminiscencia y asombro de ti mismo.
18. Trabaja desde el néctar del ojo medio fuera, nadando en el mar del lenguaje.
19. Acepta las pérdidas, para siempre.
20. Cree en el sagrado contorno de la vida
21. Lucha por trazar el flujo existente en tu mente.
22. No pienses en palabras, detente para ver mejor el cuadro.
23. Registra todos los días, las cosas que te quedaron claras de la mañana.
24. No tengas miedo, ni pena, tus experiencias son dignas.
25. Escribe para que el mundo lea, lo que piensas de él.
26. El libro-película es la película en palabras, la forma visual americana.
27. En homenaje al personaje, navega en la nube de la penumbra inhumana solitaria.
28. No te contengas si estas componiendo salvaje, indisciplinado, puro, desde abajo, cuanto más loco mejor.
29. Eres un genio.(no hay más remedio)
30. Eres el guionista-director, de películas terrestres, auspiciadas por el cielo.


Kerouac, tuvo un gran éxito con En el camino, donde narraba sus experiencias vitales, fiestas, borrachera y marihuana, es un libro vitalista en el que retrata la bondad de los desconocidos, que narra su vida en la carretera, con un fondo existencialista. Su otro gran libro Big Sur, es todo lo contrario, en él nos narra el infierno de su último viaje por el sur de los Estados Unidos.

8 cosas que aprendí escribiendo Jaume Vicent

8 cosas que aprendí escribiendo  Jaume Vicent


Comenzar a escribir es, a veces, complicado, publicar es mucho más difícil. Yo miraba a los grandes escritores, con su lenguaje fluido y esas novelas tan importantes, sus blogs con miles de lectores… Yo leía, los observaba, analizaba sus contenidos y pensaba: no sé exactamente qué es lo que tienen, pero sé que nunca seré como ellos.
Ellos eran escritores de verdad. Y, en lo más hondo de mi corazón, yo temía no llegar a ser como ellos.
Sin embargo, a medida que fui dando más y más pasos en el terreno de la escritura, me di cuenta de que esa sensación, esa percepción que parecía tan real, no era cierta. Los escritores (todos, a cualquier nivel, publicados, auto-publicados o sin publicar) nos enfrentamos a los mismos miedos y problemas.
Te voy a contar 8 secretos. 8 cosas que todos los escritores sabemos, pero que nunca te contamos. 8 cosas que todo el mundo parecía saber de antemano, pero que a mí no me contaron y tuve que aprender sobre la marcha. Espero que te sean útiles.

8 cosas que aprendí escribiendo.

#Secreto 1: escribir es difícil.

“Escribir es fácil, todo lo que tienes que hacer es sentarte frente a una hoja en blanco hasta que te sangre la frente.” Gene Fowler.
Hay una especie de mito (no sólo en el mundo de la escritura) de que si eres bueno en algo, te resultará sencillo. Y que los escritores, como nosotros, nos sentamos y escribimos durante un rato sin demasiadas complicaciones.
La realidad es que escribir es muy duro. Algunos estilos son mucho más complicados que otros, pero cualquier estilo te va a plantar cara. Empezar cuesta, y hay muy pocos escritores (casi ninguno) que sea capaz de sacar un primer borrador en condiciones.
Mi consejo: Empezar es difícil, no pasa nada si te cuesta decidirte y sentarte a escribir. Pero esto como hacer ejercicio, tienes que comenzar; una vez te pongas, te resultará más sencillo seguir con una buena rutina.

#Secreto 2: Todos luchamos contra la pereza

“Sólo hay un tipo de personas que necesita más vasos de agua que un niño acostado. Y es un escritor trabajando”. Mignon Mclaughlin.
Muchos escritores hablan sobre esto, a menudo en tono jocoso: procastinamos. Somos los mayores procastinadores. Y no sólo los novatos, hay escritores consagrados que tienen grandes problemas a la hora de ponerse a escribir.
La procastinación, puede aparecer con diversos disfraces:
Friegas los platos, limpias la casa, ordenas el escritorio, le sacas punta a los lápices, colocas en orden milimétrico las hojas…cualquier cosa menos empezar a escribir.
Escribes de manera regular los posts de tu blog o las entradas de tu diario, pero postpones una y otra vez cualquier proyecto importante, como empezar tu siguiente novela.
Recibes e-mails, mensajes, revisas twitter, miras por la ventana, acaricias al gato…todo eso frente a un hoja en blanco en tu procesador de textos.
Hay otra forma de procastinación, más sutil, más insidiosa: resulta muy sencillo decirte a ti mismo que no estás preparado para comenzar ese proyecto tan complejo. La autocompasión puede ser un enemigo terrible, no escuches a esa voz.
Mi consejo: revisa tu escritura. Hazlo con calma, si hace falta que lo haga otra persona. ¿Estás procastinando algo? ¿Qué necesitas para comenzar ese proyecto? Busca lo que necesites y comienza a escribir ya. No pierdas ni un día más.

#Secreto 3: Somos transparentes

“Todo autor, a su manera, se retrata en su escritura. Incluso cuando se niega a hacerlo”. Goethe.
Todo lo que escribes dice algo de ti como persona. Quieras o no quieras. Incluso lo que eliges escribir resulta significante.
Esto no acaba aquí: los grandes escritores escriben sobre sus vidas. Si eres fan de un escritor, si conoces su vida, seguro que serás capaz de captar esos pequeños detalles autobiográficos que todos, en algún momento, dejamos caer entre nuestras líneas. Es humano; si conoces a alguien lo suficiente, verás la forma en la que sus experiencias pasadas han moldeado su personalidad.
Mi consejo: Mira atrás, recuerda, no importa que sea una chorrada, siempre que tenga una carga emocional para ti. Escribe sobre ello. Hay una verdad ahí dentro que ayudará a dar vida a lo que escribes.
#Secreto 4: Los primeros borradores son basura

“La única forma que tengo de escribir algo, es haciendo borradores malísimos. El primer borrador, es el borrador de un crío. Dejas que salga todo, que se desparrame sin más, porque sabes que nadie lo va a ver. Ya tendrás tiempo de arreglarlo”. Annie Lamott.
Trazos, ideas, escritura automática. Todo cabe a la hora de terminar el primer borrador de tu obra. Los borradores no se deberían parecer en nada a la obra terminada. J. K Rowling se cargó por completo a un personaje de su primer borrador de Harry Potter.
Como lector, lo que ves es el producto final y manufacturado. No tienes acceso a la fábrica, a las materias primas, a la cadena de producción. Lo que nos llega a los lectores es un producto pulido tras horas de repaso y lectura concienzuda. Sin embargo, los borradores existen, llenos de faltas, de errores gramaticales, de frases largas, indulgentes y vacías.
Mi consejo: No te preocupes si tu primer borrador da asco. Si puedes, echa un vistazo a los borradores de los grandes escritores y compara.

#Secreto 5: Tu novela nunca estará terminada.

