ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

viernes, 21 de septiembre de 2018

Consejos para un guionista

Consejos para un guionista

Estos son algunos consejos que te pueden ayudar a concentrar tu mente en el guión y hacer un primer borrador para que sea un poco más fácil. Son sólo consejos para ayudarte a empezar; cuando te metas en la aventura de escribir unos duendes amables aparecerán para echarte una mano en el camino; pero no olvides tener galletas de sobra para cuando lleguen.

1) Trabaja en un borrador

Todo el mes de junio será en gran parte agradable si sólo repites estas palabras cada mañana en frente de un espejo: “Este es un borrador. Sólo un borrador.” Después de todo, es cierto. Estarás escribiendo el primer borrador desordenado y con errores de esa loca idea “pero porque no intentar escribirla”. Es tiempo de experimentar, arriesgarse y bajar las exigencias de forma maravillosa. Puedes volver al perfeccionismo de agujas y dolorosa precaución más adelante. O nunca más.
Piensa en esas historias semi-apócrifas que a los escritores profesionales les encanta contar, como el montón de borradores del guión les llegaban al cuello o como los bomberos pudieron rescatarlo entre torres de versiones se vinieron abajo dejándolos aplastados en el suelo. El punto es: Incluso los profesionales escriben y vuelven a escribir y dan forma y masajean durante mucho tiempo su historia antes de llegar a la engañosa apariencia de facilidad que tiene un gran guión. Ahora mismo, tú y tu guión empiezan un largo camino, mientras se miran pensando “este podría ser el comienzo de una bella amistad”.

2) Comienza a leer películas

La mayoría de nosotros podemos hablar sin cansarnos sobre nuestras escenas de películas favoritas, la trama y los finales felices. Así que cuando queremos escribir una película, ¿realmente estamos en terreno totalmente desconocido? ¿Será posible que se deba a que pocos hemos leído alguna vez un guión de cine? Si, puede ser eso.
Hay un remedio fácil y entretenido para este problema: leer guiones. Puedes encontrar muchos guiones en sitios gratis de Internet como Drew’s Script-O-Rama y Daily Script, y puedes pasearte por una película entera en solo un par de horas. Asegúrate de que estás leyendo el guión original y no el guión de rodaje o una trascripción. Puedes saber si estas leyendo una versión equivocada del guión si ves escenas numeradas, listas de planos o dialogo que no tiene que ver con la historia.
Primero intenta leer el guión de una película que conozcas y te guste mucho. Presta atención a cómo los elementos familiares de la historia -trama, personaje, escenario- se describen en el guión original. Probablemente te sorprenderá cuan esquemático y eficiente es un guión, como es capaz de incluir solo la información necesaria para contar la historia. Sin todos los adornos visuales y sonoros, también será más fácil ver la estructura de la película. Fíjate en como las escenas se relacionan entre ellas, como fluye el diálogo, como se crean y superan los obstáculos.
Después, lee un guión de una película que nunca hayas visto antes. Intenta imaginarte la película terminada en tu cabeza; después puedes ver la película y ver como el texto ha sido traducido al medio visual. Comienza por entender la relación entre el texto y la película y familiarízate con la forma que tiene un guión. Hazlo varias veces y no necesitarás más consejos; sentirás los guiones en tus huesos.

3) Elige una historia que te apasione

Dentro de un grado, el antiguo adagio “escribe sobre lo que conoces” se aplica también a los guiones, sobretodo a los primeros trabajos. Simplemente es más fácil escribir sobre situaciones y personajes familiares que inventar de forma realistas diálogos con jerga de la NASA o una estampida de bestias salvajes.
Dicho esto, estas escribiendo un guión para explorar algo nuevo, para tener una aventura, para escaparte de tu vida diaria. Tú –y tus personajes- no van a conseguir sobrevivir a estos 30 días y sus noches de escritura si el tema de tu guión es tan familiar que te da sueño. Además, no hay suficientes androides enanos, asesinos sicópatas o cerebros de un crimen para escribir todas las películas de ciencia ficción, fantasía, horror y robos necesarias. Alguien tiene que cruzar al otro lado.
Así que escribe una historia que te emocione, que quieras contar a tus amigos, una historia sobre la que no puedas dejar de pensar o que te gustaría ver en el cine. No te preocupes si es rara, no está de moda o no tiene una audiencia objetivo; lo mejor que tienes tu y tu guión es la pasión.

4) Practica las tres reglas (Plan, Mensaje, Previsualización)

Aunque algunos guionistas profesionales hacen un mapa muy detallado de toda la película antes de escribir una sola palabra, el resto no tiene tiempo de escribir un tratamiento de 100 páginas o una detallada descripción de cada escena antes de que Junio impacte nuestras vidas como un asteroide a gran velocidad cuando choca contra la tierra. Además, si este es tu primer guión, ese nivel de planificación previa no será especialmente útil, considerando cuanto vas a aprender sobre ritmo y estructura solo escribiendo y cuanto vas a querer cambiar después como resultado de ello.
Dicho esto/En todo caso, puede ayudar conocer la historia que quieres contar antes de empezar. Puede ser un plan tan simple como: “Cuando un hombre joven pierde su hogar y su familia se une a un grupo de rebeldes curtidos en el combate y al final hace caer al imperio malvado aprovechándose de una fuerza interna y universal” Siempre que tenga un inicio, medio y final, ya tienes un buen comienzo.
(De paso, estas tres partes se correlacionan con la estructura de tres actos en la que se basan muchos guiones) Por no coartar permanentemente tu originalidad, no vamos a decir mucho más sobre la estructura de tres actos – o sobre la de siete u solo un acto – o cualquiera de las otras estructuras sobre la que se puede encontrar información en Internet o aprender en seminarios de 1500 dólares. Sólo debes recordar que necesitas un inicio, medio y un final. Como en un buen chiste)
Una forma de centrar tu argumento es contárselo a la gente verbalmente. Trabaja en una versión de 1 a 3 minutos de la historia y cuéntasela a tu pareja, tus amigos, tu perro. Nota que les emociona (y a ti) y que áreas se sienten vagas, donde pierdes su atención y que preguntas surgen. Es una buena forma de presentación, y aunque las presentaciones se suelen usar en Hollywood para vender un guión también es una buena manera de determinar si tu entiendes la historia y si puede soportar cierto escrutinio. Si ten sorprendes diciendo…”no sé, entonces algo pasa que lo cambia todo” es mejor que te sientes y pienses en que son esos “algo” y esos “todo”.
Una vez que tengas la historia básica, hay muchas formas divertidas de empezar a pensar en ella en términos de escenas principales y los puntos de inflexión. Una de ellas es la previsualización. Intenta sentarte e imaginar el trailer para tu película en los cines. ¿Cuáles son las imágenes iniciales que definen el tono de la historia? ¿Cómo conocemos al personaje principal? ¿En qué punto surge un problema o asunto? ¿Qué pasa después? ¿Trozos de dialogo divertido y revelador? ¿Qué pista de solución lo resume todo y deja a la audiencia preguntándose que pasará después? Si tienes tiempo, escoge una canción o melodía para tu trailer imaginario (o para toda la película). También puedes cortar imágenes de revistas para hacer un póster de tu película, lo que sea que te motive.

