ANTOLOGIA DE DECALOGOS LITERARIOS

"Los Diez Mandamientos, considerados útiles reglas morales para vivir en sociedad, tienen un excelente uso literario. El escritor, al contar sus historias, debería hacer que sus personajes violen constantemente estos mandamientos, en conjunto o por partes. Mientras alguien robe, mate, mienta, fornique, blasfeme o desee a la mujer del prójimo tendremos un conflicto y en consecuencia una historia que contar. Por el contrario, si sus personajes se portan bien, no sucederá nada: todo será aburridísimo."
Fernando Ampuero


Uno de los más interesantes y que recoge más sabiduría, tiene un solo postulado. Se lo leí a Alejandro Quintana y dice:

"Porque en realidad ya se ha contado todo; lo novedoso es contarlo de forma interesante".

Es muy común que los escritores, cuando gozan de cierto reconocimiento, decidan organizar sus ideas en forma de recomendaciones que suelen enumerar en listas, generalmente en forma de decálogos, muy a manera de configurar una suerte de "Tablas de la Ley"o de "Diez Mandamientos" , en los que pontifican,-con razón o sin ella, en concordancia con su prestigio y sabiduría o apenas haciendo gala de una vana pretensión un tanto ególatra- sobre sus verdades decantadas acerca del oficio de escribir.

Unos condensan verdaderas sentencias, otras son apenas esbozos que naufragan en su propia babosería; unos son un compendio de ingenio, otros verdaderos destellos de humor, mientras algunos apenas sí resbalan como peligroso chascarrillo en el reino del lugar común.

De todas maneras, en esta página recopilamos algunos de ellos, como elemento para el análisis y estudio de los interesados en el ejercicio de escribir. Muy recomendado para aprendices y aficionados, para lectores desprevenidos, para alumnos de talleres literarios y para todos los que se deleitan del bello arte de la Literatura.

Al final citamos los más ingeniosos, clásicos, reconocidos o polémicos.

Lo que comenzó como un divertimento, pasó a ser una disciplina que permite enriquecer la teoría de la creación literaria, en la voz de los maestros. La idea original parte de la página www.emiliorestrepo.blogspot.com
Comentarios y aportes, favor remitirlos a emiliorestrepo@gmail.com

jueves, 8 de junio de 2017

CRÍTICA (REFUTACIÓN)AL “DECÁLOGO DEL PERFECTO CUENTISTA” Silvina Bullrich

CRÍTICA (REFUTACIÓN)AL “DECÁLOGO DEL PERFECTO CUENTISTA”      Silvina Bullrich

Vale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.


Como decía el mismo Quiroga, "cree en un maestro". Otros piensan que es mejor descreer de él, refutarlo, pensarlo y remasticarlo, para que en la contradicción fluyan nuevas ideas que abran caminos diferentes y nuevas formas de pensar y de actuar. Eso es una forma interesante de creación, llevar la contraria, pero con argumentos y propuestas, como lo hace la escritora argentina Silvina Bullrich, muy respetada y exitosa en su tiempo. Veamos: 

1. “Cree en un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chéjov- como en Dios mismo”. Cabe preguntarse hasta qué altura de la vida o de la obra supone Quiroga que debemos aceptar influencias extrañas y cuándo tenemos derechos a sentirnos maestros a nuestra vez, aunque sólo sea maestros de nosotros mismos. Ningún artista puede aceptar este consejo sin rebelarse un poco, pues su mayor ambición es volar con sus propias alas. Por otra parte ¿en qué maestro creyó Quiroga? Tengo la impresión de que en varios. Pues si bien sus cuentos misioneros acusan alguna influencia de Kipling o de Poe, en otros, como en “Los Perseguidos”, por ejemplo, vemos asomar a Maupassant, pero no al perfecto cuentista de “Bola de Sebo”, respetuoso del tiempo del lector, resuelto a captarse su simpatía y a despertar su emoción al mismo tiempo que su sorpresa, sino al de sus cuentos menores como “A Caballo”, “La Cama”, “El Loco”, etc.

2. “Cree que tu arte es una cima inaccesible, no sueñes en dominarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo”.
Este segundo mandamiento no se presta a mayores comentarios, pues es una redundancia del primero, aunque menos admisible. Nadie escribiría una línea si no pensara que tiene algo que decir distinto (y sin duda superior) de sus maestros. Toda persona con personalidad se siente singular, cuanto más aquel que tiene vocación creadora. Por fuerte que sea el mandato interior de escribir, creo que todos terminaríamos por dominarlo si no supusiéramos que una página, una frase, puede aportar algo al panorama cultural del mundo, de nuestro país o de nuestra aldea.

