ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

domingo, 27 de mayo de 2018

DECÁLOGO PERSONAL de Orlando Mejía Rivera


DECÁLOGO PERSONAL de Orlando Mejía Rivera

NOTA: El médico colombiano Orlando Mejía Rivera es un destacado escritor de novelas, cuentos y ensayos. Aquí se recopila un decálogo y frases suyas que resumen su forma de entender la creación literaria. Muy recomendado.

En la presentación de la novela en Bogotá, en la Feria internacional del libro del año 2008, leí un decálogo personal de lo que para mí es esta novela y también las otras que he escrito, que te comparto aquí y que no he publicado todavía.

1- Las voces narrativas de las novelas se benefician de la edad y la experiencia del autor. Creo que el mejor estado para madurar como novelista es aquel donde uno comienza a ser un paseante cuidadoso y lento que va por el andén del mundo de la vida, con ánimo de comprender a los otros para poder comprenderse a sí mismo.

2- Como los gatos o como los koanes de la filosofía Zen, las novelas logran cuajar cuando no se intenta atraparlas por la cola o por el pescuezo.

3- Cada nueva novela es un camino desconocido, y todas las técnicas aprendidas deben ser vueltas a olvidar, porque ningún escritor se baña por segunda vez en el mismo río de tinta.

4- El tiempo de la escritura no es el tiempo de Cronos, sino el de Kairos. Por eso nada significan las frases: "la escribí rápido" o "la escribí con lentitud".

5- Intento que mis novelas sean el lecho donde la imaginación haga un Ménage à trois con la narrativa y la medicina.

6- Todo es novelable, porque todo está vivo. Si sabemos escuchar y mirar, una piedra es también el corazón agitado de un águila.

7- Un solo lector te salva. Mil críticos no te matan.

8- Las novelas son un fin en sí mismas. Como medios de otros propósitos o formatos se hacen indignas y se envilecen.

9- Escribir novelas es el arte de resistir, persistir, insistir y tener los ojos abiertos. La novela es el único género literario que es capaz de atrapar fragmentos móviles de la vida entre los cristales opacos de la escritura.

10- Mis novelas son los papeles escritos por un náufrago que arrojó las botellas al mar y espera que alguien los recoja en las remotas playas del reino de los muertos o, tal vez, del lejano reino de los vivos. ¿Acaso estamos seguros de las coordenadas simbólicas de nuestra morada? ¿Serán las novelas los puentes que unen a los dos mundos?

Otras frases



“Nunca creí en la actividad literaria entendida como una especie de acto espontáneo nacido de la "inspiración". Como decía Hemingway, recordando a su maestro Faulkner: la inspiración representa el 10% de la escritura y el 90% es "transpiración". Es decir, arduo y concienzudo trabajo intelectual. Me molesta esa tendencia en escritores de mi generación y, en especial, en las nuevas generaciones, que no solo leen poco, sino que se ufanan de su ignorancia ante la cultura literaria. Algunos se atreven, incluso, a decir que no leen para no ser influidos por otros en la elaboración de su propia obra. Quien piensa así no tienen ni idea de la historia de la literatura universal.”

“Un escritor es, primero que todo, un buen lector. De hecho, escribir es leer de otra manera y organizar de nuevo los materiales de las pocas metáforas literarias que han existido siempre. Recuerdo con frecuencia a Borges cuando refiere que la literatura son cuatro o cinco metáforas que se han contado, de infinitas maneras, desde los comienzos de la especie humana. Por ello, hay que conocer muy bien las formas como otros han descrito las temáticas inagotables: la muerte, el amor, la traición, la desesperanza, la ensoñación, etcétera. En relación con la "frivolidad y lo provincial", pienso que se confunde a la "levedad" (que es una categoría estética fundamental en la escritura que se opone a la "pesadez" como lo analizó de manera brillante Italo Calvino) con lo "chabacano". “

“Lo "provinciano" no es un asunto geográfico, sino mental. Los escritores más "provincianos" de Colombia los he conocido en Bogotá, pues algunos de ellos todavía creen en la arcaica división de "centros" y "periferias". Con la globalización del conocimiento virtual, ya no existen esas barreras decimonónicas, que estaban sustentadas en que la información y los conocimientos llegaban en diferentes tiempos a las ciudades y a las aldeas. Hoy tu puedes vivir en un pueblito con carreteras destapadas y conseguir por Amazon la última novela de Coetzee un año antes de que la traduzcan al español y solo dos o tres años después un escritor bogotano la encontrará en una librería del Andino. ¿Entonces, de cuál periferia y de qué provincialismo estamos hablando?”

“Las "minificciones" son un género literario autónomo, que requiere un proceso especial de escritura, como un tipo particular de lector. A mí me han fascinado siempre como lector y también como escritor de ellas.”

“Como ya te mencioné, la medicina está presente en todo lo que escribo, incluyendo el ensayo, la novela, las minificciones, y los cuentos. De igual manera, lo literario está mezclado también con mis libros de historia de la medicina o de divulgación científica. En mi caso, cada línea que he escrito, de cualquier género, la he hecho en mi condición indivisible de "especialista en universales". Quisiera llegar a ser, como una meta utópica, un auténtico enciclopedista de la imaginación. Sin embargo, soy consciente de la sonrisa irónica de la muerte, que nos acecha al lado de nuestras ensoñaciones. Günter Grass, a los 72 años, en el discurso de la entrega de su Nobel, en 1999, dijo en un texto que tituló "Continuará..." que: "Un escritor es alguien que escribe contra el tiempo que pasa". Eso somos todos los escritores, ni más ni menos, e independiente de si somos exitosos y reconocidos, o fracasados y desconocidos. Los escritores somos los hijos rebeldes que el Dios Cronos no alcanzó a devorar.”



lunes, 14 de mayo de 2018

Yokoi Kenji: Las 7 reglas para el éxito


Yokoi Kenji: Las 7 reglas para el éxito

Estos consejos son tomados de una página de emprendimiento, pero si las analizamos, perfectamente pueden encajar en un taller literario para aspirantes a escritores. Doble propósito: para la vida, para la escritura creativa. Léanlos y sáquenles jugo…


#1. Mentalidad

No hay nada más contraproducente para el éxito que la mentalidad de pobreza. Una comunidad con mentalidad de pobreza es fácil de manipular por la política. Las falsos mitos y creencias influyen en la mentalidad de pobreza, como hacer creer que tener una hipoteca a 40 años es un factor de éxito. A veces, lo viejo cuesta más que lo nuevo.

#2. Pasión

A veces, no es suficiente saber mucho, se necesita, además, personas apasionadas en aquello que hacen. No trabajes solo con profesionales, trabaja con apasionados. Un profesional puede llegar tarde, un apasionado no. Un apasionado se mete en líos porque hace más de lo que se le pide, llega temprano y siempre está aprendiendo. Un apasionado se profesionaliza. Un profesional sin pasión es un estorbo con conocimientos.

#3. Propósito de vida

¿Cuál es la diferencia entre meta, objetivo y propósito? Existe un gran desconocimiento sobre qué significa meta, objetivo y propósito. Cuando una persona encuentra su propósito, deja de soñar para pasar a la acción.

¿Qué es propósito de vida? No es una meta, no es un objetivo y no es un sueño. El propósito nace de una inconformidad por no querer quedarse atrás. En esta vida se es o no se es, se logra o no se logra, el casi es para los perdedores.

#4. Disciplina

La disciplina, tarde o temprano, vencerá a la inteligencia. En la disciplina reside el éxito. La puntualidad forma parte esencial de la disciplina. El tiempo es un honor, hay que ser disciplinado en el tiempo porque, tarde o temprano, la disciplina vencerá a la inteligencia. La falta de disciplina, por mucho talento que se tenga, en algún momento hace perder las mejores oportunidades.

#5. Integridad

¿Cuál es la diferencia entre honestidad e integridad? Honestidad habla de lo que yo hago, integridad habla de lo que yo soy. Honestidad habla de lo que yo digo, integridad habla de lo que yo pienso. Honestidad habla de mis actos públicos, integridad habla de lo que yo hago, aunque nadie me esté viendo.

#6. Felicidad

Si no es feliz, no encuentra su propósito. Creemos, erróneamente, que para ser feliz tenemos que tener cosas. También pensamos, a veces, que la felicidad es un lugar. La felicidad es una decisión tomada, bajo cualquier circunstancia. La felicidad es un estado mental interno, no es una emoción, un sentimiento o un lugar.

#7. No hacer trampas

No vale hacer trampas. Puede engañar a cualquier persona (esposa, padres, jefe, policía…), pero no se puede engañar a usted mismo. Los hijos imitan el 70% de lo que hacen sus padres, dime cómo eres y así será su hijo. Un padre mentiroso educa hijos mentirosos.

La integridad debe estar por encima de cualquier cosa. La integridad hace inteligente a la persona. Inteligencia no es tecnología, es tener y respetar tus principios, como no hacer trampas.

viernes, 11 de mayo de 2018

50 consejos de los escritores más brillantes


50 consejos de los escritores más brillantes para liberar tu poder creativo


¿Qué se requiere para ser un gran escritor?