5) Conoce bien a tus personajes

La gente no va al cine para ver situaciones emocionantes, románticas o aterradoras; van para ver a seres humanos memorables reaccionando ante situaciones de emoción, romance o miedo. Esto significa que tu gran meta como guionista es crear personajes reales que la audiencia quiera ver, ya sea cayendo a un volcán o enamorándose.
¿No sabes como hacerlo? No es malo empezar con una imagen muy básica de tu personaje. Mujer, 20 años vaga que vive para las carreras de bicicleta; profesor de retórica en Oxford, unos 50 años, que sueña con ser estrella del rap; Chapero envejecido conocedor de la calle con debilidad por los niños
Pero no te detengas ahí y te pierdas por ello toda la diversión. Intenta meterte realmente en la piel de tu personaje. Imagina que eres tu personaje principal y estas llenando esos test tontos de Cosmopolitan. Escribe un anuncio para la sección de contactos. Haz un test de personalidad Meyers-Briggs; llena una solicitud de empleo; pregúntate que come, que ropa se pone, que radio escucha esa persona. ¿Cómo reaccionaria al ganar la lotería o al encontrar un ladrón en su casa o si se le rompen los pantalones en público? ¿Qué desprecia? ¿Que le gusta? ¿Por qué causa estaría dispuesto a morir? ¿O a matar? ¿Cómo llego el personaje al momento de su vida en que comienza la historia?
Al crear personajes y darle una personalidad y un pasado, no tengas miedo de añadir defectos y debilidades importantes. A menos que camine sobre una pasarela, la perfección es algo muy aburrido de ver. De hecho, los mejores momentos de una película suelen ocurrir cuando el personaje debe enfrentarse a sus mayores defectos o miedos. ¿Un Indiana Jones imperturbable? terror ante las serpientes; ¿Annie Hall encantadora? Neurótica y llena de espasmos. ¿Hannibal Lecter? Mal gusto en comida
Para terminar, no te centres únicamente en tu héroe y dejes al resto del reparto abandonada en el barrio de los estereotipos. Los mejores villanos tienen una historia rica y complejidad; Incluso los personajes secundarios merecen tener obsesiones y rarezas.

6) Dale a tu historia un motor de gran potencia

Si estas trabajando con tus personajes y el argumento, es útil recordar que lo que estás escribiendo será visto al final en un tiempo de 2 a 2 horas y media. Esto significa que tu película tiene mucho terreno que cubrir en un periodo de tiempo muy corto y al mismo tiempo debes mantener la atención de una audiencia a prueba de vejigas inquietas.
Considerados estos parámetros, tu historia no tiene mucho tiempo que desperdiciar. Lo que necesita es un motor superior que pueda ir desde 0 a 60 en el primer acto y pasar por una montaña rusa de todo tipo de obstáculos y fracasos en la sección media y mantener una velocidad de crucero suficiente para llegar a la conclusión dramática. Por suerte, puedes ayudar a partir esta maquina poniendo en tu guión situaciones y motivaciones potentes, significativas o extremas.
Algunos ejemplos:
MOTIVACIÓN: Nada mueve a la historia mejor que un personaje con un motivo real. Sólo hace falta que mires esas películas de deportes como Breaking Away, Rocky o Hoosiers y veras que su energía la da el deseo de una persona o equipo de ser el mejor. Ahora pregúntate si tendrías tantas ganas de ver estas películas si el personaje principal tuviera sólo un interés pasajero por ganar. Se derrumbarían a la primera dificultad.
OBSTÁCULO O AMENAZA: No hay nada como una situación de vida o muerte para darle a tu película algo de tensión. Obras como Independence Day, Braveheart o Misery son ejemplos de películas famosas que tienen su motor en lo extremo de las
situaciones en que se encuentran sus personajes.
TEMA: Si estás escribiendo una película realista, te preguntarás que tienen que ver contigo estas películas de gran presupuesto. Pero la necesidad de energía/impulso se aplica por igual a las “películas artísticas” como al cine “de personajes”. Piensa en The Crying Game o Requiem for a Dream o My Dinner with Andre y veras que lo que las hace tan atrayentes es el tratamiento de temas importantes y universales: desesperación, existencialismo, identidad, amor. Estos motores hacen poco ruido pero son increíblemente poderosos.
Así que empieza a buscar algo en tu garaje mental con lo que construir tu motor. Si estás emocionado y movido por tu historia, no debería ser tan difícil de encontrar.

7) Abraza el cambio

Ya sea que seas consciente de ello en el cine o no, el cambio es lo que suele hacer las películas puedan satisfacernos tanto emocionalmente. Lo emocionante de Spider-Man no es ver un superhéroe con experiencia que puede saltar entre edificios y derrotar a los malos, lo interesante es ver a un chico – hombre empollon y torpe transformarse con gracia en un superhéroe que se desliza entre edificios y derrota a los malos. La fuerza de As Good as it gets no es ver a un Jack Nicholson misántropo molestar a los perros, sino ver su torpe crecimiento frente al amor. E incluso aunque Shindler’s List se desarrolla en la vasta y apasionante realidad el Holocausto, el drama sigue surgiendo del cambio de actitud de un sólo hombre.
El cambio, o la falta de cambio, s también una de las mejores formas de revelar el personaje a tu audiencia. Cuando el actor de Tootsi se ve enfrentado a múltiples obstáculos al hacerse pasar por mujer pero sigue perseverando, la falta de cambio revela su compromiso total con su arte. Cuando se quita el disfraz en la cima de su carrera, este cambio de 180 grados demuestra la profundidad del amor que siente por su co-protagonista. Ha completado el arco desde un hombre egocéntrico y desesperado hasta convertirse en alguien compasivo y realizado como persona. Y es muy impresionante de ver.
Dada la importancia del cambio, no es una mala idea pegarte un post-it ¿TIENES CAMBIO? en tu laptop o en tu frente. Cuando escribas, avanza y pon tus personajes en situaciones duras que los obliguen a elegir. No los dejes librarse tan fácilmente: arrójales pelotas torcidas, abrúmalos con fracasos, colócalos en el camino de un tráfico emocional serio en dirección contraria.
¿Cambian o no? ¿Y por qué? Si les has dado una fuerza los suficientemente fuerte, harán algunas elecciones interesantes. Si les has dado defectos y fracasos, tendrán mucho espacio para crecer. Y a la audiencia le gustará compartir ese viaje.

8) Acción: Escribe un plan maestro

A diferencia de una novela, un ensayo o un poema que son entidades totalmente completas, un guión es un plano para una futura película. Es a una película lo que una partitura es a un concierto sinfónico o un plano arquitectónico a un edificio. Vienen a la vida después, en un medio totalmente diferente.
Esto quiere decir que cuando empieces a escribir, toda la información en el guión debe ser eventualmente traducida a imágenes o sonido, los lenguajes gemelos del cine. Esto no es tan difícil al escribir dialogo, ya que la gente hablando se traducir bastante bien a imágenes y sonido. Pero escribir la acción y descripción es otra historia. Especialmente para aquellos que hayan escrito una novela u otra forma de prosa, el proceso de traducción –y sus obstáculos – puede requerir algún tiempo para acostumbrarse.
Es algo como esto:
Tú escribes:
Sarah está de pie junto a la ventana, pensado en lo que Jeremy dijo en el molino. La forma en que se paró ahí, nerviosos, con una mano ociosamente rascándose la parte de atrás de su cabeza siempre le daba ganas de besarlo. Pero ya no más. No ahora, que sabía que había sido el que secuestro al perro salchicha.
La audiencia ve:
Sarah de pie junto a la ventana, mira un rato y frunce el ceño.
Ya entiendes la idea: Si se trata de dialogo interior o un pensamiento o un recuerdo o cualquier cosa que vaya dentro de la cabeza de alguien, no saldrá en la pantalla a menos que se traduzca en imágenes o sonido. Pero no te desesperes. Si escribes pensamientos interiores en tu guión, siempre puedes volver atrás y traducirlo a imagen o sonido de la siguiente forma:
Ejemplo: poniéndolo todo junto
¿Ves? Los maravillosos bajos estándares son un aliado para todos.