3. “Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia”. Temo que este tercer mandamiento contradiga a los demás aunque al mismo tiempo los resume y los justifica. Aceptar la frase de Bufón, con una aligera variante, ya es señalar un rumbo acertado a los jóvenes cuentistas a quienes se dirige.

4. “Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón”. ¿Es acaso el triunfo lo más importante en una obra literaria? ¿No conocemos fracasos más gloriosos que muchos éxitos y no suele el escritor avergonzarse un poco de la popularidad cuando ésta se convierte (resultado inevitable) en un manoseo de su obra? Personalmente me gusta más la estrofa de Almafuerte “Pero yo también creo que la derrota - merece sus laureles y arcos triunfales – cualquier dolor que sea siempre rebota – sobre el alma futura de los mortales”. La vida de Quiroga fue toda entera una derrota y por eso su obra cobró fuerza y perdura.
Y ahora llegamos al quinto mandamiento, el único verdaderamente esencial a mi modo de ver para guiar a un joven cuentista:

5. No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas”. El factor sorpresivo del final suele ser el gran acierto de muchos cuentistas, entre los nuestros: Borges o Dalmiro Sáenz. Podríamos decir que los cuentos más perfectos son los que conducen al lector, en medio de una confortable desorientación, hacia el final previsto por el autor. Y he aquí, tal vez, la diferencia fundamental entre la técnica del cuento y la de la novela. El cuento no puede dejar el final librado al azar, por el contrario depende casi totalmente de él. La novela puede permitirse infinitas libertades, la de tener un desenlace equívoco, la de no tener ninguno, o dejarlo al gusto del lector e incluso la de ir tejiendo su final como el destino, ciegamente, al azar de su construcción. No me refiero por supuesto a la novela policial. Pero sigamos con el decálogo del perfecto cuentista.

6. “Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: ‘desde el río soplaba un viento frío’, no hay en lengua humana (en lengua castellana habrá querido decir) más palabras que las apuntadas para expresarlas. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes”
. Quizá sea éste el más caprichoso y el más discutible de los mandamientos, pues no se tergiversaría mucho la realidad buscada poniendo “helado” en vez de frío y evitando así una rima que puede no molestar a Quiroga pero sí al lector, y acaso a los críticos. No me parece un exceso de severidad recomendar a los jóvenes que eviten este tipo de consonancias; no olvidemos que el hombre busca por su naturaleza el camino más fácil o que es preferible darle reglas rígidas aunque las tergiverse sin cometer pecados mortales, que darle leyes elásticas que son a la larga las culpables de los estilos desgreñados.

7. “No adjetives sin necesidad. Inútil serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él sólo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo”.
El consejo es sano pero no infalible, hay estilos que descansan en gran parte sobre los adjetivos. El adjetivo imprevisto y contradictorio de Borges; el adjetivo casi siempre más fuerte que el sustantivo de la obra Mallea, el adjetivo humilde y exacto de Maupassant y el que ayuda en Poe a la obra de terror. Pues, ¿qué quiere decir exactamente la expresión: sin necesidad? La necesidad de adjetivar es privativa de cada escritor; sería como querer reglamentar la necesidad de usar dos adjetivos en vez de uno o hasta de determinar la necesidad de escribir en sí misma. Por otra parte, los consejos son más fáciles de dar que de seguir. Tomo al azar un cuento de Quiroga, “La Llama”, y leo un párrafo: “Berenice tuvo al día siguiente uno de sus extraños ataques y ante mis serios temores por esa sensibilidad profundamente enfermiza, la madre sacudió la cabeza”. En tres fases hay al menos dos adjetivos suprimibles: hubiéramos comprendido lo mismo, puesto que ya estábamos al tanto, que los ataques eran extraños sin agregar el adjetivo y que los temores eran serios.

8. “Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta aunque no lo sea”. Esta última frase sorprende en un escritor tan auténtico como Quiroga y debilita el consejo importante, quizá el más importante del Decálogo. Pues nadie puede discutir que no sea un acierto llevar el personaje y la anécdota firmemente hasta el final. Así el cuento es, en cierto modo más perfecto que la novela, pues no admite licencias. Por supuesto que estas recetas hacen del cuento un oficio más o menos fácil o difícil de aprender y que la misma libertad de la novela (como toda libertad), aumenta sus responsabilidades y obliga a buscar incesantemente un cauce que también incesantemente se pierde. Es más difícil perderse en un largo camino que en un camino corto.

