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martes, 21 de abril de 2015

Scott Fitzgerald, consejos para escribir ficción

Scott Fitzgerald, consejos para escribir ficción

F. Scott Fitzgerald es conocido como uno de los mejores exponentes de la literatura norteamericana por sus aclamadas obras: El Gran Gatsby y El curioso caso de Benjamin Button, situadas en las décadas de 1920 y 1930, consideradas auténticas obras maestras.

Miembro de la llamada Generación Perdida Americana, Fitzgerald fue un obsesionado con la “economía compositiva”; en su trabajo supo convertir en símbolos universales cada uno de los objetos, imágenes y personajes que poblaban sus obras. Fue un escritor dotado de gran capacidad para transformar en material poético la triste degeneración del ideal romántico del sueño americano, reflejado con una riqueza de matices, propia tan sólo de quien había sido, durante algunos años, víctima ilusoria de esa falsa grandeza. Quizás el caso más notable sea Gatsby, el contrabandista capaz de mantener una ilusión contra cualquier esperanza, el romántico quien intenta escalar posiciones sociales fuera de su alcance.

Al igual que en sus novelas, la vida de Fitzgerald tuvo un ascenso y una caída. Cuando Scott Fitzgerald sucumbió ante su constante y estrecha amistad con el alcohol, y su relación se tornaba indudablemente peligrosa, su esposa Zelda también luchaba con sus propios demonios encerrada en un psiquiátrico ubicado en Ashville, Estados Unidos. Ante la imposibilidad de estar con su mujer, Fitzgerald optó por recluirse en un hotel en la misma localidad y continuar con sus prácticas autodestructivas.

El autor de Suave es la noche murió en Hollywood, California, el 21 de diciembre de 1940; así como dejó una lista de 22 libros que, consideraba, eran esenciales, también legó algunos consejos para aquellos que desean volverse escritores de ficción.

Publicado en 1985 por Larry W. Phillips, F. Scott Fitzgerald on Writing es una recopilación de material sobre cómo el escritor de El gran Gatsby creaba sus novelas, qué estrategias seguía, qué hábitos criticaba y, en general, cómo era para él el proceso de escritura adecuado.

Openculture.com recopiló siete consejos básicos para escribir, según Fitzgerald:

1. Empieza por tomar notas

“Tienes que empezar por tomar notas. Quizá tengas que tomar notas durante años… Cada vez que se te ocurra algo, cada vez que recuerdes algo, anótalo y ponlo donde corresponda. Anótalo mientras lo estás pensando. Es posible que no puedas capturarlo igual de vívido una segunda vez”.

2. Haz un completo esquema de la historia

“Inventa un sistema… pero necesitas un archivador. En la primera página escribe un bosquejo de tu novela a una escala enorme (no te preocupes, se contraerá con el tiempo) y trabaja detallando el plan durante dos meses. En el punto central del archivador describe el gran clímax, y trabaja hacia delante y hacia atrás completando los detalles durante otros tres meses. A continuación, crea algo tan complicado como una continuidad con todo lo que ya tienes. Fíjate un horario”.

3. No le cuentes a nadie en qué estás trabajando

“Creo que una buena norma es no decir nada sobre lo que estás escribiendo hasta que esté acabado. Cuando se hace, siempre parece perder algo y nunca volverá a pertenecerte tanto como antes”.

4. Crea personajes, no tipos literarios

“Comienza con un personaje y antes de que te des cuenta habrás creado un tipo. Comienza con un tipo y acabarás creando nada”.

5. Usa palabras comunes

“Nunca debes usar una palabra desconocida a menos que la hayas buscado para expresar un delicado matiz y sea así como lo hayas conseguido. Creo que ésta es una muy buena regla para la prosa. Excepciones: a) necesaria para evitar repeticiones, b) necesaria por ritmo.

6. Usa verbos, y no adjetivos, para mantener las frases en movimiento

Acerca de los adjetivos: toda la buena literatura se basa en los verbos llevando las frases. Ellos son los que consiguen que las oraciones avancen. Probablemente, el mejor poema (técnicamente) en inglés sea ‘La víspera de Santa Inés’ de Keats. Un verso como “La liebre salió cojeando temblando a través de la hierba helada” está tan vivo que puedes sentirlo, apenas sin darte cuenta, pues el poema se ha coloreado con su movimiento – el cojear, temblar y helar camina delante de tus propios ojos”.

7. Se despiadado

“[Tirar lo escrito a la basura y empezar de nuevo] Esta es una de las decisiones más difíciles que un escritor tiene que hacer. Por ponerlo filosóficamente, antes de haberte agotado durante horas tratando de reanimar un cadáver o desenredando una madeja mojada, es una prueba de si eres o no eres realmente un profesional. Hay ocasiones en las que la decisión es doblemente difícil. En las últimas etapas de una novela, por ejemplo, cuando no hay algo concreto que tirar a la basura, y sólo ves a un personaje favorito, tienes que cogerlo por los talones y arrastrar media docena de buenas escenas con él”.
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