ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

martes, 1 de septiembre de 2026

10 consejos de Mario Vargas Llosa para escribir novelas que atrapan lectores

 


Tomado de: https://www.mardefondope.com/2023/08/vargas-llosa-revela-como-utilizar-el-poder-de-la-persuasion-en-una-novela.html 


10 consejos de Mario Vargas Llosa para escribir novelas que atrapan lectores

Por

Mar de fondo Sector periodístico y de la actualidad

julio 01, 2026

Consejos de Mario Vargas Llosa capaces de emocionar y convencer al lector.

 

 

Mario Vargas Llosa comparte consejos fundamentales sobre escritura creativa y el arte de construir novelas memorables

Las lecciones literarias que dejó Mario Vargas Llosa.

¡Hola, lectores! 😀Mario Vargas Llosa no solo fue uno de los grandes novelistas de la literatura en español, también reflexionó con mucha lucidez sobre el oficio de escribir. En Cartas a un joven novelista, el Nobel peruano comparte ideas esenciales sobre la vocación literaria, la construcción de una historia y el misterioso poder que tiene una buena novela para convencer al lector.

 

Uno de los conceptos más interesantes que desarrolla es el poder de persuasión en una novela. Es decir, esa capacidad que tiene la ficción para hacernos creer en mundos imposibles, personajes inventados y situaciones que, en la vida real, quizá nos parecerían absurdas.

 

A partir del fragmento que leerás a continuación, podemos inferir 10 consejos de Mario Vargas Llosa para escribir novelas capaces de atrapar, emocionar y persuadir al lector. Y lo mejor es que estos consejos sirven tanto para quienes escriben novelas como para quienes desean leer con mayor profundidad.

 

¿Qué significa persuadir al lector dentro de una novela?

Persuadir en literatura no significa convencer al lector con argumentos, como si estuviéramos escribiendo un ensayo. En una novela, persuadir significa lograr que el lector crea emocionalmente en lo que está leyendo.

 

Una buena novela puede presentar hechos imposibles, personajes extraños o situaciones extremas; sin embargo, si está bien contada, el lector acepta ese mundo como verdadero mientras dura la lectura. Esa es la magia de la ficción: convertir una mentira inventada en una experiencia profundamente real.Ciencias marinas y acuáticas

 

El fragmento donde Mario Vargas Llosa explica el poder de persuasión en la literatura

LA PERSUASIÓN

 

...Si a usted, antes de leer La metamorfosis, le hubieran contado que el tema de aquella novela era la transformación de un modesto empleadito en una repulsiva cuca-racha, probablemente se habría dicho, bostezando, que se exoneraba de inmediato de leer una idiotez semejante.

 

Sin embargo, como usted ha leído esa historia contada con la magia con que lo hace Kafka, «cree» a pie juntillas la horrible peripecia de Gregorio Samsa: se identifica, sufre con él y siente que lo ahoga la misma angustia desesperada que va aniquilando a ese pobre personaje, hasta que, con su muerte, se restablece aquella normalidad de la vida que su desdichada aventura trastornó. Y usted se cree la historia de Gregorio Samsa porque Kafka fue capaz de encontrar para relatarla una manera -unas pala-bras, unos silencios, unas revelaciones, unos detalles, una organización de los datos y del transcurrir narrativo que se impone al lector, aboliendo todas las reservas conceptuales que éste pudiera albergar ante semejante suceso.

 

Para dotar a una novela de poder de persuasión es preciso contar su historia de modo que aproveche al máximo las vivencias implícitas en su anécdota y personajes y consiga transmitir al lector una ilusión de su autonomía respecto del mundo real en que se halla quien la lee. El poder de persuasión de una novela es mayor cuanto más independiente y soberana nos parece ésta, cuando todo lo que en ella acontece nos da la sensación de ocurrir en función de mecanismos internos de esa ficción y no por imposición arbitraria de una voluntad exterior. Cuando una novela nos da esa impresión de autosuficiencia, de haberse emancipado de la realidad real, de contener en si misma todo lo que requiere para existir, ha alcanzado la máxima capacidad persuasiva. Logra entonces seducir a sus lectores y hacerles creer lo que les cuenta, algo que las buenas, las grandes novelas, no parecen contárnoslo, pues, más bien, nos lo hacen vivir, compartir, por la persuasividad de que están dotadas.

 

Usted conoce, sin duda, la famosa teoría de Bertolt Brecht sobre la distanciación. Él creía que, para que el teatro épico y didáctico que se propuso escribir alcanzara sus objetivos, era indispensable desarrollar, en la repre-sentación, una técnica -una manera de actuar, en el movimiento o el habla de los actores y en el propio decorado- que fuera destruyendo la «ilusión» y recordando al espectador que aquello que veía en el escenario no era la vida, sino teatro, una mentira, un espectáculo, de los que, sin embargo, debía sacar conclusiones y enseñanzas que lo indujeran a actuar, para cambiar la vida. No sé qué piensa usted de Brecht. Yo pienso que fue un gran escritor, y que, aunque a menudo estorbado por la intención propagandística e ideológica, su teatro es excelente, y bastante más persuasivo, por fortuna, que su teoría de la distanciación.