“El arte nunca está terminado, sólo se abandona”. Leonardo da Vinci.
Seguramente cuando leas este artículo pensarás que ya está terminado. De lo contrario tendría poco sentido hacerlo público. Te contaré un secreto: cada vez que yo lo lea pensaré que le falta esto y lo otro.
Todo comienza como una amalgama de ideas. Trozos, párrafos, personajes, diálogos, todo se puede mover, todo se puede desplazar, cortar, ampliar. Muchas veces el escritor se encuentra en mitad de una encrucijada, decisiones, monedas al aire…
Debido a esto, para el autor la obra nunca parece que esté finalizada: siempre quedará espacio para un giro más. En algún punto, el escritor debe decir: basta ya.
Mi consejo: Busca la finalización, más que la perfección. Nunca verás tu escritura tan terminada como quisieras. Compártelo, cualquier escrito está incompleto hasta que ha sido leído.

#Secreto 6: Lo hacemos porque nos obsesiona.

“Un picor incurable por escribir posee a muchos, y se hace crónico en sus pechos”. Juvenal.
La gente normal no escribe. A muchos, ni siquiera les gusta tener que escribir su dirección en un papel. Tampoco leen, como mucho se leen un libro o dos al año. No sienten la necesidad de poner por escrito sus pensamientos, ya sea en un blog, en un diario o escribiendo una novela.
Si eres de los que escribe, entonces padeces esta obsesión. Algunos escritores hablan de esa necesidad de escribir, incluso creen que no podrían vivir sin hacerlo. A mí también me cuesta mucho imaginar mi vida sin escribir.
Mi consejo: Acepta que eres raro. Encuentra tiempo para tu escritura, cuida de ella. El resto del mundo no te entenderá, pero eso no importa demasiado.

#Secreto 7: ¡Enséñame la pasta!

“Todos escribimos por dinero, excepto los idiotas.” Samuel Johnson.

Aunque muchos escritores lo hacen por obsesión, a mucho otros lo único que les importa es el dinero. Y no hay nada de malo en esto. Si puedes llegar a vivir de lo que escribes, entonces podrás pasarte el día entero entre letras.
Los escritores ni siquiera necesitan estar de acuerdo con lo que escriben, tampoco han de amar todo lo que salga de sus cabezas. Yo he escrito sobre músicos de jazz, descripciones de productos o sobre medicina alternativa, simplemente porque me pagaban por hacerlo.
No hay nada de malo en ganar dinero con lo que amas. No importa lo que te cuenten, no importa lo que te digan; los que te dicen que no hay que pensar en el dinero, seguramente escriben eso por dinero.
Mi consejo: Si quieres ganar dinero escribiendo, presta atención al mercado. Los creadores de contenido (copywriters) están más buscados que los poetas. Intenta cosas nuevas.

#Secreto 8: Todos dudamos de nosotros mismos

“Esto es lo que pienso: estoy empeorando. Mi escritura ya no es tan buena como antes. He perdido la chispa, la energía ya no soy capaz de ver las escenas. Veo mis cuentos y creo que podrían estar mucho mejor.” Jessie Morrison.
Puede que exista algún escritor que jamás haya dudado de si mismo. Si lo hay (seguramente lo habrá) dudo de que llegue a ser un escritor de éxito. Los buenos escritores siempre están llenos de dudas, pues, al mejorar, sus flaquezas y sus fallos se les hacen más visibles.
La duda puede ser muy destructiva, llegando al punto de aniquilarte como escritor. Tienes que mantenerte firme, no eres el único con este problema. No hay nada malo en tener una vocecita dentro de tu cabeza que te diga: ¿Quién coño va a querer leer esto?
Mi consejo: La próxima vez que dudes de ti, sigue adelante. Deja a un lado las dudas mientras escribas el borrador, úsalas una vez comiences la corrección.

Espero que os haya sido de ayuda, no son más que unos consejos, un poco de mi experiencia. Si os ha gustado, por favor, compartidlo con los demás. Tal vez a ellos también les resulte útil.
Ahora te toca a ti: ¿Cuál es tu secreto?



miércoles, 12 de noviembre de 2014

Adam Michnik, Decálogo para periodistas

Adam Michnik, Decálogo para periodistas


  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas
    El Dios que a nosotros nos sacó de la casa de esclavos tiene dos nombres: Libertad y Verdad. Y a ese Dios, Libertad y Verdad, tenemos que someternos incondicionalmente. Es un Dios celoso que exige una lealtad absoluta. Si nos inclinamos ante otro Dios (el Estado, el pueblo, la familia, la seguridad pública), a costa de la libertad y de la verdad, seremos castigados.
  2. No tomarás en falso el nombre de Dios.
    Libertad y Verdad son dos palabras de gran valor y contenido sagrado y no pueden ser usadas sin prudencia y sensatez. Cuando se abusa de las palabras sagradas pierden su valor y se convierten en términos vacíos y triviales.
  3. Santifica el sábado.
    Tu trabajo es una constante carrera contra el reloj acompañada por el alboroto. Sabes que el diario tiene que estar a primera hora de la mañana en los kioskos y que antes tienes que elaborar tu artículo, información o comentario o preparar la fotografía. Todo lo haces con la falta de tiempo pisándote los talones, en medio de una gran tensión y, por consiguiente, muchas veces lo haces de manera rutinaria y mecánica. Ocurre que en más de una ocasión ese ritmo te hace preguntarte a ti mismo por el sentido de tu trabajo. Más de una vez no sabrías responder a la pregunta de por qué haces todas esas cosas. ¿Están acaso al servicio de alguna causa? ¿Forman parte de alguna concepción más amplia? ¿Realmente describes el mundo de manera honesta y, cuando opinas, eres justo? Tienes que acordarte del sábado. Es el día apropiado para la reflexión. Aprovéchalo para alargar la distancia que te separa de ti mismo y del mundo.
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
    Hay que respetar la herencia recibida. No trabajas en una tierra virgen ni en una tierra estéril. Antes que tú trabajaron otros y tú eres su descendiente, heredero, discípulo, continuador y también contestatario.Hay que ser crítico, pero siempre con respeto y conocimiento de las cosas. Ésa es una condición indispensable a cumplir para poder dar una reseña honesta de la historia de una nación, de una ciudad, de un círculo de personas o de una familia.
  5. Ama al prójimo como a ti mismo.
    Tienes que respetar tu propia dignidad y cultivarla. ¿Qué significa cultivar la dignidad? Pienso que significa cultivar la conciencia, plantearse uno mismo preguntas difíciles y responderlas con honestidad. Significa también ver en uno mismo a un sujeto y no un objeto; o sea, sentir responsabilidad también por el prójimo. Ese prójimo puede ser un extraño, puede pertenecer a otro clan o a otra nación, pero hay que tratarlo como a uno mismo.    Todo lo dicho significa que tienes que rechazar el nacionalismo
  6. No matarás.
    Con la palabra se puede matar. La palabra puede ser letal. La lengua es algo más que la sangre, decía Víctor Klemperer. En eso precisamente consiste el envenenado hechizo que tiene la profesión periodística. Pero también con la palabra se puede hacer el bien. Con ella se puede combatir el hechizo ejercido por el totalitarismo; se puede enseñar la tolerancia; se puede dar testimonio de la verdad y ejercer la libertad.
  7. No cometerás adulterio.
    Debes ser fiel al menos a los principios que tú mismo consideras valiosos y a la persona que consideras que tienes obligación de serlo. No prostituyas tu profesión para conseguir poder, dinero o tranquilidad. Debes ser fiel, porque esa es una condición indispensable para que puedas ser libre. Sólo la libertad te permite ser fiel.
  8. No robarás.
    Ése es un mandamiento válido para la ética de todas las profesiones. Por eso, para el periodista nada puede ser tan vergonzoso como el plagio, que no es otra cosa que el robo de algo ajeno. El plagio no es sólo un golpe asestado a otra persona. El plagio es un atentado contra el sentimiento general de justicia. El plagio equivale a la aceptación de la corrupción en la vida pública y de la deshonestidad como método. El plagio equivale a la destrucción de la ética del periodismo, porque significa que quien lo comete está dispuesto a permitir cualquier deshonestidad.Y la difamación, ¿no significa acaso el robo del buen nombre del difamado? Y la mentira, ¿no nos roba acaso la seguridad de que podemos vivir con la verdad?
  9. No darás testimonio falso contra tu prójimo.
    El testimonio falso tiene su lógica letal: arrastra el debate democrático hacia una guerra fría civil; transforma al interlocutor en adversario y a éste en un enemigo mortal. La lengua del testimonio falso trata de deshumanizar al adversario. Si eres contrario a que el aborto sea castigado por el Código Penal, te comparan con los genocidas de Auschwitz y del Gulag; si eres partidario de la separación de la Iglesia del Estado, te proclaman enemigo de Dios, del bien y de las verdades del Evangelio; si te niegas a discriminar a las personas que tienen otras biografías, dicen que traicionas al pueblo y eres un cómplice de los crímenes del totalitarismo.
  10. No codiciarás la casa de tu prójimo.
    No debes desear nada que sea de otro; tampoco el respeto que le tienen, la popularidad de que goza o la simpatía que se ha ganado. Si te gustaría tener lo que él tiene, trata de conseguirlo con tu trabajo, con tu talento, con tu valentía, pero nunca tratando de destruir al semejante. Ser ambicioso es muy positivo, porque enriquece a la persona; pero ser envidioso o codiciar los logros de otros es autodestructivo, porque genera frustraciones, conduce a las bajezas y produce mucha hiel. La envidia atonta y encanalla, destruye los sentimientos nobles, la sensibilidad.
    y
  11. No hagas mezclas.
    El periodismo no es política ni tampoco actividad pastoral. No es una tienda de flores y tampoco una conferencia universitaria. No es la elaboración de una guía telefónica ni tampoco un partido de fútbol. Pero ocurre que, en cierto grado, el periodismo es a la vez todas esas cosas. Cada esfera de la vida tiene sus peculiaridades, sus propias reglas de juego y sus propias normas éticas. El político no debe presentarse como si fuese un sacerdote, ni el periodista como si fuese un político.



