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viernes, 9 de octubre de 2015

Consejos de estilo de Schopenhauer

Consejos de estilo de Schopenhauer

Recopilados por JAVIER MELENDEZ MARTIN

¿Cómo atrapar a los lectores y mantenerlos seducidos hasta la última palabra? Schopenhauer lo hizo con un estilo limpio y provocador que le hizo popular. «Vende pensamientos, no palabras», escribió hace siglo y medio, y parece que se dirige a nosotros.


La frase pertenece al ensayo Sobre escritura y estilo*, donde deja consejos para escribir con claridad y elegancia, orientados a escritores, redactores de revistas y periodistas de la época, a los que hubiera querido fustigar con una vara.

1. Comunicar un pensamiento
El principio fundamental de la estilística es comunicar un pensamiento por vez, no dos. Schopenhauer.
No dos, ni tres, ni cuatro… Un texto, un pensamiento. La primera regla parece obvia, sin embargo, recordemos a aquella periodista que mezcló sus impresiones sobre la muerte de Nelson Mandela y la decoración de una habitación de bebé en una misma entrada en su blog personal. Aunque es posible que Schopenhauer hubiera sonreído condescendiente: consideraba la ingenuidad del escritor como un valor, no como un demérito. Hablaremos de esto más adelante, aquí diremos que Schopenhauer tomaba la escritura como un diálogo, no como un monólogo. Cuando uno habla a otra persona intenta expresar de manera clara qué quiere, no mezcla temas. Si uno hace esto último recibe una queja: «Estás hablando de cosas distintas».

Claro que los lectores de las publicaciones digitales pueden quejarse en el cuadrito de comentarios…

2. Planificar como un arquitecto
Pocos escriben como construye un arquitecto. La mayor parte escribe como se juega al dominó, esperando que casualmente una pieza se adapte a otra. Schopenhauer.
El filósofo considera que las buenas ideas no llegan por azar, saliendo a escribir como se sale de caza. Prefiere seguir un orden:

Pensar.
Estructurar el texto.
Escribir.
Es posible que en nuestro tiempo hubiera utilizado técnicas como el mapa mental.

Para Schopenhauer, escribir por escribir cansa al lector y le hace perder tiempo. «Rellenadores de cuartillas» llama a quiénes escriben así. Sin duda el lector de prensa del siglo XIX tenía más paciencia que el lector digital; además, este puede abandonar con un click un artículo farragoso.

3. Un título lapidario
El título deberá ser expresivo, corto, lacónico y, en lo posible, resumir el contenido en una sola palabra. Schopenhauer.
El filósofo advierte que los títulos largos ahuyentan a los lectores porque estos no tienen claro el contenido ni que el autor sepa de qué habla. Por otro lado, desprecia los títulos que llevan a engaño a los lectores.

Es posible que Schopenhauer hubiera tenido amor y odio con el SEO. El título breve y conciso no casa bien con el título original en la web.

4. Temas conocidos
No importa si el tema es conocido por todos. La forma de tratarlo, el modo de concebirlo es lo que le confiera valor. El mérito será mayor cuanto más conocido sea el tema. Schopenhauer.
El filósofo desdeña a los escritores que solo hablan de novedades, de las noticias, de los sucesos y lo que está de moda. Considera que estos escritores carecen de originalidad.

5. Lo ingenuo es lo original
Arriesgarse a escribir como se piensa conduce a ideas propias. Schopenhauer.
Schopenhauer prefiere el pensamiento original, aunque ingenuo, y expresado de manera sencilla, a los textos de un autor consagrado que habla con artificio sobre trabajos ajenos.

«La ingenuidad es auténtica», dice el filósofo, que invita al autor a escribir sobre uno mismo, las propias tristezas y deseos o los pensamientos pasajeros. (Los modernos llaman a esto «personal storytelling»).

6. No utilizar un torrente de palabras
Vende pensamientos, no palabras. Schopenhauer
El filósofo considera que una idea debe ser expresada de manera simple. Pone un ejemplo: si tienes que comunicar el fallecimiento de una persona, no empleas palabras rebuscadas ni das rodeos innecesarios para adornar la comunicación.

Para el alemán, demasiadas palabras esconden las ideas, si las hay, o ayudan al periodista o redactor de revista a hacer creer al lector de que está leyendo algo importante.

7. Evita el lenguaje gastado y vacío
Desecha las frases banales, locuciones gastadas, expresiones a la moda, palabras oscuras o indefinidas. Schopenhauer.
Para el filósofo, la naturalidad no equivale a vulgaridad. Utilizar expresiones de moda o clichés no acerca la idea, sino que le resta valor.


El ensayo Sobre escritura y estilo, cuya lectura completa es muy recomendable, puede resumirse en la frase: «Utilizar palabras ordinarias para decir cosas extraordinarias».

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