9. “No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino”. No creo que quepa la discusión alrededor de este noveno mandamiento. Por otra parte es casi inhumano escribir bajo una real y reciente emoción. En esto la novela y el cuento se asemejan. Quizá sólo la poesía, la romántica, no la actual, pueda ser una excepción.

10. “No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento”. Hoy parece sorprendente que alguien pueda pensar en sus amigos al escribir: el mundo es tan vasto y el escritor tan aislado, sus miras tan lejanas en el tiempo y en el espacio, que no creemos encontrar ninguna valla que nos impida seguir este consejo inseguro. A lo largo de este Decálogo la palabra ingenuo ha acudido varias veces a mi mente y varias veces la he rechazado, pues la obra y la vida de Quiroga nada tienen de candorosas, son recias y brutalmente humanas, como lo es su muerte y lo son las muertes que jalonan su paso por la tierra. Pero hay que resignarse a admitir que un cierto candor se filtra en su Decálogo. Quizá sea imposible querer encerrar al hombre en diez mandamientos sin sentir la imposibilidad (léase ingenuidad) de lograrlo. El hombre, cuentista o no, desborda los límites de las teorías rígidas.

A veces pienso que Quiroga miró demasiado la naturaleza y a fuerza de observar víboras, cocodrilos, invasiones de hormigas, esteros, selvas y tembladerales perdió la noción de grandeza infinita dentro de su infinita pequeñez que es el hombre.
Pero no debemos confundir al Quiroga cuentista con el autor relativamente feliz de este Decálogo donde, pese a mi actitud crítica, encuentro dos o tres consejos indispensables para todo cuentista. Aunque a decir verdad en materia de consejo literario no ha sido superado el de Rainer María Rilke en Carta a un Joven Poeta: “Si puedes vivir sin escribir, no escribas”. No se presta a discusión el hecho de que sólo una necesidad ineludible puede mantener preso a un hombre (empleo esta palabra genéricamente) buscando en sí mismo ideas huidizas que asoman apenas, torpemente, en su cerebro, e imprimirlas sobre un papel, signos de un alfabeto acaso indescifrable para quienes vendrán después de nosotros.

Tomado de: 
http://vosquedepalabrasvives.blogspot.com.co/2008/09/crtica-al-declogo-del-perfecto.html
El original, Decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga.


jueves, 1 de junio de 2017

LAS 100 FRASES MÁS FAMOSAS DE LA HISTORIA DEL CINE

LAS 100 FRASES MÁS FAMOSAS DE LA HISTORIA DEL CINE

Cine y literatura son hermanos, muchas veces unidos, otras en conflicto. Las 2 se han influenciado y han dejado frases para la posteridad. Aquí una recopilación, un tanto aleatoria, de frases memorables, cada una en su contexto y contando su propia historia.


CasablancaDesde que se inventó el sonoro, los apasionados del celuloide han podido escuchar numerosas frases que se les han quedado grabadas de modo indeleble en la memoria. Resulta bastante complicado quedarse sólo con 100 citas de toda la historia del cine. Hemos escogido sobre todo las más conocidas. Los títulos de las películas a las que pertenecen están ordenados por orden alfabético.