 

El poder de persuasión de una novela persigue exactamente lo contrario: acortar la distancia que separa la ficción de la realidad y, borrando esa frontera, hacer vivir al lector aquella mentira como si fuera la más imperecedera verdad, aquella ilusión la más consistente y sólida descripción de lo real. Ése es el formidable embauque que perpetran las grandes novelas: convencernos de que el mundo es como ellas lo cuentan, como si las ficciones no fueran lo que son, un mundo profundamente deshecho y rehecho para aplacar el apetito deicida (recreador de la realidad) que anima - lo sepa éste o no- la vocación del novelista. Sólo las malas novelas tienen ese poder de distanciación que Brecht quería para que sus espectadores pudieran asimilar las lecciones de filosofía política que pretendía impartirles con sus obras de teatro. La mala novela que carece de poder de persuasión, o lo tiene muy débil, no nos convence de la verdad de la mentira que nos cuenta; ésta se nos aparece entonces como tal, una «mentira», un artificio, una invención arbitraria y sin vida propia, que se mueve pesada y torpe como los muñecos de un mediocre titiritero, y cuyos hilos, que manipula su creador, están a la vista y delatan su condición de caricaturas de seres vivos, cuyas hazañas o padecimientos difícilmente pueden conmovernos, ¿pues acaso los viven, siendo meros embelecos sin libertad, vidas prestadas dependientes de un amo omnipotente?Clásicos de la literatura

 

Naturalmente, la soberanía de una ficción no es una realidad, es también una ficción. Mejor dicho, una ficción es soberana de una manera figurada, y por eso me he cuidado mucho, al referirme a ella, de hablar de una «ilu-sión de soberanía», «una impresión de ser independiente, emancipada del mundo real». Alguien escribe las novelas.

 

Ese hecho, que no nazcan por generación espontánea, hace que sean dependientes, que todas tengan un cordón umbilical con el mundo real. Pero no sólo por el hecho de tener un autor se hallan las novelas unidas a la vida verdadera; también, porque, si ellas, en lo que inventan y relatan, no opinaran sobre el mundo tal como lo viven sus lectores, para éstos una novela sería algo remoto e in-comunicable, un artificio impermeabilizado contra su propia experiencia: jamás tendría poder de persuasión, nunca podría hechizarlos, seducirlos, convencerlos de su verdad y hacerlos vivir lo que les cuenta como si lo experimentaran en carne propia.

 

10 consejos de Mario Vargas Llosa para escribir novelas capaces de convencer al lector

1. Haz que el lector crea incluso en lo imposible

El primer consejo que podemos extraer del texto es claro: una buena novela puede partir de una situación imposible, pero debe estar narrada de tal manera que el lector la acepte como verdadera.Libros y literatura

 

Vargas Llosa utiliza el ejemplo de La metamorfosis, de Franz Kafka. Si alguien nos dijera que la historia trata sobre un hombre que despierta convertido en insecto, quizá pensaríamos que se trata de una ocurrencia absurda. Pero Kafka lo cuenta con tanta precisión emocional y narrativa que terminamos creyendo en la desgracia de Gregorio Samsa.

 

Por eso, para escribir mejor, no basta con tener una idea original. Lo importante es lograr que esa idea, por extraña que sea, tenga vida dentro del mundo de la novela.

 

Lee también: Mario Vargas Llosa explica por qué Don Quijote de la Mancha es una novela del siglo XXI

 

2. Cuida la forma de contar más que la anécdota

Vargas Llosa deja entrever que el poder de una novela no depende únicamente de “lo que ocurre”, sino de “cómo se cuenta”. La anécdota puede ser sencilla, extraña o incluso disparatada, pero la forma narrativa es la que convence al lector.Ciencia ficción y fantasía

 

Una historia mal contada puede arruinar una gran idea. En cambio, una historia aparentemente simple puede convertirse en una obra inolvidable si el escritor encuentra el tono, el ritmo, los detalles y la estructura adecuados.

 

En otras palabras: el argumento importa, pero la narración lo decide todo.

 

3. Usa palabras, silencios y detalles con intención

Uno de los momentos más valiosos del fragmento aparece cuando Vargas Llosa menciona “unas palabras, unos silencios, unas revelaciones, unos detalles”. Esa enumeración nos recuerda que una novela no se construye solo con grandes escenas, sino también con pequeñas decisiones narrativas.

 

Una palabra precisa puede cambiar la atmósfera de una escena. Un silencio puede decir más que una explicación. Un detalle bien colocado puede volver creíble a un personaje. Una revelación administrada en el momento correcto puede sostener la tensión de toda una historia.