CONTROVERSIA: DECALOGO Y ANTIDECALOGO DE LO QUE ES Y NO ES LEGAL EN INTERNET

CONTROVERSIA: DECALOGO Y ANTIDECALOGO DE LO QUE ES Y NO ES LEGAL EN INTERNET

Ramón Muñoz El País España

El Ministerio de Cultura, dentro de su campaña Si eres legal, eres legal contra la "piratería" en Internet ha colgado en su página web un decálogo con "Las 10 mentiras más difundidas sobre propiedad intelectual". Bajo la consigna "Los ilegales intentan engañarte... ¡No te dejes manipular!, para que nadie te time", el Ministerio que dirige César Antonio Molina señala que las descargas de música y películas no son legales, que los programas de intercambio de archivos P2P (como el eMule) son perseguibles judicialmente, no son seguros, y suponen un expolio para los artistas y creadores.
No obstante, el decálogo ha sido refutado punto por punto por las asociaciones de internautas, blogs y otros colectivos ciudadanos relacionados con la Red. Este es el antidecálogo basado en sus opiniones:


1.- Lo que está en Internet es gratis
Ministerio de Cultura: ¡Falso! La música, el cine, las imágenes, los textos, los videojuegos que están en Internet han sido creados por personas. Es a ellas a las que corresponde disponer si su utilización es libre y gratuita o, por el contrario, poner un precio a su uso.
Antidecálogo: ¡Verdadero! Lo que está en Internet puede ser gratis, de pago o incluso de ambas categorías, gratis por un tiempo con opción a compra (share). En el caso de los vídeos y la música, los creadores pueden exigir un precio a los que comercializan esos contenidos o se lucran con ellos (iTunes, Google, Yahoo, etcétera)