La cuestión parece repetirse desde hace siglos y asediar la mente de aquellos que pretenden dedicarse a las letras, siempre envuelta en un halo de misterio. Lo que en el siglo pasado funcionó para un autor, hoy puede ser una clara expresión de decadencia literaria. Los recursos estilísticos de la generación anterior pueden ser el obstáculo al éxito en la actualidad. No existe una fórmula mágica para escribir, ni siquiera cumplir con las reglas ortográficas y sintácticas del idioma en cuestión garantiza la calidad de un texto.

Los grandes monstruos de la literatura, autores que marcan época y cuyo estilo intenta ser imitado por los más jóvenes, tampoco están de acuerdo en los procedimientos y las reglas no escritas que siguen para alimentar su carrera literaria; sin embargo, algo se mantiene constante en su quehacer artístico: la pasión por las letras. Leer, releer y volver al mismo libro una y otra vez para descubrir la riqueza de una novela y hacerse de su esencia es algo que todos los escritores practican a menudo. De la misma forma, escribir con honestidad y siempre con el corazón por delante es una máxima que los más grandes plasmaron en cada una de sus obras.

Desde Nietzsche a Hemingway, de Poe a Cortázar, estos son cincuenta grandes consejos que quienes forjaron el presente de las letras occidentales recomiendan para todos aquellos con la valentía y el corazón suficiente como para tratar de trascender en el intrincado, doloroso, malpagado, ingrato, pero sobre todo, apasionante camino de las letras:


1. "Creo que el camino al infierno está pavimentado con adverbios, y lo puedo a gritar a los cuatro vientos".
Stephen King


2. "Trabaja en una cosa a la vez hasta terminarla".
Henry Miller

3. "Los escritores no se limitan a reflejar e interpretar la vida, informan y dan forma a la vida".
EB White


4. "Nunca escribas más de dos páginas sobre un mismo tema".
David Ogivly


5. "No trates de saber lo que espera el lector ideal. Él existe, pero está leyendo a alguien más".
Joyce Carol Oates


6. "Escribir es como ir a la cama con una mujer hermosa que después se levanta, va por su bolso y te da un fajo de dinero".
Charles Bukowski


7. "Tener un estilo característico es igual a ser pobre en el discurso".
Herbert Spencer


8. "Ninguna obra de arte salió jamás de una persona que no arriesgó su cuello".
Eudora Welty


9."Los escritores talentosos hacen que las cosas pasen en la mente del lector (vívida, poderosamente). Los buenos que se detienen a explicar claramente, no lo hacen".
Samuel Delany


10. "El único entorno que realmente necesita un artista es cualquiera que le proporcione paz, soledad y todo placer que para obtenerse no requiera de un alto costo".
William Faulkner


11. "Es en los momentos de crisis emocional cuando la verdadera humanidad se revela con mayor precisión" .
Anais Nin


12. "El deber del escritor y el poeta es motivar al hombre a levantar su corazón".
William Faulkner


13. "El corte del diamante debe ser terminado antes de que puedas ver si brilla o no".
Leonard Cohen


14. "Creo lo mismo del escritor que del zapatero: el hombre que trabaja más duro y con el propósito más noble, es el que hará un mejor trabajo".
Anthony Trollope


15. "En un buen cuento se deben de saber manejar tres aspectos: significación, intensidad y tensión".
Julio Cortázar


16. "Mantén siempre la relación entre la tradición y creación".
Carlos Fuentes


17. "Las frases breves son indispensables para finalizar los cuentos de emoción recóndita o contenida".
Horacio Quiroga


18. "Para una persona cuya única ambición es escribir –igual que yo–, la universidad no sirve para nada después del segundo año".
William Styron


19. "El estilo debe probar que se cree en una idea; no sólo que se piensa, también que se siente".
Friedrich Nietzsche


20. "Mediante el uso de metáforas y modismos rancios, un escritor se ahorra mucho esfuerzo mental a costa de dejar vago su significado, no sólo para el lector, sino para él mismo".
George Orwell

21. "Si vas a ser un escritor, debes ser uno de los grandes... Después de todo, hay mejores formas de morir de hambre".
Gabriel García Márquez


22. "No podría haber escrito una sola línea si ninguna tragedia hubiera dado un giro a mi mente y cambiado el rumbo por otra ruta".
Roald Dahl


23. "Se requiere de consuelo para aquellos momentos en los que no puedes decidir si eres el genio más brillante o el más grande tonto en el mundo".
Virginia Woolf

24. "Escribir es complicado para todo el que lo intenta, cavar en un busca de carbón también. ¿Crees que los mineros pasan el día charlando sobre que tan duro es encontrar carbón? Ellos simplemente lo hacen".
Cheryl Strayed

25. "Si crees que tus lectores son idiotas, puede que no utilices figuras retóricas, pero si las usas y requieres explicarlas, estás llamando al lector idiota".
Umberto Eco

26. "Todo el arte creativo es magia, es la evocación de lo oculto en las formas de persuasión".
Joseph Conrad


27. "El talento es insignificante, conozco a un montón de fracasados con talento. Antes que él, están las palabras habituales: disciplina, amor, suerte, pero sobre todo, la resistencia".
James Baldwin


28. "Cuando se trata de crear una carrera como escritor, un poco de desilusión siempre te llevará por el camino correcto".
Michael Lewis


29. "Perfección es la voz del opresor, del enemigo público. Perseguirla te mantendrá atado y enfermo el resto de tu vida".
Anne Lamott


30. "Todos los malos escritores están enamorados de la épica".
Ernest Hemingway


31.  “La verdad desnuda es la más hermosa, y mientras más simple es la expresión, más profunda es la impresión que deja”.
A. Schopenhauer

32. "El objetivo de la ficción no es la perfección gramatical, sino contar una historia".
Stephen King


33. "El inicio de toda gran historia es un introducir un elemento sencillo y novedoso en una situación existente".
Malcolm Cowley


34. "Nada realmente bueno es sencillo".
F. Scott Fitzgerald


35. "Simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros".
García Márquez


36. "Olvídate de los libros que quieres escribir. Piensa solamente en el libro que estás escribiendo".
Henry Miller
37. "Cada vez que estés inclinado a escribir 'muy', sustitúyela por 'maldito'. Tu editor la corregirá y el texto quedará justo como debería quedar".
William Allen White


38. "Si crees que no tienes tiempo para leer, no tendrás tiempo –ni las herramientas– para escribir".
Stephen King


39. "Escribe lo que quieras, insondablemente desde el fondo de tu mente".
Jack Kerouac


40. "Nada es más claro que una trama con un desenlace ya elaborado, previo a intentar cualquier cosa con la pluma".
Edgar Allan Poe


41. "Entre más abstracta es la idea que se busca expresar, más importante es guiar los sentidos del lector hacia ella".
Friederich Nietzsche

42. "Ten las agallas de eliminar lo necesario, suena como tú mismo".
Kurt Vonnegut


43. "Después de todo, su estilo es usted".
Truman Capote


44. "Olvida la idea de que alguna vez vas a terminar".
John Steinbeck


45. “Si quieres escribir, si en verdad deseas crear, debes ser el más sublime idiota e incoherente que Dios haya creado jamás”.
Ray Bradbury


46. "Escribe borracho, edita sobrio".
George Orwell

47. "No me digas que la luna está brillando; muéstrame el destello de luz del vidrio roto".
Anton Chekhov


48. "Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte".
Roberto Bolaño


49. "A diferencia de las novelas, el cuento debe ser contundente".
Julio Cortázar


50. "Lee mucho, todo, verazmente. La vida no te va a alcanzar para leer y releer todo lo que quisieras."
Carlos Fuentes

domingo, 8 de abril de 2018

Mi manifiesto. Cátedra desde la FNPI - Rocío Montes


Mi manifiesto. Cátedra desde la FNPI (Asociación libre escrita en la oscuridad del avión hacia el DF)
Rocío Montes

-Leo mucho periodismo pero, en vista del tiempo, ya no me detengo en textos irrelevantes y prescindibles

-Con el paso de los años he comenzado a disfrutar de la adrenalina. Antes, al comienzo, la sufría.

-Tengo un tiempo periodístico paralelo que camina al margen de los ritmos de los medios en los que trabajo y, la mayoría de las veces, avanza lento y con meticulosidad de orfebre.

-Reconozco a los buenos periodistas porque se les ilumina la cara cuando están delante de una buena historia. Les ocurre a los que empiezan y a los veteranos. Y hasta ahora nunca me he equivocado.

-No me molesto en leer crónicas y reportajes de periodistas en los que no creo como seres humanos: ¿instalarte en el nicho de la pobreza y marginalidad solamente porque eso vende? No, gracias.

-Soy una coleccionista de historias. A veces las guardo durante años y no se las cuento a nadie. Cuando siento que maduran, que están listas para nacer, abro la boca.

-Los mejores reportajes que he escrito -los que más me gustan- me han llegado por casualidad y fuera de los horarios laborales. Eso demuestra, para desgracia de nuestras familias, que nunca se deja de ser periodista, ni siquiera cuando supuestamente se descansa.