 

El escritor debe aprender a seleccionar, ordenar y dosificar la información. Allí empieza la verdadera persuasión narrativa.Sector periodístico y de la actualidad

 

4. No expliques demasiado: deja que el lector participe

Una novela persuasiva no necesita explicarlo todo. Muchas veces, el exceso de explicación rompe el encanto de la ficción y vuelve evidente la presencia del autor.

 

Los silencios de los que habla Vargas Llosa son importantes porque permiten que el lector complete la experiencia. Cuando una novela deja espacio para la imaginación, el lector se involucra más profundamente en la historia.

 

El buen novelista no subraya cada emoción ni explica cada símbolo. Confía en la inteligencia del lector y permite que la historia respire.

 

5. Construye personajes que parezcan vivir por sí mismos

Para Vargas Llosa, una novela persuade cuando sus personajes parecen tener una existencia propia. No deben sentirse como marionetas movidas por el escritor, sino como seres con deseos, contradicciones, miedos y conflictos internos.Clásicos de la literatura

 

Gregorio Samsa nos conmueve porque no lo vemos como una simple ocurrencia fantástica. Lo sentimos como alguien que sufre, que se angustia y que enfrenta una situación terrible dentro de un mundo que lo rechaza.

 

Un personaje bien construido no solo actúa: vive. Y cuando el lector siente que ese personaje vive, también puede sufrir, identificarse y emocionarse con él.

 

6. Dale autonomía al mundo de la novela

Otro consejo central es construir una ficción que parezca independiente del mundo real. Vargas Llosa habla de una “ilusión de autonomía”, es decir, la sensación de que todo lo que ocurre dentro de la novela responde a sus propias reglas internas.

 

Esto no significa que la novela no tenga relación con la realidad. Al contrario, toda ficción nace de la experiencia humana. Pero, dentro de la obra, los acontecimientos deben parecer necesarios, coherentes y orgánicos.

 

Cuando el lector siente que una escena ocurre solo porque el autor la impuso, la persuasión se rompe. En cambio, cuando todo parece surgir naturalmente del mundo narrativo, la novela gana fuerza.Libros y literatura

 

7. Evita que se noten los hilos del escritor

Vargas Llosa compara las malas novelas con muñecos movidos por un titiritero mediocre. Es una imagen dura, pero muy útil para entender qué falla cuando una historia no persuade.

 

Una novela pierde poder cuando el lector nota demasiado la manipulación del autor. Si los personajes actúan solo para cumplir una idea, si los diálogos suenan artificiales o si los giros narrativos parecen forzados, el lector deja de creer.

 

El escritor debe estar presente en cada decisión de la obra, pero no debe hacerse visible de manera torpe. Su trabajo consiste en crear la ilusión de que la historia camina sola.

 

8. Busca coherencia interna antes que realismo absoluto

Una novela no necesita copiar la realidad de manera exacta para ser persuasiva. Lo que necesita es coherencia interna. Incluso los mundos más fantásticos pueden resultar convincentes si respetan sus propias reglas.Ciencia ficción y fantasía

 

La transformación de Gregorio Samsa no es realista en sentido literal, pero sí es coherente dentro del universo creado por Kafka. Por eso el lector acepta esa situación y se concentra en la angustia del personaje.

 

El realismo no siempre está en los hechos. A veces está en las emociones, en los conflictos y en la verdad humana que sostiene la ficción.

 

9. Acorta la distancia entre ficción y realidad

Vargas Llosa contrasta su idea con la teoría de la distanciación de Bertolt Brecht. Mientras Brecht buscaba que el espectador recordara que estaba viendo una obra teatral, Vargas Llosa considera que la novela debe hacer lo contrario: borrar la frontera entre ficción y realidad.

 

Una gran novela nos hace olvidar que estamos leyendo. Nos lleva a vivir la experiencia como si fuera propia. Por eso, cuando una historia funciona, no sentimos que alguien nos está contando una mentira, sino que estamos entrando en una verdad emocional.

 

La persuasión literaria consiste justamente en eso: hacer que la ficción se sienta más real que la realidad misma durante el tiempo de la lectura.

 

10. No cuentes la historia: haz que el lector la viva

Este es quizá el consejo más importante de todos. Para Vargas Llosa, las grandes novelas no parecen contarnos algo desde afuera. Más bien, nos hacen vivir lo que ocurre.

 

Una novela verdaderamente persuasiva no se limita a informar al lector sobre los hechos. Lo sumerge en una experiencia. Le permite sentir el miedo, la angustia, el deseo, la culpa, la esperanza o la derrota de los personajes.

 

Cuando una novela logra eso, deja de ser una simple narración y se convierte en una experiencia vital. Esa es la diferencia entre leer una historia y habitarla.

 

¿Por qué Mario Vargas Llosa menciona a Kafka al hablar de persuasión?