2.-Bajarse música o películas de Internet es legal


Cultura: ¡Falso! Cuando los dueños de contenidos autorizan la descarga gratuita, sí es legal. Si la descarga no está autorizada por los titulares de los derechos, tiene lugar una infracción de la propiedad intelectual.
Antidecálogo: ¡Verdadero! Las descargas de música son legales o, más precisamente, no son ilegales. Lo dice una sentencia de 2006 del juzgado de lo Penal número 3 de Santander que absolvió a un internauta, para quien se pedían dos años de cárcel por descargar y compartir música en Internet, por considerar que esa práctica no es delito, si no existe ánimo de lucro, y está amparada por el derecho de copia privada.
3.- Si no aparece el símbolo © en un contenido en Internet lo puedo utilizar
Cultura: ¡Falso! La ausencia del símbolo no indica que el contenido es de utilización libre. Para que así sea el titular lo ha tenido que hacer constar expresamente.
Antidecálogo: ¡Verdadero! Siempre que no tenga ánimo de lucro, el usuario particular no tiene medios a su alcance para comprobar si un contenido está o no protegido por copyright. Corresponde a las empresas de la Red poner los medios tecnológicos para garantizar este derecho. Por ejemplo, YouTube ha creado su sistema Video ID que permite a los titulares de los derechos identificar sus contenidos y decidir que hacer con ellos: bloquearlos, autorizarlos o comercializarlos.
4.- Es legal copiar o utilizar un contenido de Internet siempre que se cite al autor
Cultura: ¡Falso! Debemos mencionar la fuente y el autor cuando utilizamos una cita en un trabajo de investigación o en un artículo. En estos casos, el fragmento ha de ser corto y proporcionado al fin de la incorporación. Y si no estamos citando, sino utilizando una obra sin autorización, debemos obtener una autorización del titular.
Antidecálogo: Verdadero. El propio enunciado de Cultura se contradice. Una cosa es usar un contenido y otra plagiar. El plagio es perseguible dentro y fuera de Internet. La cita, no. Respecto a la copia, en España se paga un canon por todo aparato o servicio que es susceptible de copiar o grabar (DVD, mp3, móviles, fotocopiadora, memorias flash y usb, etcétera) contenidos protegidos. El importe de ese canon digital (118 millones de euros este año) se reparte entre los autores y creadores.
5.- Cuando intercambio música y contenidos a través de programas peer to peer (P2P), no necesito autorización
Cultura: ¡Falso! La utilización de estos programas supone la explotación de derechos de propiedad intelectual que no han sido autorizados, por lo que constituye una infracción de los derechos de propiedad intelectual.
Antidecálogo:¡Verdadero!. En España, no hay ningún fallo judicial que diga que el p2p necesita autorización. Al contrario, una sentencia firme de la Audiencia Provincial de Madrid del pasado mes de septiembre absolvió a los promotores de Sharemula, una página web de enlaces, señalando que enlazar a las redes de p2p "no supone vulneración de los derechos de propiedad intelectual".
6.- Los intercambios de archivos a través de las redes P2P son legales
Cultura: ¡Falso! Si estos intercambios tienen lugar sin la autorización de los titulares de los derechos de propiedad intelectual, son actos ilegales.
Antidecálogo: ¡Verdadero! Además de lo dicho en el punto cinco, la doctrina de la Fiscalía General del Estado (circular de mayo de 2006) señala que el intercambio de archivos través del sistema p2p no es incriminable penalmente. Es cierto que la Fiscalía señala que pueden constituir un ilícito civil, pero tampoco ha habido un fallo judicial en vía civil contra internautas que hayan usado el p2p sin ánimo de lucro.
7.- Las redes P2P son seguras
Cultura: ¡Falso! La seguridad es un grave problema ya que damos entrada a nuestro ordenador a todos aquellos que estén conectados a ella. Cualquiera puede circular libremente y acceder a nuestros datos: IP, tipo de descargas que estamos haciendo, número de teléfono y otra información de seguridad que figure en el ordenador.
Antidecálogo: ¡Verdadero! Las redes p2p son tan seguras como lo quiera el usuario, que puede decidir libremente los contenidos que comparte de su ordenador y filtrar mediante antivirus los contenidos que se descarga. Es curioso que Cultura denuncie esta falta de seguridad cuando quiere implantar un modelo de control de las descargas como el francés por el que una autoridad extrajudicial tendría acceso a todos esos datos de nuestro ordenador.
8. La industria cultural y los artistas ya ganan suficiente así que no perjudico a nadie si no pago
Cultura: ¡Falso! Los autores, los artistas y las industrias de contenidos de propiedad intelectual tienen el derecho legítimo a ganar dinero, triunfar y tener una carrera exitosa, como ocurre en cualquier sector profesional. No se justifica que a este sector se le discrimine y se cuestione su derecho a ser retribuido.
Antidecálogo: ¡Verdadero! La industria cultural como todas debe adaptarse a los nuevos tiempos y a los cambios tecnológicos. Con los mismos argumentos, los linotipistas estarían autorizados a pedir la prohibición de la informática. En contra de lo que dice Cultura, es la propia industria audiovisual la que exige una discriminación positiva (subvenciones, prohibición del P2P, canon digital, etcétera) de la que no goza ningún otro sector productivo.
9.- Las descargas ilegales promocionan a los artistas y a los autores, que ven difundidos sus trabajos y se dan a conocer sin necesidad de la industria
Cultura: ¡Falso! Detrás de los autores y los artistas hay una industria que les da trabajo, los da a conocer e invierte en ellos.
Antidecálogo: ¡Verdadero! Ningún artista famosos se ha arruinado por las descargas ni siquiera los que como Prince han tratado de perseguirlas (pidió una indemnización a una madre que le puso una canción suya a su bebé). En cuanto a los modestos, Internet ha dado la posibilidad a cientos de grupos, entre ellos algunos tan famosos como Arctic Monkeys, de acceder al público, sin tener que pasar por el filtro de las discográficas que decidían hasta ahora quién publicaba y quién no.
10.- El acceso a los productos culturales tiene que ser gratis y eso es lo que consiguen las redes P2P
Cultura: ¡Falso! Las infracciones de derechos de propiedad intelectual realizadas a través de Internet (descargas ilegales) no pueden confundirse con el derecho de acceso a la cultura, una forma de libertad de expresión o de desobediencia civil legítima, ni tampoco como algo inevitable e intrínseco a la Red.
Antidecálogo:¡Verdadero! Las redes P2P democratizan el acceso a los contenidos culturales permitiendo disfrutar de obras que no se comercializan por falta de rentabilidad o porque están descatalogadas. La industria debe encontrar nuevas formas de rentabilizar sus activos. iTunes, Amazon y otras plataformas de pago ya han demostrado que se puede hacer.

Tomado de:http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2008/12/01/actualidad/1228123682_850215.html

Estos textos que se citan a continuación  confrontan ambos decálogos. El planteamiento ha generado una amplia discusión. Si se quiere ahondar más en el asunto, invitamos a los lectores a pinchar estos links, en el que un grupo de abogados expertos en propiedad intelectual analizan cada uno de los asuntos tratados en los numerales:

http://www.jprenafeta.com/2008/12/02/las-10-aclaraciones-de-la-campana-del-ministerio-de-cultura/

http://gallir.wordpress.com/2008/12/01/practicando-el-fisking-los-errores-de-las-verdades-de-las-mentiras/

LAS 11 REGLAS DE BILL GATES PARA EL EXITO

LAS 11 REGLAS DE BILL GATES PARA EL EXITO


(Dirigidas a los jóvenes, o a los estudiantes, o a los escritores, en fin, al que esté ociosos y quiera leerlas.Al tipo le funcionaron...)

Regla Uno- La vida no es justa, acostúmbrate a ello.

Regla Dos- Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.

Regla Tres- No ganarás US$5.000 mensuales justo después de haber salido de la preparatoria y no serás un vicepresidente hasta que con tu esfuerzo te hayas ganado ambos logros.

Regla Cuatro- Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.

Regla Cinco- Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: le llamaban oportunidad.

Regla Seis- Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.

Regla Siete- Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como son ahora. Ellos empezaron a serlo por pagar tus cuentas, limpiar tu ropa y escucharte hablar acerca de la nueva onda en la que estabas. Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación.

Regla Ocho- En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las oportunidades que necesites para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles. Eso no tiene ninguna semejanza con la vida real.

Regla Nueve- La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.

Regla Diez- La televisión no es la vida diaria. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.

Regla Once- Sé amable con los "NERDS" (los más aplicados de tu clase). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos. 

Decálogo para ser un escritor de éxito de la Revista Literaria loslobosdeomaña.es


Decálogo para ser un escritor de éxito  Revista Literaria loslobosdeomaña.es      
           

1- Olvídate del estilo y aprende a promocionarte. Reconócelo, tú no eres James Joyce, así que antes de escribir tu novela definitiva sobre la decadencia de los valores en Occidente, ensaya delante del espejo las posturas que adoptarás el día de la presentación. De cómo te sientes a la mesa y de cómo sonrías a la incisiva periodista del oligopolio informativo dependerá el índice de ventas de tu libro. Un par de frases pomposas pueden ayudarte: "La literatura es la voz de la verdad" o "Escribir es hacer el amor con un lector perfecto".

2- Cultiva tus amistades. Un delegado del gobierno, un secretario de Estado, una decrépita cupletista, un hortera televisivo, un escritor "independiente" como Juan Goytisolo pueden echarte una mano. Pídeles que te prologuen tu libro o invítales a tus presentaciones. Nadie escribe bien hasta que lo convierten en una deidad grecorromana. Cuida también a tus enemigos, mímalos. Destapa un oscuro pasado franquista, afirma que no sabe hacer la o con un canuto, abre la polémica sobre temas de "rabiosa actualidad": inmigración, el fin de la historia, las nuevas tecnologías...

3- Sé cercano. Que no parezca que vives encerrado en tu torre de marfil. Los intelectuales ya no están de moda. Lo mejor que puedes hacer es ir de persona normal, de persona accesible que escribe. Procura soltar alguna incongruencia cultural, como que te gustan ciertos subproductos televisivos o las novelas de Antonio Gala o Corín Tellado. Cualquier cosa para no parecer pedante.

4- Crea tu marca de fábrica. Los tatuajes, los piercings y las trepanaciones se llevan mucho entre los más jóvenes, pero no te olvides del foulard, las gabardinas negras, los sombreros de ala ancha, los puros de importación y las guayaberas. Que parezca que has vivido en París con veinte años y no olvidas nunca tus años locos en Londres. Si tienes una biografía interesante o conociste a Hemingway, no olvides que una anécdota divertida hace más que una metáfora brillante.