-Por más buena que sea la historia no siempre es un buen momento para plantearla a tus jefes. Hay que ejercitar el talento de saber esperar y dosificar la forma en que se relata lo que tenemos entre manos.

- Antes de trabajar un tema trato de leer todo lo que se ha publicado. Es la única forma de detectar los agujeros oscuros, las preguntas no contestadas, los personajes que han permanecido en silencio y los flancos donde hay que atacar.

-Siempre, por sencillo que sea el texto, pienso en cuál será su aporte, su valor agregado. Si no, mi trabajo no tiene ningún sentido.

-Cada vez confío menos en la grabadora y más en las citas e imágenes que guarda mi memoria tras una conversación.

-Al margen de la trama de una historia específica, las crónicas y reportajes siempre hablan de tópicos universales y que no se observan a simple vista: la soledad, la ambición, la pérdida del poder...Antes de redactar siempre me pregunto: ¿de qué voy a escribir realmente?

-El día en que no sienta adrenalina paralizante ante la página en blanco, me jubilo. El nervio, para mí, sí es un buen compañero.

-Soy de las que escribe el texto párrafo a párrafo y sólo avanzo si un bloque ha quedado como yo quiero. Admiro a los que redactan de una vez y luego editan.

-Alabo la economía del lenguaje, la precisión de las palabras y no me esfuerzo en absoluto por decorar los textos. Al contrario, los limpio.

-Cada vez que me siento a redactar pienso en que el texto debe entenderlo mi abuela; hace tiempo que ya no pienso en qué le guste a los periodistas.

-Admiro a quienes escriben de política y poder como si estuvieran relatando la historia de un carnaval. Las “noticias duras” no tienen por qué ser aburridas.

 -A la hora de redactar siempre pruebo combinaciones distintas. Prefiero equivocarme a tomar el camino facilista de las técnicas con éxito asegurado.

-Los textos resultan mejor cuando en tu redacción te sientes tan cómoda y contenta como en tu propia casa.

-Siempre queda por fuera el 90% del material. Desconfío de los periodistas que no discuten con los diseñadores para que les achiquen las fotos y aprieten las letras para poder escribir más.

-Soy mi propia fact checking: soy obsesiva con la precisión de la información y considero imperdonables las equivocaciones absurdas.

-Me retiraré la noche en que, tras cerrar la página, no me vaya tan contenta como cansada a mi casa.

-También me jubilo el día en que, al ver el texto publicado, piense que está perfecto y no me martirice por no haberle hecho tal y cual cambio.

-Nunca me molesto porque alguien haga una sugerencia respetuosa a lo que he escrito, desde el director hasta el periodista que recién comienza. El ego es un compañero traidor.

-En los momentos más difíciles de la arquitectura periodística me consuelo recordando que todos los periodistas del mundo, los del NYT y los del periódico de una provincia, fundamentalmente se enfrentan a las mismas dificultades y angustias. Desde las esperas largas por un entrevistado hasta el agobio por el cierre.

-Para crecer como periodista es indispensable admirar a tus jefes y compañeros, por lo quesea, y tener ganas de aprender de ellos.

-Considero una lástima que el periodismo latinoamericano premie a los buenos periodistas jóvenes convirtiéndolos en malos editores.

-No hay que creerse periodista; como el sacerdocio, hay que callar y serlo.



CRÓNICAS: El estilo. La voz. El ritmo. La pasión. Cátedra desde la FNPI Carlos Salinas


CRÓNICAS: El estilo. La voz. El ritmo. La pasión. Cátedra desde la FNPI
Carlos Salinas

1.     Escuchar la voz de los maestros.
Ellos estuvieron antes que nosotros. Han pasado años formando su estilo, su propia voz. Conocer sus trabajos, leerlos detenidamente, es la mejor escuela para que uno forje su propio camino dentro del Periodismo y de la crónica. Yo intento leer siempre algo de quienes considero mis grandes maestros: Alma Guillermoprieto y Jon Lee Anderson. Cada vez que estoy en “blanco”, leerlos me enseña el camino para escribir.

2.     Vale la pena tocar hasta la última puerta.
Nadie puede escribir una crónica sin investigar, informarse, conocer todo lo que sea posible sobre el tema que nos interesa. El reporteo de la crónica puede durar días, y si se tienen dudas de un dato, siempre vale la pena hacer esa última llamada, tocar a esa última puerta, para contar con todos los detalles que permitan construir un texto creíble.

3.     La crónica es música.
Hay que tomar de la mano al lector y llevarlo al ritmo de un verbo bien puesto, un adjetivo colocado con elegancia, un párrafo con frases que bailan en la cabeza de quien nos lee. Eso lo aprendí en un taller de Alma Guillermoprieto y nunca se me ha olvidado. Lo tengo presente cada vez que escribo.

4.     Sentir lo que sienten ellos.
Si no siento, no escribo. Colarse en la vida de otros para contar sus historias es también sufrir lo que sufren ellos, reír con ellos e indignarse con ellos. Yo no creo en la objetividad del periodismo. Creo en la honestidad de un reportero y en la posibilidad de transmitir ese “sentir” a quienes leen mis trabajos.

5.     Ser como los niños, sorprenderse siempre
Si no estoy dispuesto a sorprenderme de lo que pasa a diario, ¿cómo puede intentar explicárselo a otros? Sólo interesándome por los hechos cotidianos puedo escribir sobre ellos.

6.     Equivocarse e intentarlo sin darse por vencido
…Lucho a diario por lograr mi estilo. Peleo con mis textos, siento vergüenza de ellos una vez publicados, porque creo que pudieron ser mejores. Lo intento, lo intento siempre. Quiero que el lector reconozca en mí un estilo, una forma de escribir original. Y sé que lo conseguiré con el tiempo. Mientras tanto, leo, escribo, me meto en la vida de los otros, escribo, pregunto, escribo, borro lo que escribo y lo vuelvo a escribir sin darme nunca por vencido.

7.… y arriesgarse e imitar para lograr tu propia voz
Jugar con formas diferentes de contares una buena manera de aprender. Posiblemente no salga bien, pero experimentar es la única forma de saber cuál es tu estilo, con qué forma te sentís más cómodo. Yo le he dado voz a un caballo carretonero de Managua, intentando imitar a Jack London, y fue un desastre, pero aprendí. E intentado construir una escena como John Steinbeck en Las uvas de la ira, y fue un desastre, pero aprendí. Arriesgarse es la fórmula.

8        ¡Te tengo, personaje!
Siempre intento comenzar mis historias con alguien haciendo algo. Ese personaje que me permite guiar al lector por el tema central, la persona que es la excusa para contar mi historia. Hay que estar atento a quienes están a nuestro alrededor durante el reporteo, porque uno de ellos puede tener todos los elementos que resumen el tema.

9 Divertirse
Yo hago mi trabajo porque me divierte. Aunque sufra con algunas historias, siempre tiene que haber un respiro para poder contarlas: hablar con tus amigos del tema un jueves por la noche en una mesa de copas, te ayudará a despejar muchas dudas.

10 pasión
 Hago periodismo. E intento hacerlo bien. Es más que mi trabajo, es mi forma de vida. Es lo que me mantiene enchufado irremediablemente al mundo. Y lo que me da de comer, lo que es decir mucho en estos tiempos. El periodismo me lo llevo a todas partes. Está conmigo en las mesas de tragos, en las pláticas con mis amigos, en las tardes de domingo, en los libros que leo, en la vida familiar y hasta en las charlas de pareja. No me aburre ni me cansa. Con él respiro. El periodismo me hace sufrir frente a una página en blanco. Me hace enojar cuando leo un artículo mediocre, chapucero, mentiroso. El periodismo me hace feliz cuando está bien hecho. Y me da paz cuando lo uso para expresar aquello que me parece injusto. El periodismo es lo que soy. Es mi voz, la posibilidad de expresarme, mi escapatoria y catarsis. Soy periodista. No sé si podría ser algo más.

Confeccionario de la crónica. Cátedra desde la FNPI Juan Fernando Andrade


Confeccionario de la crónica. Cátedra desde la FNPI

Juan Fernando Andrade

1)Escribe lo que quieres leer. Escribe lo que crees que debes leer. Escribe lo que nadie más está escribiendo. Escribe para entender lo que no entiendes.

2) Cuando escribes ficción puedes darte el lujo de ser hermético y privado, incluso tener el mal gusto de enorgullecerte si nadie te entiende. Cuando escribes crónica, en cambio, debes pensar en la fanaticada aunque tal cosa no exista, y plantear el relato de tal manera que cualquiera sea capaz de entenderlo. Esto no quiere decir que haya que escribir para tontos: los lectores no son idiotas.

3) Si no sabes nada del personaje al que vas a entrevistar, investiga hasta que seas capaz de escribir sobre él sin haberlo conocido personalmente. En la entrevista, según mi experiencia, el silencio funciona mejor que el hostigamiento, por lo menos en un principio. Luego, si te ves en la obligación de ponerlo contra las cuerdas, ten en cuenta que muy probablemente estás disparando tus últimos cartuchos, y ya si estás en esas dale con todo lo que tienes.