La referencia a Kafka es fundamental porque La metamorfosis demuestra que una novela puede volver creíble lo imposible. Nadie en la vida real despierta convertido en insecto, pero el lector acepta esa transformación porque Kafka organiza la historia con una lógica emocional impecable.

 

Vargas Llosa no usa a Kafka como ejemplo por casualidad. Lo elige porque en su obra se ve con claridad cómo la literatura puede suspender nuestras dudas racionales y hacernos entrar en una realidad inventada.

 

Kafka persuade no porque explique demasiado, sino porque construye una atmósfera, una angustia y una situación narrativa que se imponen al lector. Esa es una de las grandes lecciones para cualquier escritor.

 

La diferencia entre una gran novela y una mala novela

Según lo que plantea Vargas Llosa, una gran novela convence al lector de su verdad interna. Aunque sepamos que estamos leyendo una ficción, sentimos que ese mundo existe mientras avanzamos por sus páginas.

 

Una mala novela, en cambio, no logra ocultar su artificio. Sus personajes parecen fabricados, sus conflictos se sienten impuestos y sus escenas no tienen vida propia. El lector percibe los hilos del autor y deja de creer.

 

Por eso, el verdadero reto del novelista no es solo inventar una historia interesante, sino construir una ficción capaz de respirar por sí misma.Clásicos de la literatura

 

El fragmento de Cartas a un joven novelista sigue siendo valioso porque recuerda algo esencial: escribir ficción no consiste únicamente en tener imaginación, sino en desarrollar una técnica capaz de transformar esa imaginación en experiencia literaria.

 

Un escritor joven puede aprender de Vargas Llosa que toda novela necesita estructura, ritmo, personajes vivos, detalles significativos y una lógica interna que convenza al lector. La inspiración puede iniciar una historia, pero la técnica es la que la sostiene.

 

También nos recuerda que la literatura no se limita a reproducir la realidad. La transforma, la rehace y la convierte en una experiencia distinta, más intensa y muchas veces más reveladora.

 

Preguntas frecuentes sobre Mario Vargas Llosa y la escritura de novelas

¿Qué  libro escribió Mario Vargas Llosa sobre escritura?

Mario Vargas Llosa escribió Cartas a un joven novelista, un libro donde reflexiona sobre la vocación literaria, la técnica narrativa y los elementos que hacen posible la creación de una novela.

 

¿Qué significa el poder de persuasión en una novela?

El poder de persuasión en una novela es la capacidad que tiene una historia para hacer que el lector crea en el mundo ficticio y lo viva como si fuera real.

 

¿Por qué Vargas Llosa menciona a Kafka?

Vargas Llosa menciona a Kafka porque La metamorfosis es un ejemplo perfecto de cómo una situación imposible puede parecer verdadera cuando está narrada con maestría.

 

¿Cómo se puede escribir una novela más persuasiva?

Una novela puede volverse más persuasiva si sus personajes parecen vivos, si el mundo narrativo tiene coherencia interna, si los detalles están bien seleccionados y si el lector siente que la historia ocurre por necesidad propia, no por imposición del autor.Sector periodístico y de la actualidad

 

¿Qué consejo principal deja Vargas Llosa a los escritores?

El consejo principal es que una novela debe hacer vivir al lector aquello que cuenta. No basta con narrar hechos: hay que crear una experiencia convincente, autónoma y emocionalmente poderosa.

 

La conclusión de Mar de fondo

El texto de Mario Vargas Llosa nos recuerda que la literatura tiene una fuerza particular: puede convertir una invención en una verdad emocional. Una gran novela no persuade porque sea real, sino porque nos hace sentir que lo es.

 

Por eso, quienes desean escribir deberían prestar atención no solo a la historia que quieren contar, sino también a la forma en que esa historia será vivida por el lector. Allí está el verdadero arte de narrar.

 

 

AVISO LEGAL: Los cuentos, poemas, fragmentos de novelas, ensayos y todo contenido literario que aparece en Mar de fondo podrían estar protegidos por derechos de autor. Si por alguna razón los propietarios no están conformes con el uso de ellos, pueden escribirnos y nos encargaremos de revisarlo o retirarlo inmediatamente.


sábado, 20 de junio de 2026

26 frases de William Faulkner para aprender a escribir mejor

 

26 frases de William Faulkner para aprender a escribir mejor














Autor

Mar de fondo*, mayo 05, 2025

Tomado de:

https://www.mardefondope.com/2023/07/las-26-mejores-frases-de-william-faulkner-para-futuros-escritores.html?fbclid=IwY2xjawSkRkRleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFjdnNnY3F2RVRlUlNVUnhTc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHnI1-IUNToqN8K6kELFRLer3yJHF_ZiAeUzJmP1YaORgFI3WW8l-qF2ghUIE_aem_2k7aZxZMoTc_QSsN7aNJCQ

 

Frases inolvidables de William Faulkner sobre escritura, disciplina y el oficio de convertirse en escritor.