5- Afirma que la novela ha muerto. Con gran cinismo deberás decir que la poesía ha muerto, si eres poeta; que el ensayo ha muerto, si eres ensayista; o que la novela ha muerto y resucita siempre al tercer día. Di que las cosas están muy mal, que vivimos en un mundo degradado por la banalidad, el ultraliberalismo y "Gran hermano". Vaticina un apocalipsis antropológico para el mes que viene.

6- Desdeña los premios. Los premios son para quienes los otorgan, nunca lo olvides. Desprécialos. Nada mejor como mostrarse indiferente por la gloria literaria o cultivar un desgastado aire de malditismo para que los lectores más impresionables te lean. Si los aceptas, bueno, es porque te lo merecías. No pasa nada por doblar las rodillas. Afila tu cinismo.

7- El gran chollo. Si quieres que te oigan, puedes utilizar la palabra "globalización". Si te preguntan sobre las intenciones de tu novela, di que es una reacción contra la globalización. Si no puedes presumir de haber corrido delante de los grises, di que estuviste en Seattle protestando, aunque, claro, allí estaban los violentos que impiden cualquier lucha eficaz contra el sistema.

8- Ser de izquierdas aún vende. Aprovéchate de las minorías oprimidas, de los más débiles para que se admiren de tu altruismo. Sé, no obstante, escéptico, que se note que desde la caída del Muro de Berlín es mundo ya no es igual y estás desorientado. No lo olvides, puedes dar lecciones de historia sin tener puñetera idea de quién era Marx. No leas los manifiestos, limítate a firmarlos.

9- Condena a todo el mundo Demoniza el nacionalismo, la relajación de las costumbres, Internet, la monarquía, las drogas. Los redactores jefe adoran este tipo de asuntos y te darán cancha en su sección. Si no eres un escritor comprometido, di que tú vas a lo tuyo, que te encanta perderte con tu velero y acabas de descubrir el Mediterráneo. Afirma que no empleas el ordenador y que aún usas la vieja olivetti que te regaló tu padre. O todo lo contrario, sugiere que la tecnología está bien "si se emplea con inteligencia". ¿Quién va a poner a prueba tu inteligencia?


10- Escribe el libro de una maldita vez. Ánimo, ya sabemos que es lo más difícil, pero ¿sabías que un escritor escribe libros? ¿Has probado a tres meses de retiro en una cabaña en los Ancares leoneses? Cultiva la soledad y toma prestadas algunas ideas de aquellos a los que nunca podrás alcanzar: Kafka, Sterne, Conrad, Faulkner... Uno de ellos será tu escuela, pero que no se te note. Ten siempre una cita célebre en la recámara. O invéntatela: la mayoría de los periodistas siguen creyendo que en "El gatopardo" se dice: "Es preciso que todo cambie para que todo siga igual".

Decálogo del ensayista JAVIER PERUCHO

Decálogo del ensayista       Javier Perucho 


I. El ensayo busca el consenso entre los lectores, para eso lo embruja con sus argumentos, experiencia e información. A pesar de esta intentona ideológica, su autor no renuncia a la amenidad de las formas narrativas. Del cuento adopta la voz personal; de la novela, el gran aliento; del drama, las formas del parlamento; del microrrelato, el horizonte cultural; del poema, la imagen; del cuento, la epifanía de su final. Lograrás la armonía de tu ensayística con una mezcla ponderada de estos ingredientes. 

II. El ensayo exige una arquitectura interior ponderada y equilibrada entre sus partes (incipit, intercipit, excipit). Un ensayo es una narrativa donde se predica un objeto cierto, probable y verdadero para el sujeto de la escritura. Demostrar una tesis o desarrollar un tema al modo del libre albedrío empujarán tu única elección. 

III. El ensayista se amamanta de su tradición, la historia literaria y los agrimensores del género que pretende cultivar. Su reto es el combate con los espejismos: internet, la gloria, el best seller… 

IV. Como ensayista no esperes dinero, ni te ilusiones con la fama de los poetas o la ventura agradecida de los narradores. Te encontrarás mejor pagado y reconocido si tus colegas, amigos y lectores te consideran un creador. 

V. Al pergeñar un ensayo inviertes en un proceso de larga duración; madurarlo demanda otro lapso; templarlo requiere del agua fría que discurre por la senda de una clepsidra. En el siguiente movimiento trata de exponerlo. 

VI. Si se aferran al pasado o provienen del más furibundo tiempo contemporáneo, los temas que se desprendan de tales periodos habrás de hilvanarlos con la novedad de tu escritura. 

VII. Si hay sangre derramada en tu entorno, caciquismo, hambre, valores derrengados, corrupción, fronteras oclusivas, no aprietes los ojos. ¿Escribirás sobre esas llagas sociales? El observatorio de tu escritura no excluye la inmersión social, pero no olvides que ésta suele ser causal de desavenencias estéticas, prórrogas o renuncias literarias finiquitadas. 

VIII. Escucharás a la gente —tus conciudadanos— para registrar sus preocupaciones cuando hablen en la calle, arriba del autobús, cuando bajen las escaleras o mientras discuten en la banca del parque. En la oralidad también se localiza la materia prima de tu escritura, de la que pueden desgajarse los tópicos de tu predicado. Escuchar a los compatriotas redondeará tu marco ético, pues sus angustias acaso orienten tus inquisiciones literarias; al final, con ambas definirás tus valores estéticos y morales. 

IX. Quizá del mercado, la fama o la rotonda del best seller puedas obtener dinero y satisfactores inmediatos, pero con ellos apenas conquistas una felicidad fugitiva, nunca la epifanía que demanda tu escritura. 

X. Envidiarás el éxito del escritor vecino, pero no te permitirás tenderle una zancada. Ódialo, pero compensarás la carencia con disciplina y cuartillas compurgadas durante la mañana, de tarde a tarde o mientras avanza la noche. Recuerda: el tiempo es el único recurso no renovable de un escritor. 

Coda: La resignación a los fervores del mandamiento no fomenta tu alternativa al desacato.

El presente decálogo fue publicado en  la Cariátide. Brevedades literarias (México), año 3, Núm. 6, otoño, 2013, pp. 6-7. http://revistamicrorrelatos.blogspot.com/search/label/Dec%C3%A1logo

Decálogo de Ginés S. Cutillas

Decálogo de Ginés S. Cutillas


DECÁLOGO DEL PERFECTO MICRORRELATISTA


I.- Antes de escribir nada, lee todo.

II.- No escribas nada que no aporte nada nuevo.

III.- Elige con sumo cuidado cada una de las palabras.

IV.- Concentra tu máximo esfuerzo en la primera frase.

V.- Haz que el título forme parte de la historia.

VI.- Una imagen vale más que mil palabras.

VII.- La elipsis es la reina.

VIII.- Parte de situaciones y personajes conocidos.

IX.- Aplica sin complejos toda la literatura anterior.

X.- Golpea sin piedad en el punto final.

Decálogo del escritor súbito: Mónica Lavín

Decálogo del escritor súbito: Mónica Lavín


Decálogo del escritor súbito (De utilidad para el escritor de minificciones)

1. Atiende al rayo, la chispa de donde sale la minificción. Ese será tu momento de iluminación.

2. Comprende que, como en los destilados de agave, haya que tirar las colas y que la doble destilación ayuda a la pureza del producto final.