9) Diálogo: Hazlo real e irreal

Escribir un dialogo perfecto es una forma de arte de precisión, al mismo nivel de rizar el pelo y la diplomacia en el oriente próximo. Y además de práctica, la mejor forma de aprender como escribir dialogo es escuchar como habla la gente real. ¿Son tersos o prolijos? ¿Usan lenguaje de la calle o dichos? ¿Cómo se refleja su sexo, edad, clase social, nivel cultural y personalidad en sus patrones de habla y la elección de palabras?
Tampoco te limites a escuchar como hablan tu familia o amigos. Busca personas y situaciones parecidas a los personajes y escenario de tu guión. Habla con el equipo de baloncesto de una escuela secundaria; asiste al dramático alegato inicial de un abogado; charla con las camareras que mastican chicle en una cafetería de carretera. Conviértete en un antropólogo lingüista y en detective de la dicción. Y lleva siempre contigo un cuaderno de bolsillo ya que esos intercambios de la vida real valen su peso en oro.
Por supuesto, después de escuchar por un rato como habla la gente te darás cuenta de algo importante: Nadie es nunca tan divertido, brillante o sucinto como son sus diálogos en las películas.
VIDA REAL:
“Si, creo que sabia que me gustabas desde el primer día, ¿sabes?, cuando te vi y pensé, wow, que interesante”
CINE:
“Me conquistaste cuando dijiste hola”
Como nadie va al cine para oír a la gente usar muletillas, bostezar, murmurar, divagar (bueno, excepto al ininteligible personaje de Benicio del toro en The Usual Suspects), está bien hacer tu dialogo más espontáneo, fuerte, y demás siendo lo más realista posible Debe ser real pero irreal.
La mejor prueba: lee el dialogo en voz alta. ¿Avanza rápidamente? ¿Tiene demasiada palabrería o suena artificial? ¿Suena realista? Pide a tus amigos o seres cércanos que lean los otros personajes; pide a ese chico atractivo de la cafetería que lea la escena de amor contigo. Invita a actores locales a hacer una lectura del guión. En todo caso, no dejes que el dialogo te impida avanzar. Cuando no se ocurra algo inteligente o específico que decir, pon algo banal y vuelve a ello en el siguiente borrador. Las mejores líneas de dialogo se te ocurrirán después, en la ducha, en el metro y en esos extraños sueños que estás teniendo. Por ahora sigue escribiendo.

10) Diviértete

Si tienes problemas con esto, lee el consejo 1.Tendrás mucho tiempo para sentirte miserable y estresado una vez que los estudios de cine empiecen a contratarte para escribir superproducciones de cientos de miles de dólares. Pero ahora, saborea tus días de juventud y escribe sin miedo.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

"10 cosas que deberías saber sobre escritura de guiones", por Sam A. Scribner

"10 cosas que deberías saber sobre escritura de guiones", por Sam A. Scribner


El mito sobre la escritura de guiones es que es la única profesión que realmente importa en nuestra generación. Tengo que admitir que mi karma paso por este dogma. Durante los últimos doce años, he pateado las calles, el teclado y mi cabeza contra la pared en busca de la clave para el esqueleto del Gran Guion Americano. He aprendido que escribir un guion es fácil, pero escribir uno bueno es duro. Lo que sigue a continuación es una lista de preciosas pepitas que he conseguido desenterrar hasta ahora. Lo que hagas con ellas ya es asunto tuyo...
Sam A Scribner
fue un guionista con títulos como "Delta Heat" y "The Criminal Mind", y autor del libro "Puedo escribir una película mejor que esa".

10. Gente con menos estudios que tú ha tenido más éxito en este negocio.

Es importante saber, desde el primer momento, que escribir guiones no es como hacer cirugía cerebral. Arnold, Sylvester, Bruce o Macaulay no se pasan el día llamando a las puertas de sociedades de superdotados buscando guionistas. Tampoco se trata de que William goldman ("Maverick"), Jim Cameron ("True Lies") o Lawrence Kasdan ("Wyatt Earp") son una panda de bobos. Es sólo que muchas películas de éxito no han sido escritas por ingenieros espaciales. De todas formas, También añadiría que gente con más estudios que tú también ha fracasado en este negocio.

9. formatea correctamente tu guion.

Nadie lee guiones en Hollywood, leen sinopsis. cuando alguien manda un guion a un productor, éste lo reenvía a un lector profesional que hace una sinopsis y sobre el que emite una opinión. Como promedio, uno de estos lectores lee cinco guiones diarios. Obviamente, y dado el inmenso volumen de material que reciben, no todos los guiones reciben su "justa lectura". Aquí es donde entran algunos factores en el proceso de eliminación, el primero de los cuales es el formato del guion. Las reglas son muy sencillas, pero están escritas en piedra y no han cambiado desde los shows de los años 30. Si el guion no se presenta en la forma exacta y correcta, eso indica al lector que el escritor no sabe lo que está haciendo. No importa lo buena que sea la historia, el lector te tirará tu obra a la papelera (la biblia sobre este tema se llama "The Complete Guide to Standard Script Formats", de Cole/Haag, CMC Publishing, Hollywood, Ca. y se vende por $16.95).

8. No seas demasiado brillante

El mayor problema con el que se encuentra mucha gente a la hora de escribir un guion es que intentan que una aparentenente monumental idea funcione en el papel. El ojo de nuestra mente desarrolla los conceptos de una manera especial, usando una "cuarta dimensión". Las imágenes mentales vienen acompañadas por un grupo de añadidos fisio-psico-sensoriales: Memorias de la infancia, fantasías sexuales y cargas emocionales se entremezclan. Imagínate: "Hey, no sería genial si mi personaje ciego se despierta un día y descubre que puede caminar por el cielo... ¡Sería como cuando yo salté por primera vez del techo del garaje, y durante unos instantes, fue como si tocase las (piiiii) de Marta Sánchez!". Pero cuando vamos a escribirlo, nuestro parto mental de un millón de dólares exuda toda la excitación titilante de una taza de tila sin azucar... Escribir es reescribir. La mejor forma de verlo es estudiar los planes de querra de Napoleón. Cuando le preguntaron por su estrategia para conquistar Italia, Napoleón Bonaparte dijo: "Primero llegaremos allí, después ya veremos...". no intentes ser demasiado creativo, imaginativo o profundo... Así lo único que conseguirás es bloquearte. Nunca conseguirás plasmar en papel la percepción de la grandeza que hay en nuestras mentes. Simplemente empieza a escribir y a ver qué pasa... En cualquier caso tendrás que reescribirlo después.