1. “Mamá, estoy en la cima del mundo”, en Al rojo vivo
2. “Me llamo Bond, James Bond”, en Agente 007 contra el Dr. No
3. La vida es demasiado corta para estar siempre cabreado”, en American History X
4. “Si te enamoras de un casado, no te pongas rimmel”, en El apartamento
5. “Napalm, hijo; nada del mundo huele así. Amo el olor del napalm por la mañana. Una vez durante doce horas bombardeamos una colina y cuando acabó todo, subí. No encontramos ni un cadáver de esos chinos de mierda. Que pestazo el de la gasolina quemada. Aquella colina olía a... a victoria”, en Apocalypse Now
6. “Acusar a alguien de asesinato en este lugar, es como poner multas por exceso de velocidad en la carrera de Indianapolis”, en Apocalypse Now
7. “Houston, tenemos un problema”, en Apolo 13
8. “Elegí un mal día para dejar de fumar”, en Aterriza como puedas
9. “Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo”, en Atraco a las tres
10. “He visto cosas que vosotros no creeríais”, en Blade Runner
bienvenido11. “Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar”, en Bienvenido Mister Marshall
12. “Las causas perdidas son las únicas por las que merece la pena luchar”, en Caballero sin espada
13. “Dejen sus problemas en la puerta. Aquí dentro la vida es hermosa, las chicas son hermosas, hasta la orquesta es hermosa”, en Cabaret
14. “Yo fui expulsado del colegio por copiar en el examen de metafísica; miré en el alma del muchacho que se sentaba al lado de mí", en Días de radio
15. “Louis, este es el comienzo de una bonita amistad”, en Casablanca
16. “Siempre nos quedará París”, en Casablanca (en realidad en la cinta se dice "Siempre tendremos París")
17. “Si no subes a ese avión, te arrepentirás. Quizás hoy no, quizás mañana tampoco, pero pronto y para el resto de tu vida”, en Casablanca
18. “Hay tres maneras de hacer las cosas: la correcta, la incorrecta y la mía”, en Casino
19. “Ya no son blancos. Ahora son comanches”, en Centauros del desierto
20. “La vejez es la única enfermedad de la que uno ya no espera jamás curarse”, enCiudadano Kane
21. “Oh, capitán, mi capitán”, en El club de los poetas muertos
22. “Nadie es perfecto”, en Con faldas y a lo loco
23“Yo soy grande, son las películas las que se volvieron pequeñas”, en El crepúsculo de los dioses
24. “No puedo vivir sin mi vida, no puedo morir sin mi alma”, en Cumbres borrascosas
delitos y faltas25. “La última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visité la Estatua de la Libertad”, en Delitos y faltas
26. “Los días rojos son terribles, y en ese momento lo único que me viene bien es ir a Tiffany’s, porque nada malo me puede ocurrir allí”, en Desayuno con diamantes
27. “Sólo trato de exponer una duda razonable”, en Doce hombres sin piedad
28. “He cruzado océanos de tiempo para encontrarte”, en Drácula, de Bram Stoker
29. “¿Dondé encontraré un nuevo adversario tan próximo a mi altura?”. “Prueba en las cloacas...”, en En busca del arca perdida
30. “Abróchense los cinturones, va a ser una noche movidita”, en Eva al desnudo
31. “No sois vuestro trabajo. No sois vuestra cuenta corriente. No sois el coche que tenéis, ni el contenido de vuestra cartera. No sois vuestros pantalones. Sois la mierda cantante y danzante del mundo”, en El club de la lucha
32. “No está mal un rapto de vez en cuando, pero tengo entradas para el teatro”, en Con la muerte en los talones
33. “Nena, eres tan dulce que haces que el azúcar sepa a sal”, en Death Proof
34. “Mi casa… Teléfono…”, en E.T., el extraterrestre
35. “Te soltarán cuando averigüen quién eres”. “Y cuando averigüen quién eres tú reforzarán la celda”, en La fiera de mi niña
36. “Mi mamá siempre me decía que la vida era como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar”, en Forrest Gump
37. “Tonto es el que hace tonterías”, en Forrest Gump
38. “¿Te interesa saber lo mucho que te odio? Te odio de tal modo que buscaría mi perdición para destruirte conmigo”, en Gilda
el graduado39. “Señora Robinson, está usted intentando seducirme, ¿verdad? ”, en El graduado
40. “Esto no es Vietnam, en los bolos no hay reglas”, enEl gran Lebowski
41. “Que la Fuerza te acompañe”, en La guerra de las galaxias
42. “Es el material del que están hechos los sueños”, enEl halcón maltés
43. “Un tipo me dijo una vez: No admitas nada en tu vida que no puedas dejar en 30 segundos si la pasma te pisa los talones. Si ahora estás detrás de mi y te tienes que mover cada vez que yo me muevo, ¿cómo se supone que vas a conservar tu matrimonio?”, en Heat
44. “Traed madera. ¡Es la guerra!”, en Los hermanos Marx en el oeste
45. “Imprime la leyenda”, en El hombre que mató a Liberty Balance
46. “Adelante. Alégrame el día”, en Impacto súbito
47. “Tú mataste a mi padre”. “No, yo… ¡soy tu padre!”, en El imperio contraataca
48. “Miénteme, dime que me has esperado todos estos años”, en Johnny Guitar
49. “Nunca le doy la mano a un pistolero zurdo”, en Johnny Guitar