3. Solázate en la ambigüedad de las palabras y las expresiones.

4. Olvida la desmesura (sólo en el aliento de la narración).

5. Sé el fiel de la balanza: que no sobre nada, que no falte nada. En caso de imprecisión: es preferible que falte algo.

6. Nunca aclares: tu arma es la sugerencia.

7. Una minificción es como un Alka Seltzer. Comprimida y blanca se expande y burbujea en el ánimo del lector. En su punto, alivia; a destiempo, asfixia.

8. Para escribir una minificción hay que tragarse un tazón de palabras y regurgitar las necias y poderosas. De ellas es el imperio del cuento corto. Hacerlo en ayunas da mejores resultados.

9. La mitad de la minificción es el título. Sin él la ficción está a medias; si lo encuentras antes llevas la mitad del camino andado.

10. El knock out de la minificción es mortal. Aunque el lector sea el último en enterarse.


Tomado de: Javier Perucho, El cuento jíbaro. Antología del microrrelato mexicano, Ficticia Editorial, 2006.

viernes, 7 de noviembre de 2014

THE GUARDIAN. Una recopilación de los mejores consejos.

THE GUARDIAN. Una recopilación de los mejores consejos.

Inspirado por 10 Reglas Para Escribir, de Elmore Leonard, el periódico The Guardian recopiló las recomendaciones de una larga lista de escritores en dos artículos que todo aspirante a la profesión debería leer. Aquí una selección de las  listas que confeccionaron:

1. No te plantees escribir. Escribe. Sólo escribiendo, y no soñando con hacerlo, podemos desarrollar un estilo propio. Aumenta tu capacidad lingüística. Las palabras son la materia prima de tu oficio. Cuanto más grande sea tu vocabulario, más eficaz será tu escritura". "No te limites a planear escribir: escribe. Sólo escribiendo, no soñando con escribir, desarrollamos un estilo propio". PD James

2. Si tienes una buena idea para una historia, no asumas que debe de ser necesariamente una narración en prosa. Puede que funcione mejor como obra de teatro, como guión de cine o como poema. Sé flexible. Hilary Mantel

3. La ficción que no es una aventura personal del autor hacia lo desconocido o lo aterrador no merece la pena ser escrita a no ser que sea únicamente por dinero. Jonathan Franzen

4. Ten más de una idea en marcha a la vez. Si tengo que elegir entre escribir un libro o no hacer nada, siempre elegiré esto último. Sólo cuando tengo ideas para dos libros soy capaz de elegir entre escribir uno u otro. Siempre siento la necesidad de tener la sensación de que estoy haciendo algo en oposición. Geoff Dyer

5. Olvida el viejo dicho de que hay que escribir sobre lo que se conoce. En vez de eso, elige un área desconocida pero reconocible que contribuya a ampliar tu comprensión del mundo y escribe sobre eso. En cualquier caso, recuerda que la semilla de la que se alimenta tu imaginación hunde sus raíces en las particularidades de tu vida. Así que no la malgastes escribiendo autobiografía. Rose Tremain

6. Lo más probable es que necesites un diccionario, una gramática y tener los pies en la tierra. ¿Qué quiero decir con esto último? Que aquí nadie regala nada. Escribir es un trabajo. También es apostar. No viene con un plan de pensiones. Habrá ciertas personas que puedan echarte una mano, pero en esencia te las tendrás que apañar solo. Nadie te obliga a escribir. Si escribes es porque has elegido hacerlo, así que no te quejes. Margaret Atwood

7. No añadas un falso romanticismo a tu “vocación”. O eres capaz de escribir o no. No hay un “estilo de vida del escritor”. Lo único que importa es lo que dejas sobre la página. Zadie Smith

8. Cambia de parecer. Las buenas ideas a menudo acaban siendo eliminadas por otras mejores. Yo estaba escribiendo una novela sobre un grupo llamado The Partitions. Hasta que se me ocurrió llamarles The Commitments. Roddy Doyle

9. Respeta el modo en el que pueden cambiar los personajes en sus primeras 50 páginas de vida. Revisa tus planes y comprueba si debes alterarlos de alguna manera para que se amolden a esos cambios. Rose Tremain

10. Termina tu jornada de escritura cuando todavía tengas ganas de seguir escribiendo". "Relee, vuelve a escribir, relee, vuelve a escribir. Si sigue sin funcionar, tiralo. Es sano y no debes sentir mala conciencia por los cadáveres de poemas y páginas que lo tenían todo excepto la vida que necesitaban". Helen Dunmore

11. Recuerda: cuando alguien te dice que algo no encaja o que no lo ha entendido, casi siempre tiene razón. Cuando te dice exactamente lo que le parece que está mal y el modo en el que deberías arreglarlo, casi siempre se equivoca. Neil Gaiman

12. El estilo es el arte de quitarte a ti mismo de en medio, no el de inmiscuirte en el texto.
David Hare

13. Concentra tus energías narrativas en los puntos de cambio. Esto resulta particularmente importante en la ficción histórica. Cuando tu personaje se enfrenta a un entorno nuevo o las circunstancias cambian a su alrededor, ese es el momento de dar un paso atrás para describir los detalles de su mundo. La gente no suele prestar demasiada atención a los detalles cotidianos de su rutina diaria, por lo que cuando un escritor los describe puede sonar como si estuviera intentando instruir en exceso al lector. Hilary Mantel

14. Lee. Lee todo aquello a lo que puedas echarle las manos encima. Siempre le recomiendo a aquellas personas que quieren escribir una obra de fantasía o de ciencia ficción que dejen de leer por completo esos géneros y que empiecen a leer todo lo demás, desde Bunyan a Byatt. Michael Moorcock

15. No intentes escribir para un “lector ideal”. Puede que exista, pero está leyendo el libro de otro.
Joyce Carol Oates

16. No eches la vista atrás hasta que hayas terminado un borrador entero. Limítate a comenzar cada día a partir de la última frase que escribiste el día anterior. Es una manera de evitar el espanto a la vez que te asegura una obra en la que poder volcar el auténtico trabajo, que es la corrección. Will Self

17. Protege el tiempo y el espacio en los que escribes. No dejes que nadie se inmiscuya en ellos, ni siquiera a las personas más importantes de tu vida. Zadie Smith

18. Trata la escritura como un trabajo. Sé disciplinado. Muchos autores son particularmente obsesivos en este aspecto. Graham Greene era célebre por escribir 500 palabras al día. Jean Plaidy era capaz de escribir 5,000 antes del almuerzo y luego dedicaba la tarde a contestar cartas de sus fans. Mi mínimo son 1.000 palabras al día, algo que en ocasiones es fácil de conseguir y en otras es, francamente, como cagar un ladrillo. Pero me obligo a permanecer sentada frente a mi escritorio hasta que las tengo, porque sé que así he conseguido hacer avanzar una pizca el libro. Puede que esas 1.000 palabras sean basura. A menudo lo son. Pero siempre es más fácil volver sobre ellas más adelante y mejorarlas. Sarah Waters

19. No te preocupes nunca por las posibilidades comerciales de un proyecto. Si alguien tiene que preocuparse de eso son los agentes y los editores. O no. Conversación con mi editor norteamericano. Yo: “Estoy escribiendo un libro tan aburrido, de un atractivo comercial tan reducido, que si lo publicas probablemente pierdas tu puesto de trabajo”. Mi editor: “Ese es precisamente el motivo de que quiera un trabajo como este”. Geoff Dyer

20. Cásate con una persona a la que quieras y a la que le parezca buena idea que seas escritor.
Richard Ford

21. Escucha lo que has escrito. Un ritmo falso en un fragmento de diálogo puede demostrar que aún no has comprendido a los personajes lo suficiente como para escribir con sus propias voces. Helen Dunmore.