 

 

William Faulkner reflexiona sobre la escritura y comparte consejos para futuros escritores

Las lecciones de escritura que dejó William Faulkner.

¡Hola, queridos lectores! 😀Las frases de William Faulkner tienen algo especial: no buscan ser amables, sino verdaderas. Hablan de disciplina, talento, lectura, técnica, fracaso, vanidad, crítica y de esa vocación extraña que empuja a una persona a escribir incluso cuando nadie le garantiza éxito, dinero o reconocimiento.

 

En este artículo de Mar de fondo reunimos 26 consejos de William Faulkner para escritores, ideales para quienes están empezando un  libro, corrigiendo un cuento, peleándose con una novela o simplemente tratando de entender qué significa vivir cerca de la literatura.

Faulkner no fue un escritor cómodo. Tampoco fue un autor fácil. Pero quizá por eso sus ideas sobre la escritura siguen teniendo tanta fuerza. Leerlo es entrar en contacto con una visión radical del oficio: escribir no como pose, sino como trabajo, obsesión, riesgo y búsqueda personal.

¿Por qué William Faulkner sigue inspirando a los escritores?

William Faulkner fue uno de los grandes narradores estadounidenses del siglo XX. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1949 y es autor de novelas fundamentales como El ruido y la furia, Mientras agonizo, Luz de agosto y Santuario.

Su obra es reconocida por la complejidad de sus personajes, el uso del monólogo interior, las estructuras narrativas fragmentadas y una mirada profunda sobre la memoria, la culpa, la violencia y la condición humana. No escribía para complacer al lector distraído. Escribía como quien excava una zona oscura de la experiencia humana.

Por eso, sus frases no suenan como simples mensajes motivacionales. Son más bien advertencias, provocaciones y pequeñas lecciones sobre lo difícil que puede ser convertirse en escritor.

 

Mi relación con Faulkner

Hoy aprecio más a Faulkner. Leer algunas frases suyas me permite identificarme con el escritor que quisiera ser. Sin embargo, no siempre fue así. Me peleé con Faulkner, me disgusté con él, no lo entendí.

 

En el verano pasado compré el libro Santuario, novela publicada en 1931 y una de las más reconocidas que escribió. La dejé a la mitad. No me atrapó o, tal vez, yo no estaba preparado en ese momento para entrar al universo de William Faulkner. A pesar de ello, pienso que merece otra oportunidad.

 

En una de estas frases, el mismo Faulkner reconoce que muchos no entendían sus  libros, pero poco le importaba. Incluso Julio Ramón Ribeyro, en su diario, reconoció que Faulkner era un escritor que no terminaba de atraparlo.

 

 

Y aun así, Faulkner está ahí: como una montaña literaria. Un escritor estadounidense de la talla de Ernest Hemingway, ganador también del Nobel, aunque Faulkner recibió el premio antes que el autor de El viejo y el mar.

 

En resumen, tal vez leyendo estas frases de William Faulkner para escritores, en la etapa en que que te encuentres de tu camino creativo, recibas una dosis de motivación, incomodidad y encantamiento. No saldrás vacío de este post.

 

Las 26 mejores frases de William Faulkner para escritores

A continuación he juntado una selección de consejos de William Faulkner sobre escritura, lectura, disciplina, crítica y vocación literaria. Las hemos organizado por temas para que puedas leerlas mejor y volver a ellas cuando necesites una sacudida creativa.

1. Frases de William Faulkner sobre disciplina y trabajo creativo

Lo más triste es que la única cosa que se puede hacer durante ocho horas al día es trabajar.

La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.

Para ser grande hace falta un noventa y nueve por ciento de talento, un noventa y nueve por ciento de disciplina y un noventa y nueve por ciento de trabajo.

No te preocupes por ser mejor que tus contemporáneos o predecesores. Intenta ser mejor que tú mismo.

Nada puede destruir al buen escritor. Lo único que puede alterar al buen escritor es la muerte. Los que son buenos no se preocupan por tener éxito o por hacerse ricos.

Había muchas cosas que yo podía hacer durante dos o tres días a fin de ganar suficiente dinero para vivir el resto del mes.

Estas frases muestran a un Faulkner poco romántico, pero profundamente comprometido con el trabajo. Para él, escribir no dependía solo de inspiración. Requería disciplina, resistencia y una relación casi obstinada con el oficio.Libros y literatura

 

2. Frases de William Faulkner sobre lectura y formación literaria

Leer, leer, leer todo, clásicos, desconocidos, buenos, malos, ver cómo escriben, leer y absorberlo. Luego escribes. Si es bueno lo conservas, sino lo tiras por la ventana.

Los libros que leo son los que conocí y amé cuando era joven y a los que vuelvo como se vuelve a los viejos amigos: El Antiguo Testamento, Dickens, Conrad, Cervantes… leo el Quijote todos los años.