7. El diálogo es como el oro, gástalo sabiamente

Un buen actor puede entrar en una habitación y resumir setenta líneas de diálogo con una mirada. La fórmula de una página de guion = un minuto sigue siendo válida. Para cogerle un poco el sentido, intenta contener tu respiración por un minuto. cuando estés a punto de asfixiarte, eso son 3/4 de página... Otra razón por la que no deberías dar demasiadas líneas de texto a los actores es que ellos tampoco son ingenieros espaciales :-).

6. Conflicto, conflicto, conflicto.

Una historia que no tiene conflicto no es una historia. sube a tu heroe a un árbol, tírale rocas, tírale rocas mayores, tírale al suelo. La base de nuestro drama son las piedras que le tiramos. Nos interesa el juicio a O.J. Simpson por la misma razón por la que vemos una película de Harrison Ford. Hay lucha, una gran cantidad de obstáculos que pasar, y el equilibrio entre la vida y la muerte es delicado. Tal como Jack Benny dijo una vez: "Si es siempre interesante, es siempre bueno". El conflicto hace las cosas interesantes.

5. Tienes 10 páginas para impresionar a tu público.

A diferencia de un libro, donde el lector puede parar y seguir más tarde, las películas son una marcha forzada de dos horas. Preparar bien tu historia es crucial. Piensa en tu película favorita. ¿Qué pasa en los primeros 10 minutos? Se nos presenta el personaje principal, y descubrimos de qué va a ir la historia. Los lectores de guiones siempre se quejan de que en la mayoría de los guiones que leen, los primeras cinco páginas pertenecen a un tipo que se está afeitando, o una mujer que va de compras. ¿A quién le importa?. Como dijo Samuel Goldwyn hace mucho, "La gente no va al cine a ver la cocina de otra gente". Métenos en tu historia rápidamente.

4. Escribe cada escena en una tarjeta de 9 x 15

No es raro estar en una cola del carnicero en Los Angeles y ver alguien frente a tí manoseando y barajando un taquito de fichas de 9x15. Lo más probable es que se trate de un escritor (¿Y quién no lo es?) trabajándose una línea argumental. Las tarjetas de 9x15 son una de las maneras más efectivas de visualizar un guion antes de empezar a escribirlo. Funcionan de la misma manera que los storyboards para los directores, porque permiten desarrollar un flujo argumental. Escribe cada escena en una tarjeta separada. Yo a veces escribo cada "latido" de la escena en una tarjeta separada. Entonces empieza a mezclarlas y barajarlas. Es como trabajar la arcilla, poco a poco comienzan a tomar forma. Llévalas contigo a todas partes, especialmente a las colas de las carnicerías.

3. Conoce el final de la historia antes incluso de empezar a escribirla.

Este es probablemente el consejo más valioso para el juego de la escritura de guiones. Estuve una vez en una reunión de ideas en Zucker Brothers ("Airplane", "Ghost", "Naked Gun") con un montón de escritores con muchos trabajos producidos. Fue uno de esos momentos en los que los dioses me proveyeron del don del verbo. Estuve inteligente, listo, gracioso, sacando al aire líneas divertidas en una habitación llena de escritores de comedias. Estaba proponiendo una idea en la que estaba trabajando, y uno de los escritores me preguntó cómo acababa la historia. Le dije que no lo sabía. Se produjo un repentino silencio, como si se me hubiera escapado un pequeño pedo y ellos lo hubieran sabido. Me llevó unos cuantos años aprender lo que había pasado. Las mejores películas son aquellas que avanzan, constante e inexorablemente, hacia una conclusión satisfactoria. No necesitas saber exactamente los detalles, pero tienes que saber cómo va a acabar tu historia. El final sumariza el contexto de toda la historia. Una vez que sabes dónde vas, apunta tu historia hacia esa estrella.

2. Sé capaz de describir tu historia en 25 palabras o menos.

Una reseña es ese pequeño comentario que sigue al título de la película en la Guía del Ocio y que cuenta resumidamente de qué va. Es una herramienta muy importante para escritores, porque te enfoca hacia los elementos clave de tu historia. Aquí tienes tres ejemplos: Dos amigas abandonan sus responsabilidades, maridos y novios atrás para embarcarse en una escapada pero un incidente inesperado las convierte en fugitivas de la justicia. O BIEN: Dos amigas del alma que buscan una inocente escapada de sus monótonas vidas encuentran un gito de su destino que las lleva a través del país con la ley en los talones. O BIEN: Un viaje de fin de semana para dos amigas acaba en asesinato, robo y escape de la ley.
Otra razón por la que esta técnica es útil es porque, si en algún momento te encuentras con un productor, agente, director o gran estrella, y les tienes que soltar tu rollo, lo quieren en 25 palabras... o menos.

1. Y lo primero que deberías saber sobre guiones: Estrújate la parte izquierda del cerebro...

Básicamente, nuestra parte izquierda del cerebro es la parte lógica de nuestra mente. Hace matemáticas, conduce el coche, nos mantiene parados cuando el semáforo está en rojo. La parte derecha no puede controlar una contabilidad, conduce demasiado rápido y quiere sacar a la luz nuestros secretos más íntimos a través del arte, la música y los guiones cinematográficos. cuando lo que sale de ahí tiene esa pinta maloliente, blanda y marrón, es el viejo amigo izquierdo quien nos dice que ya está bien de tonterías incompetentes. Sólo está tratando de protegernos, tratando de que paremos el ritmo. No es lógico ser creativo a base de mezclar y amasar ideas incongruentes entre sí. La parte izquierda hace su trabajo golpeando nuestra ya de por sí baja autoestima. Esa es la razón por la que muchos artistas y escritores son borrachos, drogadictos o están pirados... Son sólo la mitad de sus mentes. Todas las historias son artificiales, invenciones. Si quieres escribir, deberás sobrepasar la parte ilógica del proceso creativo. Y el miedo. Escribir guiones no es, después de todo, cirugía cerebral. Tú puedes hacerlo.

Fuente: www.cinemafutura.com 

martes, 28 de agosto de 2018

LOS 10 MANDAMIENTOS SEGÚN BERTRAND RUSSELL

LOS 10 MANDAMIENTOS SEGÚN BERTRAND RUSSELL


Bertrand Russell fue un gran matemático y uno de los filósofos más influyentes del siglo XX. Luchó a lo largo de toda su vida en contra de las supersticiones milenarias, pero no enfrentándose directamente a ellas, sino divulgando la razón a través de sus libros, sus ponencias y en cualquier oportunidad que se encontrara por el camino.

Bertrand Russell (fuente)
El 16 de diciembre de 1951, aprovechó una colaboración para la New York Times Magazine para divulgar una vez más la razón, mediante un artículo titulado The best answer to fanaticism: Liberalism. Al final de este artículo, Russell exponía un decálogo que, según él, todo profesor debería desear enseñar a sus alumnos.
Posiblemente el decálogo -al que Russell se refirió como mandamientos- no sea una enseñanza completa en sí, pero enseña los pasos necesarios que toda persona ha de intentar dar para encontrarse con la razón y alejarse de todo tipo de supersticiones y creencias sin fundamento alguno.
1. No estés absolutamente seguro de nada.

2. No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a la luz.
3. Nunca intentes oponerte al raciocino, pues seguramente lo conseguirás.
4. Cuando encuentres oposición, aunque provenga de tu esposo o de tus hijos, trata de superarla por medio de la razón y no de la autoridad, pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria.
5. No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas.
6. No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues si lo haces, ellas te suprimirán a ti.
7. No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas la ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes.
8. Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, aquélla significa un acuerdo más profundo que ésta.
9. Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.