22. Hazlo todos los días. Convierte en un hábito el acto de transformar tus observaciones en palabras y gradualmente se volverá un instinto. Geoff Dyer.

23. "Los primeros 12 años son los peores". "La mejor forma de escribir un libro es escribirlo. Un bolígrafo es útil, un ordenador también vale, pero sigue llenando la página en blanco de palabras". "Sólo los malos escritores creen que su trabajo es realmente bueno". "Describir es muy difícil. Recuerda que cualquier descripción es una opinión sobre el mundo. Busca un lugar desde el que mirar". "Diviértete". Anne Enright

24. Lleva siempre una libreta contigo. Y quiero decir siempre. La memoria a corto plazo sólo retiene información durante tres minutos: a no ser que lo plasmes en papel, perderás una idea para siempre". Will Self

25. Las descripciones tienen que ocupar el lugar adecuado. No pueden ser simplemente ornamentales. Normalmente funcionan mejor si tienen un elemento humano; es más eficaz si proviene de un punto de vista implicado, más que desde el ojo de Dios. Si la descripción viene del punto de vista de un personaje que es quien reflexiona sobre ella, se convierte, en efecto, en parte de la definición del personaje y en parte de la acción.  Hillary Mantel.

26. Decide qué momento del día (o de la noche) es para ti el mejor para escribir, y organiza tu vida en consecuencia. Andrew Motion.

27. La vida del escritor consiste fundamentalmente en un confinamiento solitario. Si no puedes soportarlo, dedícate a otra cosa.  Will Self.

28. Mi regla más importante es decir no a cosas como ésta, que me tientan para alejarme de mi verdadero trabajo. Philip Pullman.

29. ¿Vas en serio con lo de escribir? Búscate un contable. Hillary Mantel

30. Trabaja con el corazón ligero y esperanzado. Pero prepárate para lo peor. Joyce Carol Oates

31. Escribe lentamente y a mano, sólo sobre cosas que te interesen.  Annie Proulx

32.  “Lee mucho". "Escribe mucho". "Aprende a ser autocrítico". "No te rindas". "Encuentra una historia que merezca la pena contar". "Ten suerte". "Mantén tu suerte". Ian Rankin

33. Reescribe. Will Self.

34. Lo más parecido que tengo a una regla es una cita de Flaubert, colgada en un post-it delante de mi escritorio que dice "Faire et se taire", que viene a ser: "Escribe y calla". Helen Simpson.

35. Acaba todo lo que empieces. Colm Tóibin.

36 . Pásatelo bien. Jeanette Winterson.

37. Si suena como algo escrito, lo reescribo. -Elmore Leonard.

38 . Recorta (quizá debería decir RECORTA): sólo eliminando las palabras no esenciales se puede lograr que las esenciales cuenten.  Diana Athill

39 . Mantén la atención del lector (funcionará mejor si puedes mantener la tuya). Pero no puedes saber quién será el lector, así que es como disparar a los peces con un tirachinas en la oscuridad. Lo que fascine a A aburrirá mortalmente a B.  Margaret Atwood

40 . Relee, reescribe, relee, reescribe. Si sigue sin funcionar, tíralo a la papelera. Es una sensación agradable, y no quieres estar rodeado de los cadáveres de poemas e historias que lo tienen todo menos la vida que necesitan.  Helen Dunmore

41. Escribe todos los días. Crea el hábito de poner tus reflexiones en palabras y gradualmente se convertirá en un instinto. Ésta es la regla más importante de todas y naturalmente yo no la sigo. - Geoff Dyer

42. No leas reseñas sobre tu obra.  Richard Ford

43. No esperes a la inspiración. La disciplina es la clave.  Esther Freud

44. La regla principal de la escritura es que si te dedicas a ello con suficiente seguridad y confianza, se te permite hacer lo que te apetezca. (Eso pude ser una regla para la vida, además de para la escritura. Pero definitivamente es cierto para la escritura.)  Neil Gaiman

45. "Escribe". "Pon una palabra y luego otra. Busca la palabra adecuada. Escribela". "Arreglalo. Pero recuerda que tarde o temprano, antes de que alcance la perfección, tendrás que dejarlo ir y seguir adelante para escribir tu próxima obra. La perfección es como tratar de alcanzar el horizonte. Sigue adelante". Neil Gaiman

46. Lee. Tanto como puedas. (...) Recordarás aquello que sea bueno, así que no necesitas tomar notas. Al Kennedy

47. Zanahoria y palo - haz que los protagonistas sean perseguidos (por una obsesión o un villano) y que persigan (una idea, un objeto, una persona, un misterio). - Michael Moorcook

48. Cuando estoy inmerso en una historia, viviéndola mientras la escribo, honestamente no sé lo que ocurrirá. Intento no dictarlo, ni jugar a ser Dios.  Michael Morpurgo

49. Recuerda que el sinsentido no existe. - Andrew Motion

50. Ten en mente a Oscar Wilde: 'Un poco de sinceridad algo peligroso, mucha es absolutamente fatal'. - Joyce Carol Oates

51. "Escribe en tercera persona a no ser que hayas encontrado una voz en primera persona realmente especial". "Cuando la información es gratis y universalmente accesible, una gran investigación para una novela se devalúa como la propia novela". "Tienes que amar antes de poder ser despiadado". Jonathan Franzen

52. Intenta leer tu propio trabajo como lo haría un extraño, o mejor, como lo haría un enemigo. - Zadie Smith

53. Deja de sentir pena de ti mismo.  Colm Tóibín

54. El ritmo es crucial. Escribir bien no es suficiente. Los estudiantes de literatura pueden ser buenos produciendo una única página de prosa bien construida, lo que algunas veces les falta es la habilidad para llevar al lector en un viaje, con todos los cambios de terreno, velocidad y humor que un largo trayecto implica.  Sarah Waters

55. Sé ambicioso por el propio trabajo y no por la recompensa.  Jeanette Winterson

56.  "No te sientes en mitad del bosque. Si te pierdes en la trama o no sabes cómo seguir, vuelve sobre tus pasos". "Rezar puede funcionar. O leer a otro. O tratar de visualizar el Santo Grial que es la imagen de tu libro publicado". Margaret Atwood