Uno de los grandes consejos para escritores que deja Faulkner es sencillo y contundente: leerlo todo. No solo los libros admirables, también los fallidos. Porque de cada lectura se aprende algo: una estructura, una atmósfera, una voz o incluso aquello que uno no quiere repetir.

 

3. Frases de William Faulkner sobre técnica y oficio narrativo

Un escritor es intrínsecamente incapaz de decir la verdad; por eso llamamos ficción a lo que escribe.

Un escritor necesita tres cosas: la experiencia, la observación y la imaginación, dos de las cuales, a veces una de las cuales, puede suplantar la falta de las demás.

Si el escritor está interesado en la técnica, más le vale dedicarse a la cirugía o a colocar ladrillos.

Cuando la técnica no interviene, escribir es también más fácil en otro sentido. Porque en mi caso siempre hay un punto en el  libro en el que los propios personajes se levantan, toman el mando y completan el trabajo.

Componer en forma de Alegoría, ofrece la misma ventaja que representa para el carpintero construir esquinas cuadradas al construir una casa cuadrada.

Un escritor trata de crear personas creíbles en situaciones conmovedoras creíbles de la manera más conmovedora que pueda.

La composición de una historia es simplemente cuestión de trabajar hasta el momento de explicar por qué ocurrió la historia o qué otras cosas hizo ocurrir a continuación.

Los escritores siempre se han nutrido, y siempre se nutrirán de las alegorías de la conciencia moral, por la razón de que las alegorías son incomparables.

Faulkner no desprecia la técnica, pero advierte contra la obsesión técnica. La escritura necesita forma, claro, pero también necesita vida. Un relato no se sostiene solo por sus recursos narrativos, sino por la fuerza interior de sus personajes, sus conflictos y su verdad emocional.

 

4. Frases de William Faulkner sobre la vocación del escritor

El artista, Lo echa todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro.

Un artista, es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra.

El escritor no necesita libertad económica. Todo lo que necesita es un lápiz y un poco de papel. Que yo sepa nunca se ha escrito nada bueno como consecuencia de aceptar dinero regalado.

Yo no soy un literato; sólo soy un escritor. No me da gusto hablar de los problemas del oficio.

El escritor joven que siga una teoría es un tonto. Uno tiene que enseñarse por medio de sus propios errores; la gente sólo aprende a través del error.

Estas ideas pueden sonar duras, incluso incómodas. Pero revelan algo central en Faulkner: la escritura no es solo una actividad intelectual, sino una forma de entrega. Para él, el escritor aprende escribiendo, equivocándose, corrigiendo y enfrentándose a su propio fracaso.

 

5. Frases de William Faulkner sobre críticos, lectores y vanidad artística

No tengo tiempo para pensar en quién me lee. No me interesa la opinión de Juan Lector sobre mi obra ni sobre la de cualquier otro escritor.

El artista está un peldaño por encima del crítico, porque el artista escribe algo que moverá al crítico. El crítico escribe algo que moverá a todo el mundo menos al artista.

El artista no tiene tiempo para escuchar a los críticos. Los que quieren ser escritores leen las críticas, los que quieren escribir no tienen tiempo para leerlas.

La cualidad que un artista debe poseer es la objetividad al juzgar su obra, más la honradez y el valor de no engañarse al respecto.

El buen artista cree que nadie sabe lo bastante para darle consejos, tiene una vanidad suprema. No importa cuánto admire al escritor viejo, quiere superarlo.

Aquí aparece el Faulkner más desafiante. El escritor no puede vivir pendiente de los críticos ni de la aprobación inmediata. Pero tampoco debe engañarse. La verdadera exigencia está en mirar la propia obra con honestidad, sin complacencia y sin miedo.

¿Qué podemos aprender hoy de William Faulkner?

De estas frases de William Faulkner se desprenden varias lecciones para cualquier persona que quiera escribir mejor:

 

Lee de todo: los grandes  libros enseñan, pero los malos también.

No esperes condiciones perfectas: un lápiz y un papel pueden bastar para empezar.

No escribas para complacer a todos: la literatura exige una voz propia.

Aprende de tus errores: ningún taller reemplaza la experiencia directa de escribir.

Trabaja más que sueñas: el talento sin disciplina se evapora rápido.

Faulkner no ofrece una receta fácil. Más bien nos recuerda que escribir implica incomodidad, paciencia y una relación muy honesta con lo que uno quiere decir.

 

Preguntas frecuentes sobre William Faulkner y sus consejos para escritores

¿Quién fue William Faulkner?

William Faulkner fue un escritor estadounidense ganador del Premio Nobel de Literatura en 1949. Es considerado uno de los narradores más importantes del siglo XX.

 

¿Cuáles son los libros más importantes de William Faulkner?

Entre sus obras más reconocidas se encuentran El ruido y la furia, Mientras agonizo, Santuario, Luz de agosto y ¡Absalón, Absalón!.

 

¿Por qué William Faulkner es importante para los escritores?