4) Como en el cine, en la crónica también las acciones pueden decir mucho, muchísimo más que  las palabras. El vestuario, los muebles de la casa, los accesorios, los discos y los hábitos alimenticios de un personaje pueden revelar con claridad su moral, su forma de ver el mundo. Un tipo que desayuna ginebra y colillas de cigarrillos manchadas de lápiz labial a medio día jamás será igual a uno que, digamos, hace media hora de yoga antes de servirse un tazón de yogurt y granola acompañado por el amanecer. Prende la cámara antes de prender la grabadora.

5)De ser posible – y pelea porque así sea, gánate tus derechos – tómate un tiempo entre la entrevista, la transcripción y la redacción. Deja que la película se proyecte en tu cabeza y si no puedes ver la cinta entera por lo menos espera a que te pasen el tráiler, y luego arrancas. Ya la realidad y el trabajo se encargarán de corregir tus planes, pero es ideal o cuando menos recomendable empezar a escribir con cierta dirección.
Como dijo Woody Allen, “escribir es pensar, lo demás es poner por escrito”.

6) Si todo funciona de maravilla y puedes hacer un mapa de la crónica antes de ponerte a teclear, la redacción será igual de ardua pero no lo parecerá tanto. Si no sabes qué escribir, aplica la técnica del  jam session, escribe lo primero que se te venga a la cabeza, lo que sientas que no puede faltar; no importa que no hayan lazos narrativos o cronológicos entre un párrafo y otro, sólo escribe y mira la pantalla como un espejo de tus intenciones. Si nada de lo anterior funciona, cuando no sepas qué escribir, pues escribe la verdad. Y atente a la mayor cantidad de borradores posibles.

7)Todas las crónicas tienen antepasados. No me refiero solamente a otros textos sino a películas, canciones, pinturas, fotos o comics. Leer ficción es clave para los escritores de no-ficción (y viceversa, claro). Lo dijo el gran Alan Moore, quizás el mejor escritor de novelas gráficas de nuestros días, “yo trabajo con ficción, no trabajo con mentiras”.
Si piensas que tu crónica se parece a una canción, escucha esa canción mil veces y luego has el cover, ponle tu voz y tu mirada.

8) Te van a decir que hay temas pequeños, intrascendentes, temas que no merecen ser tema. Perdona el tono de autoayuda pero sólo tú sabes lo que te consume por dentro y lo que no. El tema es importante en la medida en que sea importante para el cronista. El tema es personal e intransferible. Si quieres escribir sobre el grillo que tenías de mascota en tu infancia, adelante, pero ten la delicadeza de atraparme para que yo también me enamore del bendito bicho ese.

 9) Muéstrale el trabajo a los demás, al editor, obvio, pero también a alguien en cuyo criterio d elector confíes plenamente y también a alguien que no tenga el menor interés en el tema: si éste último no se duerme tras el primer párrafo tal vez tengas entre las manos algo que vale la pena. Aunque a veces parecería que los cronistas sólo se leen entre ellos, lo bueno sería invitar más gente a la fiesta.

10) Si llegaste hasta aquí debes saber algo: lo más probable es que nada de lo anterior te sirva para un carajo, que tengas que arreglártelas solo porque cada crónica – gracias al cielo – es distinta y en ninguna podrás aplicar los trucos de los demás. Don’t panic. Comete tus propios errores. Una puteada bien puesta y bien recibida es saludable y pensar en cambiar de profesión de vez en cuando es totalmente comprensible. Dicho esto, recuerda que vivir es más importante que escribir y que lo segundo es imposible sin lo primero. No lo tomes tan enserio. No te tomes tan en serio.

Bonus track, absolutamente inútil:
Si crees que la crónica está lista, léela entera en voz alta. Mientras lo haces, marca el ritmo golpeando con el dedo índice (o el de tu preferencia, pero el índice suele funcionar de maravilla) el borde del escritorio, como si fueses un metrónomo. Si, como dicen los músicos, “ no te vas de tiempo”, es porque la puntuación es la correcta y eso, cuando menos, te asegura que la gente te leerá rápido y te odiará menos.

23 trucos para ser un escritor más creativo


23 trucos para ser un escritor más creativo



Por: Literautas

Tomado de:


 Hace un tiempo descubrí una lista en inglés de consejos para la creatividad (33 ways to stay creative) que pululaba por la red y que me llamó la atención.

La lista original de la que os hablo es una simple enumeración de 33 consejos. Me apetecía darle una vuelta y reflexionar algo más sobre el por qué de cada uno, así que he decidido tunearla un poco y convertirla en una lista de 23 trucos para ser un escritor más creativo. A ver qué os parece:



1. Haz listas

A veces nos agobiamos pensando que tenemos cientos de cosas por hacer, pero si las anotamos en una lista (en tareas y microtareas), resulta que no es para tanto. Podemos resolverlas de una en una e ir tachándolas. De esta forma, el cerebro se organiza mejor, se tranquiliza y tiene el camino más despejado hacia la creatividad.


2. Lleva una libreta a todas partes

Creo que ésta la he mencionado muchas veces, pero es fundamental: no te separes de tu cuaderno de notas. Nunca sabes dónde puede surgir la chispa y agradecerás llevarlo encima cuando ocurra.


3. Prueba la escritura libre

Lanzarse a escribir sin más, sin pensar, sin planificar nada, puede ser una magnífica forma de poner en marcha la inspiración. Para arrancar, puedes usar una frase o una serie de palabras, luego déjate llevar.


4. Aléjate de la tele y el ordenador

Si estás intentando activar la parte del cerebro que se encarga de darte ideas, apaga la televisión y el ordenador, desconecta internet y olvídate el teléfono en cualquier sitio, bien lejos. Son herramientas útiles para otros fines, pero en absoluto para estimular la creatividad.
  

5. Sé diferente, como de otro mundo

Atrévete a pensar distinto, a ser raro, un perro verde. No quieras ser como los demás, olvídate de eso: sé original siendo tú mismo/a.


6. Tómate descansos

El cerebro trabaja mejor cuando tú estás descansando, ¿lo sabías? Así que relájate de vez en cuando, tírate a la bartola un ratito cada día, verás cómo después las ideas llegan solas.


7. Canta en la ducha

Y en el coche, en el trabajo, por la calle… Canta y silba todo lo que quieras porque es muy sano para el cerebro y para el ánimo. Y una persona alegre es una persona más creativa. Además, cantar a voz en grito en la ducha, sin complejos, desinhibe, relaja y libera estrés.


8. Bebe café o té

Con moderación, claro. Una o dos tazas al día estimularán tu cerebro. Y además previene el enfermedad de Alzheimer (fuente: Artículo en La Razón).


9. Conoce tus raíces

Creo que es importante para un escritor o escritora tener claro de dónde viene, conocer su cultura, sus raíces y su origen. Esto nos ayuda a encontrar nuestra propia voz y a identificar el modo en el que vemos el mundo. Esto no quiere decir que tengamos que limitarnos a nuestra cultura, ni mucho menos. ¡¡La riqueza está ahí fuera!! Pero como me dijo un buen amigo hace tiempo: cuando sabes de dónde vienes, estás más preparado para saber hacia dónde quieres ir.


10. Escucha nueva música

Y lee nuevos libros, visita nuevas exposiciones, mira nuevas películas… Siempre. La cultura es algo vivo y en constante movimiento. Fíjate en las cosas nuevas que se están haciendo en todas partas porque te pueden aportar claves, puntos de vista frescos. 


11. Busca otras opiniones, colabora, ábrete

Si algo he aprendido gracias a este blog es que un escritor no debe ser un animal encerrado en su estudio escribiendo para sí. Ya sea virtualmente, ya sea de forma presencial, resulta muy enriquecedor el compartir, colaborar en grupos de escritura, comentar textos con otros escritores… En definitiva, intercambiar palabras con otros.


12. Rodéate de gente creativa

Siempre que puedas. La creatividad atrae a la creatividad.


13. No te rindas

Nunca. Sigue intentándolo. La perseverancia es fundamental si quieres ser escritor, tanto o más que el talento.


14. Practica, practica, practica

Escribir es como tocar un instrumento: has de dedicarle tiempo. Cuanto más practiques, más cerca estarás de la excelencia.


15. Atrévete a equivocarte

Aquí va una verdad absoluta, de las pocas que creo que existen: vas a equivocarte. Tenlo por seguro. Antes o después todos nos equivocamos. Todos. El que no se equivoca nunca es porque ni siquiera lo intenta. Hay que equivocarse muchas veces para poder acertar alguna.


16. Visita un sitio nuevo

Prueba una comida desconocida, atrévete a intentar cosas nuevas. Eso estimula la creatividad, por supuesto, y te aporta experiencias y material nuevo sobre el que escribir.



17. Mira películas viejas

Y libros antiguos. Acércate a los clásicos. Merecerá la pena.


18. Enumera tus virtudes

Los defectos solemos tenerlos muy claros, ¿verdad? Las virtudes nos cuesta más. Haz una lista con todas esas cosas buenas que tienes. Créetelas, disfrútalas, regodéate un rato en tus cualidades. La autoestima es buena compañera de la creatividad porque aparta los miedos y las inseguridades que no nos dejan pensar diferente.