10. No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la felicidad.
Estos diez mandamientos, difícilmente resumibles, nos enseñan a ser escépticos, pero sin cerrarnos a posibles evidencias que desconozcamos; A respetar al resto y permitir que todos expongan su opinión, sin que nadie la intente imponer a la fuerza mediante el miedo o la opresión; A seguir adelante con nuestras opiniones, por muy excéntricas que sean; A ser franco y no ocultar la realidad, aunque esta vaya en contra de nuestro propio beneficio.
Ni la fuerza, ni la autoridad, ni la mentira tienen valor alguno en un mundo donde únicamente ha de triunfar la razón, por encima de todo.


CODA: Elementos para un análisis crítico del decálogo de Russell:


Autor:  Dr. Ricardo T. Ricci, San Miguel de Tucumán
Médico Clínico. Médico asistencial de ASPE (UNT)
Profesor Adjunto de Epistemología Médica. Sec. De Posgrado de la Facultad de Medicina (UNT
Fuente: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=86408

El decálogo
“Posiblemente la esencia de la perspectiva liberal pueda ser incorporada a modo de un nuevo decálogo, sin la intención de reemplazar los Diez Mandamientos, más bien de complementarlos si ello fuera posible. El decálogo que, como maestro, deseo promulgar, podría ser formulado de la siguiente manera” Cabe recordar que los destinatarios de esta lista de recomendaciones son sus propios alumnos

1 No te sientas absolutamente seguro de nada.
Un enorme desafío intelectual. Un modo de separar de la manera más segura la ciencia de las creencias. La duda, no considerándola como metodología excluyente, es un permanente acicate para conseguir más y más conocimiento, para solidificar lo ya conocido, y para abrir las puertas a problemas e hipótesis nunca pensados.
Una de las características básicas de la ciencia es su falibilidad. La presente recomendación, se halla en directa relación con la posibilidad de enmendar errores, de reformular premisas y de revisar la metodología utilizada. Es menester advertir que las creencias no se discuten y aportan seguridad, sin embargo no es conveniente que acallen las preguntas. Es posible, y de hecho se observa con frecuencia, como la ciencia se transforma en una creencia con numerosos y devotos acólitos. No sentirse seguro de nada, es una actitud que convive sin contradicciones con la esencial incertidumbre de la vida humana. Sea bienvenido el consejo.

2 No pienses que vale la pena ocultar la prueba, pues con toda seguridad ésta saldrá a la luz.
Un consejo que estimula a la honestidad intelectual. Podemos intentar ocultar pruebas para que otros no se vean decepcionados, podemos alterar datos en los trabajos científicos de modo que las nuevas evidencias, no tiren a los desperdicios aseveraciones que anteriormente hicimos. Las evidencias pueden ponerse en contra de nuestras hipótesis, cabe tener en cuenta entonces, los diferentes niveles en los que se encuentran hipótesis y evidencias. Las hipótesis pertenecen al ámbito de lo mental, al ámbito de lo conjetural, no son portadoras de verdad; las evidencias en cambio, son productos de la interacción del método con la realidad. Pertenecen por lo tanto al reino de lo real, pueden confirmar o refutar las hipótesis. Ya nos estimulaba el viejo Karl Popper a falsar las hipótesis, a buscar la refutación, a encontrar la evidencia que se erija en contraejemplo. Es la esencia del espíritu científico, lo contrario lo devalúa de tal modo que lo caricaturiza.
La prueba, el dato, la evidencia pertenecen al mundo de lo real. Habitan en ese mundo que se halla presupuesto en el trabajo de los científicos. La evidencia está allí, la tarea es desentrañarla, traerla para que se torne inteligible. Antes o después la evidencia sale a la luz.
A veces las evidencias nos sorprenden, se nos abalanzan hasta asombrarnos; en esos casos cabe estar atentos. Estarlo tiene que ver con la permanente curiosidad y la cotidiana búsqueda de información. Es menester ir acumulando ordenadamente conocimientos de modo que, ante la brusca aparición de la evidencia, sepamos reconocerla, y sacar provecho del hallazgo. Como consejo para científico, tiene una validez incontrovertible y saludable, así mismo no me parece desatinado tenerlo en cuenta para los fenómenos en los que nos encontramos involucrados en la vida cotidiana. 

3 Nunca te desanimes pensando que no vas a tener éxito.
¡Premisa de vida si las hay! Podría ser incluso más breve, ‘nunca te desanimes’. Las realidades que vivimos parecen conspirar contra nuestro ánimo, sin embargo ese no es más que un modo de ver. En muchos casos existen obstáculos verdaderamente difíciles. No obstante muchas de las vallas con las que nos debemos enfrentar en nuestra carrera, son proyecciones de nuestra mente/cerebro. En ninguno de los dos casos conviene desanimarse, por el contrario la tarea consiste en redoblar los esfuerzos, intentar por caminos alternativos, sacudirse el polvo y levantarse de nuevo. Las neurociencias nos enseñan que la tendencia a la sociabilidad es una característica particularmente desarrollada en el ‘cableado’ de nuestro cerebro. La sociabilidad es compañía, el gesto empático que recibimos es un reaseguro contra la soledad egocéntrica. Hay casos en los que sobreponerse a las vicisitudes de la vida es muy difícil, en ellos quizás sea oportuno considerar las palabras de Viktor Frankl que nos recuerdan que si bien en muchos casos no somos capaces de torcer la realidad, somos libres de elegir el modo en que la enfrentamos.
Por otro lado, de vez en cuando es conveniente reformularnos nuestro concepto de éxito. El éxito se puede asociar a un final de camino que nos hemos propuesto, ese objetivo puede hacerse lejano y puede que nunca se pueda concretar, pero… ¿Por qué despreciar el camino mismo? Acaso ver en perspectiva el camino recorrido nos permita reconocer en él al éxito. Tanto en la vida como en la tarea propia de los científicos, incluso una catarata de errores tiene saldo positivo. Cada refutación nos enseña por donde ya no debemos ir, eso no es poca cosa. De todos modos la recomendación de Russell tiene sabor a sano optimismo, a confirmar el inquebrantable espíritu fáustico del ser humano que, con enormes aciertos y lamentables desaciertos, ha impulsado a nuestra especie desde siempre.