Porque su obra transformó la narrativa moderna y sus ideas sobre el oficio literario siguen siendo una fuente de reflexión para quienes desean escribir ficción.

 

¿Cuál es el mejor consejo de William Faulkner para escribir?

Uno de sus consejos más recordados es leer todo: clásicos, autores desconocidos, libros buenos y malos. Para Faulkner, la lectura era una escuela esencial para cualquier escritor.

 

Para pensar luego

Espero que hayas disfrutado de estas 26 frases de William Faulkner y que te hayan servido de inspiración para trabajar más y mejor en tu escritura. De todos modos, la carrera literaria es larga y el descubrimiento del estilo es estrictamente personal.

 

Faulkner puede incomodar, exigir y hasta alejarnos por momentos. Pero también puede recordarnos algo poderoso: escribir no es buscar aplausos inmediatos, sino aprender a escuchar una voz propia y sostenerla hasta el final.

 


*Sobre el autor: Mar de fondo

𝐵𝑟𝑦𝑎𝑛 𝑉𝑖𝑙𝑙𝑎𝑐𝑟𝑒𝑧 (Lima, 1990) Director del Blog de Mar de fondo. Estudié Comunicaciones, Sociología y soy autor del libro "Las vidas que tomé prestadas". Amante de los cuentos, cartas, diarios y novelas. Convencido de que "𝑈𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑒𝑖́𝑑𝑜 𝑛𝑜 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑖𝑑𝑜."

 

sábado, 9 de mayo de 2026

DECÁLOGO DE ANTI-CONSEJOS Y UN COLOFÓN DESENCANTADO Juan Manuel Roca

 DECÁLOGO DE ANTI-CONSEJOS Y UN COLOFÓN DESENCANTADO

Juan Manuel Roca
















Leyendo un agudo y divertido decálogo de Darío Jaramillo Agudelo para escritores, que parece escrito con cicuta más que con tinta, me dieron ganas de entrarle al mismo asunto.
La verdad, resulta mejor desaconsejar que dar consejos:
1. No le importe ser obvio si se trata de asuntos irrefutables: no ceda al deseo de decir verdades nuevas sin permiso del sol. Recuerde lo dicho por uno de los hermanos Goncourt: “un cuadro colgado en un museo es probablemente lo que tiene que escuchar más tonterías en todo el mundo”. No dudemos entonces en decir que es raro que las neveras no mueran de hipotermia. (posible lección para escritores realistas).
2. Aunque usted no hable, y menos escriba en alemán, lea en su lengua a los hermanos Schlegell. Hay que leerlos en esa lengua aunque no se entienda. Cuando ellos dicen -otra pareja que hablaba en contubernio como los Goncourt-, “que un crítico es un lector que rumia” y que necesita varios estómagos, no los oiga. Atienda a su único estómago de mamífero humano. De cualquier manera el único estómago que debe interesarle de las vacas en su anhelo de convertirse en escritor, debe ser, sin lugar a dudas, el librillo.
3. Ojo a los devaneos de Homero: no es prudente recibir caballos de madera de parte de un griego. Si uno de estos mañosos griegos le habla de calendas, de tiempos inexistentes pues los muy sabihondos no tenían calendas, cúbrase de cera los oídos. Si alguno le explica una etimología, no lo escuche, o caerá en la trampa que le tiende y no volverá a escribir por andar investigando el origen remoto de las palabras. No corra detrás de la sombra de Helena a no ser que así se llame la vecina pelirroja que tiene los ojos de un azul de piscina. Confórmese con el desabrido vecindario.
4. No haga caso ni siquiera a sus padres literarios. Ellos lo negarán tres veces antes de que cante un gallo. En verdad usted es su padre, su madre, su hijo y usted mismo, como diría un rebelde al que enjaularon por desobediente en un sanatorio francés.
5. Una severa recomendación: no lea decálogos de más de 5 puntos. Si acaso, quincálogos. Pero también el manifiesto del pintor Fernando Oramas, un bicálogo de cuño anarco-patafísico que dice de la siguiente manera: Artículo Primero, haga lo que le venga en gana. Artículo Segundo, si no quiere no cumpla el artículo primero.
6. Gesualdo Bufalino apunta que los escritores contemporáneos en vez de leerse se espían. Mejor ni los lea ni los espíe. Mientras no lo haga seguirán siendo buenos escritores, hasta unos artistas ejemplares. Seguro. Si no los lee no se llevará ningún chasco. Usted verá.
7. Consejo solo para poetas: no les crea nada, ni poquito, a los maestros de la lírica. Si son grandes, son redomados mentirosos. Ni siquiera a Rilke o a Pessoa, fingidores de oficio.
8. Siembre en su huerto un espantapárrafos.
9. No escuche los consejos de seres desdichados que se viven disputando la gloria a codazos, mendrugos de baratijas y caretas de sabio. Si no recuerda de quién es una frase inquietante con la que quiere impresionar, no lo dude, diga que es de Borges. Es de buen tono citarlo en los salones del verano.
10. No atienda a este decálogo. Ni a ningún otro. También puede dejar de escribir y dedicarse a otros menesteres. Fuera de usted no se lo reprochará nadie.
UN COLOFÓN DESENCANTADO
(Ejercicios de misantropía)
Remar a contravía de la isla de los obedientes y sentir la alegría de verla cada vez más lejana. Navegar hacia atrás para irse alejando del punto de destino.
Oír con alivio el vocerío de la fiesta que se apaga al mover los remos hacia atrás.
Sentir la alegría del pájaro que a la vez es su nido.
Escuchar el monótono taconeo del escuadrón que en vez de desfilar hacia el enemigo marcha hacia atrás.
Aplaudir la bandada de ciclistas que se rehúsa a la meta.
Trazar el camino que conduce al regreso. Deshacer una a una las jugadas de la partida de ajedrez hasta quedar en veremos.
Comprar boleto en un tren que no aspire a tocar la lejanía, sonar la campana para despedir a los que acuden a saludarnos.
Todo con tal de no encontrar la manada que habla de la misma manera, que piensa de la misma manera, mata de la misma manera y camina en puntas de pies para no perturbar su limbo.
Ver menos
Todas las reacciones:
89