19. Rompe las normas

Ya sabéis lo que suele decirse: las normas hay que conocerlas para poder romperlas. Pero, una vez vayas conociéndolas, atrévete de vez en cuando a transgredirlas un poco, a escribir de otra forma, a probar otras cosas. Seguramente te equivocarás muchas veces, pero alguna acertarás y descubrirás algo nuevo.


20. Aprende algo nuevo cada día

Este consejo me gusta mucho. Es difícil, pero estimulante. Te obliga a estar atento, alerta, buscando información para aprender. Todas esas cosas interesantes que aprendemos se van acumulando en el cerebro y él se encarga luego de darles forma para crear ideas.


21. Limpia tu espacio de trabajo

De la misma forma que se dice eso de “mens sana in corpore sano”, debería decirse que la mente también funciona mejor en un entorno cómodo. No se trata de volverse maniáticos del orden, pero darle un repaso de vez en cuando para que todo esté más despejado, ayuda.


22. Diviértete

Es fundamental. Diviértete en general y diviértete escribiendo. Habrá quien crea en el escritor atormentado, en el artista bohemio y deprimido, pero yo creo que escribir, pese a que en ocasiones pueda ser más duro o cansado, puede ser muy divertido.


23. Termina algo
  
O todo lo que puedas. Si terminas lo que empiezas, si acostumbras a tu cerebro a hacerlo, lograrás que se tome más en serio las cosas. Seguro que también la parte de generar nuevas ideas que luego materializarás y, al igual que esta lista de consejos, terminarás.

domingo, 11 de marzo de 2018

CONSEJOS LITERARIOS DE NORMAN MAILER


CONSEJOS LITERARIOS DE NORMAN MAILER

El escritor norteamericano fue uno de los más reconocidos escritores del siglo XX, muy polémico, con una vida de extremos acaso más interesante que su misma literatura, conoció el éxito editorial y el reconocimiento mediático. Además de novelista, fue ensayista y comentarista político. Dedicó muchas páginas a pensar en el arte de la creación literaria. Recogemos algunos de sus consejos al respecto
"Tengo una regla, sólo una", afirma por ejemplo para explicar la determinación necesaria para escribir. "Si te dices a ti mismo que vas a sentarte mañana en el escritorio, estás mediante esa declaración pidiéndole ya a tu subconsciente que prepare el material".

Estilo
Por otro lado, lleva tanto tiempo encontrar tu propio estilo. Se reduce a un conjunto de decisiones sobre qué palabra es valiosa y cuál no, en cada frase que escribes. Ése es un elemento. Otro es la coherencia general.
El estilo es carácter. Un estilo bueno no vendrá de un carácter malo, indisciplinado.
El estilo es también un reflejo de la identidad. Dado un sentido firme de ti mismo, puedes escribir en una veta coherente. Pero si tu identidad cambiara, también cambiará tu presencia en tu prosa. Es innecesario decir que la enfermedad, la tragedia, la frustración enorme, la propia edad están destinadas a alterar toda noción firme de ti mismo.
Y, desde luego, el tema de uno también afectará las palabras de uno. Una voz periodística puede meterse en el funcionamiento de unas cuantas novelas de actualidad.
Es reconfortante sostener que algunos escritores importantes desarrollan un estilo a partir de evitar sus debilidades mayores. Hemingway no era capaz de escribir una oración larga, compleja, con buena arquitectura en la sintaxis. Pero convirtió esa incapacidad en su habilidad personal de escribir breves frases declarativas o largas oraciones fluidas conectadas con conjunciones. Faulkner, por el contrario, no era capaz de escribir con sencillez, pero sus oraciones demasiado opulentas, congestionadas, producían una atmósfera extraordinaria. A su vez, Henry Miller rara vez podía contar bien toda una historia. Prefería sus excursiones apartadas de la historia, y esos apartes son lo que lo hizo excepcional.
Como saben, un buen esquiador rara vez se preocupa por un camino. Sólo va, confiado en que reaccionará ante los cambios del sendero a medida que se le presenten. Lo mismo pasa en la escritura. Tienes que tener confianza en tu técnica. Ésa es la belleza de lograr el tono correcto en el momento correcto: te permite sentirte como un buen esquiador, tranquilo y relajado ante la próxima curva inesperada.

Diálogos
Por otro lado, el buen diálogo depende de tu oído. Tiene que haber algo en cada discurso que se relacione con el anterior. Pero ni siquiera quiero hablar sobre el diálogo. Cierta gente tiene un material maravilloso, otros no, pero eso es sólo un aspecto de la escritura, no es el aspecto, y además, no creo que puedas enseñarlo. La mayoría de los chicos con talento empiezan con buen diálogo. Se sienten felices de que esté allí y se divierten: eso puede hacerte arrancar como escritor. Quienes no estén dotados para el diálogo, es de esperar que tengan el don de la filosofía o del buen lenguaje.
Diferencias cuento-novela
Un texto narrativo breve tiene tendencia a buscar climas de permanencia: ocurre un hecho, un hombre es herido en algún sentido pequeño para siempre. La novela se mueve con la misma naturalidad hacia el flujo. Ocurre un hecho, un hombre es herido y un mes después está trabajando en otra cosa. Al cuento le gusta ser clásico. Es más aceptable cuando queda demostrado un punto fatal. En cambio, la novela es dialéctica. Está más viva cuando uno puede rastrear los desastres que siguen a la victoria o los giros sutiles que a veces provienen de una derrota. Una novela puede ser creada a partir de cuentos sólo si el punto de cada cuento es más interesante e incisivo de modo sucesivo que el punto que lo precede, cuando el autor de hecho está cavando en busca de petróleo.

Sobre el estilo:
El estilo es carácter. Un estilo bueno no vendrá de un carácter malo o indisciplinado.
El estilo, o sea, la gracia, es lo que todo buen autor joven busca adquirir (…) El joven autor medio escribe en el estilo de otros mientras busca el propio, y tiende a buscar palabras más que ritmos. En su apuro por dominar el mundo, raro es el escritor joven que no es un cretino consumado.
Me costó aprender lo difícil que es pasar de la hegemonía de la palabra a la resonancia del ritmo.
Un estilo que no puedo soportar es lo políticamente correcto retóricamente higiénico.
Lo didáctico, hasta lo insoportable, es un pelmazo.
Cuando escribes en primera persona, ganas en inmediatez, pero pierdes en penetración.
“El estilo, por supuesto, es lo que todo buen autor joven busca adquirir. En el acto del amor, su equivalente es la gracia. Todos lo quieren, pero ¿quién puede encontrarlo trabajando directamente hacia la meta?
Así que escribe en el estilo de otros mientras busca el propio y tiende a buscar palabras más que ritmos. En su apuro por dominar el mundo (raro es el escritor joven que no es un cretino consumado), también tiende a elegir sus palabras por su precisión, su capacidad de definir, su acción acrobática. A menudo su estilo cambia de escena a escena, de párrafo a párrafo. Puede conocer un poco acerca de crear atmósferas, pero la esencia de la buena escritura es que instala una atmósfera tan intensa como la de una obra teatral y después la altera, la amplía, la conduce hacia otra atmósfera. Cada frase, precisa o imprecisa, jactanciosa o modesta, cuida de no meter un dedo hiperactivo a través del tejido de la atmósfera. Tampoco las frases se vuelven tan vacías de cualidad personal como para que la prosa se hunda en el suelo de la página. Es un logro que llega por haber pensado en la vida de uno hasta el punto en que uno la está viviendo. Todo lo que pasa parece capaz de ofrecer su propia suma al conocimiento de uno. Uno ha llegado a una filosofía personal o ha alcanzado incluso esa rara meseta donde está atado a su propia filosofía. En esa coyuntura, todo lo que uno escribe proviene de la atmósfera fundamental propia.”
«¿Sabes?, estos chicos están mejor si se atan a un escritor y empiezan a imitarlo, porque aprenden mucho haciéndolo. Si son buenos en algún sentido, tarde o temprano se librarán de la influencia. Pero antes tienen que atarse a alguien.» Eso fue útil.

Los estímulos y métodos de trabajo:
Acostumbraba a escribir lunes, martes, jueves y viernes a horas muy determinadas durante la mañana. Por la tarde, por lo común necesitaba una lata de cerveza para impulsarme. Escribía cinco horas al día, y escribía mucho.
Puedes obligarte a escribir mucho más de lo que deseas. Y la escritura no se deteriorará necesariamente. No necesariamente.
La marihuana abre los sentidos y debilita la mente. Al final, pagas por lo que obtienes. Si consigues algo grande, el coste será equivalente.
Recuerdo a Elia Kazán decir esto un día en el Actors Studio: “Oigan, siempre estamos hablando sobre el trabajo. Hablamos de él hipócritamente (…) y entiéndanlo bien: el trabajo es una bendición”.

Temas sobre los que escribir:
Lo ideal, y cuando envejeces tratas de acercarte a lo ideal, es escribir solo sobre lo que te interesa.
Es contraproducente pensar: voy a hablar de esto porque venderá ejemplares. Por lo general, eso no funciona.
Cualquier persona, o tema, estudiado en profundidad resultará fascinante.

