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domingo, 26 de octubre de 2014

Javier Galarza / DECÁLOGO DEL ESCRITOR, DECÁLOGO DEL LECTOR

Javier Galarza / DECÁLOGO DEL ESCRITOR, DECÁLOGO DEL LECTOR

DECÁLOGO DEL ESCRITOR

1. La palabra no pertenece. Circula. Podemos hacernos un canal de comunicación donde fluya.
2. Las poéticas se despliegan como una trama simbólica donde los autores dialogan entre sí. Las poéticas migran, se desplazan.
3. Seguir el mandato de Baudelaire: «Se siempre poeta, aún en prosa». Personalmente agregaría: más aún en prosa.
3. Cuerpo y mente deben crear una disposición para la escritura.
4. Escribirás a escondidas de ti mismo.
5. No solo la serenidad y la contemplación ayudan. Eventualmente el aturdimiento propicia la creación (Rimbaud y la videncia a través del desarreglo de los sentidos)
6. Mantenerse a distancia del poder. Conocer los márgenes, los bordes, la periferia.
7. Buscar un tono y una textura, como un color grato a la vista o una musicalidad, que haga a la inmanencia como marca o huella.
8. El periodismo, la reseña o la columna son ejercicios que se deben practicar a menudo sin perder el estilo.
9. Nunca la descripción es realista: tiene el tono subjetivo del autor.
10. Entender que lo llano no es mejor que lo barroco ni viceversa. Todas son herramientas.

PD: Corregir: un poema malo es un poema no terminado, decía Borges.





DECÁLOGO DEL LECTOR

1. El lector debe ser ávido, curioso, se va llegando a distintos autores por derivación. Curiosidad, avidez insaciable como única manera de adquirir una cultura vasta.
2. Establecer analogías y relaciones, más no dicotomías.
3. Un autor va llevando a otro. Ejemplo: si Heidegger, Derrida, Gadamer y Blanchot hablan de Paul Celan... hay que leer a Paul Celan.
4. La filosofía y el psicoanálisis, sean o no literatura son herramientas por demás útiles que expanden el pensamiento, el campo de acción.
5. Todo libro sagrado guarda claves para comprender el mundo. Desde el Tao Te King a la Biblia y el Popol Vuh.
5. No creo que sea malo leer varios libros a la vez. Es señal de que lo que estamos leyendo nos despierta la necesidad de investigar y consultar otras fuentes.
6. TODA LECTURA ES TAMBIÉN UNA ESCRITURA.
7. Contrariando toda cita intelectual, creo que CUALQUIER libro que nos tocara en suerte en una isla desierta seria útil.
8. Suele ser engañosa la separación entre cuento, poesía, novela y ensayo. Los géneros no tienen límites fijos ni estables. Fluctúan.
9. Un libro abandonado se convierte en letra muerta. Esto no ocurre jamás con un libro interiorizado.
10. Recordar un texto sin apelar a la memoria es reconstruir el proceso que lo generó.

Tomado de:

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