57.  "No pongas una foto de tu autor favorito en tu mesa. Sobre todo si es un suicida". "Ponle un nombre a tu trabajo lo antes posible. Tienes que poseerlo, que verlo. Dickens sabía que Casa desolada se iba a llamar Casa desolada antes incluso de empezar a escribir". Roddy Doyle
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Agregamos un artículo crítico a los decálogos en general, y al de The Guardian en particular:
El género de los consejos para escribir
Tomado de:
Por: Juan Terranova.  Hace poco leí  los consejos para escribir de una cronista argentina y
 me resultaron sosos, poco útiles y afectados. El de los consejos es un género en el que cada 
tanto recaen escritores y escribas de toda índole, a veces con prepotencia, a veces con culpa, 
a veces con ambas. Puestos a aconsejar, hay dos caminos. O se arma una pieza literaria y 
siempre un poco irónica y alucinada. O realmente se dan consejos prácticos del tipo “cuando 
presentes un manuscrito numerá las páginas y mantené cierto nivel de prolijidad”. 
Rara vez se logran las dos cosas.
Thomas Bernhard decía que cuando alguien le pedía un consejo, él contaba una historia. Lo cual lo pone con astucia en la primera lista. En sus Consejos a los jóvenes literatos, ya un clásico de fácil acceso en la web, Charles Baudelaire arma un pequeño tratado de época, muy narrativo, casi una breve novela de costumbres. El decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga sobrevolaría ambas tradiciones. Es poético, simple y tira una data muy precisa para resolver cuestiones muy complejas. (Aunque todos los consejos son importantes y encierran algún tip, cuando uno entiende el punto sexto de Quiroga se puede decir que hizo un avance.) Los puntos de Ernest Hemingway –es famosa la escena de colgarse y contar esa historia para empezar– también van en esa línea.  Stephen King, en una tradición netamente sajona, redactó Mientras escribo, una verdadera confesión de escritor, un texto anómalo y sensual, mezcla de autobiografía y manual de experiencias. Pero ya se trata de otra cosa, no es un decálogo o una serie de consejos. Y en los Estados Unidos los libros que explican cómo escribir tu propia novela es un género tan reconocido que tiene su propia sección en las librerías. Como fuere, se puede aprender mucho leyendo sobre el oficio leyendo Mientras escribo.
Después de leer los consejos que no me gustaron, todavía dando vueltas por la web, encontré con una interesante producción de The Guardian. Basándose en un decálogo de reglas para escribir del novelista Elmore Leonard, el diario británico le pidió a varios escritores contemporáneos de habla inglesa que dieran sus diez consejos.
El decálogo de Leonard es muy bueno y probablemente ninguno de los que propone The Guardian lo supere en síntesis y precisión. “Mi regla más importante que resume las otras diez: si suena como escritura, lo reescribo” dice Leonard. Quizás una traducción menos literal y más certera de “writing” sea “literatura”. Si suena como literatura, lo reescribo. O sea, si suena fuera del lenguaje directo, coloquial, casi oral –el verbo clave acá es “suena”–, si lo que escribo recuerda la alta literatura, lo que entendemos por “arte elevado”, hay que reescribirlo. Entiendo que no se trata de un pobre anti-intelectualismo de autor de thrillers. Si no más bien de una posición vital frente al oficio de escribir. No solamente Leonard desestima la escritura prestigiosa, pomposa o afectada. Va más allá. Si no es ese tipo de escritura, pero suena como ese tipo de escritura, es decir si no suena mundano, potente, sólido, en definitiva, si no suena vivo, lo reescribe.
Más allá de esta posición, las variaciones que surgen de la neurosis y el oficio de estos consejeros epigonales convocados por The Guardian abre una serie de posibilidades que enriquecen al mismo tiempo que enturbian –algo propio del género– el arte de escribir. Margaret Atwood se hace la canchera y recomienda ejercicios de espalda por que “el dolor distrae”. Roddy Doyle dice que no hay que poner la foto de tu autor favorito en tu escritorio, especialmente si se suicidó. Parece una tontería pero la frase resulta engañosa. ¿Está diciendo que uno no debería buscar ni copiar gestos ajenos? La genialidad de Faulkner estaba en sus libros, no en los rasgos de su cara. Aunque ahora que lo escribo, dudo. Los retratos de Hemingway, y no sólo esos donde aparece matando animales, siempre me motivaron. (Y las poses de Faulkner frente a la máquina de escribir son geniales.) Lejos de mi escritorio, tengo una foto de Papa Hem en la biblioteca, al lado de una tapa que Esquire le dedicó a Homero. También me motivan las fotos y el personaje que encarnaba Hunther Thompson. Quizás el de Doyle no sea un consejo del todo sabio.
El primer tip de Helen Dunmore es un clásico: “Termina el día de trabajo cuando todavía tengas ganas de continuar”. Se lo leí por primera vez a García Márquez que explicaba muy bien cómo funciona, él lo tomaba a su vez de Hemingway. Venís bien, las cosas van saliendo y entonces te aguantas un poco, no le das hasta el final. Al otro día es probable que puedas retomar de ahí y seguir más concentrado y descansado. Ahora, el consejo tiene sus excepciones. A veces hay que apretar el acelerador y seguir apretando porque es el momento y no hay que perderlo. Se dice que Kafka escribió La condena en una noche, la del 22 al 23 de septiembre de 1912. Empezó, aceleró y terminó cuando comenzaba a clarear. Quedarse hasta que amanece concentrado escribiendo es una experiencia que todos los escritores deben pasar alguna vez.
El séptimo consejo de Dunmore parece poca cosa pero es excelente y muy útil y muy cierto: “Un problema de escritura a menudo se aclara si vas a dar una vuelta a pie.” Por su parte, sin perder el glam, Geoff Dyer tira un par de líneas memorables y duras. El tercer consejo es un golpe directo al british-team de los 80 que Anagrama tradujo al español: “No seas uno de esos escritores que se condenan a sí mismos a una vida chupándosela a Nabokov”. Hay utilidad en esta frase. En Argentina, o más bien Latinoamérica, se la podría usar tranquilamente con Borges.
Richard Ford resuelve rápido el trance con consejos que a mí me parecen malos, incluso paupérrimos: “No tengas hijos”, “No leas las reseñas que te hacen”, “no escribas reseñas”. Sus diez rígidos y poco meditados puntos es el tipo de material que hace que el género se vuelva –más allá de sus evidentes contradicciones y deficiencias– rápidamente vulnerable al perenne ataque de los relativistas. (Los relativistas atacan porque a ellos nadie les pide consejo de nada y como aparte de relativistas son envidiosos, muy rápido se convierten en resentidos.)
Anne Enright, la novelista irlandesa, es la que, creo, mejor responde al desafío. Su segundo consejo es válido y siempre, siempre, hay que tenerlo en cuenta. Suena tautológico pero no lo es: “La manera de escribir un libro es escribirlo. Un lápiz puede servir, tipear también va bien. Hay que mantenerse poniendo palabras en la página.” El tercero es inteligente y funciona para testear en qué estamos trabajando y cómo lo vemos: “Solamente los malos escritores piensan que su trabajo es muy bueno”. Creo que sirve para otras actividades, no solo para escribir. Lo mismo el noveno consejo que es “Divertite”.
Pese a todo esto, el que más me impresionó y me dejó pensando fue el que abre la serie. Dice así: “Los primeros doce años son los peores”. ¿Peores en qué? ¿Por qué doce años? ¿Por qué no diez? Desde el momento en que me gano la vida escribiendo, la frase de Enright me llena de preguntas. ¿Doce años a partir de la primera publicación? ¿O desde que uno decide dedicarse a esto? ¿Corre ese tiempo también para el periodismo? Y sin embargo, entiendo. Sé que entiendo la frase. Confío en ella. “Los primeros doce años son los peores.” No significa que pasado ese tiempo la cosa se ponga realmente buena, pero ya uno se va dando una idea. Si estos años son los peores, todavía queda esperanza. Allá vamos.
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