Las expectativas:
Si estas intentando algo interesante o complejo en algún sentido, no puedes predecir cuáles serán los resultados de tu trabajo.
Hay cosas que funcionan, hasta que no funcionan.

El ego y egoísmo del escritor:
En su peor momento, el buen novelista lee las obras de sus compañeros de mafia con una tensión subyacente: encontrar el fallo, encontrar dónde el otro tipo mintió.
Un ego razonablemente fiable es crucial para un autor que trabaja duro, pero un ego que es mucho más poderoso que nuestras necesidades literarias es una autopista que conduce directo a la mediocridad.
Pensando en Picasso, reconoce Mailer: El egoísmo del artista a menudo está allí para proteger la parte que es generosa.

Integridad:
El escritor tiene que ser capaz de oír la voz tenue que le alienta hacia una continuación honesta del trabajo. Eso puede ser difícil, porque siempre está abierto a la tentación de aprovechar la ventaja inmediata.
Se requiere mucha integridad literaria para ser duros, es decir, para ser justos.

La sorpresa:
Si eres totalmente uno de nosotros, entonces, no eres muy interesante. Por eso fascinan tanto los disidentes.
Las novelas mejoran mucho cuando descubres algo que no sabes que sabías.
Darle forma a un personaje más malvado que tú mismo es pan comido. Pero ¿hacer alguien que es mejor?
Sobre la lectura
Leer la obra de los buenos escritores es, por supuesto, un nutriente para desarrollar tu estilo cuando eres joven. Después de que has llegado, sin embargo, aparece un punto donde perversamente, o por necesidad, no deseas leer demasiado. Se vuelve imposible mirar cada buena novela que aparece. Si estás tratando de hacer tu propia escritura, eso te distrae. Por lo general, te mantienes apartado de la obra de los contemporáneos durante un año o dos seguidos: esto ahorra mucho tiempo de lectura. Es asombroso cuántas novelas muy promocionadas desaparecen en dieciocho meses.
Tal vez unos pocos de esos libros son tan buenos como se dice, y hasta si han desaparecido desde entonces, surgirán otra vez dentro de diez o veinte años o dentro de un siglo, pero es sensato pasar por alto lo que se dice de un libro cuando aparece por primera vez. Hay demasiado interés personal y directo en las opiniones iniciales, y demasiado amiguismo.
El asunto es que los novelistas serios saben lo suficiente para permanecer fuera del chaparrón que golpea a un libro nuevo. Cada año, lo merezca el libro o no, cuatro o cinco autores de primeras novelas tendrán un debut brillante y cuatro o cinco novelistas jóvenes respetables recibirán el tipo de reseña que «aumenta su reputación como una de las voces más serias y dedicadas en el viñedo de la literatura».

Negocios literarios
“Pasas tu vida de trabajo como un escritor y dependes de eso: tu ingreso, tu espíritu y tu hígado están en estrecha relación con los Negocios Literarios.” p. 21

Cursos de escritura
“Puedes incluso llegar a reconocer hasta qué punto un buen texto de prosa puede enfocar la atención de un público. Si eso te ocurre, si escribes un texto y en la habitación todos escuchan como si hubiera alimento para un oído –el de ellos-, entonces, no importará después si oyes una docena de reacciones separadas, porque al fin tendrás la certeza de que eres un escritor. Tu trabajo tiene efecto: en algún pequeño sentido, has empezado a entrar en la vida y la inteligencia de los otros. Entonces, no es probable que te mantengas apartado de la escritura. De hecho, si obtienes aunque sea un atisbo de ese tipo de reacción por uno de tus párrafos, descubrirás que debes tener más párrafos semejantes. Desearás el placer inefable de semejante atención.” p. 26
“…un cuento leído en voz alta ante un público puede tener poco en común con su presencia muda sobre la página.” p. 27
“…aprendía a escribir escribiendo.” p. 29
“…comprendió tempranamente, como algunas personas nunca hacen, que lo indecible era por cierto todo lo que lo salvaría.” p. 34
“…incluso en nuestro caos somos obras de arte individuales, tal vez incluso deliberadas.” Ibídem
“Es la vida de la que no puedes escapar la que te da el conocimiento que necesitas para crecer como escritor.” p. 35
“Es probable que lleve veinte años apreciar las reseñas por lo que son: un rito primitivo.” p. 37
“…podemos percibir todo lo que es bueno y malo acerca de un personaje pero seguir siendo capaces de sentir que la suma de nosotros como seres humanos es probablemente un poco más buena que horrenda.” p. 38
“…las torvas filas de aquellos hombres y mujeres literarios que están obligados a convertirse en profesionales para poder sobrevivir: una demanda nada fácil, porque insistiría en que uno debe ser capaz de hacer el trabajo de un buen día en un día malo, y de hecho, ésa es una insignia de honor que los profesionales decentes tienen derecho a usar.” p. 39

Reseñas, publicidad y éxito
El autor en una entrevista sobre cómo afrontar reseñas desfavorables de libros propios: “Confianza profesional. No arrogancia: confianza profesional. Si no soy, en el sentido literario, más astuto que el reseñador, estoy en graves problemas. Después de todo, debería saber más sobre mi libro que lo que sabe él o ella. De ese modo, puedo leer una reseña muy desfavorable y encogerme de hombros. Eso funciona hasta que no funciona. Si todas las reseñas son desfavorables, podría sentirse como una catástrofe.” p. 68
“Un hombre pone su su carácter en juego cuando escribe una novela. Todo lo que en él es perezoso, o meretricio, o poco madurado, complaciente, temeroso, ambicioso en exceso, o aterrador por la lógica final de su exploración puede quedar revelado en su libro. Algunos escritores tienen la habilidad de ocultar sus debilidades, algunos tienen cierto genio para convertir una debilidad en un manierismo de estilo aceptable. No obstante, ningún novelista puede escapar del todo de su propio carácter. Tal vez sea ésa la peor noticia que un escritor joven puede oír.” p. 73

Vida social, deseos literarios, corrupción literaria
“…estamos familiarizados en exceso con la sensibilidad de los sensibles y relativamente ignorantes acerca de la astucia de los fuertes y los estúpidos, un paso apartados —podría ser fatal— de la percepción acertada e íntima de los procedimientos internos de los establecimientos empresarios, financieros, gubernamentales, mafiosos y obreros.” p. 75
“Sin importar lo mucho que leamos, tendemos a saber demasiado poco acerca de cómo funciona el mundo.” Ibídem
“Nuestra incapacidad persistente en abarcar el mundo es probable que continúe.” Ibídem

Riesgos
“Me gustaría hablar en detalle sobre los riesgos de escribir, las crueldades que arrancan de la mente y la carne.” p. 82
“Te será difícil encontrar otro campo profesional donde la crítica sea igual de salvaje.” p. 83
“Escribir es algo espectral. No existe la rutina de una oficina para mantenerte en marcha, sólo la página en blanco cada mañana, y nunca sabes de dónde vienen tus palabras, esas palabras divinas.” p. 84
“La escritura despierta demasiada conmoción en la psiquis de uno como para permitir al autor que se quede feliz y contento.” p. 85
“No es fácil explicar perturbaciones semejantes a la gente, a menos que escriban. Alguien que nunca ha probado con al ficción difícilmente entiende rápido que, en el estudio, un escritor a menudo se siente como Dios. Allí está uno sentado, cómodamente instalado en el juicio sobre las vidas de otra gente. Sin embargo contemplen a la persona de la silla: él o ella pueden tener resaca y estar llenos de las pequeñas vergüenzas de lo que fue hecho el día anterior o hace diez años. Esos relámpagos de antiguos fracasos esperan como fantasmas en la casa enorme y vacía del ser maduro. A veces los fantasmas incluso aparecen y piden que los dejen en paz. De modo consciente o inconsciente, los escritores deben darle forma a una nueva paz con el pasado en cada día que intentan escribir. Deben alzarse por encima de despreciarse a sí mismos. Si no pueden, es probable que pierdan la autorización para enjuiciar a los demás.
"Sin embargo, el escritor que está trabajando tampoco tolera demasiadas buenas noticias.  Es mejor que no llegues a gustarte a ti mismo demasiado.” p. 86

Estilo
“Es mejor si la escritura de uno está cerca del material con el que uno está trabajando: una prosa bastante formal para una ocasión, casual para otra.” p. 92
‘La metáfora revela la verdadera captación de la vida de un escritor. A tal punto que si no tiene metáfora, aún no has vivido mucho de la vida.’ Charlie Devlin, p. 92
“Lleva al acto de escribir todo tu oficio, cuidado, devoción, falta de patrañas y honestidad de sentimiento. Y después escribe sin mirar por sobre el hombro para ver si viene la policía literaria. Escribe como si tu vida dependiera de decir lo que sentiste con tanta claridad como puedas, mientras no pierdes nunca de vista el fenómeno que vas a describir. Si algo te suena mal, es malo.” p. 94


Vida real contra vida argumental
“Uno podría plantear que nuestro amor por la trama —hasta que se vuelve por cierto muy barata— proviene de nuestra necesidad de encontrar la cadena de causa y efecto que tan a menudo falta en nuestra propia existencia.” p. 10
“…yo busco encontrar mi libro a medida que avanzo.” p. 103
“…prefiero una historia que se desarrolle a partir de la escritura.” p. 104