4 Cuando te encuentres con una oposición, incluso si viene de tu esposa o hijos, esfuérzate por vencerla con argumentos y no con autoridad, pues la victoria que depende de la autoridad es irreal e ilusoria.
¿Una aguda muestra del humor inglés? Destaca precisamente aquellas instancias opositoras a las que nunca vale la pena enfrentar por ser sordas tanto a los argumentos como a la autoridad.
Más allá del sarcasmo doméstico, un consejo que tiene dos vertientes. Una vinculada a la razón y otra a la emoción. Sabemos que ambos procesos mentales no se hallan separados, sin embargo se hace la distinción por comodidad explicativa. La razón nos indica que todo opositor en el ámbito académico, resulta ser un verdadero estímulo para la argumentación siempre que las divergencias se reserven para discutir interpretaciones, valoración de datos, elaboración de teorías o pertinencia de las observaciones, entre muchas otras instancias de trabajo. Un verdadero opositor nos obliga a reforzar nuestros argumentos solidificándolos y reformulándolos, a planear otras instancias de demostración, a hacer más transparentes los procesos de verificación.
Un agudo opositor es un tesoro que no debemos perder, constituye un capital invalorable dentro del proceso de desentrañar la verdad. Alguien dijo alguna vez algo así como que del encuentro de dos encarnizadas argumentaciones surge la chispa de la verdad. “Mi maestro Piaget decía que era bueno elegir un "buen enemigo" para refutarlo con las propias ideas y experimentos.”
Pero el hombre no es pura razón, la vida resultaría aburridísima si así fuera. En lo que denomino vertiente emocional incluyo varios motivos de confrontación que nada tienen que ver con el surgimiento de la verdad. Celos profesionales, envidias y resentimientos, cuestiones socioculturales, adversidades históricas, administración de cuotas de poder, rencillas partidarias, etc. Todos ellos pueden disfrazarse de argumentaciones razonables para boicotear, entorpecer, o hacer fracasar el trabajo de los otros. En estos casos también sirve el enfrentamiento en el terreno de la argumentación y, agregaría, en el de la metacomunicación. Este último concepto proviene de la Teoría de la Comunicación y se refiere a la observación de segundo nivel, es decir la observación de los observadores. Un ejemplo: cuando una discusión se encuentra en un punto álgido y paralizante conviene colocarse en una posición ‘meta’, es decir observar la interacción comunicativa desde un metanivel. Podríamos decir, ‘vernos discutiendo’. Desde esa posición ‘meta’ se pueden distinguir más fácilmente las cuestiones que permanecen en una determinante posición secundaria entre los ‘contendientes’. Podemos sacar a la luz los verdaderos procesos relacionales que atentan contra la discusión de los contenidos.
Las disputas pueden zanjarse con actos de autoridad, es cierto que estos suelen aportar soluciones de corto plazo y en general no demasiado significativas en lo referente al contenido de las disputas. Sin embargo (esto es políticamente incorrecto decir), todos los que en algún momento hemos detentado cargos de responsabilidad en el ambiente académico debemos ejercer la autoridad que proviene de la responsabilidad y el servicio. De lo que sí debemos estar conscientes, es que sólo se tratan de soluciones de corto plazo; en un tiempo prudencial se pueden reiniciar, intentando delimitar el espacio de lo que se encuentra en disputa en la medida de lo posible. Debemos recordar que el ser humano no puede optar por ponerse a sí mismo en ‘modo razón’ o ‘modo emoción’, siempre ambas trabajan juntas para lograr la sintonía fina de cada una.

5 No tengas respeto por la autoridad de otros, pues siempre se encuentran autoridades en contrario.
Quizás sea un defecto de traducción, es muy fuerte sostener que no se debe tener ‘respeto’ por la autoridad de otros. Creo que en este caso se refiere a que la autoridad presente (un experto en un tema específico) o citada (un artículo producido por un experto), no nos limite en nuestra creatividad respecto del tema en cuestión. Dicen los abogados que tanto a favor del fiscal como de la defensa, existe un 50% de la jurisprudencia a favor. Me parece que podemos convenir que los argumentos de autoridad no sean determinantes ni concluyentes, pero claramente no podemos desoírlos. Los escolásticos decían que el argumento de autoridad es el último de los argumentos, pero es un argumento.  No tenerlos en cuenta demostraría una actitud pretenciosa, soberbia y temeraria de parte nuestra, por el contrario darles un valor superlativo puede conducirnos a la inhibición y a la parálisis científica.
En la vida diaria, desoír los consejos del contador, porque provienen de una figura de autoridad puede resultar catastrófico para nuestras finanzas, por ejemplo. Interpreto que los argumentos de autoridad deben ser considerados como guías o advertencias para facilitar el recorrido del propio camino. Valorándolos en su justa medida tienden a prevenirnos sin invalidarnos. En mi formación como médico, ¿cómo desperdiciar las opiniones del mi jefe de sala mientras hacemos la revista diaria? Su opinión sólidamente argumentada me sirve de norte en la etapa de aprendizaje, que por otra parte no termina nunca. Ahora, darle el valor de Vox Dei sería una flagrante exageración.
La experiencia me ha enseñado el alto valor que posee atender al consejo del experto, sin embargo habiendo recorrido ya un camino, se siente el llamado a seguir el propio derrotero, se desarrolla un olfato especial carente de infalibilidad pero que puede constituirse en la punta del hilo a nuevas realizaciones, y en la llave de la puerta de la novedad.

6 No uses el poder para reprimir opiniones que consideres perniciosas, pues si lo haces las opiniones te reprimirán a ti.
Notable consejo que se vincula de manera directa con algunos de los que venimos considerando. Como responsables de áreas de trabajo, el uso del poder para imponer condiciones, es siempre una tentación contra la que hay que luchar. La paciencia y la escucha son virtudes del líder. Conviene aclarar que estamos refiriéndonos al nivel de la opinión que es un grado menor de conocimiento. Se puede opinar esto o lo otro con cierta liviandad, la prueba no es condición para la mera opinión. Sin embargo la opinión colapsa ante el conocimiento probado, se rinde ante la evidencia.
En los grupos humanos la opinión puede servir para abrir caminos que pueden resultar de interés, algunas veces se presentan como alternativas posibles al conocimiento instaurado; pero la opinión debe recorrer aún el camino a la contrastación, aún tiene que convertirse en una hipótesis que habrá de vérselas con la base empírica. Sólo de allí surgirá el conocimiento probado, es decir la ciencia. Se trata del viejo camino de la Doxa a la Episteme, representan niveles de conocimiento de diferente jerarquía. Tener una buena predisposición ante las opiniones, es tener atención a la novedad. Usar el poder en contra de ellas puede redundar en nuestro perjuicio y, lo que es aún peor, en el de los que están a nuestro cargo.

7 No temas ser excéntrico en tus opiniones, pues todas las opiniones aceptadas ahora alguna vez fueron excéntricas.
“Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá”
Nos sentimos excéntricos cuando hacemos alguna proposición o decidimos algo que se sale de los cánones habituales. En ciencia ocurre a menudo; se producen esos momentos denominados ‘Eureka’, en los cuales entrevemos la solución a un problema que nos preocupa desde hace tiempo, y por fin parece que vamos a solucionar. Los avances en las ciencias los hacen quienes tienen ideas nuevas, inspiraciones que alteran el orden constituido de tal modo que parece que se va contracorriente. La educación a la que estamos habituados en todos los niveles, pocas veces premia la creatividad y las ocurrencias nuevas. En general participamos en sistemas educativos que premian la memorización, la producción en cadena y la ley del menor esfuerzo. No es raro que haya alumnos, y también maestros o profesores, que manifiesten encontrarse absolutamente aburridos en ese esquema de cosas. Ser excéntrico, es decir haberse salido del centro habitual, permite ver las cosas desde perspectivas diferentes y a menudo originales. Salirse del centro permite además, una nueva valoración de sí mismo y del mundo circundante. Ambas condiciones favorecen la novedad. “A esto llamaba Piaget: Descentración.”
Ahora bien, ser tildado de excéntrico, no significa serlo. Sin embargo quienes realizan el juicio así lo ven. Es en estos casos en los que tampoco hay que temer a pesar de la sentencia de los pares, si se está convencido y hemos juzgado críticamente, hay que seguir adelante. La excentricidad se supera con nuevas evidencias, con proposiciones que a los otros les resulten más factibles, efectuando traducciones que vinculen lo viejo con lo nuevo. Es un verdadero trabajo.
La novedad, no es siempre bienvenida en la sociedad científica en los períodos de ‘ciencia normal’ en los que se halla instalado el paradigma a lo Kuhn . Representa una ‘anomalía’, que al alcanzar un estado crítico provocará el cambio paradigmático. En los largos períodos de ‘normalidad’ de la comunidad científica, la presencia de los ‘excéntricos’ permite que la savia del conocimiento siga progresando con la novedad.