50. “Dar cera. Pulir cera”, en Karate Kid
51. “No fueron los aviones, fue la Bella la que mató a la Bestia”, en King Kong (1933)
52. “Me encantan estos breves momentos de calma antes de la tormenta. Siempre me recuerdan a Beethoven”, en El profesional (León)
53. “Aparte del olor a alcohol y de algún babeo ocasional, algunas veces dices cosas muy interesantes”, en Leaving Las Vegas
54. “A Dios pongo por testigo de que nunca volveré a pasar hambre”, en Lo que el viento se llevó
55. “Francamente querida, me importa, un bledo”, en Lo que el viento se llevó (Aunque en la versión original es "I Don't Give a Dump", en el doblaje tradicional español dice exactamente "Francamente, querida, eso no me importa".
56. “Todos queremos que nos encuentren”, en Lost In Traslation
57. “Amar significa no tener que decir nunca lo siento”, en Love Story
58. “Te quiero, te quise desde el primer momento en que te vi, te quise incluso antes de verte por primera vez”, en Un lugar en el sol
59. “Tengo el presentimiento de que ya no estamos en Kansas”, en El mago de Oz
60. “No existen preguntas sin respuesta, sólo preguntas mal formuladas”, en Matrix
61. “No me acuerdo de olvidarte”, en Memento
Memorias de Africa62. “Yo tenía una granja en África, a los pies de las colinas de Ngong”, en Memorias de África
63. “No puedo escuchar a Wagner durante más de media hora. Me entran ganas de invadir Polonia”, en Misterioso asesinato en Manhattan
64. “Soy tu mayor admiradora”, en Misery
65. “Enterramos nuestros pecados, lavamos nuestras conciencias”, en Mystic River
66. “La parte contratante de la primera parte, será considerada como la parte contratante de la primera parte”, en Una noche en la ópera
67. “Qué desperdicio haberte pasado tanto tiempo con una persona para descubrir que es una extraña”, en ¡Olvídate de mí! 
68. “Vanidad, definitivamente mi pecado favorito”, en Pactar con el diablo
69. “Le haré una oferta que no podrá rechazar”, en El Padrino
70. “Vienes a mi casa, en la boda de mi hija… ¡y ni siquiera me llamas Padrino”, en El Padrino
71. “Mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos”, en El Padrino II
72. “Quítame tus sucias manos de encima, ¡mono asqueroso!”, en El planeta de los simios
73. “Ya están aquí”, en Poltergeist
74. “Di “hola” a mi pequeño amigo”, en El precio del poder
inigo montoya75. “Hola. Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir”, en La princesa prometida
76. “Seguramente me están observando, mejor, que vean que soy bueno, que ni siquiera soy capaz de matar a esa mosca ”, en Psicosis
77. “No quiero necesitarte. Porque no puedo tenerte”, enLos puentes de Madison
78. “Volveré antes de que puedas decir ‘tarta de arándanos’, ‘¡Tarta de arándanos!’”, en Pulp Fiction
79. “No soy mala. Es que me han dibujado así”, en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?
80. “Anoche soñé que volvía a Manderley”, en Rebeca
81. “Milana bonita”, en Los santos inocentes
82. “Un mago nunca llega tarde, ni pronto: llega exactamente cuando se lo propone”, en El Señor de los Anillos. La comunidad del anillo
84. “Hemingway escribió una vez: el mundo es un buen lugar por el que merece la pena luchar... sólo estoy de acuerdo con la segunda parte”,  en Seven
85. “En ocasiones veo muertos”, en El sexto sentido
86. “¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta”,en Sopa de ganso
87. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, en Spider-Man
El sueno eterno88. “General, vigile a su hija, ha intentado sentarse sobre mis rodillas cuando yo aún estaba de pie”, en El sueño eterno
89. “¿Estás hablando conmigo?”, en Taxi Driver
90. “¡Caballeros, no pueden pelear aquí: éste es el Departamento de la Guerra!”, en Teléfono rojo volamos hacia Moscú
91. “Si me necesitas, silba”, en Tener y no tener
92. “En Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, hubo guerras, matanzas, asesinatos... Pero también Miguel Ángel, Leonardo y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz. ¿Y cuál fue el resultado? ¡El reloj de cuco!”, en El tercer hombre
93. “Volveré”, en Terminator
94. “Sayonara, Baby”, en Terminator 2: El juicio final
95. “Bueno, no estamos en el fin del mundo, pero desde aquí se ve”, en Thelma y Louise
96. “Soy el rey del mundo”, en Titanic
97. “Hasta el infinito y más allá”, en Toy Story
98. “Que yo recuerde, siempre quise ser un gángster”, en Uno de los nuestros
99. “Sólo entre nosotros, Schlemmer, ¿Qué hizo durante la guerra?”, “Trabajaba en un subterráneo”, “¿Luchaba con la resistencia?”, “No, como conductor, usted sabe, en el metro”, “Y por supuesto era usted antinazi y nunca le gustó Adolf”, “¿Que Adolf?”, en Uno, dos, tres
100. “Buenos días, princesa”, en La vida es bella
101. “Sin todas nuestras tradiciones, nuestra vida sería algo tan inseguro como un violinista en el tejado”, en El violinista en el tejado
102. “Señores y señoras, la codicia, a falta de una palabra mejor, es buena ”, en Wall Street