Resistencia
“…vivimos en una relación que guarda las distancias con nuestro inconsciente. Tiene que ser convencido una y otra vez de que debe creer en ti.” p. 115

Vivir en el mundo
“Un buen escritor (…) hace bien en verse a sí mismo como una persona fuerte, débil, llena de valiente timidez, sensible e insensible.” p. 130
“¿Cuán sutil, cuán lleno de matices, cuán original es su sentido de lo siniestro?” (sobre el escritor) p. 131
“En una ocasión Trotsky hizo la observación incisiva de que el único modo en que puedes distinguir la verdad es mediante una comparación de las mentiras.” Ibídem
“Las pocas ocasiones en mi vida en que estuve asociado con el peligro real permanecen conmigo y siguen siendo una fuente de la escritura. (…) Está allí para servir como una fuente continua mientras no la agotes mediante un relato directo de lo que sentiste.” p. 131-132
“Mientras escribe, el escritor está reformulando su personaje. Es un hombre mejor y es peor, una vez que ha terminado un libro.” p. 134
“…un genio es un hombre de talento amplio que ha tomado muchas buenas decisiones y unas pocas asombrosas.” Ibídem
“La ficción es la única mentira primordial que te está permitida." p. 136
“…ayuda si tu personaje es un desastre promedio pero con contrastes asombrosos y elementos excelentes.” Ibídem

Cuerpo y mente, ego y trabajo
“Escribimos novelas a partir de dos impulsos primordiales (además de ganarse la vida y el deseo de ser famoso). Uno es comprendernos mejor a nosotros mismos, y el otro es presentar lo que sabemos de los demás.” p. 138
“Lleno de corazón, él era también alguien sin corazón: un oxímoron espléndido. Ése puede ser el epitafio de muchos buenos novelistas.” p. 140

“En cuanto un marido o una esposa no confían en su pareja, su vida puede volverse dolorosa, pero es innegablemente más interesante.” p. 141
“…estamos todos navegando a través de la vida. Ése es un motivo por el que las buenas novelas tienen una cualidad que las demás formas de comunicación no ofrecen.” Ibídem

Género, narcisismo, masturbación
“El narcisista sufre de demasiado diálogo interior.” p. 144
“…¿no tiene que vivir cada artista en una ceguera parcial y autoinducida, o nunca podría encontrar un cimiento para su esfuerzo?” p. 145
“…el narcisismo es una dolencia de los talentosos, las apuestas no son pequeñas, y las víctimas juegan un juego serio, justo en el medio de sus guiones.” p. 14

El inconsciente
“Lo peor que puede decirse sobre el trabajo literario es que puede reducirse con demasiada facilidad a una autoexpresión que está demasiado cerca de la excretación psíquica. Idealmente, tienes que llevar salud a los demás. La riqueza de observación, de percepción, las riquezas de una actitud filosófica que es hasta cierto punto nueva, las perspectivas en psicología que el lector no ha tenido antes: todo esto está sobre el costado desinteresado de la escritura.” p. 152
“A veces, el único modo en que puedes estar seguro de que estás atraído por un nuevo tema es que sabes tan poco sobre él y, sin embargo, te arrastra hacia él.” p. 153
“Si te dices a ti mismo que vas a estar ante el escritorio mañana, con esa declaración le estás pidiendo a tu inconsciente que prepare el material.” p. 154
“La regla en una cápsula: si no logras presentarte por la mañana después de que juraste que estarías en tu escritorio cuando te fuiste a dormir anoche, entonces, andarás dando vueltas con hormigas en el cerebro. Regla general: la inquietud mental puede medirse por la cantidad de promesas que no cumples.” p. 155

El hombre primitivo, arte y ciencia, maldad y juicio
“¿Puede uno llegar tan lejos como para sugerir que existe un elemento enterrado en muchos escritores de talento que esperan inconscientemente que su trabajo sirva no sólo a la literatura, sino como actos de conjuro o propiciación?” p. 160
“…la sentencia de Kierkegaard de que cuando nos sentimos más santos, podríamos estar trabajando para el demonio.” p. 162
 “…la novela (…) es la forma mejor adaptada a desarrollar nuestra sensibilidad moral, lo cual es decir nuestra profundidad de comprensión en vez de nuestro apuro por juzgar.” p. 163
“…tiene que haber algo un poco maníaco en un joven o una joven que será un escritor excitante.” p. 164

Ataques a la realidad
"¿Paranoia? Es el centro de la cordura de uno o el borde de la psicosis de uno. Nunca sabes cuándo está dedicada a tu seguridad o a tu quiebra definitiva." p. 16
"Nos contamos historias a nosotros mismos para sacarle un sentido a la vida. La narrativa es tranquilizadora. Hay días en que la vida es tan absurda que resulta agobiante: nada tiene sentido, pero las historias aportan orden al absurdo." p. 168

Género literario
"Escribir es útil para la psiquis si el escritor descubre algo que no sabía que sabía en el acto mismo de escribir." p. 193
"Ser un escritor puede salvarlo a uno de la demencia o el cáncer; ser un mal escritor puede llevarlo a uno de golpe al centro de la plaga." Ibídem

Cine
"La obsesión hiere porque no podemos resolverla y así estamos perdiendo confianza en nuestra capacidad de calcular el presente." p. 216

Lo oculto
"¿Con cuánta frecuencia una maldición puede ser tan eficaz como una bomba?" p. 241
"...la escritura tiene su propia fuerza oculta. En el mejor de los casos, nunca sabemos de dónde viene nuestra escritura, o quién nos la da." p. 245
"Podemos ser robustos ingenieros literarios llenos de práctica literaria sólida o, del mismo modo, agentes involuntarios de fuerzas que están más allá de nuestra comprensión." p. 248
"...no es tan deprimente pensar que con todas nuestras ansiedades, también tenemos la fortuna de que nos alcancen al pasar unos pocos dones que no nos merecemos." Ibídem
"Los clásicos sufren por su distancia de nuestra chismografía cotidiana." p. 267
"...hay honor en el horror, y metáfora en lo espantoso." p. 273
"...no escribimos para recuperar una experiencia; escribimos para acercarnos todo lo que podemos a ella." p. 278
"Son los tipos que escriben libros maravillosamente dulces, sin embargo, quienes son los auténticos monstruos." p. 298

Los best-sellers
Escribir un bestseller con intención consciente de hacerlo es, después de todo, un estado mental que no deja de tener puntos de comparación con el acto de casarse por dinero sólo para descubrir que la ausencia de amor es más costosa que lo previsto. Cuando un supuesto y modesto escritor de bestsellers se vuelve lo bastante profesional como para escribir un libro ganador, él o ella piensa que ha logrado una gran hazaña, al igual que un hombre desprovisto de amor (y dinero) verá un casamiento pródigo como una unión espléndida.

Hoy, los grandes cuadros literarios por lo común se dejan para los novelistas de bestsellers. Tendrán un elemento de cuarenta o cincuenta personajes, e historias que atraviesan de cincuenta a cien años. Incluirán varias guerras mundiales, más cambios asombrosos en la svidas de varias familias. Hacen todo eso para mantener su libro en movimiento. Lo que caracteriza por lo común a estas novelas es que nada hay en ellas con lo que no te hayas cruzado antes. La mayoría de los buenos escritores tienden en estos días a trabajar sobre panoramas más pequeños. Entonces, al menos, tienes la confianza de que lo que estás haciendo incluye alguna verdad en cuanto ficción. Eso es razonable, Al menos estás contribuyendo al conocimiento en vez de aumentar el barro de la cultura.
Es contraproducente pensar: “Voy a poner esto porque venderá ejemplares”. Por lo común, eso no funciona. Hay una integridad en el bestsellerato: es el mejor libro que el autor es capaz de escribir en ese momento. Por eso es un bestseller. Él o ella cree en el libro. Stephen King era un escritor torpe y repetitivo cuando empezó, pero los lectores de bestsellers respondieron a  su sinceridad. Eso estaba presente en cada página mal escrita. La popularidad de la mala escritura es análoga al disfrute de la comida chatarra.
Debo decir que King ha mejorado en estilo desde que empezó. Es de esperarse que sus lectores también, pero eso no es tan seguro.
Una estrategia de bestseller es seguir agregando nuevos ingredientes a la historia. ¡Pero, cuidado!. La trama es igual que una droga. Puede estimular a un novelista hacia hordas de energía creativa, y por cierto mantendrá a un lector sobre la página, pero tarde o temprano, la trama presenta su factura, y exigencias graves caen sobre el escritor. El autor que está sobrecargado de trama a veces se ve obligado a entrar en la mente del personaje para mantener las cosas claras. Exactamente aquí es donde todo se empantana. La confianza  de un lector en lo que está leyendo se verá traicionada sutilmente o incluso dilapidada en caso de que un novelista elija entrar en la mente de un personaje pero falle en transmitir el don indispensable para que el lector pueda ahora saber más que antes sobre el personaje. Los monólogos interiores por lo común son rutina e insisten en contarnos lo que ya sabemos. Casi no existe una calidad garantizada de la mente. Por supuesto, el daño es limitado, porque las reflexiones internas de los personajes en la mayoría de los megabestsellers son más o menos lo que uno esperaba. Los lectores de megabestsellers desean poder leer y leer y leer: no desean reflexionar sobre ninguna revelación realmente inesperada. La realidad puede estar más allá afuera, pero ése no es el motivo por el que estamos leyendo.
La corrección o edición tiende  a hacer que los bestsellers se lean como más semejantes entre sí. Por ejemplo, pocos bestsellers no sufren de una avalancha de adjetivos. Porque cuando un escirtor no peuede encontrar el matiz de una experiencia, por lo común la recarga de adjetivos. Eso el dice al lector qué debe pensar. Esto acompaña una tendencia en las editoriales de poner el énfasis en el entretenimiento a toda costa. Por supuesto, un cansancio penetrante podría invadirnos debido al ritmo al cual somos entretenidos.
El mundo editorial de hoy dicta que un editor tiene que portar libros que hagan dinero… Las editoriales se están deprimiendo por el futuro de la ficción de buena calidad, y es obvio que los directores editoriales son los que más determinan ese futuro. Es probable que la supervivencia dependa de los editores jóvenes. Cuando una novela seria de un desconocido se publica en estos días, por lo común es porque un joven  editor se lo ha tomado a pecho. Por lo general, el director editorial le sigue la corriente. De hecho, ése es el costado caritativo del mundo editorial, y seguirá mientras los directores editoriales mantengan alguna fe en sus editores jóvenes, que, a su vez, logren apegarse a su coraje.
Los gerentes de librerías pueden preguntarme: “¿Por qué no escribes un libro corto?”. No necesitan manifestar su motivo. Los dos sabemos Los libros cortos son libros delgados, y así ocupan menos espacio en las estanterías. Ergo, las estanterías pueden rendir más ingresos que metro. Pero, ¿novelas cortas?. Por desgracia, fui influido a edad temprana por Thomas Mann, quien decía que sólo lo exhaustivo es realmente interesante. Confía en Mann para hacer de uno un elitista encubierto.