8 Encuentra mayor placer en el disenso inteligente que en la aceptación pasiva, pues si valoras la inteligencia como se debe, lo primero implica una más profunda aceptación que lo segundo.
Sin dudas un consejo excelente. Difícil de vivir y tolerar la mayoría de las veces, pero a la corta o a la larga excelente. Somos muy propensos a la adulación, nos encanta que nuestras realizaciones sean reconocidas y valoradas por los demás. Se trata de un mecanismo de refuerzo que le hace muy bien a nuestro cerebro social, sobre todo en el área que registra las recompensas y las confirmaciones de nuestro ser – estar en el mundo. La adulación es el caso extremo, pero no nos gusta que nos lleven la contra. En general sentimos, que hemos calculado todos los riesgos y detalles de nuestras decisiones y que nada se nos puede haber escapado. ¿Cómo puede ser que ahora venga alguien a decirme que las cosas no son del todo así, que debo atender a tal y cual detalle?
Dar cabida al disenso, a la opinión en contrario, a los argumentos que se nos oponen, es valorar la inteligencia del otro, y además valorar nuestra propia inteligencia. Nuestro intelecto está sediento de ‘la verdad’, calma su sed de manera momentánea con nuestra verdad; pero en cuanto las inconsistencias se ponen de manifiesto, desea optar por la mayor aproximación intelectualmente consolidada.
En mi caso, tengo la suerte de tener un amigo así. Con frecuencia pienso que exagera en llevarme la contraria y estoy seguro de que no siempre tiene la razón. Se producen disputas entre nosotros que en oportunidades alcanzan tal énfasis que nos afectan el humor, y parecen poner escollos en nuestro vínculo. Superado el momento inicial en el que las emociones juegan su papel crucial, se inicia una etapa de reflexión en la que reverberan las críticas, las opiniones encontradas y los disensos. Pasado ese momento viene la hora de replantear actitudes, modificar conductas, redefinir estrategias. En general las críticas permiten una mejor aproximación al objetivo, se aprecia su utilidad y se las valora en grado sumo. Tener quien nos lleve la contraria, es determinante en la consecución de nuestros propósitos académicos, ya que nos insta a mejorarnos a nosotros mismos. En la vida diaria ocurre otro tanto.

9 Sé sincero, incluso si la verdad es inconveniente, pues resulta más inconveniente cuando tratas de ocultarla.
“Todo hombre es sincero a solas; en cuanto aparece una segunda persona empieza la hipocresía.” Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense.
Excelente combinación de afirmaciones, excelentes llamados a la conservación de la verdad tanto en la vida diaria, cuanto en la actividad científica. No se puede afirmar que la sinceridad sea necesariamente un sustento de la veracidad, sin embargo podríamos decir que es una buena base, un fundamento sólido para su manifestación. Ser sincero significa ser de una sola pieza. Los mármoles en la antigua Roma, se denominaban ‘sincerum’ cuando no poseían fisuras que fueran disimuladas con cera, es decir tenían la valiosa condición de ser de una sola pieza. La sinceridad considerada como un valor, una virtud del ser humano, facilita la vida en sociedad pues disminuye la incerteza. La sinceridad, no es algo que debemos esperar de los demás, mucho menos exigírsela, es un valor que debemos vivir para permanecer insertos en la sociedad siendo dignos de confianza. Sobre ella han de edificarse interacciones humanas sólidas que permitan por igual, el disenso y el reconocimiento genuinos.
Nadie puede ser sincero a solas. Así como no cabe la posibilidad de que exista un lenguaje privado, según la acertada proposición de Ludwig Wittgenstein. Quien pretenda ser sincero en la soledad, carece de la prueba de fuego de su virtud cual es la interacción con el otro. Lo sabemos por experiencia, somos tolerantes con los propios vicios y severos con los ajenos. Somos capaces de engañarnos a nosotros mismos para que nuestra estructura permanezca incólume.
Sincero es un adjetivo calificativo que se usa en el lenguaje común para hacer referencia a una persona que se maneja a través de la sinceridad por contrario a la falsedad. El individuo sincero es aquel que dice la verdad, que no recurre a mentiras y que reconoce sus sentimientos y pensamientos en lugar de ocultarlos o adaptarlos al tipo de personas que lo rodean.
“La verdad se opone a la mentira, a la simulación (mentir con los hechos); a la hipocresía (pasar por lo que no se es); a la jactancia (atribuirse excelencias que no se poseen o elevarse sobre lo que uno es); a la falsa humildad (cuando se niegan cualidades y merecimientos que en realidad se tienen); a la adulación (consiste en engañar a una persona hablando bien de ella, con el objeto de sacar algún provecho); a la locuacidad (hablar con ligereza, con el peligro de apreciaciones inexactas o injurias, que pueden llevar con facilidad a la calumnia o a la difamación); al juicio temerario, a la maledicencia, a la calumnia, la simulación, la duplicidad, a las posturas superficiales que conducen a fórmulas o actitudes vacías o a la imitación de otras personas.”

10 No sientas envidia de la felicidad de aquellos que viven en un paraíso de tontos, pues sólo un tonto pensará que eso es la felicidad.
Es muy presuntuoso juzgar acerca de los paraísos de los otros, es muy riesgoso incluir a los otros en la categoría de tonto. ¿Cuáles son los límites de la misma, quienes caben en ella, y quiénes merecen permanecer allí por siempre? A la hora de emitir este juicio, conviene darle una mirada al espejo previamente. Es posible que a la larga comprobemos que cada quien se hace su paraíso, y que nuestro juicio no es más que otra de nuestras vanidades.
Creo entender lo que quiere decir Russell, brevemente: no tengas envidia de nada. Los paraísos vacíos, aquellos de los ruidos estridentes y de las luces cegadoras, aquellos de las risotadas estentóreas y de los colores chillones; esos pueden ser considerados los paraísos de los tontos. La gloria fugaz, el prestigio dudoso, el regodeo en posesiones desleíbles. Vanitas, vanitatis! Vanidad de vanidades. De algún modo, todos en algún momento de nuestra vida, hemos considerado haber alcanzado nuestro paraíso en las cosas insustanciales de la vida. En esto, Sr. Russell, creo que pueden ser muy pocos a lo largo de la historia, que puedan arrojar una primera piedra.
Estoy de acuerdo - entendiendo que mi asentimiento es de muy poca importancia – en que no resulta conveniente sentirse atraído y distraído por esos ‘paraísos’ que fascinan a tantos, y tantos otros muestran como cucardas del premio mayor. Esos paraísos son lo que me deben tener sin cuidado.
Felicidad, ¿cuál felicidad, qué felicidad? En esto le doy la diestra al sabio inglés: en un mundo como el nuestro, hacer gala y ostentación de una cierta felicidad, es posible que sea el mejor signo de que carece de ella. La felicidad es silenciosa y sutil, tiene un gran parecido con la paz; no es presuntuosa ni engreída, tiene un gran parecido con el amor; no profiere gritos ni carcajadas, se parece mucho al silencio. Y… sí, acaso aparezca un tonto hablando acerca de su propia felicidad… Cuidado…, hagamos realidad el consejo, evitemos envidiarnos, y pongámonos  a construir nuestro espacio, sin comparar. Seamos inteligentes, cautos y veraces a la hora de tomar modelos.
Ante todo tengamos en cuenta los infinitos matices de una vida inmersa en la complejidad y la incertidumbre.