viernes, 23 de enero de 2026

Los 11 mandamientos de escritura de Henry Miller

 

Los 11 mandamientos de escritura de Henry Miller

Los 11 mandamientos de escritura de Henry Miller

Tomado de: https://hojaenblanco.com/posts/mandamientos-escritura-miller/


Lo ames o lo odies, Henry Miller escribía bien. Y, a pesar de esa imagen de bohemio de París hace cien años, era un trabajador disciplinado con una rutina férrea. Como prácticamente todos los escritores que hicieron algo y luego creaban esas narrativas de genio y caos alrededor de sí mismos.

Sabían que lo único importante es el mito y lo cultivaban, es una historia mucho más atractiva que la realidad del trabajador aburrido.

Y esa disciplina en el caso de Miller atendía a 11 reglas de escritura que seguir siempre, según él, y que me parece interesante compartir.

Son estas:

  1. Trabaja en una cosa a la vez hasta que la termines.
  2. No empieces más libros nuevos, no añadas más material nuevo.
  3. No te pongas nervioso. Trabaja con calma, con alegría y con temeridad en lo que tengas entre manos.
  4. Trabaja según el programa y no según el estado de ánimo. Detente a la hora señalada.
  5. Cuando no puedas crear, puedes trabajar.
  6. Cimenta un poco cada día, en lugar de añadir nuevo abono.
  7. ¡Sigue siendo humano! Queda con gente, ve a los sitios, bebe si te apetece.
  8. ¡No seas un caballo de tiro! Trabaja sólo por placer.
  9. Descarta el programa cuando te apetezca, pero vuelve a él al día siguiente. Concéntrate. Limita. Excluye.
  10. Olvídate de los libros que quieres escribir. Piensa sólo en el libro que estás escribiendo.
  11. Escribir es lo primero siempre. La pintura, la música, los amigos, el cine… todo eso viene después.

En general, son buenas reglas, contradictorias como la vida, porque, a veces, hay que ser caballo de tiro y es lo que hay, cosa que él mismo reconoce implícitamente en las reglas 4, 5 y 6.

Además de esos mandamientos, tenía su «Programa diario», al que hace referencia en ellos. Consistía en esto.

MAÑANAS:

Si estás aturdido, escribe notas y asígnalas donde corresponda, como estímulo.

Si estás bien, escribir.

TARDES:

Trabajo en la sección que toque, siguiendo escrupulosamente el plan de sección. No hay intrusiones, ni desviaciones. Escribir para terminar una sección a la vez, bien y del todo.

TARDE-NOCHE:

Ver a los amigos. Leer en los cafés.

Explorar lugares desconocidos: a pie si el suelo está mojado, en bicicleta si está seco.

Escribir, si se está de humor, pero sólo en un programa menor.

Pintar si se está vacío o cansado.

Tomar notas. Hacer gráficos y planos. Hacer correcciones de manuscritos.

Nota: Deja tiempo suficiente durante el día para hacer una visita ocasional a los museos o pintar un boceto ocasional o dar un paseo ocasional en bicicleta. Haz bocetos en cafés, trenes y calles. Dejar de lado las películas. Ir a la biblioteca en busca de referencias una vez a la semana.

Como vemos, incluso un agente del caos y la depravación como podía ser Henry Miller, tenía un plan, muy parecido al de la mayoría de escritores (trabajo por la mañana, lo demás luego). De hecho, era incluso demasiado rígido a veces, pura rutina en la que insertaba sus correrías, que también eran parte del programa a seguir.

Porque esa es la aburrida realidad del escritor.