La Novela: La Gran Prostituta
Un día se encuentra platicando con su amigo-rival Gore Vidal, otro gran autor estadounidense, acerca de la situación de la novela moderna.

Comenta Mailer:

“Gore, reconócelo. La novela es como la Gran Prostituta en nuestra vida. Creemos que nos hemos librado de ella, pasamos a otras mujeres, nos tomamos el pulso y decidimos que por fin estamos disfrutando de nosotros mismos, y después damos vuelta en una esquina, y ahí está la Prostituta sonriéndonos, y estamos atrapados. Sabemos que la Prostituta todavía nos tiene agarrados”.

"Vidal dejó escapar esa sonrisa torcida de admiración que se arranca de él cuando algún otro ha acuñado una imagen que podría encajar en su estilo. “Es cierto —dijo—, la novela es la Gran Prostituta”.

"Todo novelista que se haya acostado con la Prostituta (sólo los poetas y los cuentistas tienen una musa) vuelven después jactándose como un soldado en campaña que sale de una parranda en un prostíbulo: “Viejo, la hice gemir”, dice el grito del escritor joven. Pero la Prostituta se ríe después en su cama vacía. “Él fue tan dulce al principio —declara— pero al final sólo hacía “Pip, pip, pip”.

"Un hombre pone su carácter en juego cuando escribe una novela. Todo lo que en él es perezoso, o meretricio, o poco madurado, complaciente, temeroso, ambicioso en exceso, o aterrado por la lógica final de su exploración puede quedar revelado en su libro. Algunos escritores tienen la habilidad de ocultar sus debilidades; algunos tienen cierto genio para convertir una debilidad en un manierismo de estilo aceptable. No obstante, ningún novelista puede escapar del todo de su propio carácter. Tal vez sea ésa la peor noticia que un escritor joven puede oír".


"Una nota más sobre la Prostituta. Un amigo, después de leer los párrafos previos, dijo: “Ése es el título de tu libro: Yo la hice gemir”. Le aseguré que nunca había tenido un día tan valiente como para estar dispuesto a usar ese título".


FRASES
“Describe lo que ves mientras incide en la suma de tus pasiones y tus logros intelectuales. Lleva al acto de escribir todo tu oficio, cuidado, devoción, falta de patrañas y honestidad de sentimiento. Y después escribe sin mirar por encima del hombro para ver si viene la policía literaria. Escribe como si tu vida dependiera de decir lo que sentiste con tanta claridad como puedas, mientras no pierdes nunca de vista el fenómeno que vas a describir. Si algo te suena mal, es malo.”
 “Siempre me ha atraído más el realismo que la fantasía”, porque como bien señala, la realidad puede ser más interesante que cualquier cosa.
 “El riesgo ocupacional más común del escritor es el mal humor”
“aunque suene a obvio, me parece de las prácticas más difíciles para una persona que quiera escribir bien, y es expresarse con naturalidad.
 “Escribe como hablas” porque “escribir es una extensión del habla (…) así que escribe con la soltura con la que podrías hablar”.
“Escribe como si tu vida dependiera de decir lo que sentiste con tanta claridad como puedas”.
“Además, cuenta con esto: tres de cada cuatro entrevistadores no habrán leído tu libro. Eso
tiende a llevarlos a hacer preguntas que les cuestan a ellos el 2% y a ti el 98%. Por ejemplo:
«Hábleme de su libro»
“A estas alturas, soy un poquito cínico respecto del oficio. Creo que hay una mística natural en la novela que es importante. Después de todo, uno está tratando de capturar realidad, y eso es extraordinaria y excepcionalmente difícil. El oficio es meramente una serie de estaciones intermedias.”
“Uno nunca es más consciente de su vanidad que cuando está en una gira publicitaria. Eres el centro de atención. Pero hay un precio. Además, eres un objeto que va a ser manipulado con la mayor eficacia posible.”
“No es aconsejable para un novelista, ¡una vez que tiene éxito!, vivir en un ambiente de clase alta por demasiado tiempo. Como es un mundo de reglas rígidas, no puedes ser tú mismo. Si tienes alguna entrée es porque a ese mundo siempre lo han fascinado los disidentes, al menos hasta el punto en que se aburren de ti. Entonces estás afuera. Por otro lado, mientras estás adentro, incluso como disidente, hay ciertas reglas que debes obedecer, y la primera es ser divertido. Si empiezas a aceptar esas reglas más allá del punto donde disfrutas siguiendo la corriente como parte del juego, entonces te estás lastimando a ti mismo.”
“En estos días tener una reseña desfavorable en The Sunday Times afecta mi billetera. Mi ego, sin embargo, permanece relativamente intacto. En cambio cuando era más joven solía considerar que una reseña desfavorable era un insulto personal. El tipo que la había escrito era malo. Sin embargo, nunca le pegué realmente a un reseñista, cosa que digo con cierta nostalgia.”
“Un éxito literario de grandes proporciones a menudo es una cuestión fortuita. Lo que quiero señalar es: no escribas un libro con la idea de que la gente se va a sentir atraída por el tema (…). La situación está destinada a ser distinta para cuando la obra esté lista para ser mostrada. No hay necesidad de calcular. Es un tiro de dados al azar.”
“Como novelista, quiero conocer todos los mundos. Nunca me cerraría a un tema salvo que me resultara repulsivo por completo. Aunque uno nunca puede dar por sentada su impermeabilidad a la corrupción, sigue siendo importante tener cierta idea acerca de cómo funciona el mundo. Lo que arruina a la mayoría de los escritores de talento es que no tienen experiencia suficiente, así que sus novelas tienden a desarrollar una cierta perfección paranoide. (…) Por ejemplo, ¿hasta qué punto la historia que nos rodea es conspiración, hasta qué punto simples cagadas? Debes conocer el mundo para tener cierta idea sobre esto.”
“Las cosas que yo defendía han sido derrotadas rotundamente. La literatura, después de todo, ha sido derribada en la segunda mitad del siglo xx. Uno puede temer que en otros cien años la novela seria tenga la misma relación con la gente seria que la obra en verso de cinco actos tiene hoy. La novela profunda será una curiosidad, a gran distancia de lo que la gran escritura ofreció una vez. Si preguntan ustedes quién tiene ese tipo de influencia hoy en Norteamérica, yo diría Madonna.”
“Puedes escribir un libro muy malo, pero si el estilo es de primer nivel, entonces tienes algo que vivirá: no para siempre, pero sí por un tiempo decente. Con ejemplos: el estilo es la mitad de una novela.”

"La conclusión  es sencilla: no te esfuerces por escribir sobre lo que crees que se convertirá un éxito; las apetencias del público son tan volubles que en el tiempo que tardas en escribir una buena novela, el interés habrá cambiado de foco. Por eso, dado que el ejercicio de la Literatura supone un esfuerzo y un sacrificio tan notable, y el éxito comercial no está asegurado, es preferible centrarse en escribir aquello que nos apasione, aquello que deseemos con toda nuestra fuerza y que nos ayude a soportar el esfuerzo que aguarda por delante."