lunes, 6 de agosto de 2018

CONSEJOS DE ESCRITURA DE ROALD DAHL




CONSEJOS DE ESCRITURA DE ROALD DAHL

Roald Dahl fue uno de los mas poderosos escritores del siglo XX en ficción infantil, cuentos para adultos, guiones. Muchos de ellos fueron llevados al cine con gran éxito. Con el tiempo cobra más dimensión por su enorme talento para imaginar argumentos y para mantener el hilo narrativo privilegiando el entretenimiento, la creación de personajes y unos finales famosos por lo ingeniosos y sorprendentes.
Como obras suyas recordemos:
The gremlins (1943), James y el melocotón gigante (James and the Giant Peach, 1961), Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the Chocolate Factory, 1964), El dedo mágico (The Magic Finger, 1966), El gran gigante bonachón (The BFG, 1982), Las Brujas (The Witches, 1983) La jirafa, el pelícano y el mono (The Giraffe and the Pelly and Me, 1985), Matilda (Matilda, 1988) Mi tío Oswald (My Uncle Oswald, 1979), El gran cambiazo (Switch bitch, 1974), Relatos de lo inesperado (Tales of the Unexpected, 1979)

Aquí reunimos un puñado de sus consejos literarios


“He aquí algunas de las cualidades que debería poseer o tratar de adquirir si desea convertirse en escritor de ficción:

1. Debe tener una imaginación viva.

2. Debe ser capaz de escribir bien. Con esto quiero decir que debe ser capaz de hacer que una escena cobre vida en la mente del lector. No todo el mundo posee esta habilidad. Es un don que sencillamente se tiene o no se tiene.

3. Debe tener resistencia. Dicho de otro modo, debe ser capaz de seguir con lo que hace sin darse jamás por vencido, hora tras hora, día tras día, semana tras semana y mes tras mes.

4. Tiene que ser un perfeccionista. Esto quiere decir que nunca debe darse por satisfecho con lo que ha escrito hasta que lo haya reescrito una y otra vez, haciéndolo tan bien como le sea posible.

5. Debe poseer una gran autodisciplina. Trabaja usted a solas. Nadie le tiene empleado. Nadie le pondrá de patitas en la calle si no acude al trabajo y nadie le reñirá si hace usted el vago.

6. Es una gran ayuda tener mucho sentido del humor. Esto no es esencial cuando se escribe para adultos, pero es de vital importancia cuando se escribe para niños.

7. Debe tener cierto grado de humildad. El escritor que piense que su obra es maravillosa lo pasará mal.”

“Ahora, transcurridos más de treinta años, sigo afanándome en ello. Para mí lo más difícil e importante de escribir historias inventadas consiste en encontrar el argumento.
Los argumentos buenos y originales son difíciles de encontrar. Nunca sabes cuándo una idea preciosa aparecerá súbitamente en tu cerebro, pero, ¡caramba!, cuando se presenta, la coges con las dos manos y no la sueltas por nada del mundo. El truco consiste en escribirla inmediatamente, de lo contrario se te olvidará.
Un buen argumento es como un sueño. Si no escribes tu sueño al despertar, lo más probable es que lo olvides y nunca vuelvas a recordarlo.

Así que cuando una idea para una historia penetra en mi mente, voy corriendo a buscar un lápiz normal, o un lápiz de color, o una barrita de carmín, cualquier cosa que escriba, y anoto unas cuantas palabras que más tarde me recuerden la idea. Con frecuencia basta una sola palabra.
 Una vez iba solo en coche por una carretera rural y se me ocurrió la idea de una historia sobre alguien que se quedaba atascado en un ascensor entre dos pisos de una casa vacía. En el coche no tenía nada con que escribir. Así que paré el motor y me apeé. La parte posterior del coche estaba cubierta de polvo. Con un dedo escribí en el polvo una sola palabra: ASCENSOR. Con eso hubo suficiente. En cuanto llegué a casa me fui directamente a mi estudio y escribí la idea en una vieja libreta escolar de tapas rojas que lleva sólo el título de «Relatos».

Tengo esa libreta desde que hice los primeros intentos de escribir en serio. La libreta tiene noventa y ocho páginas. Las he contado. Y casi todas ellas aparecen llenas por ambas caras, llenas de esas ideas para una historia. Muchas de ellas no sirven. Pero prácticamente todas las historias y cuentos infantiles que he escrito empezaron en forma de nota de tres o cuatro líneas en ese volumen pequeño y gastado de tapas rojas.

Las historias reales, o sea, las que tratan de cosas que han ocurrido realmente, no me interesan. Lo que menos me gusta es escribir sobre mis propias experiencias. Y eso explica por qué esta historia es tan pobre en detalles. Hubiese podido describir fácilmente qué tal resultaba enzarzarse en combate con los cazas alemanes a cuatro mil quinientos metros sobre el Partenón de Atenas, o la emoción de dar caza a un «Junkers 88» entre los picos de las montañas del norte de Grecia, pero no quiero hacerlo. Para mí el placer de escribir nace de inventar historias. Aparte de la historia para Forester, creo que en toda mi vida sólo he escrito otra historia verídica. Y si la escribí fue sólo porque el asunto resultaba tan cautivador que no pude resistirme. La historia se titula «El tesoro de Mildenhall» y se incluye en el presente libro.”

"No podría haber escrito una sola línea si ninguna tragedia hubiera dado un giro a mi mente y cambiado el rumbo por otra ruta".

“Si piensas llegar a alguna parte en la vida, tienes que leer muchos libros”

 "Si te interesa algo, sea lo que sea, ve a por ello a toda velocidad. Recíbelo con los brazos abiertos, abrázalo, ámalo y, sobre todo, apasiónate por ello. Lo tibio no es bueno. Lo caliente tampoco. Ser incandescente y apasionado es la única opción".

“Una autobiografía es un libro que una persona escribe sobre su propia vida y está por lo general lleno de todo tipo de detalles aburridos”

 "Es un insensato el que se empeña en ser escritor. Su única compensación es la libertad absoluta. No tiene quien le mande, salvo su propio espíritu, y eso, estoy seguro, es lo que le tienta".

"No hagas nunca nada a medias si quieres salirte con la tuya. Sé extravagante. Pon toda la carne en el asador. Asegúrate de que todo lo que haces es tan completamente disparatado que resulta increíble…"

“El que no cree en la magia nunca la encontrará”

“Los adultos son criaturas llenas de caprichos y secretos”

 “Los secretos más grandes se ocultan siempre en los lugares más inverosímiles”

 “El sexo es como meterse el dedo en la nariz: resulta estupendo cuando lo hace uno mismo, pero es asqueroso verlo hacer a los demás”

 “No importa lo que usted sea o parezca, mientras alguien lo ame”

 Referencias: